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La ciudad parecía contener el aliento cuando Taehyung cruzó la avenida. Las luces de los semáforos se reflejaban sobre el asfalto húmedo, y el rugido suave de su moto se mezclaba con el sonido del tráfico lejano.
Llevaba la chaqueta de cuero abierta hasta la mitad, el cuello levantado, y el viento agitaba su cabello oscuro bajo el casco. En la esquina de cada farola, el brillo del metal y la tela se confundían con las sombras, dibujando su figura como una línea en movimiento: delgada, precisa, imposible de no mirar.
No parecía tener prisa. Aceleraba solo para escuchar cómo respondía el motor, para sentir que la noche lo obedecía. Cada vez que se detenía en un semáforo, el reflejo de los escaparates lo devolvía al mundo: los labios ligeramente curvados, la mirada distraída, el tipo de belleza que no intenta llamar la atención y sin embargo la roba toda.
A unas calles de distancia, Jungkook cerraba las persianas de su nuevo apartamento cuando escuchó el sonido del motor. No era la primera vez, pero esa noche sonó distinto: más bajo, más cerca, casi íntimo. Dejó la taza de café sobre el alféizar y se asomó apenas entre las rendijas.
El aire le golpeó el pecho.
El chico de la moto estaba ahí, detenido justo frente al edificio, quitándose el casco con movimientos lentos. La luz de un letrero caía sobre su espalda, delineando el cuero suave en tonos cálidos, entre el ámbar, el tabaco y el cobre, con parches más oscuros que le daban textura y carácter. El cuello levantado dejaba entrever la cadena plateada que descansaba sobre su clavícula, brillando cada vez que movía la cabeza. Bajo la chaqueta, llevaba una camiseta clara, apenas visible, que contrastaba con el tono profundo del cuero.
Un pantalón, de mezclilla oscura, se ceñía lo justo para resaltar su postura relajada mientras una de sus manos descansaba sobre el manubrio de la moto.
No podía verle bien el rostro, solo el gesto relajado con que se pasaba una mano por el cuello antes de mirar hacia arriba, como si supiera que alguien lo observaba.
Retrocedió instintivamente, su corazón golpeándole en los oídos. No sabía por qué esa imagen le había encendido algo tan rápido: el contraste de la oscuridad y las luces, el sonido grave del motor apagándose, la postura del chico como si el mundo fuera suyo por derecho.
Se rió para sí, intentando racionalizarlo.
"Solo es un vecino con moto", pensó.
Pero cuando volvió a mirar, el chico ya había desaparecido.
Pasaron tres noches antes de que Jungkook volviera a oír el motor. Ya casi se había convencido de que aquella figura frente al edificio había sido una coincidencia, pero el sonido volvió, grave y familiar, deteniéndose justo debajo de su ventana. Esta vez no encendió la luz.
Solo se acercó al vidrio, despacio, hasta que pudo verlo de nuevo.
Ahí estaba el chico , recostado contra la moto como si esperara algo. El casco colgaba del manubrio, y el cabello le caía en mechones húmedos sobre la frente. Llevaba la misma chaqueta, pero abierta del todo, revelando el borde de una cadena plateada que atrapaba la luz del letrero de la esquina.
No pudo apartar la mirada. Era una escena que parecía ensayada: el cuerpo del chico recortado contra la ciudad, las luces rojas del semáforo tiñendo su piel, y ese aire de quien sabe perfectamente el efecto que causa. Era jodidamente sexy.
Cuando el de la moto alzó la vista, Jungkook sintió el pulso acelerarse.
Por un segundo creyó que sus ojos se encontraban —aunque era imposible saberlo desde esa distancia. Aun así, sintió que lo veía, como si la noche entera se hubiera estrechado hasta dejarlos solos.
El timbre sonó dos veces antes de que Jungkook se decidiera a abrir. Al otro lado, Taehyung estaba de pie, sosteniendo un sobre en la mano y una sonrisa que parecía más una travesura que una cortesía.
—Creo que esto es tuyo —dijo, extendiéndole el sobre con una dirección escrita a medias— Se coló en mi buzón.
Jungkook parpadeó, desconcertado por la confianza con la que hablaba.
—¿Tú eres... el del segundo piso?
—El mismo —Taehyung se apoyó en el marco de la puerta, como si fuera su lugar natural— El del ruido, el de la moto, el que hace que cierres las persianas cada noche.
Se ruborizó sin querer.
—No cierro por eso.
—Claro, claro—asintió Taehyung con fingida inocencia— Solo te gusta mirar por las rendijas. Tiene sentido.
El comentario lo dejó sin respuesta. Taehyung rió bajo, con esa calma de quien disfruta provocando una reacción.
—¿Puedo pasar? Prometo no rugir el motor dentro.
Antes de que el pelinegro pudiera negar, ya había dado un paso. Su perfume llenó el aire: una mezcla de cuero, lluvia y algo que olía a noche.
—Bonito apartamento —comentó , paseando la vista—. Minimalista, silencioso, muy tú.
Se volvió y lo miró de arriba abajo, con una sonrisa leve.
—Pero creo que le falta algo de ruido.
—Me gusta el silencio —murmuró Jungkook.
—Podría decir que también me gusta. —Tae se acercó un poco más—. Al menos, cuando alguien más lo comparte.
La distancia se volvió demasiado corta. Jungkook retrocedió un paso, tropezando con el borde del sofá. Taehyung sonrió, encantado con el efecto.
—Tranquilo —dijo despacio— No muerdo, no sin permiso.
La risa de Jungkook fue nerviosa, pero genuina. El de la moto inclinó la cabeza, observándolo.
—¿Sabes? Creo que vas a tener que acostumbrarte a verme. Pienso seguir viviendo aquí , ahora con más razón—le dijo mientras que lo recorría con su mirada.
El castaño tenía que admirar que el pelinegro frente a él era hermoso. Hacía varias noches que lo había notado pero de cerca era aún mejor.
—O podrías apagar la moto antes de llegar.
—Y perder la única excusa para verte cada vez que te asomas por la ventana, ni pensarlo.
El silencio volvió, pero distinto.Más suave, más tibio.La ciudad seguía viva afuera, pero dentro solo quedaban ellos, atrapados en esa clase de quietud que se siente como una promesa.
El apartamento había quedado en silencio, pero no era incómodo; era de esos silencios que respiran. Taehyung se detuvo frente a la ventana, moviendo la cortina con un solo dedo, dejando pasar un hilo de luz de la calle.
—Aún no sé cómo te llamas— dijo sin mirarlo —chico misterioso que me mira en las noches.
Jungkook se apoyó en el borde de la mesa, intentando parecer tranquilo.
—¿Y siempre te invitas solo a los apartamentos ajenos ?
El castaño giró apenas la cabeza, con esa sonrisa traviesa que parecía grabada en él.
—Depende del vecino. Algunos hacen que valga la pena arriesgarse.
El comentario lo dejó sin palabras. Jungkook lo miraba atónito, una mezcla de atrevido y sexy.
—Me vas a decir tu nombre— dijo Taehyung mientras caminaba hasta la cocina.
Jungkook alzó una ceja.
— Bien, Jungkook y tú?
—Ahora quieres saber, después que me dejaste pasar— sonrió naturalmente—Taehyung
—¿Siempre hablas como si todo fuera una metáfora?
—Solo cuando me interesa el público. —Tae se encogió de hombros y le devolvió la taza—. Y tú escuchas, así que... supongo que lo hago bien.
La sonrisa que acompañó esas palabras era ligera, pero tenía filo. Jungkook la sostuvo con la mirada por un segundo de más, y eso bastó para que Taehyung se acercara un paso más, acortando el espacio.
—No tienes por qué mirarme así —susurró Tae, sin apartar la vista—. Si sigues, voy a pensar que te gusto.
—Tal vez solo estoy intentando entenderte.
—Entonces mira bien —contestó, quedándose tan cerca que Jungkook pudo sentir su respiración—. No soy tan complicado.
El aire se volvió más lento, más denso.
No dejaban de mirarse, y sus dedos rozaron. Fue un contacto mínimo, casi accidental, pero suficiente para que ambos se quedaran quietos.
—Bueno —dijo Tae en voz baja, con una sonrisa apenas visible—. Al final el silencio no es tan malo. Solo había que llenarlo un poco.
Y sin decir más, se alejó hasta el sofá, se dejó caer de espaldas y miró al techo, como si nada hubiera pasado. Jungkook se quedó donde estaba, intentando recuperar el aire y la compostura. Este chico sí que lo estaba tentando.
—No sé si eres siempre así o si te diviertes conmigo.
—Ambas —contestó cerrando los ojos con una sonrisa— Pero tranquilo, no haré nada que no quieras.
Jungkook abrió la puerta del balcón y salió. Necesita aire, respirar y tratar de bajar el calor que estába sintiendo. No había sido solo el roce, también sus ojos que no dejaban de escanearlo, lo miraba como si quisiera comérselo y eso le estaba gustando.
Taehyung lo siguió, se apoyó en la baranda, girando apenas el rostro hacia él, con esa media sonrisa que parecía saber más de lo que decía
—Tienes una forma curiosa de callarte —murmuró.
Jungkook lo miró de reojo, divertido.
—¿Curiosa?
—Sí. Parece que hablas con los ojos —respondió Tae, bajando la voz—. No dices nada, pero no puedo dejar de escuchar.
Soltó una pequeña risa, intentando esconder el temblor y el calor que le subía por el pecho.
—Tal vez es porque no sé qué decirte.
—Y si mejor no dices nada.
El silencio que siguió fue distinto. Pesaba y ardía al mismo tiempo. Ahí estaba otra vez esa mirada, lo estaba devorando con la mirada. Jungkook quiso apartar la mirada, pero el otro dio un paso hacia él; solo uno, y el espacio se encogió de golpe.
—¿Siempre miras así a la gente? —preguntó, casi rozándole el aliento.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras decidiendo si vale la pena acercarte... o salir corriendo.
El pelinegro no respondió. El viento movió la cortina detrás de ellos, y la ciudad parpadeó en reflejos naranjas sobre sus rostros. Taehyung sonrió, apenas, y sus ojos bajaron a la boca de Jungkook antes de volver a subir.
—Si vas a decidir —susurró—, hazlo ahora.
La frase quedó suspendida en el aire.
Jungkook no se movió , Taehyung con esa calma que siempre parece preceder al caos, cruzó la distancia entre ambos.
El mundo se detuvo un segundo antes del contacto: una respiración contenida, la electricidad que precede a la tormenta.
El castaño se puso frente a él , apoyó sus manos en el barandal del balcón ,dejando así el cuerpo del otro sin salida. Se acercó tanto que sus labios quedaron rosándos, tan cerca que sus alientos se mezclaron.
Dejaron de mirarse a los ojos , se veían sus labios. Sentían la tensión del momento,de la cercanía. Jungkook remojó sus labios , detalle que vio perfectamente el castaño; así terminó de acortar esos pocos centímetros que separaban sus bocas.
El beso no fue suave, fue intenso, cargado de pasión y deseo. Jungkook intentó dominar pero terminó cediendo al ritmo del otro.
Seguían besándose, mientras Taehyung puso sus manos en la cintura del pelinegro. Y se dio cuenta que la ropa lo estaba engañado, pues tenía una cintura diminuta. La acarició con delicadeza y al mismo tiempo con deseo; porque era eso lo que estaba sintiendo, unos deseos inmensos de quitarle la ropa ahí mismo y seguir apretándolo.
Mientas Jungkook disfrutaba e intentaba no quedarse sin aire. Tocaba al castaño pero sentía que la ropa estorbaba y a la misma vez tenía ganas de que lo follara ahí mismo con esa chaqueta puesta.
Se separaron por aire pero no se alejaron. Taehyung seguía aferrado a la cintura del otro. Continuaba dando toques en círculos con sus pulgares. Jungkook se sentía agitado, trataba de controlar su respiración, pero tampoco se alejaba.
—Eso fue intenso— dijo el pelinegro
— No bebe eso no fue nada comparado con lo intenso que podemos hacer.
No hubo tiempo para más nada porque están vez Jungkook fue quien acortó la distancia y lo besó.
Esta vez él marcó el ritmo, igual de pasional pero más suave , dándose el tiempo de saborearlo bien, de poder morderle el labio inferior y aprovechar e introducir su lengua; algo que le encantó a Taehyung y siguió su ritmo.
El castaño bajo sus manos y empezó a quitarle la playera blanca. Subió despacio la tela mientras el otro alzaba sus manos para hacer más fácil la tarea. La dejo caer en el piso del balcón. Y regreso a su cintura, se sentía como un imán pegado a ella.
El beso terminó y sus labios ya estaban hinchados y brillosos. Sus respiraciones agitadas ; Taehyung apreciaba la vista que tenía frabte a él. Su piel era muy blanca ,un abdomen plano pero trabajado.
Llevo su boca al cuello del otro. Lo besó , suave , quería disfrutar cada centímetro, quería dejar huella. Sentía como la piel debajo d él se estremecía. Escuchó un jadeo de parte parte de Jungkook y sonrío entre besos.
Su camino de besos fue más abajo , pasando por el medio de los pectores de Jungkook, sacó un poco de su lengua y la deslizó por todo el abdomen, tan sutil que quemaba. Cuando llegó al borde del short introdujo sus dedos y comenzó a bajarlo.
Miro al pelinegro y pudo jurar que era la cosa más sexy que había visto en su vida. Lo giró para que quedara d espaldas a él. Hizo rozar su dedo del medio con las piernas del otro y subió suavemente.
Acariciaba tan bien su piel que Jungkook se deshacía en jadeos bajitos.
Detuvo los moviéndose cuando llegó a su trasero y no pudo evitar tocarlo , sin pedir permiso pues ya no lo necesitaba. Con la misma sutiliza bajo el bóxer, sus ojos no dejaban d ver aquellos glúteos perfectos.
No lo pensó mucho e hizo sonar su palma contra una de las nalgas. Jungkook gimió y el castaño sonrió con maldad. Acarició la zona donde dejó caer su mano y después besó y mordió donde mismo .
El pelinegro se sentía en un punto sin retorno, muy excitado. Sus gemidos eran más altos y trataba de controlarlos mordiéndose el labio; pero el toque del otro lo tenía la limite. Ni hablar de su erección que estaba dura y dolía. Se sentía como una adolescente hormonal, aunque están disfrutando todo sin prisa.
Taehyung separó los glúteos e introdujo su lengua. Jungkook no pudo contener el gemido fuerte que escapó de su boca. Los movimientos de la lengua eran ágiles y tenían ritmo. El pelinegro sintió que podía terminar ahí mismo.
—Tae... —casi no podía articular palabras de lo ido que estaba su mente. Abajo el castaño le estaba dando la mejor comida de culo de su vida.
El castaño deslizó un dedo dentro del otro, quien ya no podía reprimir gemidos y olvidaba que se encontraba en el balcón.
Dos dedos que los movió a en forma de tijeras y Jungkook sabía que no podía aguantar más.
—No puedo ... no aguanto más Tae—dijo entre gemidos
Intentó girarse para poder extender más pero Taehyung no lo dejó e introdujo un tercer dedo , lo comenzó a follar con fuerza.
— Tranquilo bebé , puedes dejarte ir — habló el castaño mientras le daba otra nalgada que estimuló aún más lo que Jungkook estaba reteniendo.—Hazlo ya bebé , vente para mi.
Y aquellas palabras junto con la nalgada fueron la clave para que Jungkook se dejara ir y mientras Taehyung cogio su pene y lo empezó a mover errático aún con los dedos dentro . El pelinegro se sintió follado por ambos lados y se dejó ir , siento un orgasmo intenso , largo , gimió alto mientas su mente se quedó en blanco.
Sin darle tiempo a recuperarse , Tae lo giró y lo subió encima d su caderas , Jungkook solo atinó a rodearlo con sus pies y se aferró a su cuello, mientras el otro lo llevaba al dormitorio.
Lo dejó en la cama , el pelinegro ya más consciente levantó la cabeza y vio como Taehyung se quitaba su pantalón junto con los boxers. Iba a quitarse la chaqueta cuando Jungkook lo interrumpió .
—Déjatela, quiero montarte con ella puesta- su mirada estaba encendida.
Aquello prendió más al castaño q se imaginó rápido esa escena. Se subió a la cama e iba a besarlo cuando Jungkook le puso un dedo encima los labios.
—Es mi turno precioso.
El castaño lo miró con picardía y lo dejó tomar las riendas del juego. Nunca se había dejado dominar por alguien pero por la primera vez se empezaba , de todas formas él iba a tomar el control cuando quisiera. O eso pensó.
Jungkook lo veía como una presa , la timidez había quedado atrás. Este hombre se veía más sexy con esa chaqueta , lo encendía y le encantaba sentirse así. Era su momento.
Se paró con las dos piernas a cada lado del cuerpo del otro ,que seguía acostado. Se giró dándole la espalda y empezó a bailar lento. Movía sus caderas con sutileza y sensualidad. Bajó completo hasta sentarse encimas de Taehyung , quien lo miraba con fuego. Comenzó a restregar su culo contra el pene del otro en movimientos suaves y sexys. Gimió bajito cuando siento el miembro del otro duro bajo él.
Sus movimientos estaba volviendo loco al castaño que tocaba sus caderas con fuerza.
— Sigue así bebé —murmuró el otro—que bien te mueves.
El pelinegro sonrisa satisfecho pero él todavía tenía más q mostrar. Se detuvo y salió de encima de Taehyung. Lo miró desde arriba , el abdomen bien marcado y esa piel canela, bajó su vista hasta el miembro del otro y tragó en seco. Era el pene más largo y grueso que había visto.
—¿Pasa algo ? Muy grande — habló con confianza Taehyung
—Nada con lo que no pueda— respondió si era muy grande, pero no iba a alimentar más el ego del otro.
Pasó los dedos de sus pies por todo el largo del pene , lo sintió bien firme y venudo.
—Ponte de lado-mandó el pelinegro y el castaño lo hizo.
Se sentía fascinado mientras el otro tomaba el control. Jungkook puso la planta de su pies encima del pene. Presionó sin mucha fuerza y escuchó como Taehyung gemia; y con toda razón pues la estimulación que estaba recibiendo era muy placentera y nunca antes había sentido asi. Jungkook sonrió complacido pues sabía lo que eso provocaba. Comenzó a masturbar el miembro con su pie mientras seguía haciendo presión.
El castaño solo jadeaba y se estremecía bajo aquel toque. Pero la sensación no duró mucho porque Jungkook se arrodilló en medio d sus piernas , lo miró con picardía que anticipó lo que haría y agarró el pene; pasó la lengua desde la base hasta la punta. Un movimiento lento pero cargado de sensualidad. Unos movimientos más con su lengua , subió la mirada y vio como los ojos de Taehyung estaba cargada de excitación; y sin perder el contacto visual metió todo el pene en su boca.
Los gemidos de Taehyung no paraban , el calor de la boca de Jungkook tragándose todo su pene lo estaban llevando al borde. Sujetó el pelo de Jungkook y presionó más para que chupara con más profundidad. Se sentía en el cielo y aún no había estado dentro de él. De repente el castaño lo sujetó con fuerzo y paró los movimientos del otro.
—Excelente mamada bebé , tú boca sabe lo que hace —dijo mirando directo a los ojos del otro— pero ya móntame.
— Muñeco pensé que aguantabas más —murmuró con picardía.
— No me quieras poner a prueba bebé porque no vas a poder levantarte mañana.
Esas palabras encendieron aún más a los dos. Cada uno lo veía como una promesa de una noche aún más intensa.
Rápido Jungkook se subió encima de Taehyung pero le dio la espalda para que este viera como el mismo se introducía los dedos y se se preparaba para ese gran pene. Se follaba con sus dedos mientras gemía y se movía. Tae no puedo aguantar las ganas y lo nalgueo varias veces. Lo giró en un movimiento q pareció que Jungkook no pesaba. Y sin preguntar llevó la punta d su pene a la entrada del pelinegro. Una última nalgada y empezó a bajar el culo del menor para que se tragara su pene. Bajó lento pero caliente y ambos gemían . El castaño sentía como su pene era devorado y apretado. Jungkook sentía que su agujero era estirado y ardía pero con una sensación de placer.
—Voy a moverme — dijo Jungkook cuando tuvo todo dentro de él.
Comenzó sus movimientos lentos y después subió la velocidad de ellos. Taehyung agarró sus caderas para su tener de donde sujetarse. Las sensaciones lo tenían al borde del éxtasis. Sentía los gemidos y lo apretado que estaba su pene, el calor que lo envolvía. Recorría el cuerpo fino del pelinegro, haberlo visto preparase fue un plus y ver como se movían encima d él ya era mucho para su autocontrol. Se estaba dejando ir.
En un movimiento rápido puso a Jungkook abajo y de espaldas. El otro entendió y rápido y mejoró la posición subiendo más su culo. El castaño volvió a meter su pene y tomó la riendas. Lo embestía con fuerza. Los gemidos de ambos en medio de las estocadas.
— Si por favor— dijo Jungkook como pudo —más fuerte.
—Quieres más fuerte bebé —habló mientras empezaba a nalguearlo, no podía resistirse a esos glúteos— te gusta fuerte bebé , te voy voy hacer explotar d placer hasta que digas mi nombre.
—Si .. si por favor.
Siguió con sus embestidas. Más fuertes , más rápidas. Ambos a nada de terminar.
—Sigue apretándome así bebé que voy a llenarte completo.
Solo eso eso bastó para que Jungkook se dejara ir por todo el placer y terminara encima de las sábanas , su agujero se contrajo y apretó más el miembro del castaño, y Taehyung sintió que era su momento y terminó dentro del pelinegro con un gemido grueso.
— Esto bebé si fue intenso.—dijo y se dejó caer a un lado.
Jungkook aún seguía agitado y temblando. Había tenía el mejor sexo de su vida y con un su vecino que no conocía de nada. Tae lo atrajo hacia él y lo abrazó. Un beso cuantos besos más y le preguntó.
— ¿Puedo quedarme ?
Jungkook no sabía bien a qué se refiero a con quedarse pero asíntio y lo volvió a besar.
Las cortinas quedaron medio abiertas, la ciudad seguía afuera, pero dentro solo quedaban ellos: respiraciones entrecortadas, manos que se buscan. Hasta que le sueño les ganó.
Cuando las luces de la calle se filtraron al amanecer, el apartamento olía sexo y a algo más difícil de nombrar.
Taehyung dormía boca arriba, la chaqueta ya tirada en el suelo, y Jungkook, medio cubierto por la sábana, lo observaba con esa mezcla de incredulidad y deseo que deja la noche después de una tormenta.
Aquí les dejo un OS ... espero que les guste. Inspirada en el nuevo video de Taehyung para Vogue. Me encanta sus vibes de bad boy