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Y la historia más cliché se le había hecho realidad, él, un hombre con mucho dinero y poder se había enamorado... de un florista. Si, de un chico dueño de una pequeña tienda de flores justo en la esquina de uno de sus edificios más altos y modernos.
Lo gracioso de la situación no dejaba de darle vueltas ¿No es demasiado cliché salir del trabajo para almorzar y que un chico dueño de una tienda de flores te regale una porque justo ese día era apertura del local? Porque para mi sí, que el hecho de no fuera un modelo, empresario, emprendedor o cualquier persona de alta sociedad el que se ganará mi corazón era divertido ¿pero como podía quejarme? Izuku es el chico más dulce, amable, paciente, cariñoso, atento, comprensible y sexy que había conocido.
Desde entonces habían pasado tres años... y aún no lo creía, miraba la forma en que había cambiado mi vida y sonreía, y más aún observando el hermoso anillo de plata con el que pensaba pedirle matrimonio. Porque demonios, si no se casaba con él y lo cuidaba el resto de sus días ¿para que existía? Sentía que cada razón de su existencia tenía que ver con el hombre pecoso de ojos verdes que mejoraba su existir.
— Listo, Bakugou, hice el pedido, para la hora de la salida estarán allá esperando tus ordenes — la voz de Kirishima me hizo volver a la realidad, guarde el anillo en mi bolsillo y volteé verlo.
— Bien, si algo sale mal voy a golpearte tanto que Mina tendrá que reconstruir tus dientes y tu cara — lo amenace. Nada podía salirme mal hoy, justo hoy que se cumple tres año de conocer a mi Izuku.
— No te preocupes, valoro mi linda sonrisa así que todo saldrá bien
— Ahora solo tengo que esperar a la salida y no desesperar en el proceso...
Kirishima me observo dudoso — Crees poder?
— No — Admiti serio — Quiero correr a la florería y poner el anillo en su dedo.
— Solo aguarda un poco, le darás una linda sorpresa con esto — suspiré, solo debía calmarme.
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Guardar la calma se hizo sencillo una vez que llegaron papeles que firmar. Cuando estas hasta el cuello en trabajo es muy difícil pensar en otra cosa, y de no ser por la alarma de mi celular no me habría fijado que la hora de salida estaba cerca. Observe el trabajo que me sobraba ¿debería llevarlo a casa? No suena como lo mejor considerando que hoy es un día especial, así que sacrificare una mañana tranquila mañana por una noche increíble junto a mi futuro prometido... si es que me da el sí.
La puerta de la oficina se abrió, dejando ver a Kirishima, que sonreía emocionado.
— Todo listo, Hermano
Diablos, tengo los nervios en la garganta, creo que voy a vomitar.
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Izuku.
Deje las tijeras llenas de tierra aún lado una vez que termine de sacar la maleza de los materos. Suspiré y me seque el sudor con el antebrazo, al menos ya faltaba poco para cerrar el local.
Sonreí y sentí mis mejillas sonrojarse al recordar que hoy hace tres años conocí a Kacchan. ¿Quien hubiera adivinado que terminaría en una relación con él? Por más que me negué al inicio él fue terco hasta que hizo que aceptara salir con él.
Escuche la puerta del local abrirse y reprimo un bufido cansado.
— Ya le atiendo en un momento.
— ¿Así me recibes? La vista no es tan mala — sonreí inconsciente al escuchar su voz y me gire para verlo.
— ¡Saliste temprano! — camine hacia él y me alce de puntitas para besarlo.
Los brazos de Kacchan me sostuvieron de la cintura y me siguió el beso. Amaba tanto besarlo.
Nos separamos poco después y observé a Kacchan sonreír mientras sacaba una flor amarilla de su bolsillo trasero.
— Es nuestro día especial — me dijo con cariño.
Tome la flor mientras sentía las lágrimas en mis ojos — Es de la misma que te di hace tres años — note con cariño.
— Dijiste que significaba Esperanza, tu me la diste desde ese día
— Te rechace un montón de veces...
— Y qué? Siempre vi en tus ojos que te gustaba, y no iba a rendirme tan fácilmente — me sonroje.
— Es una flor muy linda...
— Eso no es todo — lo mire con curiosidad caminar a la salida del local — Espera acá — me dijo antes de salir, y ni dos minutos después entro pero con él un montón de arreglos de flores amarillas venían tras él.
— Kacchan ¿Qué es esto? — le pregunte mientras observaba a los empleados acomodar las flores.
— Déjame consentirte el resto de nuestros días, Izuku. Voy a empezar con esto — lo volteé a ver una vez que se fueron los señores, mi local estaba lleno de flores amarillas que no eran las mías, pero son para mi. Un nudo se hace en mi garganta al ver a Kacchan arrodillarse — Quiero pasar el resto de mis días contigo, no estoy conforme con solo verte despertar los fines de semana, deseo verte cada mañana y noche, que seas lo primero y último que observe en mis días.
— K-kacchan...
— Izuku ¿Quieres casarte conmigo? Porque yo deseo pasar cada día de mi vida a tu lado.
Dejo salir lagrimas en ese momento y salto a sus brazos haciendo que caigamos juntos al piso — ¡Acepto! ¿¡Por qué no lo haría!? ¡Te amo, Katsuki Bakugou!
Sonreí feliz, este es el mejor aniversario del mundo.
— Apartir de ahora también serás un Bakugou ¿te gusta?
— Izuku Bakugou — saboree el nombre al decirlo — Me gusta.
— Me fascina como suena — dice, antes de tomarme del cuello y besarme.