BOOM ♡
Sentía que iba a explotar, sabia que sucedería tarde o temprano ¿Pero porque tenía que ser justo ese día, en el cumpleaños de Deku?
— ¡Kacchan, espera!
— ¡Alejate de mi, Deku!
Sigue corriendo en medio del bosque que rodeaba la casa de Todoroki, dónde la fiesta de cumpleaños número diecinueve del chico de cabello rizado era festejado. Su respiración es agitada, su pecho quema y sus piernas duelen, pero necesita huir, necesita irse lo más lejos de Deku que pueda para descargar sus emociones sólo.
Sin embargo, Deku es rápido y le da alcance, atravesandose en su camino para que se detenga.
— Kacchan por favor hablemos ¿Que sucede? ¿Porque te fuiste tan de repente? — expreso con ese tono chillón en su voz —. Por favor, lo que sea que suceda podemos hablarlo, somos amigos.
Joder, ¡Cómo odio escuchar esa palabra en su boca! ¡Los puñeteros amigos no se sienten como yo lo hago! Quiero hacerle tantas cosas, decirle todo lo que siento que si no lo hago...
— ¡Alejate, Deku! — le ordenó ansioso, no creo poder contenerme más
— ¿¡O sino qué!? ¡No pases por esto solo, Kacchan! — me dice.
Exasperado, me acerco a él y lo tomo del cuello de su camisa y lo jalo a un beso duro, brusco, lleno de saliva y sentimientos reprimidos.
Me separó de él y observo su rostro contorsionado por la sorpresa.
— Esto es lo que te haré, y mucho más, sino te alejas de mi ahora, Deku — le advertí, sin embargo, la única respuesta que conseguí fue la sensación de sus labios suaves sobre los míos, sus manos acariciando mis mejillas y su cabello haciendome cosquillas.
Rápidamente lo sujeta de la cintura, busca profundizar sus dedos en la piel carnosa y suave de Izuku, hundir su lengua en cualquier parte de su cuerpo y devorarlo.
Siente que las manos le pican, no sabe si por el sudor o por seguir tocando a Izuku.
El pequeño chico gime y jadea cuando mis manos se meten debajo de su ropa interior, apretando la piel de sus glúteos y rozando muy de vez en cuando la entrada con su dedo índice.
Una de sus manos se dirige a desabrochar la camisa de Izuku, muere por chupar, lamer y morder los pezones rosados que solo a podido ver en las duchas conjuntas.
— Kacchan, me voy a — un largo y suave gemido sale de la boca de Izuku, lo recuesta en el piso y se deshace de sus pantalones manchados de semen, la imagen es excitante, su cuerpo sonrojado por el calor, su pene aún duro manchado con su propio semen y su pecho expuesto para él.
La imagen es bastante delirante y hace que pierda la cabeza, haciéndolo arrodillarse y tomar a Izuku de las caderas para darle la vuelta y dejarle el trasero en pompa, se acerca a una de las nalgas pecosas y la muerde, escuchando el gemidito que recibe a cambio.
Su vista se fija en un lugar en particular, y sin contenerse ni un poco se acerca para darle una lamida.
— ¡No, Kacchan, eso está sucio! — gimoteo, sintiendo las manos de Katsuki apretar su trasero mientras comía con esmero su culo, lamiendo y metiendo su lengua dentro de él.
Después de saciarse se separó para soltar sus pantalones, estaba tan duro que dolía, sostuvo su polla mientras la masajeaba un poco en busca de calmarse.
Con su mano libre tomo a Izuku de la cadera para atraerlo, haciéndolo tener escalofríos al sentir el precum mojar su dilatada entrada, Katsuki sabia que tenía que ser suave, que a Deku probablemente le dolería sino lo hacía con calma, así que entró poco a poco, suspirando por la sensación tan apretada en su polla.
Se detuvo una vez que había entrado hasta la mitad y suspiro, tomando a Izuku del pecho para atraerlo hacia su pecho.
— ¿Cómo se siente? — alcanzo a preguntar
Izuku respiraba agitado — Es muy grande, yo siento que me voy a romper si te mueves — soltó una risa ronca ante las palabras de Izuku, lo rompería, claro que sí, quería destrozar ese culo completamente —. No te burles, no es lo que acostumbro
— Es porque nadie es como yo — respondió orgulloso, empezando a dejar suaves besos en la piel de los hombros, cuello y mejillas —. Yo si puedo complacerte en cualquier área
El rizado soltó un gemido, moviéndose un poco hacia arriba y hacia abajo. Katsuki lo tomo de la cintura para ayudarlo, siendo recompensado pronto por un coro de gemidos de un Izuku que cada vez aumentaba más la velocidad.
— ¿Te gusta?
— ¡Si, me gusta mucho! — respondió entre gemidos —. Por favor Kacchan, tocame más.
Y así como lo ordeno, Katsuki le cumplió, mordiendo y chupando toda la piel del chico que estaba montandolo con tanto fervor.
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Se dirigía a su habitación, recapitulando cada cosa que Izuku le permitió hacerle en la oscuridad de ese bosque, el como lo toco, beso, mordió, solo recordarlo sobre él; también debajo de él, gimiendo como desesperado y su cara cada vez que llegaban al orgasmo lo hacía tener orgasmos mentales.
Ansiaba tanto volver a tocarlo, volver a fundir su dedos en su cuerpo y devorarlo a besos.
Suspiró saliendo del ascensor cuando llegó a su piso, camino tranquilo hasta que lo vio ahí, frente a su puerta.
— ¿Deku?
Él sonrió mientras esperaba a que terminara de llegar a su lado.
— ¿Que haces aquí? — le pregunte.
— ¿Te apetece terminar lo que empezaste? Pero en un sitio más cómodo — le pregunto en respuesta.
Katsuki lo pensó un momento, y lo único que hizo fue abrir la puerta.
Eso había sido suficiente respuesta.