Único.
El chasquido del cuero contra la madera resonó en el campo de obstáculos.
HyeDae tiro fuerte de las riendas, deteniendo el paso de su caballo justo antes de saltar. El animal resopló con un "casi" alivio, hacia horas que estaban practicando al sol.
Titan estaba intranquilo, pero obediente, mientras su jinete levantaba la vista hacia las barandas del campo, justo a las risas de burla.
Allí estaba el bastardo. HeeSeung.
Parado con el pecho inflado de orgullo, con su camisa blanca era imposible no reconocerlo. Era increíble que desde esa distancia podía verle la arrogancia destilar por su cuerpo, pero como culparlo, es quien traía cada medalla al club, era un idiota acostumbrado a ganar.
Hee chasqueó la lengua, pasando lentamente la mirada por la figura de Hye, la chica ya sabia lo que venia.
── ¡Tu espalda esta mal! ¡Aprende a ponerte derecha! ──había comenzado el rosario── ¡Tu tobillo más arriba! ¡Tus brazos pegados a tus costados! ¡Levanta la maldita mandíbula! Vamos niña, pon de tu parte.
Uno, dos, tres, cuatro... diez. Contar ayudaba con la irritación que le provocaba Hee, todo en la academia San Matthew era tolerable menos el. Él muy maldito le gritaba solo para disminuirla frente al club.
"Ya se callara, ya se callara..." Hye se mordía la lengua para no responderle, comenzó un paso lento para llegar a los establos. Su caballo ya tenia espasmos en sus músculos, así que no era recomendable cansarlo y estresarlo.
HeeSung la miro irse, disfrutaba enfurecerla, le parecía un arte. Cada empujón, cada comentario calculado arrancaba una reacción que lo fascinaba: la forma en que apretaba la mandíbula, cómo sus ojos brillaban con esa mezcla de furia contenida y orgullo herido. Había algo adictivo en desatar esa tormenta en Hye, en molestarla hasta el límite solo para verla contenerse por gritar.
Amaría tanto verla explotar. Un espectáculo interesante.
Para Hye los entrenamientos de equitación no eran solo eso, eran solo por prestigio para la academia o la oportunidad de escalar por prestigio propio, para Hye, practicar equitación era su manera de marcar su lugar en este lugar de ricos, que podía estar a la altura de niñatos privilegiados, que los caballos de sangre pura podían ser adiestrados de alguien de su clase (pobre según los demás compañeros).
Una vez llego a los establos, intento tragarse el mal sabor de boca, odiaba que Hee le corrigiera que hacer, ella sabia que había hecho las cosas bien.
Pero no excelentes... por algo Hee le había corregido.
Apretó los dientes sin darse cuenta, pero recordar esa cara. Sus tontos labios con esa sonrisa de superioridad diciéndole que hacer, era el capitán del equipo de varones, su opinión (gritos) tenían más peso del que Hye quería admitir.
¡¿Y eso qué?! Ya tenia demasiada carga en sus hombros como para pensar en cada detalle que Lee se encargaba de recalcar. No más errores, le callaría la boca haciéndolo bien a la primera.
Respirando profundo los sonidos del exterior se desvanecieron, por eso amaba estar en los establos. Ahora solo estaba ella, el olor a heno fresco y el eco de las pesuñas de los caballos contra el suelo. Pero el mal rato aun no salía de sus pensamientos y en el fondo sabía que no era solo el entrenamiento la tenía así. Era también esa sonrisa, esa mirada cargada de algo que la confundía y lo irritaba al mismo tiempo.
HyeDae soltó un suspiro largo intentando calmarse, camino hasta su pequeño rincón, un espacio donde guardaban los sacos con pasto recién cortado, el nudo en su pecho no parecía cooperar; la paz que intentaba reunir no duró mucho, apenas había comenzado cuando sintió pasos acercarse. No necesitó girarse para saber quién era.
── ¿Por qué el señorito esta en establos tan sucios? ──gruñó, sin mirar a Lee.
── ¿Quieres más correcciones? ──se burló, apoyándose en la puerta del pequeño espacio── Pensé que estarías agradecida.
Hye soltó una carcajada, levantando su pierna izquierda para pegarle a un saco cerca a ella, el sonido fue seco.
── Es divertido ¿no? ¿Este es un juego para ti?
Se giró para dar un paso peligrosamente cerca de Hee, quien no retrocedió ni un poco; mientras lo veía a la cara
Hee estaba tan... normal. Tan cómodo en su lugar, tan seguro de estar ahí mismo. Su expresión tan petulante solo le provocaba más rabia, casi escuchaba su voz decir "Lo que sea que hagas, yo lo haré mejor". Un reflejo doloroso de la verdad actual.
HeeSeung no solo era el As de la academia, sino que venía de una familia prestigiosa, de las que no tenían que mover un dedo para tener el respeto del mundo. HyeDae por otro lado, era vista como alguien que solo tuve suerte de llegar ahí, su apellido no tenía peso y sus esfuerzos por mejorar no eran reales.
La seguida atención de Hee en la chica, solo hacia resaltar las inseguridades de esta, era un contaste recuerdo de no importa el esfuerzo, el siempre estaría por sobre ella. El mundo ya era de suyo.
Por eso lo detestaba, cada palabra que salía de el era suficiente para enfadar a Hye, no podía controlarlo ni entenderlo.
HeeSeung se rió de ella, con un brillo en sus ojos que se veía peligrosamente juguetona.
── No se trata de jugar, se trata de seguir soportando. ──lo dijo en un susurro, burlándose como un niño.
El aire en los establos se había puesto denso, con una carga que ninguno diría en voz alta. Hye apretó los puños, con la respiración algo agitada.
Sentía el calor en su cuello y el pequeño dolor en la cien por la rabia. Pero no podía irse, algo la pegaba al suelo.
HeeSeung dio un paso más cerca, cerrando cada distancia posible.
── ¿Qué ocurre, señorita Hye? ──aun sin expresión en el rostro, el todo de burla era evidente.
── Aléjate. Eres enfermizo. ──empujó su pecho con ambas manos.
Hee retrocedió un paso, pero lo hizo con una ronsisa. Fue lo que Hye necesitaba para desbordarse. Lo tomo fuerte por el cuello de la camisa.
── ¡¿Crees que puedes caminar por aquí como el dueño y señor de todo?! ¿Me buscas para jugar? ¿Tengo cara de un puto juguete?
── No, juguete no, pero claramente si te busco para jugar.
Hye perdió él control de sí misma, pues dio un golpe directo a la mandíbula del chico. Hee tambaleó pero lejos de estar enojado, sonrió con emoción.
── ¿Ahora tengo que corregir tus golpes? ──se lamio los labios, sintiendo un pequeño sabor a sangre, se había mordido la lengua.
Hye iba a responder con otro golpe, pero HeeSeung ya se había lanzado sobre ella, empujándola con fuerza hasta la pared.
── ¡Eres un maldito! ──gruñó la chica intentando liberarse.
── Vaya, tratarte duro hace que me hables más. ──el rostro de Hee estaba muy cerca── ¿Por qué lo haces tan difícil?
HyeDae lo pateo con fuerza, pero él chico se dejó caer para evitar el golpe, ella aprovecho de subirse encima y dejar llover golpes.
── ¡Maldito engreído! ¡Bastardo! ¡Imbécil! ¡Te odio! ──los golpes iban desde el rostro hasta el pecho, sin medir la fuerza.
── Y tu una mentirosa. ──Hee se protegía el rostro, pero no la detenía── Sigues haciendo cosas mal para poder corregir, no creas que no te he visto. Si me odiaras, no harías cosas que solo yo puedo notar.
Esas palabras la desarmaron por completo, deteniéndose y mirando la cara de Hee. Su respiración se volvía más irregular, el chico aun debajo bajo los brazos mirándola de vuelta, su labio estaba hinchado pero seguía con esa sonrisa.
La ira volvía a burbujear, pero aun así no hizo nada cuando Hee se sentó, aun con ella encima. La tensión de los hombros parecía fija cuando la chico volvió a tomarlo del cuello de la camisa y en un violento acercamiento hubo un choque de labios, formando otra pelea.
Una pelea más salvaje qué la anterior incluso, fue desesperado, fue con ira.
Ahora ambos compartían el sabor a sangre, el calor que sentían del otro era sofocante. Las manos de HeeSeung se aferraban con fuerza a la cintura de la chica mientras sentía como el olor a dulce de su colonia.
Hee sentía como más sangre salia de su pequeña erida, mayor placer sentía que Hye estuviera loca por tenerla igual.
En la arena había reglas, había objetivos que cumplir, competitividad que tenia que ser saciada con victorias, pero ahora, en un lugar escondido por los establos, por fin se había nivelado la cancha.
HeeSeung por fin veía a alguien con quien contrastar, alguien con quien pelear a igual sin que le temieran. HyeDae por otro lado, sentía la libertad de ser tan violenta como se merecía el idiota.
Ambos como caballos salvajes. Increíble.
Ninguno sin poder ser domados, cuya energía parecía que jamás acababa. HeeSeung siempre había tenido afinidad por caballos difíciles, sabía cuándo agustar riendas y cuándo soltar, cuando esperar o empujar. Pero con Hye, no tenia ni idea de como actuar si quiera, cada que peleaban parecía que se alejaban, pero se acercaban a la vez.
Por eso la buscaba, por eso la siguió a los establos cuando sabía que nadie más estaría ahí, por eso no estaba sorprendido de como acabaron las cosas.
Ninguno sabía en qué momento había cambiado, pero la chispa era distinta. Quizá Hye si hacía cosas mal para ser corregida y quizá Hee buscaba enojarla a propósito, para ver esa vida en sus ojos. Ambos estaban locos.
Dejaron de verse como molestia y comenzaron a hipnotizarse por el otro.
── Eres una salvaje. ──suspiro cuando se separaron por aire, mientras giraba un poco el rostro para escupir en el suelo, dejando lo último de sangre que tenía en la boca.
La energía explosiva de la pelea se había acabado con ese beso y ahora estando tan cerca, sus cuerpos se habían fundido, por la baja de adrenalina ninguno podía (quería) moverse.
Sentía el pecho de la chica presionado contra el suyo, agitada, seguramente aún analizando lo que acababa de pasar. El igual lo hacía, tantos choques no lo había preparado para esto.
Hye por fin miro a los ojos de Hee, encontrado en ellos una mezcla de desafío, burla y algo más. Sabía que era pero no lo diría nunca, su orgullo no la dejaba, pero la atraía como nunca antes.
HeeSung ya no pudo contenerlo, se rió a carcajadas.
── ¿Te ríes por...? ──gruñó Hye, sus manos aún estaban en la camisa, casi evitando que escapara de ella.
── De ti. De mi. De estar tirado en el suelo. ──respondió con una sonrisa ladeada, mientras hacia círculos en la cintura de la chica── ¿Por qué todo es tan difícil contigo?
Hye se puso tensa otra vez, aparte de las palabras, eran esas caricias qué le estaban dando corrientes eléctricas por todos lados.
── Eres un tonto. Mejor cállate.
HeeSeung acortó más la distancia de sus rostros.
── Soy tan tonto ¿se te ocurren maneras de callarme?
La provocaron y ella cayó. O quizá ella quería caer. Se besaron de nuevo, con la misma brusquedad de antes, sus dientes chocaron por no controlarse, ninguno parecía querer algo suave.
Era la liberación de frustración de ambos, fuerte, sin pausas y muy urgente.
Ambos entendían que esto no era algo que pudieran parar, no quería comenzar a cuestionarse y que llegara la pregunta de "¿Por qué? ¿Por qué HeeSeung? ¿Por qué aquí con este olor a caballo, cuero, sudor y heno?"
La rabia estaría siempre, pero ahora estaba mezclada con más sensaciones adictivas, por eso lo seguía besando.
Odiaba a este chico, pero estaba cediendo a el, a su ego, su arrogancia, todo él. Pero no podía controlarlo, tampoco detenerse.
Tenía el impulso de hacerse hacia atrás y ahí es donde las manos de Hee la volvían a traer a el, reclamándola. Solo tenían calor, fricción bruta, deseo y rabia.
Los dientes dejaron de pelear, para que los labios tuvieran mayor protagonismo, dando más forma al beso. Las manos de Hye por fin dejaron de apretar y comenzaron a explorar, sin miedo ni vergüenza. HeeSeung hacia igual.
Cuando subió a su cabello para tirarle un poco, amó el gemido qué salió de sus labios, le encanto que fuera de él.
Aun que ella no se quedaba atrás, HeeSeung la hacía suspirar apretando las curvas correctas.
El, como ya era costumbre, provocó a la chica, deslizando su mano por debajo de la camisa, recorriendo piel caliente, sensible a su tacto.
── Eres más linda que hace diez minutos. ──murmuró Hee con la voz ronca, rozando el oído de Hye.
── Dije que te callaras. ──Hye empujó a Hee hasta el suelo, acomodándose mejor sobre él.
El chico ni tonto ni perezoso, comenzó a trabajar en el cinturón de cuero de la chica, desesperado por "liberarla". El sonido de metal soltandose, era asfixiante para Hee, estaba en un extasis.
Hye no resistía los jadeos, ni gemidos. Abrió su propia camisa con desesperación, HeeSeung solo aceco el rostro a su pecho, comenzando a besar, mientras sus manos pasaban al pantalón de montar, tirando casi con brusquedad para sacarlo del camino.
El calor era insoportable, Hye se sentía húmeda por el sudor y caliente al mismo tiempo, HeeSeung estaba comenzando a desesperarse por estar debajo. Ambos estaban llegando a un límite.
HyeDae fue la primera en hacer un real movimiento, pasando su mano por la ereccion aun atrapada de Hee, quien tuvo un leve espasmo.
Cuando pudo sacarla del pantalón y tenerla en su mano, él gruñido fue casi animal.
Ambos se respondían con intensidad.
La chica marcaba un ritmo que enloqueció a Hee, quien solo se dejó caer al suelo, exponiendole el cuello. Hye estaba sorprendida de que por fin tuviera algo de poder sobre el.
No pudo con tal tentación, besó el cuello descendiendo por todo el cuerpo, mirando atenta a cada reacción.
Estaban en un ambiente tan primitivo que era exitnate, en el suelo de los establos con el olor a tierra y cuero rodeandolos. Siendo solo instinto, igual que animales.
Mientra Hye quería bajar para poder darse sexo oral, HeeSeung tenía otros planes, separandola con cuidado.
Ella iba a protestar, pero... esos ojos encendidos por el deseo, no pudo con ellos.
La griró a Hye con cuidado contra el suelo, apoyada en rodillas y manos, teniendo una preciosa vista de sí espalda, qué recorrió con sus manos, creando un lento camino hasta sus caderas, casi memorizando.
── Déjame guiar. ──no fue pregunta, era una orden.
Hye tenso los hombros involuntariamente y Hee se dio cuenta, inclinándose por sobre ella dejando besos desde el cuello a su oreja, repartiendo caricias por tanta piel pudiera.
── Créeme, no seré un tonto.
La mano, mejor dicho, dos dedos de Hee comenzaron a tantear a la chica, primero superficialmente, jugando suave con sus plieges y su clitoris. Cuando comenzó a moverse contra el, supo que ya podía seguir explorando.
Precioso leve con su pulgar la entrada de Hye, que dio un gritito por la sorpresa, ya que cada toque era para relajarla, para despertar deseo, para asegurarse de que no hubiera un mal rato.
HyeDae dejó escapar un jadeo ahogado, su frente apoyada contra el suelo mientras su cuerpo comenzaba a ceder al ritmo que HeeSeung imponía.
Hye no supo cuanto tiempo pasó, hasta que Hee estaba alineandose contra ella.
── Dime que puedo.
── ¡No te atrevas a ser caballero ahora!
El primer empuje fue lento, cuidadoso, arrancando de Hye un suspiro entremezclado con un gemido. El calor y la presión lo envolvieron a ambos, una sensación que parecía borrar cualquier resto de tensión, reemplazándola con algo más crudo.
HeeSung se detuvo por un instante, sus manos sujetando las caderas de Hye con fuerza mientras esperaba a que el cuerpo de este se acostumbrara. Podía sentir cada latido de su propio pulso en la carne en contacto; el calor, el sudor y el sonido de las respiraciones estaban aumentando.
── Sí no me detienes ahora-
── Lee HeeSeung, si paras ahora, nunca más lo repetiremos. ──la voz áspera de Hye era algo nuevo para Lee, fue un desafío. Ella era quien lo desafiaba ahora.
Comenzó a moverse, sus embestidas ganando fuerza y profundidad. El establo se llenó de sonidos: el crujir del heno bajo ellos, los jadeos entrecortados, los gemidos que escapaban sin control.
HyeDae arqueó la espalda, sus manos aferrándose al suelo, mientras el cuerpo de Hee la reclamaba con una intensidad que parecía no tener fin.
Cada embestida era un reclamo, un grito de todo lo que habían reprimido, de cada pelea que ahora pasaba factura.
El calor se acumulaba, creciendo con cada movimiento, hasta que todo a su alrededor se volvió borroso, se acercaba la cima de ambos.
Cuando ambos llegaron al orgasmo, fue en un intento de guardar silencio, con la respiración entre cortada y movimientos lentos. HeeSeung descanso su cabeza en el hombro de Hye, mientras besaba.
Hye por otro lado suspiro agotada.
El silencio agradable fue interrumpido por el sonido de la puerta principal abriéndose.
── Se esforzó mucho, se merece una piedra de sal ¿no?
── Me parece, siempre y cuando los demás igual tengan.
El entrenador junto al cuidador del establo, seguramente hablando sobre un semental.
HeeSeung fue el primero en moverse, levantándose rápido y llevando a ambos hasta un punto ciego del corral. Con una señal para guardar silencio, ambos jóvenes se vestían rápido.
Ambos estaban sucios de tierra y sudor, pero no parecía importarle, es más, parecían sedientos de otra ronda.
Se rieron juntos, como niños cometiendo travesuras.
── Debes dejar de hacer las cosas mal para que te corrija. ──le susurró Hee── Sabes hacerlas bien, deja de llamar mi atención así.
── Eres un engreído si crees que busco tu atención. ──ella susurró un poco más gruñona.
── No tan alto y hacer las cosas excelentes, será tu oportunidad de cerrarme la boca. ──le sonrió pícaro.
── A ver, señorito ¿me estás coqueteando?
── Hace meses, gracias por notarme. ──Hee comenzó a asomar la cabeza por la puerta, viendo que no hubiese nadie, asegurando el perímetro volvió a ver a Hye── Nos vemos mañana en tu entrenamiento, trata de dejarme sin palabras como hoy.
Y en un rayo de impulso, se acerco rápido por un beso que la chica dio muy fácilmente.
── Ahora estas más linda que nunca.
Y se largo de ahí, dejando a Hye con sus pensamientos.
Había una molestia persistente en sus caderas y un leve ardor en sus rodillas por la posición que habia tenido.
── ¿Qué mierda hiciste? ──murmuró para sí misma, pasando una mano por su cabello desordenado.
Se reía de que no tuviera respuesta a esa pregunta.
Siguiendo los pasos del chico, se fue del establo fingiendo que nada había pasado. Afuera respiró profundo el aire limpio, sin el olor de HeeSeung rodeandola.
Mañana tenia que hacer una presentación que lo dejara boquiabierto, una presentación excelente.
Algo que siempre supo como hacer.Recuerden votar, comentar o insultar si gustan.
── Lissi ☆