Capitulo único
Era lunes otra vez.
Y como todos los inicios de semana, Minho debía soportar el ver cómo el remilgado enamorado de Jisung lo dejaba en la puerta de la universidad.
Todo sonrisas, saco y corbata, guapo a rabiar. En su Benz de lujo, brillante, recién pulido.
Porque HyunJin era todo lo que él no era: Alto, adinerado, elegante...aburrido. Pero sobretodo, tenía a Jisung.
—Llegaron los tortolos— anunció JeongIn con una sonrisa burlona, viendo junto a él como Jisung se quitaba el cinturón y se acercaba a darle un beso a Hyunjin, este apenas recibiéndolo, la mirada aún perdida en el parabrisas mientras estaba ocupado atendiendo una llamada.
Cada vez que lo veía, quería estampar su puño en ese rostro perfecto.
Por que si él fuera HyunJin, Jisung no estaría bajando de ese monótono auto rojo brillante, si no de su preciosa moto negra con detalles verdes. Y besaría tanto a Jisung, que se le olvidaría hasta su nombre antes de entrar a clases.
—Infeliz
—Minho, vas a hacerle un agujero al guapo en la frente—rie JeongIn, ganándose un empujón de parte de su amigo— ahora mantén la compostura, ahí viene el chico ardilla.
La mirada de Minho se suavizó al instante al percibir la hermosa energía de Jisung entrando en escena.
—Hola chicos, ¿Como están hoy?— pregunta el chico sonriente de pie frente a ellos, colocando el estuche de guitarra en su hombro
Pronto, el menor y Jisung comenzaron una conversación sobre el fin de semana mientras el mayor no podía quitar la mirada de Jisung. Su manera de hablar, de reír de las bromas de JeongIn, sus ojos haciéndose gigantes y hermosos al asombrarse, su sonrisa de encías tan característica.
Jisung era un sueño.
Uno inalcanzable y platónico para Minho.
__________________
—Cumpliremos un año en algunos días— susurra Jisung un martes por la tarde.
Ambos iban caminando, uno al lado del otro, rumbo a la casa del menor.
Hyunjin había quedado en recogerlo, pero habiendo pasado casi dos horas esperando, Minho decidió acompañar a Jisung a su casa a pesar de sus insistencias en negarse.
Jisung hacia lo posible por cubrirse del frío que iba empezando a percibirse desde principios de Julio. La chaqueta rosa haciendo casi nada por él, ya que no había traído algo mas abrigador al pensar regresar en el auto de su novio.
Minho trató de no mostrar expresión alguna, su pecho no teniendo la misma suerte. Aquella parte de su cuerpo se tensó y apretó ante la noticia de su amigo.
—Un año, el tiempo ha pasado rápido — murmura el chico gato, observando a Jisung casi encogerse sobre si mismo— ¿Piensan hacer algo para celebrar?
—Él ya me dio un regalo— responde Han, sorprendiéndose al sentir la cálida chaqueta negra de Minho sobre sus hombros—
Ambos se miran por unos segundos, la interrogante en el rostro del menor. La respuesta en los ojos de Minho.
—¿Que te dio el niño elegante?— patea una piedra en el camino, haciéndose el desinteresado
De seguro algo costoso, que ni en un millón de años podría darle a Jisung.
Después de unos segundos en silencio, el menor suspiró, acomodando la chaqueta sobre él.
—Un auto.
Los ojos de Minho se abrieron en demasía, observando a su amigo.
—Un... ¿Que?
El más bajo se encogió de hombros.
—Igual al suyo, pero en azúl— observa en dirección contraria a Minho, soltando una carcajada sin ganas— no se conducir, él lo sabe bien. Además...
—Te gusta el rosa— menciona el mayor sin dejar de caminar, ganándose una mirada un poco sorprendida del menor— tus colores favoritos son el rosa, verde y blanco.¿Por que te compraría un auto azul? ¿Acaso no te conoce?
Jisung se quedó de pie unos segundos mientras Minho seguía caminando.
El de ojos gatunos lo conocía un poco más de tiempo que HyunJin, apenas unas semanas luego de iniciar la universidad.
Se habían encontrado por primera vez en la clase de composición y el mayor le había querido intimidar quitándole su asiento. Jisung lo había empujado tan fuerte que lo hizo caer al piso de sentada, volviendo a tomar su silla sin quitar la mirada del mayor, el cual lo veía anonadado desde el suelo.
La verdad, si le había dado miedo, la mirada de Minho al inicio había sido de puro enojo y el había temblado tan solo con eso. Pero luego se convirtió en sorpresa para luego pasar a la curiosidad.
Así se habían hecho amigos, a su propia manera no convencional.
A Minho le había tenido confianza desde el inicio y se habían llevado de maravilla en poco tiempo, como si se conocieran desde siempre.
Jisung le había enseñado tantas cosas: su adorada guitarra, lo mucho que adoraba los Rolling Stones, su gusto por ir en bicicleta y sentir el viento en su rostro y sus piernas ardiendo.
Al igual que Minho le había mostrado poco a poco sus gustos y cosas más preciadas: sus tres gatos con nombres extraños, los libros con recetas de cocina pero adorables, la moto negra y verde de la cual presumía con justa razón y sobre todo, el lado más suave de su ruda y a veces agresiva personalidad.
Y a pesar de todo lo que Minho era, él si había recordado al menos sus colores favoritos.
_____________________
Miércoles en la noche y Minho no dejaba de darle vueltas a su cabeza.
Jisung se había ido bien vestido y arreglado a su cita de aniversario con Hyunjin. Una camisa crema y encima un sweater holgado verde hoja habia hecho relucir sus pendientes de plata, al igual que su sonrisa y el ligero rubor que había aplicado a sus mejillas.
La foto en el grupo que tenían con JeongIn no mentia, Jisung se había ido despampanante a su cita, una con un hombre que no era él.
La foto junto con un "si mañana no voy a la uni, no se preocupen 🔥" había dejado pensando a Minho hasta tener migraña.
Jisung no era un chico fácil, no era de esos que tenían intimidad tan a menudo ni sin sentirlo. A Jisung tenías que conquistarlo y, a pesar de tener ya un año recién cumplido con Hyunjin, aún no había querido dar ese paso.
Al parecer hasta hoy.
Con un gruñido Minho se levantó de la cama, tirando a un lado la pelotita en forma de pata de gato que tenía por juguete antiestrés, haciendo que Soonie corriera hasta el otro lado de la habitación junto con un maullido.
—Perdóname Soonie— el más alto de acercó a su felino amigo, haciéndole cariños en la cabeza tratando de relajarlo— no estoy bien hoy.
Luego de un rato de acariciar y relajar a su mascota, tomó su chaqueta de cuero y las llaves de su moto.
Necesitaba relajarse también y soltar toda la tensión que tenía acumulada o iba a explotar.
Momentos más tarde ya iba montado en la moto, rumbo a la parte más desolada de la ciudad para poder correr la moto a gusto, sin verse entorpecido por el tráfico ni las personas queriendo disfrutar su noche. Minho amaba ir a toda velocidad por los caminos desolados, pero para eso debía pasar por el centro de la ciudad. El pequeño tráfico valía la pena el llegar a su destino, pero lo odiaba.
Con cuidado sorteó las calles luminosas y algunos vehículos hasta detenerse en una corta luz roja, aprovechando en mirar a los lados antes de volver a arrancar cuando su vista se fijó en un punto verde hoja cruzando la acera.
Ese punto verde hoja iba corriendo a toda velocidad aferrado a su bolso negro con un dije de guitarra que conocía muy bien. Un punto verde hoja, apresurado y lloroso.
Minho no se fijó si la luz estaba en verde o si era un giro no permitido, pero giró hacia la derecha y luego a la izquierda mientras recibía los sonidos de bocinas y gritos indistinguibles, siguiendo a aquel punto verde hoja. Siguiendo a Jisung.
El menor por fin se detuvo en un callejón poco iluminado, colocando las manos sobre sus rodillas mientras se inclinaba por algo de aire. Su pecho subía y bajaba rápidamente por el esfuerzo hasta poco a poco convertirse en pequeños sollozos, agachándose hasta sentarse en el suelo mojado por la llovizna de hace unas horas, importandole poco el suelo frío y húmedo.
Minho aparcó a pocos metros, bajando lentamente de la moto al verlo en ese estado tan vulnerable.
El de mejillas húmedas se hundió poco a poco hasta hacerse una pequeña bolita en el suelo, sollozando con la cabeza entre sus rodillas.
El mayor se acercó paso a paso, ahuyentando con la mirada a un par de chicos que se hallaban a tan solo unos metros. No se veían muy amistosos.
Minho tan solo se quedó a su lado, oyendo su llanto, protegiéndolo, dejando que Jisung se desahogara. Le tomó casi 10 minutos al menor calmarse un poco para poder levantar la cabeza, asustandose un poco al notar a alguien de pie junto a él.
—No voy a comerte Ji— dice Minho con apenas una sonrisa en su rostro, su corazón partiéndose al notar los ojos rojos y cristalinos de su amigo, junto con su rostro levemente hinchado por el llanto— ¿Quieres que vayamos a un lugar más tranquilo?
El menor solo bajó la mirada, levantándose del suelo mojado con ayuda de Minho, el mayor tomando el bolso ajeno encaminándose a la moto a unos metros.
Minho ayudó a Jisung a subir a la moto y luego se acomodó al frente, tendiendole el único casco a su amigo antes de pedirle que se sujetara con fuerza.
Y así, sin preguntas, Minho se encaminó al parque junto al iluminado río Han. Consiguió un lugar algo apartado y aparcó con tranquilidad, ayudando a Jisung con el casco y luego a bajar con cuidado.
El de mejillas prominentes vió extasiado las luces de colores y por un momento, olvidó lo acontecido aquella noche junto con Hyunjin. Minho se sentó junto a él en el banco y se permitieron ver el espectáculo de luces. En silencio, solo con la compañía de Minho, Jisung poco a poco se calmó y tomó valor para contarle a su amigo el mal trago que pasó esa noche.
—¿Quieres saber el por qué me encontraste así?— susurra Han, sin quitar la mirada del río.
—Solo si tú quieres decirme, Ji.
El menor tomó una bocanada de aire y lo soltó lentamente, balanceando sus pies para mantenerse tranquilo.
—No haré la historia muy larga: Hyunjin me dijo que había reservado en un restaurante una cena para nosotros, a las 8. Yo pensé que era una cita así que me arreglé y fui a encontrarme con él. Pensé que hoy sería...la noche. Después de un año, creí que sería bueno darle la oportunidad— se muerde el labio inferior en un gesto de incomodidad al recordar, negando levemente con la cabeza. Había sido tan tonto— pero cuando llegué Hyunjin estaba con sus amigos, sentados en la mesa que se supone era para nosotros. No era una cita, era una reunión con sus amigos para mostrarles el "trofeo" que tenía como pareja. Se rieron de mi atuendo, de lo poco presentable que estaba para el lugar en donde estábamos. Hicieron...hicieron preguntas para nada discretas y se burlaron de cada palabra que salía de mi boca. Uno de ellos llegó a preguntarle Hyunjin si no le molestaba intercambiar parejas por una noche, ya que nunca había estado con un chico como yo y tenia...curiosidad por mis habilidades...— sus uñas se hundieron en el granito del banco, lágrimas frescas acumulándose en sus ojos— y Hyunjin solo se rió, respondiendo que aceptaba pero solo una vez me "estrenara", ya que aún no había cedido. No tuve valor alguno en esa mesa, Minho. Para nadie.
Fueron unos segundos de total y tenso silencio hasta que Jisung sintió una mano sobre la suya, apretando lo suficiente para que dejara de quebrarse las uñas en la piedra.
El menor desvío la mirada hacia el chico de mirada gatuna, viendo su mandíbula tensa y en sus ojos el enojo y la rabia que él había derramado en sus lágrimas.
—Maldito infeliz.
Esta vez fue Jisung quien sujetó la mano de Minho, acariciando con suavidad el dorso de esta. El mayor se veía tranquilo y en control, pero era sorprendente la cantidad de emociones que podía transmitir con la mirada y gestos minúsculos.
Sin duda era una mirada que Jisung no quería volver a presenciar.
—Dime que ahora es tu ex, por favor.
—Si— asiente sintiendo la mano ajena envolver con una delicadeza inusual sus dedos— le tiré el vino en la camisa e insulté a todos los de esa mesa, aunque no recuerdo muy bien que fue lo que dije exactamente— resopla, ganándose una pequeña risa del mayor—estaba fuera de mi.
—Muy bien, se lo merecían—
Un silencio cómodo se instaló entre ellos, sus manos unidas y calidas a pesar del viento casi frío que corría por el lugar.
—Sabes que mereces mucho más que ese patético niño rico, ¿Verdad Hannie?
El nombrado se encogió de hombros sin dejar de balancear sus piernas.
—Fuiste muy valiente al enfrentarte a esos imbéciles, de verdad...— Jisung observó sus manos juntas, siguiendo el recorrido del brazo hasta llegar al rostro de su amigo, encontrando una minúscula sonrisa en el — eres valioso Ji, no tienes idea de lo valioso que eres.
_**"Para mi "**_
Jisung sonrió, aquellas bonitas mejillas llenas arrebolandose ligeramente mientras sus ojos brillaban.
—Gracias Min. También... gracias por rescatarme.
—Claro que no, Hannie. Tú te rescataste a ti mismo, el crédito es tuyo.
____________________________
Era un jueves frío y lluvioso, el sol se ocultaba y parecía que la temperatura bajaba más con cada hora transcurrida.
Minho, apoyado en su moto, veía sin poder creer aquel mensaje que JongIn le había mandado unos minutos atrás.
**_"No podré ir, el motivo es irrelevante. Luego me lo agradeces ;) Haz que Jisung vea las estrellas 7u7"_**
Definitivamente acabaría con la vida de Yang JeongIn tan lentamente que cuando reencarnara, recordaría cada momento de dolor.
—¡Min!
Decir que Minho se quedó sin aire sería decir poco. Por unos momentos se le olvidó como respirar, parpadear e incluso pasar saliva.
Jisung estaba frente a él, sonriente y radiante y con uno de sus outfits extraños pero intrigantes, su cabello despeinado al parecer por haber corrido junto con su rostro de un ligero tono rosa, el cual hacia contraste con su piel canela.
Se veía precioso, maldición.
— Llegué tarde, perdón. El profesor Choi no me dejó ir hasta que la pieza me salió perfecta— su carita iba de derecha a izquierda, incluso buscando detrás de Minho de quien, hasta ese momento, no había salido ni una palabra— ¿Donde está Innie?
El mayor ya había estado a solas con Jisung antes, muchas veces. En la universidad o en los recesos, cuestión de minutos. Pero nunca con un plan para pasar la tarde por delante, solos al parecer.
—JeongIn me acaba de decir que no podrá venir, tiene un ataque de asma— explica Minho rápidamente, dándose un golpe mental por aquella excusa.
—¿Asma? Pero JeongIn no sufre de asma— réplica Jisung con un gesto de confusión, comenzando a preocuparse.
—Ahora si, pero está bien. Esta controlado — el mayor asegura la moto y se acerca al más bajo— aún podemos ir al cine, la película apenas a comenzado. Pero si no quieres, podemos hacer otra cosa, lo que sea. Tampoco es necesario que te quedes si no quieres Ji, puedo llevarte a casa y...
—Hey, alto ahí...¿Quien dice que no quiero estar aquí?— Jisung extendió sus manos hacia Minho, sus palmas hacia el mayor mientras sonreía divertido— la verdad, no quiero ver la película, la escogió JeongIn. Pero si tengo hambre, no logré comer nada en el almuerzo. ¿Podemos ir a comer algo?
Un asentimiento de Minho y un cuarto de hora después estaban comiendo una hamburguesa en un local cercano.
Minho observaba con deleite como Jisung devoraba aquella comida como si fuera su última voluntad en el mundo.
Se llenaba las mejillas de comida al punto de hacerlas resaltar en su rostro de facciones hermosas y masculinas.
Era tal cual una ardilla.
—¿Que es tan gracioso?
El mayor soltó una risa en todo el sentido de la palabra al oír al más bajo hablar con la boca llena, casi atorandose con el refresco.
—Nada Ji, es solo que te ves muy lindo.
Jisung desvío la mirada, tragando poco a poco mientras sus mejillas se tornaban rosas. Minho sonrió discretamente.
—Deja de decir tonterías...y pídeme otra hamburguesa.
Luego de la comida Jisung insistió en ir a algunas tiendas del centro comercial. Se probó algunos lentes de sol, ropa e incluso compró una pulsera a juego con su outfit.
Minho solo lo veía ir de aquí para allá, hablando a mil por hora y colocándose cosa tras cosa. Sea lo que fuera, era adorable.
—Extiende tu mano— le pidió el menor con una sonrisa divertida, escondiendo las manos detrás de su espalda.
—¿Para que?
—¡Solo extiendela, Min!— Jisung hizo puchero, bastando solo ese gesto para que Minho accediera a su petición, extendiendo su mano con la palma había arriba, esperando recibir algo.
Jisung rápidamente colocó algo alrededor de su muñeca: una pulsera de cuentas negras y una central color dorada y roja. Una pulsera a juego con la del menor.
—Lo imaginaba, te queda bien— asiente satisfecho, extendiendo su brazo mostrando la pulsera similar que poseía.
Igual a la de Minho pero con una cuenta celeste plateada en lugar de la roja.
—Venian en dos por uno, pensé que sería lindo compartir una contigo.
Minho veía perplejo la pulsera adornando su muñeca. No era de usar accesorios, ni siquiera un reloj, ya que eran un estorbo al ponerse los guantes para andar en moto o se enganchaban en cualquier superficie. Eran simplemente molestas.
—¿No te gusta?
El mayor subió la mirada hacia el rostro ajeno. Los ojos de Jisung lucían apagados, su hermosa sonrisa decayendo poco a poco.
Minho negó con la cabeza, colocando una mano sutilmente sobre la pulsera, protegiéndola inmediatamente.
Tendrían que matarlo si querían arrebatarle aquel objeto de su poder.
—Me encanta, Ji.
El mayor juró que los ojos de Jisung brillaban más que nunca en ese momento, su sonrisa de encías haciendo su aparición. Una visión más espectacular que la misma joya.
—Gracias.
___________________________
Era viernes por la noche y Minho no podía más consigo mismo.
La presión en el pecho no lo dejaba tranquilo, sus manos temblaban mientras colocaba el mantel sobre el césped.
Jisung llegaría en cualquier momento y de seguro metería la pata.
Había pasado casi 8 meses desde que Jisung terminó con el bastardo rico y ambos habían estado pasando más tiempo juntos de lo usual.
Algunas salidas a comer o simplemente tontear por ahí. Comían juntos en la cafetería casi a diario e incluso habían ido al cine hace una semana.
Solos.
Jisung había salido de la sala contándole a Minho la película entera como si no la hubiera visto con él. Hacia énfasis en cada palabra y movía las manos mientras explicaba, replicando los efectos de sonido y sobre actuando las voces.
Minho no podía estar más feliz de escuchar al menor contarle la historia completa.
Luego lo había dejado en casa y se habían despedido de una forma un tanto...curiosa.
Jisung parecía más torpe de lo usual y casi había tropezado al bajar de la moto. Minho lo había sujetado antes de caer y el menor simplemente había cerrado los ojos delicadamente al ver el rostro del mayor tan cerca al suyo.
Lee no era tonto.
Jisung había esperado un beso y el había sido muy cobarde en no dárselo.
Tan solo lo ayudó a pararse y le deseó dulces sueños con un rostro estoico pero sonrojado antes de verlo entrar a su hogar.
Hubiera sido tan fácil, besar a Jisung ahí mismo y confesarse torpemente.
Pero no, Han Jisung merecía más que un accidente y un simple beso.
Minho había preparado todas las comidas favoritas de Jisung en aquel picnic a la luz de la luna: Pasta y langostinos al grill, fruta de temporada picada para bañar en chocolate, algunos sándwiches variados en miniatura y la estrella de la noche, el tan ansiado Cheesecake de fresa que tanto encantaba al menor.
Uno de los pasatiempos de Minho era la cocina, pero era demasiado flojo para cocinarse a diario, así que solía comprar para llevar o cocinarse cosas simples. Pero por Jisung se había esmerado y sinceramente, en palabras de su madre, se había lucido en todo sentido.
Le temblaban las manos mientras revisaba el último mensaje una y otra vez: _"Llegaré en 10 min, espero valga la pena, muero de hambre :)"_
Minho también esperaba que valiera la pena.
Colocó unas pocas linternas cerca a la manta para hacer el ambiente más ameno, también para que Jisung pudiera ver su moto a solo unos metros y guiarse.
—Vaya, si que planeaste todo Min.
Minho casi salta al oír al menor a su espalda, volviéndose rapidamente encontrándose con el menor arrodillado sobre la manta a rayas, tocando curioso una de las linternas.
—Tú si que te vestiste para la ocasión—señaló el mayor—
Y es que Jisung traía un pantalón negro holgado con muchos brillos, unos zapatos de charol negros relucientes con plataforma y una polera rosa suave y mullida con pequeñas orejas en la capucha.
—¿Es demasiado?— susurra el menor tocando una de las orejitas encima de su cabeza, haciendo brillar sus ojos enormes a la luz de las lámparas.
—Claro que no— responde Minho, tocando la capucha con una sonrisa llamando la atención del menor— eres adorable.
Después de hacer que Jisung terminara del mismo color que su polera, comenzaron a degustar el banquete frente a ellos. Jisung insistió en probar las frutas primero, manchando sin querer la chaqueta del mayor con chocolate derretido, haciendo reír a Minho y Jisung no sabiendo en donde meterse. Incluso se ofreció a comprarle una chaqueta nueva.
—No importa Ji, en serio. Pero si tanto te apena déjame manchar la tuya y estamos a mano.
Luego del plato principal y el tan ansiado postre, el cual Jisung puntuó como un 20/10, se acostaron a observar las estrellas.
Uno al lado del otro, en esa manta pequeña, tratando de encontrarle formas tontas a las constelaciones y sintiendo la fresca brisa de principios de primavera.
—Jeongin me escribió antes de venir. Me dijo que si quería ir con sus amigos a una fiesta de la facultad—mencionó Jisung con sus ojos clavados en el cielo y sus manos detrás de su cabeza.
Minho volteó a verlo por unos segundos para luego imitar su postura.
—Supongo que se quedó esperando.
—Le dije que ya tenía planes contigo. Ahora dice que lo estamos excluyendo del grupo— ríe haciendo que su pecho vibrara con alegría, deleitando los oídos del mayor— la verdad es que últimamente si estamos pasando más tiempo juntos.
—Creo que sí. Me disculparé con JeongIn más tarde.
—Yo también. Pero a decir verdad, prácticamente estoy siendo secuestrado por ti, Min—ambos rien divertidos, Jisung voltea solo un poco pudiendo apreciar el perfil de su amigo. Parecía una especie de escultura viviente, tan varonil. Tan seguro de si mismo, tan sarcástico...tan dulce—y no me molesta en lo absoluto.
Minho lo imita, sus miradas encontrándose a la baja luz de las linternas, la batería casi expirando quedando casi como la luz de las luciérnagas.
—Me gusta estar contigo Min. Me siento seguro— Jisung sonríe y es suficiente para Minho, viviría por verlo sonreír —Gracias por ser mi amigo.
Debía arriesgarse, era el momento.
—Yo...ya no soy feliz siendo solo tu amigo.
El mayor tomó aire, sintiendo su corazón martillando en sus oídos.
—Me gustas, Hannie. Me gusta tu forma de ser, tu forma de gritar cuando algo te emociona, tus combinaciones de ropa extravagantes pero que en ti tienen sentido, la manera en la que disfrutas la comida como si no hubiera un mañana y también... Como tu rostro enrojece cuando te digo que eres lindo, por que crees que es una broma— Minho envuelve delicadamente el dedo índice de Jisung en su mano, viendo como aquellos ojos enormes y brillantes no le quitaban la mirada de encima— eres lindo, Ji. En realidad, eres el ser más hermoso que mis ojos han tenido la dicha de ver, en todas las formas y situaciones. Simplemente eres perfecto, Han Jisung. Y me gustaría que lo supieras y que consideraras el ser...más que amigos algún día.
No había vuelta atrás.
O era el feliz inicio de una historia o el final desastroso de la actual.
—¿Ensayaste esto, Min?
Minho podia ver los ojos de Jisung cristalizarse poco a poco, su nariz volviéndose rojita pero mantenía su rostro firme, negándole a sus labios el mostrar aquel puchero que sabía, ponía cuando quería llorar.
—No, obviamente. Prácticamente vomité mis sentimientos sobre ti. Perdona por eso... En mi mente sonaba más romántico— el mayor humedeció sus labios nervioso, haciendo que los ojos de Jisung viajaran a esa parte específica de su rostro— está bien si no respondes ahora, o si lo olvidas del todo. No tienes la responsabilidad de...
—Minho cállate.
El mayor no lo vió venir, desde luego que no. Pero casi deja salir un grito para nada varonil cuando sintió la mano de Han Jisung sobre su pecho, seguido de sus suaves y acolchonados labios sobre los suyos.
Solo fue un toque, unos segundos, pero si le decían que iba a morir inmediatamente, hubiera aceptado feliz su destino.
El menor se acercó un poco más, separándose de sus labios más no de su cuerpo, mirándolo bajo sus pestañas.
—Tambien me gustas Min. Fuiste mi soporte cuando más lo necesite y luego de todo aún seguiste ahí para mi— susurra el menor, sintiendo la vergüenza de sus actos llegar a él tardíamente— yo...poco a poco fui dándome cuenta que quería ver tu cara amargada más seguido, o tan solo verte renegar con la señora de la cafetería por no haberte guardado la parte del pollo que más te gusta— sus ojitos se hicieron dos medias lunas por la risa, haciendo caer algunas lágrimas a sus mejillas— a pesar de no verla muy seguido tu sonrisa es hermosa y mi corazón se aprieta un poquito... cada vez que me miras a los ojos y me dices que soy lindo, a pesar que no me arreglé para ti ese día.
Minho toma el rostro ajeno con ambas manos, limpiando cuidadosamente las lágrimas que iban cayendo.
—Sé cuánto dudas de ti mismo o de tu imagen, después de lo que pasó. Pero no es necesario que te arregles para mi, solo hazlo si te hace feliz. Tú ya eres precioso— deja un beso sobre su frente, oyendo al menor soltar un suspiro tembloroso- me encantaría estar ahí para ti, Ji. Hacerte reír todos los días o simplemente observarte ser feliz. No tienes nada que yo no anhele, eres más que suficiente. Siempre lo has sido para mí.
Minho lo sujetó junto a su pecho en un abrazo conmovedor, Jisung soltaba lágrimas en silencio mientras Minho al fin sentía que las cosas iban cayendo en su sitio. Sentía que tenía el mundo entre sus manos, y técnicamente así era, al menos para él.
—No se por que estoy llorando, se supone que debería estar besándote ahora mismo— gimotea el menor, separándose un poco para limpiar su rostro, su naricita húmeda y sus ojos cristalinos— soy torpe hasta en estas situaciones, lo siento.
—Bueno, no fui sencillamente un genio cuando me declaré hace unos pocos minutos. Estamos a mano— niega Minho con una sonrisa, haciendo sonreír al menor— Ji...
Han eleva la mirada, observando como el menor tiene su mirada fija en cada detalle de su rostro, escaneandolo hasta llegar a sus labios.
—¿Puedo besarte? Yo... llevo meses soñando con este momento— pasa el pulgar delicadamente por el labio inferior del menor, haciéndolo estremecer— perdona si sueno ansioso, pero siento que debo imprimir esto a fuego en mi memoria.
Jisung asiente con una sonrisa tímida, cerrando los ojos poco a poco al sentir a Minho aproximarse, derritiéndose cuando su labio inferior es apresado por los labios ajenos, calzando perfectamente. Su boca es cálida y aún sabe a chocolate, mientras su propia lengua se contiene de explorar a su gusto. Sus manos se colocaron en su cintura y sus labios prácticamente lo adoraban como a un Dios. Era una experiencia totalmente diferente y estaba seguro, quería repetirla
—Ji...— luego de unos minutos se alejan apenas, sin aliento— maldita sea, no entiendo cómo pude estar más de un año y medio sin besarte.
—Tenia novio, Min.
—Ah, cierto — se encoge de hombros, envolviendo la cintura del menor con sus manos, aún acostados en esa manta sobre el césped— casi ni lo tomo en cuenta, en fin. ¿En que estábamos?
—En que las estrellas del oeste formaban la forma gigante de Doongie comiendo Churu.
—Ah, no. No te hagas el listo conmigo—susurra con una sonrisa, frotando su nariz con la ajena en un gesto que, Jisung pensó, se sentía tan natural entre ambos— Gracias por darme la oportunidad, dulzura. Prometo que no te fallaré.
—Si lo haces te golpearé, nadie se mete conmigo, Lee Minho.
—Me parece un trato justo.
_______________________
JeongIn estaba harto de esperar.
Era sábado al medio día y, si le preguntasen, tenía mejores cosas que hacer que esperar al tardón de Jisung.
Lamentablemente, los habían puesto en la misma clase y en el mismo proyecto.
Recibió un mensaje de parte de Changbin, haciéndolo ponerse del color de su polera roja.
Había comenzado una especie de relación con el rapero, amigo de Bang Chan, y las cosas iban relativamente bien.
Aún no eran oficiales, pero cuando lo fueran planeaba contárselo a sus amigos, así dejarían de sacarle en cara que era un muchachito rebelde difícil de querer.
Según Binnie, era intenso pero adorable.
El rugido de la moto de Minho lo distrajo de sus pensamientos, viendo como se acercaba poco a poco aquella monstruosidad verde hasta detenerse a pocos pasos de él.
Jisung bajó primero, quitándose el casco blanco con stickers rosas brillantes para luego acomodarse el cabello.
—Estas bien Ji, tu cabello se ve igual que cuando salimos— mencionó Minho quitándose su propio casco negro mate, dejándolo sobre su muslo mientas miraba a Jisung con una sonrisa de lado— aunque ahora que recuerdo, tu alborotaste un poco el mío cuando estabas encima de...
—Minho, comportate. Innie está aquí— susurra Jisung con las mejillas arreboladas, dejando su casco en la parte trasera de la moto— terminaré en un par de horas, ¿Vendrías por mi?
—No solo vendré por ti, iremos a cenar a tu lugar de hamburguesas favorito— menciona el mayor guardando el casco ajeno, tomando la mano de su pareja, jalandolo suavemente hacia él— ven aquí, no te veré en un largo rato.
Y si, JeongIn hubiera preferido ahorrarse el bochornoso espectáculo de ver a Mínho comiéndole la boca a Jisung, al igual que el pequeño jadeo de su amigo ardilla al sentir el ligero golpe de la mano de su novio en la nalga derecha.
—Hey, quieto— Jisung con mano firme sujetó a Minho del hombro, ganándose un asentimiento y una sonrisa traviesa de parte del mayor— te veré luego, ¿si?
Minho asiente y suelta a su novio, susurrando un pequeño "te quiero" antes de colocarse el casco, saludando con la mano al menor de todos, recibiendo el dedo medio de parte de JeongIn.
—Me hiciste esperar 40 minutos estupido idiota—
—Tambien te llevaré a comer Innie—
—Por eso decía que eres el mejor hyung del mundo—
Minho puso los ojos en blanco y bajó la visera del casco, arrancando y desapareciendo en pocos segundos del lugar.
—Dan ganas de hacer el proyecto si sabes que luego te van a alimentar como te mereces, sobretodo luego de esperar casi una hora a que Minho te quitara las manos de encima—
Jisung se ruborizó un poco, pero aún así mantuvo la compostura.
Prácticamente había adquirido algunas actitudes de Minho a lo largo de sus casi 6 meses de relación.
—Sabes que te irás en taxi, ¿Verdad?— JeongIn lo mira confundido, ganándose un gesto divertido por parte de su amigo— me refiero a la cena. Minho me llevará solo a mi, la moto es para dos personas.
Hubo un momento de silencio antes de que se pudiera escuchar la maldición en voz alta de Yang Jeongin.
___________________________
—¿Crees que me veo bien así? ¿O me falta color?
Minho observó rápidamente a su novio, registrando todo antes de acercarse y robarle un beso ruidoso.
—Un poco de labial no vendría mal, me acabo de comer el que tenias puesto.
—¡Minho! ¡Hablo en serio!
El mayor río, abrazando a Jisung por detrás viéndose ambos en el espejo de cuerpo completo.
—Estas precioso, dulzura— dejó varios besitos pequeños sobre un lado de su rostro, terminando en su ceño fruncido— solo será una cena de Navidad, ya todos te adoran. No necesitas impresionar a nadie, amor.
—Solo tú me adoras. La última vez derramé la limonada en el mantel de tu mamá y MinHee me hizo trenzas en el cabello mientras dormía, con ganchitos de colores— puchereó el menor, mirando hacia el espejo en donde se podía ver a Minho conteniendo la risa— ¡Salgo como niña de preescolar en las fotos familiares, Minho! ¡Es vergonzoso!
—Vamos, no es el fin del mundo Ji— logró decir Minho luego de varios segundos, apretando al menor contra su pecho— mamá logró quitar la mancha, y con las trenzas te veías adorable. Todos te halagaron por el peinado, y también a MinHee por el gran trabajo.
El menor no paraba de darle vueltas al asunto en su cabeza, y no iba a parar.
—Han Jisung, mírame.
Jisung volteó a ver al mayor aún atrapado entre sus brazos. Minho poseía los ojos más bonitos del mundo, del universo entero.
Pero eran más bonitos cuando estaban fijos en él, su mirada cambiaba completamente cuando se trataba de Jisung.
—Eres un poco torpe, todos los sabemos. Y no tenemos ningún problema con eso— Han estaba a punto de negarlo, pero ni siquiera lo intentó, era cierto— mi hermanita adora jugar con tu cabello y yo disfruto ver cómo toda mi familia te ama, al menos casi tanto como yo lo hago.
Al corazón de Jisung no le importaba cuántas veces Minho expresara sus sentimientos por él, siempre se sentía como la primera vez.
—Y así fuera diferente, nada cambiaría como yo te veo y cuánto quiero que estés en mi futuro. Nuestro futuro juntos— las manos de mayor tomaron las de Han, entrelazando sus dedos poco a poco— te amo, Hannie. Y siempre será así. De verdad no debes esforzarte más de lo que ya lo haces, creo que hablo por todos al decirte que nos alegra que seas parte de la familia.
Los ojitos de Jisung no tardaron en llenarse de lágrimas, haciendo que Minho besara sus párpados con delicadeza, distrayendolo con ligeros toques.
—No te atrevas a llorar, amor. Tardaste media hora maquillando tus hermosos ojos— susurra Minho con ternura, atrapando una lágrima antes de que cayera a su mejilla— vaya, si que son a prueba de agua estas cosas.
—Sabia que iba a llorar, se le llama ser precavido— gimotea el menor, mirando hacia arriba evitando que más lágrimas cayeran— creo que estoy listo, podemos irnos.
—Ese es mi chico.
Un último beso antes de salir y ambos se colocaron sus respectivos cascos, partiendo rumbo a la ruidosa pero cálida cena familiar en la casa Lee.
Habían pasado tres años desde que oficializaron como pareja, pero para Jisung...pareciera que había pasado apenas una semana.
_______________________
Nota: Si se dan cuenta, cada fragmento empieza por un día de la semana. Por eso el final me pareció adecuado.
Si no se percataron, léanlo de nuevo hahaha
Felices fiestas~
Prioricen y cuiden su salud mental, tomen agüita y vayan paso a paso por la vida~
Nos vemos~