Capรญtulo รบnico.
๐ฉธ. Narrador omnisciente
Era una noche muy tranquila en la ciudad de Los Santos, donde un manto de neblina cubrรญa el cielo impidiendo a la luna iluminar la superficie con su bella luz tenue. El sonido de los grillos, algunos salvajes animales nocturnos y sonidos tรญpicos de la naturaleza que dominaba aquella zona muy alejada de la mano de Dios, era interrumpida por una salvaje fiesta clandestina que se festejaba en uno de los depรณsitos abandonados.
El sonido de un nuevo auto acercรกndose hizo sonar las piedras y ramitas del suelo al ser aplastadas por los cilindros de caucho, mientras las luces iban iluminando el camino no marcado hasta el edificio deteriorado de donde se escuchaba la escandalosa mรบsica y luces que salรญan por los huecos del lugar en mal estado. Al estar justo enfrente a la puerta de corredera las luces y el motor ronroneante se apagaron, mientras del interior salรญa el dueรฑo y conductor del auto de alta gama.
Freddy Trucazo, mรกs conocido por ser el comisario de la LSPD, se dirigiรณ al interior del edificio mientras observaba la situaciรณn con atenciรณn. Vestรญa con una chaqueta negra de cuero sin nada debajo y abierta dejando ver los diferentes tatuajes que adornaban su torso, con pantalones negros mientras llevaba borcegos negros y una mรกscara de toro cubriendo su cabeza. Aunque, despuรฉs de todo, su vestimenta no era extraรฑa ya que todos allรญ estaban vestidos de forma similares; algunas personas llevaban antifaces evidentes de diferentes temรกticas o animales, mientras otras estaban prรกcticamente desnudas de no ser por minusculas prendas, y otro grupo de personas llevaban poca ropa como รฉl pero tampoco dejaban ver demasiado, y un muy minoritario grupo iban vestidos con ropa de gรฉneros alternativos a lo normativo.
El exorbitante sonido del lugar, el aroma a marihuana y a otro tipos de quรญmicos junto al aroma a sexo lo golpeรณ al apenas poner un pie dentro. La mรบsica hacรญa que sus huesos temblaran de la intensidad de las ondas sonoras y podรญa sentir sus tรญmpanos vibrar ante cada oleada de la escandalosa mรบsica. Algunas mujeres bailaban sobre las mesas, la mayorรญa con muy poca ropa o solamente con bragas, mientras tambiรฉn algunos chicos bailaban sobre asientos y eran manoseados por diferentes manos de desconocidos.
Se encaminรณ a la barra del lugar mientras buscaba algรบn objetivo que llamara su atenciรณn, viendo a varios estar teniendo sexo sobre los taburetes de la barra de bebidas. No le sorprendรญa que algunos incluso estuvieran aspirando cocaina al mismo tiempo. Su lengua lamiรณ sus respectivos labios con suavidad; definitivamente se iba a divertir mucho esa noche en aquel lugar donde las leyes no existรญan. Hacรญa demasiado tiempo que no podรญa disfrutar de tener el control total del cuerpo, y estar al frente siendo vigilado por su alter era mejor que no poder hacer nada. Aunque ambos sabรญan que necesitaban desahogarse y pecar un poco por todo el bien que hacรญan, por eso รฉl se ocuparรญa de toda la diversiรณn.
Su vista se fijรณ en una pelirroja que bailaba sola en un rincรณn, se veรญa demasiado alcoholizada y drogada; una vรญctima perfecta. Se acercรณ hasta la chica vestida de forma muy provocativa con un vestido muy ceรฑido al cuerpo de color negro, ligas en sus muslos y unos tacones negros stiletto que apenas podรญan mantener su equilibrio gracias a la pared donde se apoyaba con una mano. Apenas se acercรณ a la muchacha, sรณlo bastaron algunos coqueteos simples para obtener lo que querรญa de ella; su interรฉs.
La tomรณ con sus manos enguantadas por la cintura y la llevรณ a un lugar donde la mรบsica fuera mรกs leve, siendo el รบnico lugar un largo pasillo algo oscurecido, donde ya varias parejas estaban teniendo sexo de diferentes modos, ya sea oral, anal o vaginal. Su atenciรณn fue captada unos segundos por un chico en especial, un rubio que estaba teniendo sexo con un muchacho pelimorado de una forma demasiado violenta; sujetandolo por el cabello y obligandolo a verse en el espejo que colgaba de la pared mientras el chico apoyaba las manos en una pequeรฑa mesa que se azotaba contra la pared al no soportar el movimiento que ejercรญan sobre ella.
El traje o disfraz del payaso parecรญa manchado de sangre, pero allรญ eran vistas demasiadas cosas similares por lo que no le sorprendรญa que fuera una estรฉtica sangrienta, el cabello rubio estaba desordenado debido al sudor provocado por el calor que estaba sintiendo, con los pantalones apenas bajados para penetrar con su miembro, mientras su rostro estaba pintado de blanco exceptuando algunas zonas donde tenรญa maquillaje negro que se habรญa corrido por el sudor, y en la zona de los labios seguramente por los besos. Su labio era mordido con fuerza, haciรฉndolo sangrar con levedad al romperlo con los caninos mientras sus nudillos parecรญan ponerse blancos de la presiรณn que hacรญa en la piel de su acompaรฑante.
Aunque la mirada curiosa del enmascarado se desvรญo a la preciosa pelirroja que se apoyaba sobre la pared ahora y se quitaba las bragas para arrojarlas al suelo insinuantemente. El pelinegro no dudรณ ni dos segundos en poner sus manos sobre su preciosa acompaรฑante, delineando con sus manos la curva mortal que se marcaba desde la cintura estrecha hasta las caderas anchas. Seguidamente, tomando uno de los muslos carnosos ajenos mientras con la mano libre y con ayuda de la chica, desabrochaba su pantalรณn y lo bajaba junto al boxer hasta sacar su miembro, el cual apenas tener al aire alineรณ con la entrepierna de la chica y se adentrรณ en ella, dando un jadeo mientras sentรญa a la pelirroja presionarlo con tal delicia que se sentรญa fundirse dentro del sexo ajeno.
La mรบsica fuerte y a un ritmo acelerado acompaรฑรณ sus embestidas mientras la muchacha se aferraba a su ropa y gemia descaradamente de forma alta al ser follada. El azabache no supo el momento en que las embestidas se coordinaron con las del rubio a su costado, siendo rรกpidas y bruscas, sin interesarles daรฑar a sus acompaรฑantes, sin tener ni un poco de piedad por la piel contratarรญa al hundir sus uรฑas hasta hacer brotar la sangre y sentir como el cuerpo ajeno se tensaba en sus yemas por el dolor infligido. En caso del pelinegro, la presiรณn era mayor para lastimar la piel contraria a travรฉs de la tela que cubrรญa sus manos.
La mรบsica era cada vez mรกs fuerte, mรกs potente hasta hacer simbrar el suelo y los huesos y organos de la gente dentro del establecimiento que estaba en su punto mรกs alto de extasis, mientras ellos estaban en su punto mรกs profundo del infierno. El azabache no pudo soportarlo mรกs y justo cuando su cuerpo se tenso junto al ajeno avisando los orgasmos inminentes que iban a tener, su mano enguantada libre de la piel ensangrentada ajena se colocรณ en la parte trasera de su respectiva cadera ayudando al impulso violento con el que arremetia contra el centro de la cadera ajena, y cuando pudo liberar su semen en el interior ajeno mientras sentรญa la vagina de la pelirroja engullirlo mรกs y sus gemidos escandalosos junto a los espasmos haciendo evidente su orgasmo, su mano saliรณ de atrรกs de su cadera, tomando su arma y disparandole a la chica desde abajo del mentรณn, haciendo que parte de su materia gris y sangre saltaran al muro.
El disparo pasรณ desapercibido, ya que ni siquiera se escucho debido al alto volumen de la mรบsica, pero el pelinegro si logrรณ escuchar con su audiciรณn aguda el ruido del espejo a su lado izquierdo. Al voltearse, pudo ver como el payaso habรญa golpeado el rostro de su acompaรฑante contra el espejo, rompiendolo y haciendo que estรฉ terminarรก sangrando mientras unos trozos grandes quedaban encastrados en la suave piel.
El muchacho pelimorado gritรณ con fuerza y terror, intentando detener al payaso, pero รฉste sonreรญa de una forma ciniestra con los ojos muy abiertos y con la mirada perdida mientras sus manos tomaban ahora la cadera ajena para no dejarlo irse. Pocas embestidas despuรฉs parecรญa que el rubio habรญa llegado al clรญmax dentro del chico y apenas separรณ una mano de la piel ajena, esta se dirigiรณ dentro de la americana de colores, tomando una daga y clavandola en el cuello del chico para de un rรกpido movimiento degollarlo.
Saliรณ del pelimorado mientras dejaba el cuerpo moribundo caer al suelo y aquellos bonitos zafiros oscurecidos con una mirada perturbante se posaron sobre el enmascarado mientras lamia la sangre que escurrรญa del filo de la daga, manchando sus labios en el proceso e incluso cortando muy superficialmente su lengua. Aquello provocรณ un escalofrรญo en el mayor, que se separรณ del cadรกver de la pelirroja y acomodรณ su ropa inferior para guardar su pene dentro de la ropa, seguidamente su mano se elevรณ, apuntando al rubio directamente a la cabeza, el cual riรณ de forma gutural mientras sonreรญa dejando ver sus dientes y levantaba con levedad sus manos, haciendo que la sangre cayera por sus sus antebrazos, manchando aรบn mรกs su ensangrentada ropa colorida.
โยฟQuรฉ sucede?ยฟsรณlo tu puedes divertirte? Vamos hombre, baja eso y dรฉjame divertirme tambiรฉn.โEl payaso se acercรณ hasta donde se encontraba el enmascarado, quedando con el arma pegada en el pecho ya que la mano habรญa decaรญdo levemente al perderse en aquel mar oscurecido como una noche eterna. El de cara maquillada elevรณ su rostro para ver aquellos ojos negros que lograba apreciar aรบn con la poquรญsima luz que habรญa por los huecos de la mรกscara.โ ยฟNo te apetece divertirnos juntos? Veo que los dos tenemos metas similares para la estรบpida pobredumbre.
La mano del menor, con lentitud para no alertar al mayor, guardรณ la daga en su americana para seguidamente deslizarse por el antebrazo del de mรกscara de toro, tomando la mano que sostenรญa el arma y acarciandola con el dedo รญndice. Suavemente moviรณ la mano, deslizando el caรฑon por su respectivo pecho, cuello y mentรณn hasta colocarlo sobre sus respectivos belfos, observando atentamente al mayor que parecรญa verlo de una forma frรญa y calculadora, aunque realmente, estaba maravillado, y ahora, su atenciรณn estaba en el rubio muy fijamente, casi hiperfocado en รฉl y en como la lengua aรบn sangrante se deslizaba lentamente por la punta del arma, manchando de aquel lรญquido espeso de color granate la punta.
โยฟQuรฉ dices, Torito?ยฟMe acompaรฑas y nos divertirnos juntos?โUn brillo maligno iluminรณ los ojos oceรกnicos y frรญos del menor mientras su mejilla se apoyaba sobre el caรฑon, manchandola de la sangre que el mismo habรญa dejado escurrir en la superficie. Mientras tanto, se colocaba bien la parte inferior de su ropa.โ
El par de huecos negros lo observaban con atenciรณn, analizรกndolo frรญamente, aunque la sonrisa no fue visible para el menor mientras su voz salรญa mรกs grave de lo normal debido a la adrenalina que ahorra corrรญa por su corriente sanguรญneo al tener un compaรฑero del caos.
โVamos a divertirnos.
El payaso sonriรณ nuevamente casi de oreja a oreja mientras se alejaba del arma y esta era guardada bajo su atenta mirada cristalina. Seguidamente volviรณ a la zona principal con el mayor, ambos buscando alguna presa que les gustarรก a los dos, siempre contradiciendo al otro al no conseguir algo que les pareciera delicioso a ambos. Por un lado; el rubio querรญa hombres, de pelo de colores y que parecieran inocentes con rostros de facciones delicadas e incluso redondeadas con mejillas regordetas. Mientras el azabache querรญa pelirrojas que parecieran lo que vulgar y despectivamente se le llamaba "putas". Por lo que ambos comenzaron a utilizar la tรกctica "2 pa' 2", llevรกndose a una chica o chico que estuviesen juntos para cada uno.
Se divirtieron llevรกndose al menos a 4 personas entre los dos a la parte exterior completamente oscura, teniendo algo de sexo con sus presas y al llegar al clรญmax mezclando su lujuria con la satisfacciรณn de sentir como sus vรญctimas morรญan en sus manos cuando apenas lograban obtener un orgasmo. Dejaban los cadรกveres vestidos correctamente y amontonados en un lejano costado oscuro que a nadie le interesaba observar, nadie se acercaba lo suficiente a la zona boscosa que comenzaba a muy pocos metros de allรญ por los lobos hambrientos que habรญa en la zona. Pero aรบn asรญ no era suficiente, era poco, necesitaban mรกs, necesitaban mรกs de aquella adrenalina que los invadรญa durante aquel acto penado y cruel, necesitaban ser vistos. Asรญ que ambos planearon algo y se dirigieron al interior de nuevo, llenos de aquel lรญquido granate que los empapaba y que la gente que no estaba tan drogada creรญa que era falso, parte de la estetica sangrienta y sรกdica que parecรญan tener por los "disfraces".
Fueron hasta el centro de la sala donde la gente habรญa acomodado algunas mesas como un escenario improvisado, las personas se divertรญan viendo a las preciosas mujeres y bellos hombres dando un espectรกculo sensual o simplemente bailando, los espectadores parecian completamente idos de sรญ mismos por las drogas en sus sentidos. Los compaรฑeros se subieron sobre una mesa, alentando al DJ a subir aรบn mรกs la mรบsica, tanto que el suelo temblaba y era imposible siquiera escuchar a la persona junto a otra por mรกs que gritaran.
Ambos invitaron a subir a una bonita muchacha de melena azul con ellos, ayudรกndola tomรกndole cada uno una mano. El DJ bajรณ la mรบsica y permitiรณ a los dos hablar de forma alta para la gente que los observaban. Comenzaron halagandola, el payaso la hizo dar una pequeรฑa vuelta mostrando el mini short negro de la chica y el sujetador, mientras el pelinegro le coqueteaba descaradamente haciendo que la gente se riera o incitara al pelinegro a decir cosas aรบn mรกs subidas de tono.
En un momento, el rubio la tomรณ de la cadera, acercandola a su cuerpo mientras ella parecรญa aceptar muy gustosamente la invitaciรณn del rubio para besarse al colocar sus manos sobre los hombros contrarios. Acercaron sus rostros para besarse, pero lo que menos esperaba la chica, era que la mano del rubio con la que no la sujetaba se dirigiera a la americana, tomando la daga para luego tomarla de las coletas mientras la degollaba en un รกgil movimiento antes de que pudieran tener tacto sus pares de belfos.
La gente que no estaba tan intoxicada gritรณ fuertemente, completamente asustada y corriendo para escapar de la aterradora escena que acababan de presenciar con sus propios ojos. El azabache se ocupรณ de sacar su pistola, divirtiรฉndose al disparar a la gente que corrรญa como si fuera una cacerรญa, matรกndolos de un sรณlo disparo certero, y cada algunos disparos recargando el arma muy rรกpida y agilmente, mientras el payaso se ocupaba de dejar caer el cuerpo inerte de la peliazul y corrรญa a la gente que huรญa de รฉl de forma despavorida.
La gente que era alcanzada por el rubio era apuรฑalada o degollada, haciendo saltar la sangre a otras personas que serรญan las prรณximas vรญctimas. La poca gente que lograba salvarse saliendo por la puerta de corredera principal, corrรญa directamente dentro del bosque a unos muy largos metros donde estaba lleno de lobos que se ocuparรญan del resto, otros corrรญan a los autos pero hasta que lograban abrirlos y subirse; ya habรญan recibido un disparo entre ceja y ceja del enmascarado.
La mรบsica sonaba algo baja, pero ahora por el espacio vacรญo, retumbaba por las paredes haciรฉndose un poco mรกs escandalosa por culpa del eco. El enmascarado habรญa bajado de las mesas, acercandose hasta el payaso que estaba riรฉndose escandalosamente mientras su daga estaba clavada en el pecho de un chico, de donde brotaban cantidades de sangre rรญtmicamente coordinadas a los latidos del corazรณn donde se encontraba clavada aquella arma afilida de mango color negro de cuerina.
El azabache al llegar junto al rubio vio al muchacho retorciรฉndose en el suelo, con la mirada apagรกndose y reflejando su ida del plano terrenal. รl acelerรณ el proceso, aplastando el crรกneo con sus borcegos negros de tal forma que habรญa deformado el rostro y dejado marcada la suela de su calzado. El cuerpo quedรณ inmรณvil y la mรบsica retumbaba en los oรญdos del par, haciendo casi vibrar sus cerebros cegados de extasis.
Los compaรฑeros, cรณmplices uno del otro se voltearon a ver, clavando la mirada fijamente en el otro. Las respiraciones eran aceleradas, agitadas por el sentimiento de satisfacciรณn y adrenalina que les recorrรญa a ambos por todo el cuerpo y les hacia sentir cosquillas por todas sus dermis mientras sentรญan sus sentidos mรกs salvajes dominarles, y sobre todo; como se encontraban excitados al ver al contrario cubierto de las sangres de las vรญctimas.
El mayor extendiรณ su mano al payaso que se encontraba sentado sobre sus talones para sujetar a la vรญctima ya muerta. El rubio quitรณ la daga del cuerpo inerte y con la ayuda ajena se reincorporรณ, con el pecho aรบn subiendo aritmicamente. Su rostro estaba manchado de salpicaduras de sangre y el maquillaje corrido en la zona de los ojos, chorreando muy levemente el delineador que se habรญa puesto. El enmascarado dejรณ a su instinto guiarlo, tomando el cuello ajeno con rudeza con una de sus manos enguantadas. Los zafiros brillaron oscuramente de deseo, abriendo los labios para dejar escapar un jadeo suave; estaba excitado, muy jodidamente excitado en ese mismo instante.
El color oceรกnico chocรณ con el color obsidiana, analizando la mirada ajena, sabiendo lo que iba a suceder, porque sabรญan que ambos estaban domados por sus mรกs oscuros y sucios deseos que avanzaba por sobre sus dudosas morales. No eran el tipo de persona que les atraerรญa al contrario en una situaciรณn normal, pero, en ese momento; existรญa una chispa entre ellos que poco a poco los invadรญa como si se tratara del fuego avanzando sobre hierba seca, siendo imposible detener las flamas mortales que quemarรญan todo y a todos a su paso de una forma majestuosamente tortuosa.
El enmascarado quitรณ la mรกscara de Toro en su cabeza y con brusquedad besรณ los labios contrarios en un beso salvaje y obsceno, donde ambos cuerpos se pegaban y jalaban con desesperaciรณn, sin importarles si las salivas se escapaban de los belfos resbalando por los mentones, o si de por medio intervenรญa el sabor metรกlico combinando con el sabor de la cavidad ajena. Estaban desesperados por el sentimiento animal, como si un turbio magnetismo los empujarรก a los brazos del contrario y los hiciera entrar en las fauces del mismisimo averno.
Las manos del menor se aferraron con fuerza a los hombros contrarios y finalmente se deslizaron hasta quedar en la espalda ajena, aferrรกndose con fuerza de la ropa de cuero mientras el contrario mordรญa su labio hasta romper la piel y que el lรญquido granate comenzarรก a brotar en pequeรฑas gotas abundantes que saborizaban el beso del caracterรญstico sabor metรกlico.
La espalda del payaso fue impactada duramente contra uno de los muros mientras su cuello era sujetado con mรกs fuerza hasta robarle completamente el oxรญgeno, haciendo que su rostro se acalorara y sus sentidos intensificarรกn las sensaciones. Cada roce con el cuerpo ajeno era extasiante, el aliento que podรญa saborear en su boca durante el intenso beso, los dientes sobre su piel y la mano que ahora contorneaba su cuerpo era demasiado excitante, tanto que su par de rodillas se encontraban ligeramente temblando inconscientemente. Ambos estaban sedientos por el contrario, intoxicados por el extasis que les recorrรญa cada poro y sรณlo hacia que las erecciones de ambos casi latieran de desesperaciรณn.
Una rodilla del azabache separรณ las ajenas y la misma se posicionรณ en medio, haciendo con su muslo presiรณn sobre la erecciรณn ajena mientras su fuerza en el cuello contrario se reducรญa para permitirle el acceso de aire a los pulmones ajenos. El blondo comenzรณ a mover sus caderas con desesperaciรณn, buscando mรกs estimulaciรณn en su erecciรณn por el roce con el muslo ajeno mientras se estaba convirtiendo en un desastre derritiรฉndose en las manos ajenas. Sus labios fueron abandonados para dejar salir sus gemidos desastrosos y quebradizos mientras los labios, lengua y dientes ajenos recorrรญan su cuello, saboreando el sabor metรกlico de la sangre y las notas saladas del sudor que estaba provocando. Se ocupรณ de dejar algunas mordidas notorias, casi moradas al dejarse llevar por la sensaciรณn de la calida y tierna piel cuando los dientes se clavaban, mientras su mano libre -que no estaba estirando el cuello ajeno para darle lugar a su rostro- se ocupaba de escabullirse bajo la polera gris que vestรญa el menor, delineando con sus dedos enguantados los tensos mรบsculos del abdomen que se contraรญan ante el tacto frรญo del cuero sobre su dermis.
Los dedos llegaron hasta su pecho, jalando uno de sus pezones perforados de una forma dolorosamente placentera. La espalda del blondo se curvรณ completamente mientras sentรญa el orgasmo inminente, una rรกfaga de espasmos comenzaba a invadirlo mientras sus manos abandonaban la espalda ajena y se aferraba a los bรญceps del pelinegro. La pierna contra la que se estaba rozando fue separada de su erecciรณn y sus labios fueron impactados por los belfos ajenos en un beso pasional y desesperado, desorganizado por las respiraciones aritmicas y pesadas.
Las manos del rubio bajaron por el abdomen contrario hasta la hebilla de el cinturรณn, desabrochandolo junto al pantalรณn y bajรกndolo hasta la mitad de los muslos con la ropa interior de por medio para poder masturbar con comodidad la erecciรณn contraria, sin necesidad de algรบn lubricante extra mรกs que el presemen ajeno que goteaba abundantemente desde la punta, mezclรกndose con la sangre seca de la delgada mano que volvรญa a ser resbalosa al contacto con la humedad del flujo ajeno. El rubio sentรญa como las venas latรญan bajo la yema de sus dedos, cada movimiento hacia que el mayor fuera mรกs brusco con sus labios, mordiendolos o jalandolos, sin interesarle lastimarlo con el filo de sus caninos o chocar sus dientes con brusquedad, pues sentรญa como la respiraciรณn del rubio era mรกs acelerada debido al extasis con cada rรกfaga de dolor que su cerebro parecรญa confundir con el mรกs delicioso placer.
La mano suelta del azabache dejรณ el escondite donde todavรญa se encontraba maltratando uno de los botones de carne con joyerรญa ajenos y se deslizรณ por el abdomen hasta salir completamente de su escondite, bajando el pantalรณn con la ropa interior hasta que estas terminaron en el suelo y una de las manos del mayor sujetรณ con poca delicadeza uno de los muslos ajenos, colocรกndose cรณmodamente entre las piernas del rubio. El beso fue cortado cuando se separรณ para observar su pequeรฑa y jodida obra de arte, la cual iba a recordar hasta su รบltimo jodido aliento, pues la imagen del rubio ensangrentado y sudado, con el maquillaje corrido dejando ver con levedad que debajo del maquillaje blanquecino las mejillas estaban acaloradas y tintadas de rojo, el labio lastimado por sus propios dientes, y aquella jodida mirada oscuramente lujuriosa que parecรญa rogar por ser llevado al infierno para ser adorado por el azabache, definitivamente iba a marcar su mente eternamente.
Su miembro se alineรณ a la entrada contraria y observรณ fijamente los ojos oceรกnicos, entendiendo inmediatamente que no serรญa necesaria una dilataciรณn anal; el rubio deseaba sentir el dolor y placer en ese momento, deseaba sentir los mรบsculos tensos y ardiendo dolorosamente mientras su prรณstata era abusada de una forma sรกdica, por lo que รฉl se lo concederรญa, pues no podรญa esperar mรกs a hundirse en su compaรฑero de crรญmenes y pecados.
Su mano abandonรณ el pescuezo ajeno y se situรณ en las caderas, sujetando con ambas aquella zona y dejรกndolo inmรณvil e imposibilitando que se separarรก al sentir dolor. La pierna anteriormente elevada abrazรณ la cadera del azabache y las manos del blondo sujetaron con fuerza los bรญceps ajenos mientras clavaba sus uรฑas en la chaqueta de cuero al sentir como, a la fuerza, se adentraba en su interior. Al principio empujando con el glande de forma dura hasta que finalmente ingresรณ en el anillo de mรบsculos.
La cabeza del menor se elevรณ dejando รบnicamente la coronilla tocando la pared mientras su boca se abrรญa dejando salir todo el aire que sus pulmones contenรญan y soltaba un extenso jadeo, la mezcla del dolor ardiente y placer invadiรณ su cuerpo haciรฉndolo temblar y estremecerse con fuerza, temiendo por un instante quedar inconsciente debido a las sensaciones tan intensas que hacian a su cerebro derretirse. El pelinegro mordiรณ con rudeza su propio labio inferior, sintiendo el interior ajeno adaptarse y bombear el largo de su falo por los espasmos, estaba tan deliciosamente estrecho que se sentรญa en el mismรญsimo averno.
Sรณlo se mantuvo inmรณvil unos segundos mientras se acostumbraba a la placentera sensaciรณn invadir su cuerpo, sintiรฉndose tan jodidamente excitado como nunca en su vida lo estuvo รฉl o Freddy. Ambos estaban, de alguna forma, encantados con la oscura identidad ajena tan similar a ellos que encajaba como una pieza en un rompecabezas tรฉtrico y mortal.
Su lengua pasรณ sobre sus respectivos labios un instante y seguidamente las manos presionaron mรกs las caderas ajenas hasta dejar marcas de sus dedos en la blanquecina piel. Su cadera comenzรณ a moverse con algo de lentitud ya que el contrario estaba demasiado estrecho y no facilitaba su trabajo, pero el rubio se mantenรญa aferrado a รฉl, soportando cada oleada de doloroso placer que avivaba las llamas de su fogosa lujuria. Cuando su interior y entrada fueron forzadas a acostumbrarse al falo ajeno, las embestidas se volvieron rudas y bruscas, provocando que el sonido de sus pieles chocando, la viscosidad sonora de cada estocada y los gemidos escandalosos del menor se perdieran en la mรบsica que sรณlo parecรญa alentar sus sentidos salvajes.
El rubio sรณlo podรญa dejar su boca abierta, haciendo a su lengua se asomarse levemente en un intento de mantener su respiraciรณn, pero estaba tan intoxicado y fuera de sรญ que no podรญa pensar en como respirar correctamente, despuรฉs de todo, el pelinegro estaba estimulando tan bien su prรณstata que sentรญa su cerebro derretirse en un sentimiento que jamรกs habรญa sentido ni con todas las personas que habรญa follado en esa noche antes de asesinarlas.
Aunque, sentir que uno de los lados de su cadera era soltado hizo que su vista se enfocarรก en el azabache con mรกs atenciรณn, viendo como del bolsillo de la chaqueta tomaba el arma y le quitaba el seguro, no estaba seguro en que momento fue guardada allรญ, pero ver como seguidamente la colocaba en su cavidad bucal abierta le gusto. El azabache sonriรณ dejando ver sus dientes al sentir como el interior ajeno se estrechaba mรกs alrededor de su miembro y aquellos ojos oceรกnicos parecรญan inundarse de un deseo mortal y oscuro, era algo inigualable. Los gemidos eran ahogados por el caรฑรณn mientras la lengua se movรญa con levedad con movimientos torpes pero sensuales, sintiรฉndose invadido por el terror y el deseo al mismo tiempo mientras sus ojos se mantenรญan fijos en los huecos negros ajenos, sintiendo como el pelinegro estaba deseoso por palpar el lรญmite de su miedo y sadismo.
El payaso soltรณ uno de los brazos ajenos y, de su americana colorida y manchada de sangre seca, donde en algรบn momento tambiรฉn habรญa sido guardada, tomรณ su arma blanca y su mano se moviรณ igualmente de forma รกgil para colocar el filo de la daga sobre el cuello del azabache, justo sobre la yugular. El blondo pudo sentir como ambos disfrutaban de aquel sentimiento de tener en sus manos la vida del otro mientras se jodian hasta lo mรกs profundo de sus almas.
Las embestidas se volvieron duras, violentas contra el delicioso punto G del rubio que parecรญa cada vez mรกs extasiado por su propio orgasmo inminente. Los gemidos agudos y ahogados, el interior cada vez mรกs estrecho dificultando las embestidas y sus ojos quedandose en blanco repetidas veces era la mayor advertencia del clรญmax, pero aunque fuera intensa la sensaciรณn en el cuerpo del rubio para hacerlo sentir que iba a morir, era como si ninguno de los dos pudiera frenar, no funcionaban sus frenos para detener sus cuerpos ardientes y calurosos, sintiรฉndose adictos a la sensaciรณn que se provocaban mutuamente.
El aroma a pรณlvora y sangre inundaban el deteriorado lugar, incluso opacando el olor a drogas, sexo y alcohol que antes sobresalรญa con facilidad al ingresar, siendo lo primero que podรญas aspirar al respirar allรญ.
Un gemido alto y agudo saliรณ de los labios con el labial corrido del payaso al descargarse sobre su respectivo abdomen en pequeรฑos chorros, sintiendo pequeรฑos espasmos que hacรญa que sus ojos quedarรกn en blanco y su lengua quedara quieta, permitiendole al azabache follar la boca del rubio con el arma mientras lo penetraba de forma dura, sintiรฉndose demasiado excitado por la escena que podรญa apreciar. Los pequeรฑos espasmos y la intensidad placentera en aumento hizo consciente al azabache de que su propio orgasmo tambiรฉn estaba inminente, por lo que sacรณ de su cuello la mano del rubio con la daga y jodiรณ mรกs profundo su boca, sintiendo como el menor daba una arcada ahogada al rozar su campanilla con el tibio caรฑรณn lleno de saliva.
La mano del rubio con la daga terminรณ sobre el hombro del pelinegro, apretando la empuรฑadura de la misma mientras su cuerpo se tensaba completamente al sentirse sobreestimulado y sensible por el orgasmo anterior, cada parte de รฉl se retorcรญa al sentir cada arcada provocada que quedaba ahogada en su garganta al sentir las embestidas causadas con el arma de fuego en su boca.
Entonces, finalmente una estocada final fue dada por el mayor con rudeza, con tal magnitud que el cuerpo del menor fue pegado con dureza a la pared mientras el arma quedaba justo en el comienzo de su garganta, provocando que el gemido escandaloso y agudo quedara ahogado mientras sentรญa el ardiente y espeso lรญquido blanquecino llenar su interior. El sonido del gatillo hizo que su cuerpo inconscientemente saltarรก y se alertara, haciendo que la arcada no saliera ya que sus sentidos se habian llenado del sonido provocado por el arma en su boca, viendo con sus ojos oceรกnicos y rojizos de lรกgrimas al azabache que lo observaba con una sonrisa ladina y burlesca. El mayor estaba con el cabello desordenado, cayendo por su frente y pegando algunos mechones en la misma al estar sudado, tambiรฉn provocando que la sangre seca se mezclara con la transpiraciรณn y que al volverse liquida nuevamente se mezclara con la semilla del menor que estaba en su abdomen al estar apegados.
El pelinegro retirรณ el arma de la boca ajena, viendo como esta quedaba conectada por un hilo de saliva a la lengua del rubio, el cual el blondo se ocupรณ de romper al lamer el largo del caรฑรณn bajo la atenta mirada ajena. Una sonrisa pรญcara se formรณ en sus labios casi completamente desmaquillados al sentir el pene ajeno volver a endurecerse en su interior. Aunque el momento caluroso y lujurioso se apagรณ rรกpidamente cuando, con sus instintos mรกs refinados, lograron escuchar a la distancia las sirenas policiales acercandose a donde estaban ellos.
Sin dudar ni dos segundos se apartaron el uno del otro y acomodaron sus ropas lo mejor posible. Cuando las manos pรกlidas del rubio terminaron de acomodar sus pantalones fue tomada con rapidez por el azabache y lo jalรณ fuertemente con รฉl para que caminara a un paso muy ligero y rรกpido hasta su auto. El ojiceleste abriรณ de mรกs sus ojos mientras lo seguรญa sin emitir ni una sola palabra, pues no esperaba que lo llevara con รฉl, de hecho; ya estaba planeando como entregarse a la policรญa simulando ser una pobre vรญctima que habรญa logrado esconderse, pensando en cada jugada para manipular a los agentes como varias veces habรญa hecho de otras formas.
Al llegar al vehรญculo, el azabache tomรณ el pequeรฑo control y quitรณ el seguro, soltรณ la mano del menor y le indicรณ sรณlo con la mirada que se subiera de copiloto, el rubio acatรณ la orden silenciosa y subiรณ al mismo tiempo que el mayor. El auto fue encendido con las luces apagadas y se adentrรณ dentro del oscuro y lรบgubre bosque, donde lo รบnico que podรญa sentirse era el sonido de las ramas, hojas y piedras siendo aplastadas por las ruedas. El sonido de las patas de los lobos y otros animales salvajes que se alejaban al ver el vehรญculo acercarse le hizo compaรฑรญa al sonido de los cilindros de caucho.
El viaje fue silencioso hasta una zona lejana en el pulmรณn del bosque donde no parecรญa haber ni una sola alma, entonces el sonido del viento ululante reinรณ el lugar, donde el motor quedรณ en silencio al ser apagado. Ambos voltearon a verse en completo silencio en la penumbra de la noche sin luz lunar, aunque despuรฉs de todo, las palabras sobraban. Se sentรญan conectados de una forma ciniestramente magestuosa, donde sรณlo bastaba verse a los ojos para saber las intenciones que tenรญan con el otro, y en ese momento sabรญan bien cuales eran; seguir follando como animales en celo.
El asiento del azabache fue deslizado hacia atrรกs para alejarse cรณmodamente del volante, en cambio, el rubio se quitรณ la americana para estar mรกs cรณmodo mientras el pelinegro volvรญa a bajar su ropa inferior hasta dejar ver la erecciรณn que tenรญa desde antes. El blondo se inclinรณ sobre el contrario y se acomodรณ a la altura de su miembro, los zafiros se entrecerraron mientras el trozo de carne rozaba su mejilla caliente, disfrutando de la sensaciรณn de las venas latentes en su piel.
Su lengua saliรณ con suavidad de su boca, lamiendo lenta y tortuosamente el glande mientras su mano derecha lentamente se movรญa sobre el falo ajeno para masturbarlo, no querรญa tomarse las cosas lentas, de hecho querรญa tragarse hasta el รบltimo centรญmetro del trozo de carne ajeno, pero iba a castigarlo por haberle dejado con las ganas antes. Quizรกs ya estaba demasiado intoxicado para llegar a la conclusiรณn de que el azabache podรญa controlar lo que las vรญctimas habรญan hecho antes de morir como llamar a la policรญa, o quizรกs estaba demasiado desesperado por seguir teniendo relaciones sexuales con รฉl, tampoco podรญa deducirlo, pues el sabor de la piel ajena y el presemen en su lengua invadรญa su mente completamente.
Con tranquilidad moviรณ sus labios sobre el falo ajeno, sintiendo las venas latir cada vez mรกs bajo su tacto, el ojinegro seguramente estaba tan desesperado como รฉl, pero estaba divirtiรฉndose, era su venganza. Al llegar a la base deslizรณ sus belfos hasta la punta, donde abriรณ su boca al planear meter lentamente el miembro ajeno en su cavidad, lo que no esperaba era que apenas sus labios fueran abiertos, su cabeza fuera tomada con brusquedad haciendo que el miembro ajeno entrara hasta el fondo de su cavidad bucal. Sus ojos se abrieron en plenitud y sus manos lograron aferrarse a los muslos ajenos intentando mantenerse estable al sentir como las caderas ajenas comenzaban a moverse para embestir su boca, sin interesarle en lo mรกs mรญnimo el leve roce con sus dientes ante la brusquedad.
El rubio cerrรณ con fuerza sus ojos en un intento de mantenerse cuerdo, pues sentรญa como el contrario estaba jodiendo y golpeando el inicio de su garganta, provocandole arcadas que sรณlo estimulaban mรกs deliciosamente el miembro ajeno y hacia que la espesa saliva escurriera sin control alguno. Las lรกgrimas salieron de los oceรกnicos ojos mientras intentaba que su respectiva respiraciรณn fuera cรณmoda por la nariz y su mandibula dolรญa por la posiciรณn. Su cabello fue jalado con rudeza al separarlo unos segundos por piedad del azabache, el ojiceleste se dedicรณ a dar un gran jadeo por aire mientras su lengua se deslizaba con hambruna sobre el miembro ensalivado ajeno, trazando un camino de lamidas desde el glande hasta la base y al bajar un poco mรกs aprovechando a succionar con suavidad los testiculos, robandole jadeos y gemidos roncos al azabache que dejaba su cabeza apoyada sobre el reposador de la misma. Su boca se deslizรณ hacia arriba de nuevo y dio una รบltima bocanada de aire cรณmoda para seguidamente volver a abrir su cavidad para el contrario. Su maquillaje estaba arruinado por el sudor y las lรกgrimas que habรญan escurrido de sus ojos, dejando un rastro del delineador negro como si sus cristalinas lรกgrimas fueran de ese color oscuro, pero para el azabache, aquel rostro que a cualquiera le darรญa miedo, era una jodida obra de arte, tan magestuosa que sรณlo รฉl iba a apreciar en toda su vida.
Su mano enguantada volviรณ a tomar las hebras rubias entre sus dedos y enterrรณ nuevamente hasta el fondo su pene en la boca ajena, sintiendo el pequeรฑo espasmo del menor al sentir una arcada que a รฉl lo habรญa hecho soltar un jadeo placentero. Esta vez por comodidad hizo que el rubio comenzarรก a mover su cabeza, haciendo que engullera su miembro a su respectivo gusto, sin permitirle tener ni un poco del control en sus movimientos, ya que รฉl con su mano se ocupaba de dirigir el ritmo y profundidad con la que el rubio tenรญa que tomar el pene en su boca, sin prestar atenciรณn a las necesidades ajenas de respirar o el instinto bรกsico de detener las arcadas que le provocaba, cegandose ante su propio placer y la sensaciรณn de la cรกlida cavidad que envolvรญa su falo.
Los movimientos cada vez se hacรญan mรกs rudos y rรกpidos, provocados por el azabache mientras el rubio enterraba sus uรฑas sobre los musculosos muslos ajenos en un intento de desahogar a su cuerpo de la tensiรณn. Aunque sentir como el miembro ajeno forzaba su boca a abrirse de mรกs y darle paso a que entrarรก en su garganta lo hizo tener que tolerar su estรณmago revuelto y a la vez cosquillante de deseo mientras sentรญa el lรญquido alojarse en el comienzo de su garganta y a los muy pocos segundos salir de allรญ para terminar la descarga de semen en su lengua. El blondo dio un pesado jadeo con sus entrecerrados ojos rojizos y cristalizados de lรกgrimas que se deslizaban por sus mejillas mientras su lengua se unรญa al pene ajeno por un hilo de saliva y semen.
El azabache fue el encargado esta vez se romper el hilo con su pulgar, el cual llevรณ hasta la boca ajena que se encargรณ de limpiarlo y adentrarlo en su cavidad aรบn caliente y hรบmeda. Cuando el digito ajeno abandonรณ su boca el rubio se quitรณ la ropa con rapidez, intentando no golpearse aunque aรบn asรญ fue inevitable que el dorso de su mano chocarรก con el vidrio o el tablero del auto al quitarse la polera gris y los pantalones. Aรบn asรญ, su cuerpo terminรณ completamente desnudo y fue jalado por el azabache para acercarlo, haciรฉndolo sentarse sobre su regazo mientras le daba la espalda al mayor, el cual deslizรณ sus manos por los costados del cuerpo pรกlido para contornear la ejercitada y masculina figura ajena, paseando sus manos por la cintura algo delgada para dejar una bonita figura y zona donde sus dedos se podรญan encajar a la perfecciรณn, ya lo estaba haciendo delirar sรณlo viendo aquella figura escultural.
La boca del azabache se deslizรณ con suavidad sobre uno de los tatuajes que cubria casi la totalidad de la espalda, sintiendo como la piel caliente ajena volvรญa a tener el sabor salado del cual podrรญa volverse adicto a provocar, pues le resultaba embriagante el sabor de la piel con el aroma de la misma, en ese instante se sintiรณ como un animal atraรญdo por las feromonas de alguien de su misma especie, pero quizรกs ambos sรญ eran de una especie diferente al resto, pues no habรญa otra explicaciรณn a la compatibilidad que tenรญan ese momento si no era causa de un celo primitivo.
El menor curvo su espalda al sentir la calida y hรบmeda lengua ajena delinear uno de los numerosos trazos de tinta que estaba en su piel, su mano izquierda se apoyรณ sobre el volante para mantener el equilibrio y sus dos piernas se pusieron entre las ajenas para poder tocar el suelo, finalmente elevรณ su cadera mientras su mano derecha sostenรญa el miembro ajeno y lo introducรญa lentamente en su interior de nuevo, aprovechando que estaba todavรญa dilatado para recibirlo como anteriormente, pero esta vez, sin el dolor y sรณlo dejรกndose llevar por la pasiรณn y lujuria que invadรญa sus sentidos.
Las manos del azabache soltaron la piel del menor y se dedicรณ pocos segundos a quitarse los guantes, arrojandolos a algรบn lugar del auto junto a su respectiva chaqueta de cuero. Sostuvo mejor la cintura ajena, sintiendo el calido tacto de la piel ajena en la yema de sus dedos mientras sus uรฑas se clavaban con suavidad en la tierna piel, como si se tratasen de garras sobre una deliciosa presa que no dejaria escapar jamรกs. Ayudรณ al rubio para que comenzara a moverse de arriba a abajo, mordiendo su labio inferior al disfrutar la candente escena de ver como su miembro se perdรญa entre aquellas nalgas pรกlidas junto a la sensaciรณn de la calidez estrecha que le otorgaba el interior del contrario.
Lo que comenzรณ lento para acostumbrar sus cuerpos de nuevo a la placentera sensaciรณn de estar unidos terminรณ siendo un rudo polvo, donde el rubio era guiado por las manos del mayor que le indicaban como saltar, haciendo que el sonido viscoso y el golpe de sus pieles invadiera el auto y lo hiciera mecerse ante el movimiento interno continuo. El blondo con una mano sostenรญa el volante para mantenerse estable en sus saltos mientras su otra mano estaba apoyada sobre una de las rodillas del mayor con el mismo propรณsito, aunque sus respectivas rodillas ya estaban debilitรกndose y temblando ante el placer que le invadรญa al sentir al mayor clavarse tan deliciosamente en su interior.
Sus gemidos altos y descarados opacaban el sonido de la lluvia que habรญa en el exterior, la cual por su humedad provocaba que los vidrios se empaรฑaran ante las respiraciones pesadas y el calor que daba el encuentro que estaba sucediendo en el interior del vehรญculo. El blondo detuvo sus saltos unos instantes mientras su cadera se movรญa en suaves cรญrculos en un intento de recuperar fuerzas mientras se seguรญa moviendo, aunque las manos del azabache sujetaron con firmeza sus muslos y los elevรณ para colocar las rodillas a los lados de sus respectivas piernas, juntando sus respectivas rodillas entre las del menor. El ojiceleste mordiรณ su labio inferior con deseo al ver las venosas manos afirmarse en sus pรกlidos muslos y dejar una temporal marca rojiza debido a la fuerza que habรญa ejercido al no controlarse por el deseo de seguir penetrandolo.
Las manos del rubio tuvieron que soltar el volante y la rodilla del azabache por su acciรณn, terminando una sobre la manija de la puerta y la otra aferrรกndose fuertemente a el asiento que todavรญa se mantenรญa en posiciรณn. El mayor se encargรณ con facilidad de comenzar a mover sus respectivas caderas, embistiendo al menor mientras la espalda del mismo se pegaba a su respectivo abdomen, el peso en ese momento no era interesante para รฉl, casi sentรญa como si por el deseo de follar al rubio podรญa moverse como si este fuera liviano como una pluma.
Sus dientes atraparon la delicada piel del hombro del menor, mordiendo con fuerza mientras el contrario daba un gemido fuerte y parecรญa estrecharse mรกs para รฉl, podรญa sentir la piel romperse bajo el filo de sus caninos y como el sabor metรกlico invadรญa sus papilas gustativas; el sabor era inigualable, y casi podrรญa jurar que era dulce, aunque no lo fuera en absoluto. Quizรกs ya estaba tan obsesionado por el menor que no podรญa evitar ese pensamiento, pero estaba seguro que nadie mรกs podrรญa tenerlo si no era รฉl, y se ocuparรญa de ser el รบnico desde ahora para aquella preciosa jodida obra de arte que รฉl habรญa creado como si fuera un tรฉtrico payaso sacado de una pelรญcula de terror que ahora portaba sus marcas de pertenencia como sus dientes, chupones o las marcas rojas de sus manos.
El cuerpo del blondo comenzรณ a tensarse de nuevo y el abdomen se contrajo ante la extasiante sensaciรณn del orgasmo inminente que lo habia hecho comenzar a temblar y tener pequeรฑos espasmos. Su mente se fundiรณ en una montaรฑa rusa de sensaciones placenteras que lo hacรญan besar el suelo del mismisimo paraรญso, o quizรกs el infierno. Eso serรญa lo ideal para รฉl, o ellos, pues estaba seguro que ya tendrรญa un compaรฑero eterno para vivir la tortuosa eternidad si existรญa algo como el infierno ardiente.
Finalmente el rubio obtuvo su clรญmax junto a un alto gemido de placer, descargando su esencia la cual saltรณ sobre su respectivo abdomen, pero no tuvo tiempo de recomponerse y sรณlo pudo seguir gimiendo de forma algo escandalosa ya que las embestidas parecรญan haberse vuelto mรกs duras y violentas, haciรฉndolo tener pequeรฑos espasmos con cada estocada ruda contra su punto mรกs sensible. Los dientes ajenos abandonaron aquella zona sangrante en su hombro y la lengua calida se dedicรณ a lamer la herida donde los dientes todavรญa estaban marcados, sintiรฉndose cada vez mรกs cerca de su propio orgasmo.
Sus manos sujetaron con fuerza las caderas del blondo, clavando sus uรฑas con rudeza hasta romper la piel y hacerlo sangrar al obtener su orgasmo, para el cual habรญa hecho al rubio quedarse quieto mientras el daba una embestida profunda, dejando su corrida en lo mรกs profundo del interior ajeno mientras un gruรฑido ronco salรญa de sus labios al sentirse satisfecho. El blondo se dejรณ caer con todo el peso de su cuerpo sobre el ajeno mientras su respiraciรณn era agitada y pesada, el pecho en su espalda le indicaba que no era el รบnico que intentaba recuperar el aliento despuรฉs de la intensa ronda de sexo.
Las manos ajenas soltaron su cadera y una subiรณ hasta el rostro del rubio, haciendo que este se girarรก con levedad hasta que ambos rostros estuvieron frente a frente. Las respiraciones agitadas y calientes se mezclaron debido a la proximidad, el color oceรกnico chocaba con el color obsidiana y seguidamente unieron con suavidad sus labios, permitiรฉndose disfrutar de un beso mรกs tranquilo por primera vez en esa noche.
Las manos del azabache se dedicaron a viajar por el cuerpo del rubio con lentitud, explorando cada pequeรฑa parte donde podรญa palpar los mรบsculos ajenos. El blondo se dejรณ explorar sin rechistar, disfrutando de sentir las varoniles manos ajenas recorrerlo, cuando una de estas dejรณ su cuerpo no se alarmรณ, pues estaba demasiado concentrado en disfrutar la sensaciรณn de sus labios moverse con los del contrario como para prestar suficiente atenciรณn, aunque sentir el afilado filo de su daga sobre su muslo lo hizo separarse del beso para dar un quejido ante la sensaciรณn ardiente de la herida. Volteรณ con rapidez a verla, separandose del beso, y al ver que el azabache volvรญa a cortar su piel lo hizo moverse con levedad, viendo el corte que dejarรญa una cicatriz en su dermis con la forma de una "T". Girรณ su rostro algo molesto a ver al contrario, frunciendo su ceรฑo de enojo.
โยฟQuรฉ coรฑo crees que haces?โLa molestia invadiรณ su voz, no por el dolor, sino porque eso dejarรญa una notoria cicatriz.โ
โEscรบchame, rubia. Desde hoy eres mรญa, eres jodidamente mรญa hasta que mueras.โuna sonrisa maliciosa adornรณ su rostro mientras el payaso lo observaba con atenciรณn y con una mirada frรญa, analizando al contrario. El azabache se acercรณ hasta el rostro ajeno nuevamente, hablando en un susurro sobre los maltratados belfos ajenos.โ Somos uno del otro. Estamos destinados, Pogo.
El menor abriรณ de mรกs sus ojos mientras lo observaba en silencio.
โยฟCreรญas que no habรญa escuchado tu nombre? Hombre, el FBI estรก detrรกs de ti hace mucho.
La daga fue posicionada entre las manos del rubio, dejando que tomara el arma blanca por la empuรฑadura mientras el azabache le dejaba el brazo extendido. Su rostro se acercรณ al oรญdo ajeno, susurrando roncamente.
โSi firmas este contrato para que seamos uno del otro, te voy a ayudar. ยฟMe entiendes, Pogo?
El payaso pareciรณ estremecerse, aunque en realidad las palabras habรญan rebotado en su cerebro haciendo que su cuerpo se tensara y su interior hiciera mรกs presiรณn alrededor del miembro ajeno que aรบn estaba clavado en รฉl. Cuando su mente obtuvo la decisiรณn que pensaba correcta, su mano izquierda sostuvo la muรฑeca ajena mientras la derecha se ocupaba de trazar una "P" con la daga, haciendo un corte lo suficientemente profundo para provocar una cicatriz.
La sangre comenzรณ a salir poco a poco, sin ser una cantidad peligrosa pero aรบn asรญ el menor se dedicรณ a lamer el tibio lรญquido granate mientras sentรญa al mayor sisear ante el ardor que sentรญa por el corte y la lengua ajena pasearse sobre la herida. Definitivamente en ese momento habรญan firmado un contrato de complicidad, donde juraban ser compaรฑeros y cรณmplices uno del otro eternamente hasta que alguno matarรก al otro, lo cual era muy difรญcil, ya que lo compatibles y completos que se sentรญan junto al otro iba a ser imposible de conseguir de nuevo. Era un pacto silencioso, un juramento firmado con sus pieles por toda la eternidad.
โFin.
[8.169 Palabras.]








