Capítulo 1
Una cajita negra llegó a su escritorio esa noche, de cartoncillo negro envuelto en un listón de terciopelo rojo apenas acompañado de una nota.
“Llámame cuando lo uses. Atte: R.R.”
Él giró los ojos, no quería saber de que diablos se trataba, así que solo lo dejo a un lado por el momento.
Hora a hora pasó, el cansancio y estrés se apoderaron de él, y en su pequeño descanso de apenas pocos minutos, al fin se dedicó a ver qué era aquel pequeño presente que con tanto recelo se le entregó.
Desató el listón, dejando notar detalles plateados sobre la caja, algo muy sofisticado a decir verdad, y apenas terminado de abrir la pequeña cajita, un rubor cubrió sus mejillas.
“Para tu deleite. ♡”
Un pequeño juguetito, más bien, un vibrador pequeño junto a un controlador de hasta 3 velocidades.
—¿Qué mierda le ocurre?
Dijo con la intención de botar el regalo a la basura, pero algo lo detuvo antes de soltar la pequeña cajita sobre el basurero.
Quería probarlo, y quería hacerlo ahora a pesar de seguir en la oficina.
Esa oleada de completa curiosidad fue lo que lo mantuvo con el objeto en la mano, quería desestresarse, y tras una rápida ida al baño para probarlo, regresó a su oficina.
El objeto le incomodaba, pero esa sensación le parecía encantadora a la vez.
Él se quedó sentado sobre su escritorio un buen rato con el pequeño controlador en la mano, no se atrevía a hacerlo.
Minutos de duda pasaron hasta que tras tomar el valor suficiente, sus dedos llevaron el interruptor hacia arriba.
Un escalofrío de gozo le recorrió la columna, se sentía bien, demasiado bien, y eso apenas siendo la primer velocidad.
Apenas pudo dejarlo ahí un rato, era tan bueno que ni siquiera quiso hacer nada más, solo se recostó sobre su escritorio dejando que los suaves suspiros chocarán con la madera.
Así paso el rato, hasta que su mente le recordó aquella primera nota.
“Llámame cuando lo uses.”
Con nervios y terriblemente indeciso, solo dejó que su mano hiciera lo que debía, tomar el teléfono y llamar.
“Habla Reaper, no estoy disponible, así que deja tu mensaje.”
Él solo acercó su teléfono lo suficiente a su rostro y comenzó a hablar.
—Hola... Solo llamo para decirte que recibí tu obsequio—jadeó—gracias... Es de los mejores regalos que he recibido.
Su voz entrecortada y los suaves jadeos inundaron el mensaje, y poco después de decir esas palabras, aún con el rostro casi tocando la madera, colgó.
Comenzó a dejarse llevar por aquellos fuertes estímulos que desafortunadamente crecían más y más, incluso creía escuchar la voz de Reaper contra su oído recordándole su posición y todas esas palabras sucias que usaban en la cama.
Pero siempre tiene que haber algo que dañe ese pequeño espacio confort.
—Hey Nightmare —dijo Killer entrando a la oficina sin previo aviso—hay unos papeles que necesito que revises, y... ¿Estoy interrumpiendo algo?
Ambos pararon en seco, él apenas pudo presionar el botón de apagado mientras que Killer miraba el rostro apenado y nervioso del contrario.
—¡Maldita sea, avisa! No es tan complicado...
—Si, lo siento... ¿Puedes hacer lo del papeleo?
El contrario asintió. y tras ver salir a su secretario, murmuró.
—Una lástima, tendré que usarlo en casa la próxima vez...