UN AMOR IMPOSIBLE

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Summary

Joselyn y Gisselle, dos chicas de 15 años, nunca imaginaron que un simple intercambio de secciones en cuarto de secundaria cambiaría tanto sus vidas. Cuando sus caminos se cruzan, descubren que, aunque son muy diferentes, comparten dudas, sueños y batallas personales que nunca se habían atrevido a contar. Poco a poco, entre proyectos escolares, risas inesperadas y momentos difíciles, ambas comienzan a crear un vínculo especial que las hace cuestionar quiénes son... y quiénes quieren llegar a ser. Pero el colegio, los rumores y sus propios miedos pondrán a prueba esta nueva conexión. ¿Será este intercambio un accidente... o el comienzo de algo que cambiará su historia para siempre?

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Primer día de clases

Hoy no es un día novedoso. Me levanto con la misma rutina de siempre, con la misma pesadez en el pecho que ya se volvió costumbre. Camino por los pasillos del colegio viendo exactamente las mismas caras de todos los años: los que hablan demasiado, los que fingen que no te ven, los que sonríen sin motivo… y los que se quejan desde que pisan la puerta.

La verdad, no me importa quién vino ni quién no. No estoy de humor para fingir interés. Todo me parece tan monótono que solo quiero que este día termine, aunque recién esté empezando. Ironías del destino: el primer día de clases y yo ya quiero salir corriendo.

En casa las cosas tampoco ayudan. Cada vez que cruzo una palabra con mi madre, siento que nos estamos empujando hacia un precipicio. No sé si ella no me soporta o si soy yo quien no encaja en nada. No sé si soy el problema o si simplemente nos cansamos de intentarlo.

Solo sé que… duele. Duele más de lo que puedo cargar a mis quince años. Ojalá pudiera escapar de todo, aunque fuera por unos minutos. Respirar sin sentir este nudo en la garganta sería un milagro.

Pero aquí estoy, sentada en el patio, escuchando discursos de bienvenida que nadie realmente escucha. Presentan a los profesores nuevos, hablan de metas, de convivencia, de responsabilidad. Suena bonito, pero yo solo quiero que se acabe.

Luego viene lo de siempre: distribución de aulas y secciones. Este año estoy en la sección A. Nos guían al salón y, sin mucho entusiasmo, camino junto a mis compañeros y compañeras. El aula sigue igual que siempre: paredes con carteles viejos, escritorios que crujen, y ese olor entre humedad y plumón permanente… un clásico.

Nos sentamos y esperamos a la docente de la primera hora, pero antes de que llegue, aparece el auxiliar, el profesor Martín. Entra con una lista en la mano, serio como siempre, y anuncia que habrá cambios de sección. Un murmullo recorre el salón. Otra vez la misma historia de todos los años.

—Algunos estudiantes pasarán a la sección B y otros a la C —dice él, sin mucha emoción.

Comienza a llamar nombres. Cada vez que alguien se levanta, el salón se llena de suspiros y de protestas. Algunas chicas salen renegando, otros compañeros se ríen como si no les importara. Yo solo miro por la ventana. Nada me sorprende.

Al final, quedamos solo yo, Nancy, Maryori y unos cuantos chicos más. El salón se siente más vacío, como si hubieran borrado la mitad de un dibujo.

Pasan unos minutos y, de pronto, entran estudiantes de otras secciones. Vienen en grupo, conversando entre ellas, arrastrando sus mochilas, mirando a su alrededor como quien entra a un lugar desconocido. Todas son de la sección B.

Las observo sin demasiado interés. No me importa quién viene ni quién se va. Estoy demasiado cansada para intentar socializar con desconocidos.

Lo que no sabía… lo que jamás habría imaginado… es que, en ese momento, por esa misma puerta entraría la persona que, sin quererlo, se convertiría en mi mayor dolor.