K-group

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Summary

Están todos locos y no tienen miedo de admitirlo de estirar su mano ante la oscuridad tenue y coger lo que tanto desean, yo. Y te pregunto a ti ¿Eso te exitaria❤️‍🔥? Soy Lara y trabajo con una organización criminal, la K-Group. ¿Te suena? No, verdad. A mí tampoco me sonaban hasta que trabajé con ellos después de perder mi trabajo como masajista, no como su sirvienta, como pensé, sino como algo más, algo deseado. Mi vida se puso patas arriba cuando caminé por esa puerta, cuando conocí la cara de cinco hombres. Kethan= el investigador, investiga todo sobre nuestro cebo y cuando digo todo, es todo. Kael= el hacker, es bueno en lo que hace, siempre vigilando y hackeando las cámaras. Kaleb= el que entretiene al público mientras matamos a nuestro cebo, hace que nuestra misión sea más "sencilla", por así decirlo. Killian= el segundo al mando y el que mata a cualquiera que se ponga nuestro camino. Ninguna persona se nos escapa, todos mueren.🔪🩸 Y quien va directo a nuestro cebo caminando con pasos notorios entre el silencio de los cadáveres es el señor William, la cabeza de nuestro grupo asesino. Y pensar que todo esto solo empezó con una carta que ponía diez mil millones escritos al alcance de mis ojos, pero con ellos aprendí que el dinero no se hace fácilmente. ⚠️Este libro tiene muchas faltas de ortografía ⚠️

Genre
Erotica
Author
Furia4
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Un masaje que relajante sentir como los músculos de tu espalda se relajan el aire sale de tus pulmones hasta tus labios como una brisa placida ¿Pueden sentirlo? ¿Sí? Que bien por que yo no que pena que no sea yo la que se este relajándo y disfrutando sino uno de mis clientes me daran un asesnso pronto creo.

-Ahora mismo vuelvo -dije para irme a buscar una toalla para el cliente cuando de repente me empujaron dentro de un cuarto y cerraron la puerta con llave. Escuché como un par de chicas se reían de mí detrás de la puerta.

-Oye, esto no tiene gracia. Abre la puerta -dije tratando de abrir la puerta. Desesperada, sus risas se disiparon. Luego de media hora dejé de intentarlo y me senté en el suelo, algo triste. Escuché los pasos de alguien.

-¿Irene? -pregunté, girándome a la puerta.

-Lara -dijo Irene, mi amiga. Ella había estado conmigo siempre, era muy buena y siempre me protegía. Gracias a ella me gané este trabajo. Luego de unos minutos me abrió la puerta y me abrazó.

-Ay, Lara, ¿estás bien? ¿quién te hizo esto? Lo voy a... -Soltó un suspiro molesta mientras estrujaba su toalla.

-Estoy bien, gracias, Irene, pero el cliente... -dije preocupada, dejando de abrazarla.

-Un momento -dije, levantándome y dirigiéndome a recepción.

-Y el cliente -pregunté cuando me topé con mi jefa, quien me riñó arduamente; solo podía disculparme una y otra vez.

-Perdón nada, Lara, yo lo siento, pero estás despedida -dijo mi jefa. Abrí los ojos como platos, sorprendida.

-¿Qué? -dije, dolida, mi voz un poco quebrada mientras jugaba con mis manos.

-Lo siento, Lara, pero ¿cómo quieres que no te despida cuando dejaste al cliente más de media hora desatendido y sin nada que cubrirse? -dijo mi jefa.

-Y va a darle su toalla para cubrirse, pero... -Mi jefa me volvió a interrumpir.

-Pero nada, Lara, estás despedida -dijo molesta.

-Esta bien- dije asintiendo aún no creyendome lo fui a nuestro vestuarios ahí en el espejo estaba yo de caída con mi uniforme de masajista de color verde mi piel morena y mi pelo negro liso recogido en un moño ya que mi pelo era muy largo y siempre se metía en mi camino a la hora de trabajar y me gustaba como quedaba tenia dos mechones hacia delante me quité el uniforme y me puse mi ropa normal una camiseta negra corta con un cuello descubierto con cuerdas en forma de zig-zag que empezaban desde un lazo pequeño negro y llegaban a la línea de mis pechos, unos jeans que se ajustaban a mi cintura cogí mi bolso negro y deje mis cosas en recepción.


Luego de ser despedida, solo quería relajarme en casa, escondiéndome en mi cama, pero mis amigas me convencieron de salir a un antro. Estaba sentada en una silla mientras jugaba con una copa en mis manos.

-Oye, lo notaste, no para de mirarte -preguntó Chleo, apuntando a un chico con piel trigueña y olivácea, pelo negro liso y ojos verdes, quien iba con un esmoquin.

-Aunque da algo de miedo -dijo Chleo, dejando de apuntarle-. Deberías ir a hablarle. -Me sugirió Chleo. Le di un no rotundo y me crucé de brazos, pero no paró de insistir.

-¿Por qué yo le tengo que hablar a él, que él venga a hablarme?

-A lo mejor es tímido -sugirió Chleo.

-Ese chico parece de todo menos tímido -dije, cruzada de brazos, cuando Irene apareció borracha luego de bailar tanto y le grito, apuntándome.

-Oye, tú le gustas a mi amiga. -En ese momento me morí vergüenza; me levanté de mi silla.

-¿A dónde vas?

-Al baño - Mi cara ya estaba un poco roja de la vergüenza. Me giré para irme cuando, ¡oh sorpresa! mis tacones decidieron fallarme en mal momento. Caí a los brazos de alguien: el chico de antes. Mis ojos marrón oscuro, casi negro, conectaron con sus ojos verdes. Pude ver que tenía una cicatriz en la ojera del ojo izquierdo.

-Um, a, perdón -murmura, apartándome de él y girándome para verlo. Era más alto que yo, diría de unos 1.83cm. De cerca era más guapo, parecía de unos 34; olía un poco a alcohol, pero no estaba ebrio.

-Los bombones sí caen del cielo -pregunté inconscientemente, a lo que él se rió.

-Kaleb -extendiendo su mano mientras.

-Um, que, perdón -dije, todavía mirándole a la cara; mis ojos bajaron a su mano. Se volvió a reír.

-Así, Lara -estrechándole la mano.

-Por cierto, Lara, se te cayó un poco de baba mientras pensabas si los bombones como yo caían del cielo - señalándome el lugar.

-Gracias -limpiándome el lugar con la mano.

-Ay no ¿dije eso? -golpeándole la frente; sintiéndome patética, se volvió a reír.

-Eres muy graciosa, Lara -dijo Kaleb. Al final, no era tan malo como pensaba; se volvió como un amigo. Hablamos durante casi toda la noche hasta que tuvimos que despedirnos. Me giré para ver a mis dos amigas.

-¿Qué tal? -dijo Irene.

-¿Le preguntaste por su número, no? -dijo Chleo.

-Ay, se me olvidó, hablamos tanto que se me olvidó

-Lara -dijo en un quejido Chleo.


Me desperté el día siguiente con resaca. Fui a mi cocina y me preparé una bebida para la resaca. Me sentía un poco mejor; mi mente estaba libre como un pájaro cuando de repente sonó el timbre. Qué raro, no esperaba a nadie. Abrí la puerta para encontrarme con nada. Bajé la mirada para encontrarme con una carta. Qué raro, el cartero acaba de pasar no hace mucho; a lo mejor se le olvidó esta carta. Abrí la carta y la empecé a leer.

Querida Lara, te ofrecemos diez mil millones si trabajas con nosotros como asistente y sirviente. Si acedes firma este documento y envialo a esta dirección:

Vi la dirección de abajo luego leer un par de reglas que tenian como nunca hacer preguntas no lo entendía pero no lo pensé mucho y acepté que loco no iba a aceptar algo así. Me daban diez mil millones y encima viviría en una mansión; estaba un poco fuera de la ciudad, pero no pasa nada. Además, no hace mucho que me habían despedido; esto me iría como anillo al dedo y esta vez haría lo que sea para quedarme con este trabajo y que no me despidan como en mis anteriores trabajos. Este sería diferente, lo sé.

-Espero que no sea un timo -me dije exepitca mirando la carta.

-Bueno, merece la pena.