Ston Kremo
Situada en el risco más alto de Chipre, una hermosa vivienda hogareña, con estuco blanco, se erige a escasos metros de un alcantilado con vista al mar mediterráneo.
Lo más importante para Tom era que en aquel lugar al fin podría estar lejos de sus congéneres, aquello le satisfacía, luego de tener un largo tiempo de fracasos en su carrera musical.
-¡Pero, por favor!- gruño dejando caer una caja de cartón para encaminarse a la puerta trasera. Todas sus pertenencias estaban allí, solo faltaba aquella caja que contenía cosas sin las que no podría vivir y claro su guitarra que aún estaba en su auto.
-¿Quien eres y que haces aquí?- un joven de unos 25 años se asomaba al abismo- No te voy a dar la exclusiva, lárgate por dónde viniste.
El joven se ajusto la sudadera blanca, los ojos llorosos se fijaron en Tom, llenos de ira y desesperación.
-! Tú vete a la mierda y déjame solo! - le espeto y sin mas se precipitó al mar de un solo salto dejando estupefacto a Tom que miraba la nada con los ojos más abiertos de lo que los había tenido nunca.
Horas más tarde.
Acomodado en su patio trasero en una de las sillas de jardín que miraba a la inmensidad del paisaje estaba sentado un oficial al cual ya le acercaba su compañero una libreta.
Todo el patio de su casa estaba acordonado y había oficiales por todo el risco, el cuerpo ya había sido retirado del agua azul y cristalina del mar, que tranquila se mecia unos cien metros caída abajo.
-Aun hay algo de papeleo por llenar-el oficial abrió su libreta- ¿Comencemos por tu nombre completo, cuál es?
-Tom Kaulitz- se sostuvo el cabello en una coleta descuidada.
-¿Hijos, mujer, familia?..¿ Está es su residencia de veraneo?
-Soy solo yo, no hay mujer y no hay hijos.. Compré está casa para mi, para vivir aqui...¿Oficial?
-Milos Kootrapalis-el sujeto de unos entrados 50 años le apretó la mano afectuoso-¿Quien le vendió la propiedad, Tom?
-Un broker en Alemania...
-Osea que nunca antes había estado en la propiedad y la compro sin mas- le interrumpio con condescendencia, Tom blanqueo los ojos- ¿Cuánto lleva por aquí?
-Llegue hace dos días. Cómo puede ver ni siquiera me he instalado del todo- el policía lo observo con perspicacia.
-¿Le dijo algo, antes de saltar? ...
- Me mando a la mierda luego de que lo confundí con un paparazzi- el oficial lo miro con mayor detenimiento, luego asintió efusivamente, Tom simplemente le sonrió como en la portada de su último disco.
-¡Ay claro, sabía que te había visto en algún lugar! Eres el que cantaba la canción de "Bad Love"- Tom asintió restandole inportancia- a mi esposa le encantaba esa canción...
-¡Hace siglos de eso!- el oficial le tendia la pluma y una hoja en limpio. De mala gana garabateo su autógrafo- Vine aquí buscando estar sólo.
-Tienes que saber que este es un destino turístico para, ya sabes, muchas gente viene aquí para acabar con su vida...¿No te lo dijo tu broker?- le palmeo el hombro- ¡Claro que no, de otra forma no hubieras comprado!... Mi hermana puede venderte algo mejor...- agrego a medias risas- y es soltera.
-¿Ya te vas? ¿Cómo vas a resolver este problema?- Tom apunto consternado al filon de piedra metros adelante-¿No harás algo para que la gente no se siga matando?
Kootrapalis se ajusto el cinturón del auto, negando con la cabeza y desde su ventanilla le gritó.
-Yo ya resolvi hasta donde llega mi jurisdicción, el problema es tuyo... Podrías poner una valla -sugirio enfilandose con su patrulla hacia la carretera de dos carrilles que conectaba aquel sitio con el pueblo.- Es tu propiedad.
-¡Carajo!-mascullo Tom ingresando a su casa con cara de pocos amigos - ¡¡No hay paz para los inicuos!!
Se quito la camiseta negra dejando sus tatuajes al aire, sus músculos se estremecieron con el aire frio que se colaba por la ventana a sus espaldas. Se dejó caer en un mullido sofá admirando el caos que había dentro de su nueva casa suicida.
Cajas de cartón por todas lados, bolsas con cacharros, repisas empolvadas, maletas y claro, su guitarra aun en su auto.
No tenía ni pocas ganas de desempacar, quería tirarse allí en medio del nuevo caos y ver una película o tal vez escuchar música. Alcanzó su celular para ponerse una canción suave y de paso revisar el estatus de sus provisiones, que suerte tenía que al menos el servicio a domicilio si estaba disponible en aquel acantilado perdido de Dios.
Cerró los ojos, comenzando a dormitar mecido por la música, cómodamente entre sus cojines mullidos, con los brazos cruzados.
Al poco rato sintió como le colocaban una frazada y abrió los ojos.
Una rubia de menos de 20 años le observaba con unos inteligentes ojitos avellana que le recordaban a alguien.
-No quería despertarte- una sonrisa divertida cruzó su rostro y con la lengua se tocó el piercing en el labio inferior que le daba cierto aire de rebeldia- Supongo que ya estás dando el viejazo jajaja...y bueno el aire frio te puede sentar mal.
Desapareció un momento dejando a Tom a medio despertar y confundido para regresar minutos después con un par de bolsa de papel llenas de su despensa.
-¿Eres del servicio a domicilio?-la joven nego con la cabeza tendiendole la cuenta y la terminal.
-No, no, no. Estoy cubriendo a Héctor- luego recapitulo-Osea si, hoy te traje tu pedido y estaré cubriendo a Hector porque tuvo un accidente... Mira!
Le tendió un volante, de un bar muy chic, donde aparecia ella al micrófono entre un par de músicos y una promoción de jueves.
-¡Aahh eres cantante! -capto Tom abrazándose a la frazada, deslizando su tarjeta para teclear su nip, la chica asintió triunfante.
-Si, si. Pero hoy hay una promoción en cerveza- le apunto al letrero que decía 2x1 en rojo- ¡¡Deberías venir y conocer gente que tenga ganas de vivir!!
-¿Sabes qué? ¡Tal vez lo haga!- le tendió un billete como propina- Me servira para despejar este día tan difícil.
-¡Te agradezco!- guardo el billete en un bolsillo, se colocó el casco apresurandose a la puerta- ¿Nos vemos entonces? !Prometelo!
Asintió levemente, la chica subió a su Vespa, dejando a Tom apoyado en el marco de la puerta viendo a la distancia como la rubia desapareciá tan rápido como había llegado.
CONTINUARA ...
Queridos lectores les agradezco muchísimo todo el apoyo y el tiempo que dedican a mis historias.
Les cuento que el plan es estar adaptando de vez en cuando historias al Toll. Ojalá que les guste mi propuesta y disfruten junto conmigo.
Los quiero mucho.