CapĆtulo 1
El camerino estaba lleno de voces, de alegrĆa, mĆŗsica sonando de fondo. HabĆa sido un concierto duro, el Ćŗltimo de esta gira.
Pero, habĆa llegado a su fin, y vendrĆa el merecido descanso. DespuĆ©s de tantos meses de trabajo.
Jimin terminó de quitarse la chaqueta empapada de sudor. La energĆa del concierto aĆŗn le vibraba en la piel. Pero lo que verdaderamente lo mantenĆa inquieto era otra cosa: Jungkook.
Desde el escenario, sus miradas se habĆan cruzado demasiadas veces. La tensión entre ambos no era nueva. Era una llama encendida desde la primera vez que se conocieron en esa sala de practicas hace aƱos. AƱos de contención, por la empresa, por la imagen del grupo⦠pero hace tres dĆas, en esa sala de estudio⦠donde respiraron demasiado cercaā¦
Mientras se desmaquillaba, escuchando a Tae cantar en voz alta mientras Namjoon lo regaƱaba, Jungkook se acercó a Ć©l, susurrĆ”ndole en el oĆdo:
āVen a mi habitación esta noche, solo una copa, para celebrar el fin de la gira.
Su mirada le decĆa otra cosa.
āEsta noche se acaba todoā
Solo lo miró y asintió.
Cuando llegaron al hotel, cada uno se fue a su habitación, bajo la orden del manager que mañana temprano estuvieran preparados para volver a Seúl.
Jimin se acercó a la puerta de Jungkook, llamando suavemente para no llamar la atención de nadie del staff⦠o de Namjoon.
Jungkook le abrió, aun envuelto en el sudor del concierto, y sonriéndole de lado, se aparto para que él pasara. Cuando Jimin cruzó la suite, sintió el aire espeso de una espera prolongada.
La luz era cÔlida, y el abrigo de Jungkook colgaba descuidadamente del respaldar del sillón. Dejó el suyo en el mismo sitio, y al girarse para buscarlo, lo encontró de pie frente a la ventana que daba al centro de Tokio, con una copa de whisky en la mano.
āSabes que esto no es solo una copaāmurmuró Jungkook.
Jungkook se giró con una lentitud medida, los ojos bajos, pero encendidos. Se acercó hasta quedar a un paso de él.
āSabes porque estas aquĆ, Āæverdad? āle preguntó.
ĀæLo sabĆa? Claro. Siempre habĆa tenido esa tensión con Ć©l. Siempre con Ć©l. Nunca lo vio como al resto de sus hermanos. Pero, Āæestaba preparado para romper esa lĆnea?
āSĆādijo, en voz baja, pero mirĆ”ndolo fijamente.
āĀæLo quieres? ādijo Jungkook, con las mirada dilatada de deseo contenido.
Jimin lo miró. SĆ lo querĆa. Siempre lo habĆa querido. Y asintió.
No hizo falta mas palabras. Jungkook soltó el vaso encima de la mesa que habĆa al lado y lo besó. Fue brutal, sin preĆ”mbulos. Una descarga de todos esos aƱos de contención.
Lo empujó contra la pared, apretĆ”ndolo contra su cuerpo, dominando, marcando el ritmo con su lengua y sus dientes. Jimin jadeó en medio del beso, aferrĆ”ndose a su nuca mientras sentĆa como las manos de Jungkook bajaban por su espalda hasta apretar sus glĆŗteos.
Jungkook se separo del beso, mirƔndolo, mientras empujaba sus caderas aun mƔs, haciendo gemir mas alto a Jimin por el roce de las zonas intimas, ya preparadas y dispuestas.
āSiempre me has mirado asĆāgruñó Jungkook, haciendo movimientos con sus caderas, simulando embestidasā. Como si supieras que en algĆŗn momento iba a partirte la boca de todo lo que quiero hacerte.
Jimin sonrió de lado, embistiendo también con sus caderas, sacando gruñidos de Jungkook, mientras desabotonaba lentamente su camisa.
āĀæY a quĆ© esperas?
Jungkook gruñó mĆ”s alto, apartĆ”ndose y rompiendo la camisa de Jimin con las manos. SentĆa demasiada urgencia en probar su cuerpo, tan blanco, tan perfecto.
Le dio la vuelta, empujĆ”ndolo contra la cama. Empezó besando su cuello, marcĆ”ndolo. Bajó por su pecho y se paro en esos pezones, tan rosas, que la boca se le hacĆa agua. Los chupó, jugó con ellos, mientras Jimin solo podĆa gemir y arquease para estar mas cerca de esa lengua que lo estaba haciendo delirar.
Jungkook siguió descendiendo, por su estómago, caderas, hasta que llegó a la lĆnea donde estaba los pantalones de Jimin. Jugó con el borde, mirĆ”ndolo desde abajo. La imagen que Jimin le estaba dando le bastaba para correrse. Con los labios entreabiertos, rojos de los besos que se habĆan dado.
Lamió el borde, y Jimin gimió mas fuerte.
āQuiero oĆrte gemir mi nombre, fuerte.
Entonces, abriendo el botón del pantalón, se lo arrancó con fuerza, junto con los bóxer. Lo que vio le hizo salivar. La polla de Jimin estaba dura, liquido caĆa de su punta rosada, esperĆ”ndolo. Jungkook sacó su lengua, degustando, y tarareando de placer. Jimin gimió, agarrando en un puƱo el pelo de Jungkook, empujĆ”ndolo para acercarlo ahĆ.
Jungkook rĆo bajito.
āNo tanta prisa, hyung, voy a disfrutar mucho de este momento.
Y se lo metió en la boca. Jimin se arqueó, empujando su cadera para profundizar en la boca de Jungkook. Su boca comenzó a trabajar con lentitud provocadora, mientras sus ojos se mantenĆan fijos en los de Jimin. Cada movimiento era una declaración de poder. Jimin solo podĆa retorcerse bajo Ć©l, respirando entrecortado, con las piernas tensas. Jungkook lo sostenĆa de las caderas, impidiĆ©ndole moverse, subiendo y bajando la cabeza lentamente, disfrutando de cada gemido de Jimin, que rogaba entre jadeos, con palabras rotas que se escapaban de su labios entreabiertos.
āMĆ”s Jungkook⦠mĆ”s⦠Kookie⦠por favorā¦
Jungkook disfrutaba esa sĆŗplica. Se tomaba su tiempo, acariciĆ”ndolo con la lengua, tomĆ”ndolo cada vez mĆ”s profundo, jugando con los lĆmites. Jimin gemĆa, se arqueaba, lloraba y suplicaba. Jungkook aprovechó para prepararlo.
Dios, como habĆa esperado este momento. Ver a su hyung debajo de Ć©l, suplicando que se enterrara mas fuerte en Ć©l, que lo rompiera, que lo devorarĆ”. Se apartó ligeramente para coger lubricante. Jimin lo miraba desde la cama, con las piernas abiertas, invitĆ”ndolo.
se volvió a arrodillar ante Ć©l, lubricando sus dedos, a la vez que volvĆa a meterse el pene de Jimin en la boca. Metió el primer dedo en esa entrada rosada. Sitió como Jimin se tensó, pero empezó a chupar mas fuerte su pene, para distraerlo. Cuando sitió que Jimin se relajó lo suficiente, empezó el movimiento, metiendo el segundo dedo, hasta que tocó lo que estaba buscando.
Jimin se arqueó llamĆ”ndolo, suplicando. SacĆ”ndose de la boca su polla, Jungkook lo miró, sonriendo, mientras mantenĆa el vaiven de su mano.
āVoy a hacerte suplicar mucho hyung, vas a pagarme todos estos aƱos de contención que he tenido.
Siguió en vaivén de su mano, disfrutando de ver a Jimin retorcerse, y justo cuando vio que su polla palpitaba, paro.
Jimin gimió frustrado. HabĆa estado tan cerca. Vio como Jungkook se levantaba, parĆ”ndose al pie de la cama, lamiĆ©ndose los dedos que habĆan estado dentro de Ć©l.
āHyungāle dijoā. Yo tambiĆ©n necesito ayuda aquĆ.
Jimin se levantó, quedÔndose sentado en el filo de la cama, delante de él. Se lamió los labios. Era su turno.
Primero, le quitó la camisa a Jungkook, entre besos. Lamió cada parte de su abdomen, admirando todo el trabajo que hacia en el gimnasio. Bajando sus besos hasta el filo de los pantalones, y mirÔndolo, se los quitó.
Cuando la polla de Jungkook fue liberada, salto, como llamĆ”ndolo a llevĆ”rselo a la boca. Y eso hizo, primero lamió la punta sin quitar la mirada de Jungkook, que lo miraba desde arriba con fascinación. DespuĆ©s chupó, introduciĆ©ndolo en su boca. Jungkook agarró del pelo a Jimin, y lo empujó duramente para estar dentro completamente de Jimin, importĆ”ndole poco las arcadas que este daba. DespuĆ©s lo separó, mirando como los ojos de Jimin tenĆan lĆ”grimas en los filos.
āNo sabes cuantas veces me he corrido solo pensando en este momento.
Y volvió a empujarlo. Jimin se sujetaba de las caderas de Jungkook, dejando que hiciera lo que quisiera, porque estaba disfrutando de esta faceta del maknae. Y Jungkook empujaba con precisión, gruñendo de placer, mirando los ojos de Jimin.
Cuando sintió que estaba llegando, se apartó, empujando a Jimin para que llegarÔ al centro de la cama. Se subió encima de él, de rodillas entre las piernas de Jimin, y se las abrió lentamente, disfrutando del espectÔculo.
Jimin solo lo miraba, mordiĆ©ndose el labio, provocando a Jungkook. Este alcanzó el bote de lubricante, y se lo extendió por su polla, acariciĆ”ndose, provocando a Jimin, que jadeaba mirĆ”ndolo fijamente, disfrutando de como Jungkook se tocaba, como si fuese la escena mĆ”s erótica que habĆa visto en su vida. Y lo era.
Mientras seguĆa acariciĆ”ndose, deleitĆ”ndose con la mirada e Jimin, con su otra mano volvió a meter dos dedos en Jimin. Este se arqueó, gimiendo el nombre de Jungkook.
Después, Jungkook se tumbó encima de él, sobre sus antebrazos, con las narices demasiado juntas, y sus intimidades rozÔndose.
āVoy a follarte muy duro, Jiminshi. Tan duro que maƱana no vas a poder caminar. Cada paso que des, vas a recordar como estuve dentro de ti, como te hice gemir, como te toquĆ©ā¦
Mientras hablaba en su oĆdo, simulaba embestidas. Jimin solo deliraba, murmurando su nombre.
āJungkook, por favorāsuplicó.
āĀæPor favor quĆ©, Hyung?
āĀ”FOLLAME!
Y Jungkook no lo hizo esperar. Entró en Ć©l de una sola estocada, mientras con una mano se mantenĆa erguido, y la otra cogĆa del cuello a Jimin, sin apretar. Comenzó con un ritmo firme, profundo. Sus cuerpos chocaban con fuerza, piel contra piel, en una sinfonĆa de respiraciones entrecortadas y gemidos profundos.
āEres mĆoāsusurró Jungkookā. Desde la primera vez que te vi.
Jimin solo podĆa gemir, apretando las sĆ”banas mientras sentĆa cada embestida como un golpe elĆ©ctrico. El placer lo recorrĆa como una corriente, llevĆ”ndolo al borde una y otra vez.
Jungkook se alzó sobre sus rodillas, levantando las caderas de Jimin para llegar mas profundo, tocando ese punto que hacĆa que Jimin no solo gimiera, sino que gritarĆ” por todo el placer que estaba sintiendo.
Cuando Jimin se corrió por primera vez, Jungkook no lo dejó descansar. Con un movimiento casi coreografiado, le dio la vuelta, alzĆ”ndolo a cuatro patas, y volviendo a su interior, con una embestida que hizo que Jimin cayera hacia delante, con el torso pegado al colchon. Jungkook embestĆa con fuerza, sujetĆ”ndolo de las caderas.
Su mano derecha dejó su cadera, buscando la polla de Jimin para volver a acariciarla. Esta estaba lĆ”nguida, despuĆ©s de su primer orgasmo. HabĆa sido devastador, pero cuando sitió que Jungkook le tocó ese punto tan delicioso dentro de Ć©l, junto con las caricias en toda su longitud, volvió a despertar.
Cuando Jungkook lo sintió, sonrió de lado, embistiendo mÔs fuerte, mas duro, y soltando las caderas de Jimin por completo, le sujeto la nuca, para poder entrar en él de manera mas bestial.
Jimin gemĆa, delirando. Ya no sabĆa si podĆa hablar, si podĆa siquiera tener un pensamiento lógico. El placer lo dominaba, y solo podĆa pedirle a Jungkook que no parara. QuerĆa sentirlo, desquitarse de todos esos aƱos de tensión sexual acumulada.
Y volvió a girarlo, haciéndolo sentar sobre él.
āMóntame hyung. Quiero cumplir todas mis fantasĆas.
Y eso hizo Jimin. Se sentó encima de Ć©l, ajustando su entrada, sintiendo como la polla de Jungkook palpitaba. No les quedaba mucho tiempo antes de que volvieran a correrse, pero harĆa que mereciera la pena.
Se deslizó por la longitud de Jungkook con lentitud, deleitÔndose de los gemidos de este, jadeando al sentirlo de nuevo en su interior. Comenzó a moverse con un ritmo lento, ondulante, provocador. Jungkook lo sujetó de la caderas, admirando su cuerpo con deseo desenfrenado.
Se miraron a los ojos mientras el ritmo aumentaba. El sudor resbalaba por sus cuerpos, sus respiraciones salvajes, descontroladas. Jimin se inclinó hacia delante, besÔndolo con desesperación, gimiendo en su boca.
āNo pares⦠Dios Jimin⦠no pares⦠quiero sentirte mĆ”sā¦
Jimin le obedeció, aumentando el ritmo, llevĆ”ndolos al lĆmite. Jungkook levantaba las caderas, buscando mĆ”s profundidad, hasta que el climax se apoderó de ambos en una ola de gemidos rotos, espasmos y respiraciones entrecortadas.
Cayeron juntos, exhaustos, entrelazados entre las sÔbanas húmedas y revueltas.
Jungkook lo abrazó, pegÔndolo a su cuerpo, acariciando su espalda sintiendo como a respiración de Jimin aún temblaba.
āOjala no tuviĆ©ramos que contenernos nunca mĆ”s.
Jimin sonrió, con los ojos cerrados.
āOjala existiera otro universo donde pudiĆ©ramos estar juntos.
SabĆan que cuando acabara la noche, y el sol saliera, se separarĆan. No era posible en este universo que existiera un ellos. No con la vida que tenĆan, pero siempre recordarĆan este momento. Esta noche estarĆa en sus cabezas siempre.
Y en la calma despuĆ©s de la tormenta, se sintieron en casa. Sin miedos. Sin lĆmites. Solo por esta noche, se dejarĆan llevar. MaƱana serĆa otra historia.
Y asà fue como, después del show, empezó lo real.