Prologo
Pudiendo estar en cualquier lugar, decidí mudarme a una pequeña casa en medio de la nada. Era una herencia que mis padres me habían dejado al morir, aunque jamás pensé que acabaría viviendo en ella. La casa, solitaria y aislada, parecía el lugar perfecto para alguien como yo: alguien que quería escapar del ruido del mundo y de los recuerdos que me atormentaban.
Mis padres murieron cuando tenía dieciséis años. Nadie en la familia quiso hacerse cargo de mí, así que me dejaron en un orfanato. Pasé mis días allí entre desconocidos. Nadie me mostró lo que era el amor, solo indiferencia y desprecio. No fue fácil crecer en un lugar como ese, donde cada día me recordaba que no era bienvenida. A los dieciocho, cuando ya no les fui útil, me echaron sin piedad. Solo entonces entendí que el mundo no tiene lugar para los débiles.
Pero yo no era débil. Aprendí a luchar por mí misma, a no depender de nadie. Trabajé incansablemente para pagarme la carrera, siempre con una meta en mente: conseguir lo que merecía. No quería ser una más en la sombra de los demás, quería ser alguien. Y lo conseguí. Me hice un nombre. Mi trabajo como arquitecta innovadora me llevó a lugares que nunca imaginé, construí imperios, pero el precio que pagué fue alto. Siempre estuve sola,sin nadie en quien apoyarme cuando me derrumbaba,sin nadie con quien compartir todo lo que habia logrado.
Mientras construía mi futuro, mis familiares, aquellos que me habían rechazado, empezaron a morir. De una manera brutal. No era un accidente, ni una enfermedad: eran asesinados. La gente empezó a hablar de maldiciones, pero yo sabía que no se trataba de eso. Yo no creía en esas cosas.
Sin embargo, los rumores no se detenían. Decían que yo era la siguiente. Algunos incluso me miraban con miedo, como si de alguna forma, esa sombra de muerte también me siguiera a mí. Lo que nadie sabía es que la muerte nunca estuvo lejos, siempre estuvo cerca. Solo que no sabían en quién confiar.
Decidí alejarme, mudarme a un lugar donde mi nombre no significara nada. Donde pudiera reinventarme. Y lo hice. Pero ahora, algo me llama. Algo me obliga a regresar. La casa que me dejaron, ese lugar en el que alguna vez creí que podría escapar del pasado, me llama de nuevo. No sé si es la necesidad de cerrar un ciclo o si, tal vez, hay algo más... algo que todavía no entiendo. Quizás lo sabré cuando vuelva a pisar ese suelo.
Pero no todo está como parece. Nadie sabe realmente lo que ocurrió. Ni yo misma,quizás