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"Lirio y estatica" (Radioapple omegacember 馃敒)

Summary

El Infierno, en su ca贸tica magnificencia, es un reino de verdades enterradas y de mitos vivientes. Es un lugar donde el poder lo es todo, donde la debilidad se paga con el olvido, y donde las esencias m谩s 铆ntimas son ocultadas bajo capas de arrogancia y cinismo. Durante incontables eones, Lucifer Morningstar encarn贸 esta verdad, con una corona de orgullo forjada en la rebeli贸n y un esp铆ritu indomable que desafiaba incluso al cielo, se hab铆a convertido en un s铆mbolo de la autosuficiencia infernal, un ser que rechazaba cualquier atisbo de dependencia o fragilidad. Hab铆a enterrado su propia naturaleza, desterrado para siempre la antigua clasificaci贸n que cre铆a un vestigio de debilidad, convencido de que su poder resid铆a en la negaci贸n absoluta. Pero el Infierno tambi茅n es un lugar de sorpresas crueles y de iron铆as amargas. Los ecos del pasado nunca desaparecen por completo; solo duermen, esperando el momento adecuado para resurgir. Y para Lucifer, ese momento lleg贸 no con un estruendo de juicio, sino con la sutil irrupci贸n de su propio cuerpo, con un llamado instintivo que despert贸 las verdades que 茅l mismo hab铆a intentado sepultar. El Rey ca铆do, el eterno rebelde, se encontr贸 en la encrucijada de su existencia, enfrent谩ndose a la cruda e innegable realidad de su omega interior, un mito que, de repente, se negaba a permanecer enterrado por m谩s tiempo.

Genre
Lgbtq
Author
yeya_fics
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1:"El despertar del antiguo linaje"

La ma帽ana en el Hotel Hazbin se desplegaba con su habitual sinfon铆a de caos organizado, el aroma a caf茅 quemado flotaba en el aire, mezclado con el perfume dulz贸n de las rosas marchitas de Niffty y el sutil hedor a azufre que emanaba de alg煤n rinc贸n descuidado.

Los murmullos ansiosos de los residentes habituales

-pecadores en busca de molestar al personal del hotel, pocas almas en b煤squeda de redenci贸n, o simplemente aquellos con demasiado tiempo libre y una predilecci贸n por el drama- resonaban en el gran sal贸n. Era un ambiente vibrante, a menudo estridente, un crisol de personalidades dispares intentando, con mayor o menor 茅xito, coexistir bajo el peculiar techo de Charlie Morningstar.

Y en medio de este torbellino de actividad, Lucifer Morningstar se mov铆a con esa elegancia inherente, esa pose de superioridad casi palpable que lo hab铆a definido durante eones, sus pasos eran deliberados, su porte altivo, como si estuviera recorriendo un pasillo de su propio palacio, aunque el suelo de madera gastada y los retratos ligeramente torcidos de los fundadores del hotel contaban una historia diferente. Se dirig铆a hacia el comedor, la promesa de un desayuno - lo cual era una indulgencia que, ir贸nicamente, a menudo prefer铆a ignorar- flotando como una esperanza tenue en el ajetreo matutino.

Pero hoy, la familiaridad de la rutina se sent铆a... extra帽a. Una disarmon铆a sutil, como una nota desafinada en una orquesta perfectamente afinada, una presi贸n liviana, casi imperceptible, comenzaba a ejercerse en el centro de su pecho, justo detr谩s de sus costillas. Al principio, la confundi贸 con la indigesti贸n ocasional que le provocaba la omnipresente cerveza de Angel Dust, o quiz谩s la tensi贸n acumulada de lidiar con la exuberancia inagotable de su hija. Sin embargo, esta presi贸n era diferente; era m谩s interna, m谩s... f铆sica.

Luego, una vibraci贸n suave, como el zumbido de un insecto lejano pero persistente, comenz贸 a resonar detr谩s de su garganta. No era un cosquilleo ni una tos incipiente, era m谩s como una vibraci贸n profunda, casi musical, que le recordaba el murmullo lejano de un r铆o subterr谩neo, un sonido que nunca antes hab铆a asociado con su propio ser.

Y lo m谩s desconcertante de todo: una calidez inesperada, insidiosa, se irradiaba desde la base de su cuello, un punto anat贸mico que, hasta ese momento, hab铆a sido tan an贸nimo como cualquier otro en su cuerpo. Era una sensaci贸n ajena, como si un peque帽o sol hubiera decidido instalarse all铆, emitiendo un calor constante que se infiltraba bajo su piel.

Lucifer, maestro indiscutible del arte de la negaci贸n, decidi贸 que lo mejor era ignorarlo. Ignorar era su especialidad, su escudo, la herramienta principal de su larga y tortuosa existencia. Pero a煤n as铆 le costaba trabajo ignorar ciertas cosas, como la ca铆da del cielo, hab铆a ignorado la desaparici贸n de su esposa, hab铆a ignorado el desd茅n de sus cong茅neres, y hab铆a ignorado, sobre todo, una parte de s铆 mismo que jur贸 haber sepultado para siempre.

-Tonter铆as- se dijo a s铆 mismo, la voz en su cabeza tan altiva como siempre- Probablemente es el aire viciado. O tal vez esa rata que vi corretear ayer dej贸 algo en el t茅.

En ese momento, la puerta del sal贸n principal se abri贸 de golpe revelando a Charlie, su hija, con su habitual entusiasmo contagioso, aunque hoy te帽ido de una ligera preocupaci贸n cuando sus miradas se cruzaron, su cabello rubio ca铆a en cascada sobre sus hombros, sus ojos rojizos, siempre brillantes, parec铆an escudri帽ar el ambiente con una agudeza inusual.

-驴Est谩s bien, pap谩? -pregunt贸 Charlie, su voz resonando con una sinceridad que, a pesar de todo, a煤n lograba desarmarlo un poco. Su mirada se detuvo en el rostro de Lucifer, frunciendo el ce帽o ligeramente.

Lucifer, sin detener su paso, levant贸 una mano con esa despreocupaci贸n estudiada que tan bien conoc铆a.

-Perfectamente. Solo estaba... meditando.

Charlie lade贸 la cabeza, su ce帽o se profundiz贸. La palabra "meditando" sali贸 de sus labios como si hubiera descubierto un nuevo idioma arcaico. Lucifer, el Rey del Infierno, el gran estratega, el ser que una vez se jact贸 de que la meditaci贸n era para demonios con demasiado tiempo libre y muy poca imaginaci贸n para inventar sus propios tormentos. Era una mentira tan burda que resultaba casi c贸mica.

-驴Meditando? -repiti贸 Charlie, con una pizca de incredulidad en su tono- Pap谩, t煤 nunca meditas, dijiste que era una p茅rdida de tiempo.

Lucifer se encogi贸 de hombros, sin apartar la vista del frente.

-Los tiempos cambian, querida, uno aprende cosas nuevas.

Pero la incomodidad no se disipaba, al contrario, se intensificaba m谩s, como si su propio cuerpo hubiera decidido declararle la guerra, envi谩ndole se帽ales insistentes que 茅l, por puro orgullo, se negaba a atender. Hab铆a pasado incontables siglos convencido de que su clasificaci贸n, su esencia m谩s 铆ntima, era un cap铆tulo cerrado.

Un vestigio del pasado, una reliquia de una era olvidada. Lo hab铆a enterrado bajo capas de cinismo, arrogancia y, sobre todo, negaci贸n. Hab铆a cre铆do que estaba muerto y enterrado, un mito que 茅l mismo hab铆a contribuido a crear para despojarse de su carga.

Hasta esa ma帽ana.

Hasta ese momento, en que la realidad, con una intensidad casi burlona, se abalanzaba sobre 茅l.

Al doblar el pasillo que conduc铆a a la sala de desayunos, algo cambi贸 dr谩sticamente. Su respiraci贸n se detuvo en seco, como si un l谩tigo invisible le hubiera golpeado los pulmones. Una oleada s煤bita de calor, mucho m谩s intensa que la calidez en su cuello, subi贸 desde el centro de su est贸mago, abrasando su es贸fago hasta llegar a su garganta. Sus manos, que descansaban inocentemente a sus costados, comenzaron a temblar incontrolablemente.

Se vio obligado a detenerse, apoy谩ndose con fuerza contra la pared de un color ocre descolorido, sus nudillos blancos al aferrarse a la superficie fr铆a y ligeramente pegajosa, cerrando los ojos, apret谩ndolos con fuerza, como si pudiera conjurar la oscuridad y con ella, el olvido.

"No" La palabra reson贸 en su mente con la fuerza de un trueno silencioso. "No ahora, no otra vez este sufrimiento, despu茅s de tanto tiempo... no puede ser."

El terror, un sentimiento que cre铆a haber erradicado de su repertorio emocional, comenz贸 a ara帽ar las profundidades de su ser. Era un terror fr铆o, punzante, el terror de lo inevitable.

-驴Lucifer?- la voz de Vaggie, clara y resonante, lo sac贸 de su trance.

Era peculiar, porque Vaggie rara vez pronunciaba su nombre de pila sin una carga de autoridad. Pero esta vez, su tono era diferente, hab铆a una genuina preocupaci贸n, una alarma palpable en su voz- 驴Se帽or que le pasa? 驴Se encuentra mal?

Lucifer inhal贸 profundamente, intentando recuperar el control, pero el aire le quem贸 los pulmones, exacerbando la sensaci贸n de opresi贸n. Sinti贸 algo agitarse bajo su piel, una energ铆a ajena pero extra帽amente familiar, un latido que no proven铆a de su coraz贸n, sino de un lugar mucho m谩s profundo, m谩s instintivo.

Era un llamado ancestral, un eco olvidado que resonaba en lo m谩s rec贸ndito de su ser.

Sus ojos se abrieron de golpe, reflejando la luz tenue del pasillo con una intensidad renovada, la negaci贸n se resquebraj贸, se hizo a帽icos. Ya no hab铆a duda posible.

-Oh, por todos los c铆rculos del Infierno...- susurr贸, m谩s para s铆 mismo que para la mujer que lo observaba con creciente alarma. Era un murmullo de incredulidad, de desesperaci贸n contenida.

Pero s铆 lo era.

La revelaci贸n que hab铆a temido, negado y enterrado durante milenios, la verdad que hab铆a intentado silenciar con todas sus fuerzas, estaba resurgiendo. Regresaba no como un susurro, sino como un rugido dormido que se despertaba con furia.

Lucifer Morningstar... estaba teniendo su revelaci贸n de casta.

Y su cuerpo acababa de record谩rselo con la brutalidad de una profec铆a cumplida, lo cual era raro pues cuando estaba ansioso de su revelaci贸n no hab铆a llegado y se revel贸 como un beta com煤n, y ahora que regresaba esta absurda esperanza, regresaba de la peor manera.

Charlie al ver a su padre con su novia, se acerc贸 lentamente, sus pasos vacilantes, como si temiera que fuera a desintegrarse en polvo en cualquier momento. Su rostro estaba p谩lido, sus ojos desorbitados por la sorpresa y la preocupaci贸n.

-Pap谩... 驴qu茅 sientes? 驴De verdad qu茅 es lo que te pasa?

Lucifer apret贸 la mand铆bula con tanta fuerza que sinti贸 el dolor vibrar en sus sienes. La dignidad, o lo que quedaba de ella, luchaba por mantenerse en pie.

-Algo... algo que no deber铆a sentir, algo que pens茅 que hab铆a extinguido hace mucho tiempo -respondi贸, su voz ronca y quebradiza.

El silencio se volvi贸 espeso, casi tangible, cargado de la tensi贸n de lo no dicho, de lo temido. Charlie mir贸 a Vaggie, una s煤plica silenciosa en sus ojos. Vaggie, con su habitual estoicismo, devolvi贸 la mirada, asimilando la gravedad de la situaci贸n. Fue ella, la pragm谩tica, la siempre directa, quien rompi贸 el hechizo del silencio.

-驴Es... la revelaci贸n de casta tard铆a?- pregunt贸, su voz baja, casi un susurro reverente. La pregunta flot贸 en el aire, cargada de un peso inmenso.

Lucifer cerr贸 los ojos con fuerza, la palabra golpe贸 su conciencia como un pu帽etazo en el est贸mago. Doli贸, quem贸 m谩s que cualquier tortura demon铆aca que hubiera concebido o sufrido. Pero a pesar del dolor, a pesar del horror, a pesar de la humillaci贸n, no pod铆a negarlo, no m谩s. La verdad era demasiado abrumadora como para negarla, demasiado evidente en las sensaciones que lo asaltaban.

-S铆- admiti贸 con la voz rota, una rendici贸n absoluta que le cost贸 m谩s que cualquier otra cosa en su vida- Ha vuelto.

Charlie dio un paso adelante, sus ojos se llenaron de l谩grimas, pero no de tristeza, sino de una mezcla de compasi贸n y una incipiente comprensi贸n. Una sonrisa suave, casi esperanzadora, se dibuj贸 en sus labios.

-Pap谩... no tienes que avergonzarte de esto, sabes que el ciclo de nuestros segundos g茅neros es as铆.

Lucifer levant贸 la barbilla con una bravuconada de orgullo herido, la verg眉enza era un sentimiento que 茅l, como Rey del Infierno, no pod铆a permitirse desde que su esposa se hab铆a ido.

-No estoy avergonzado -declar贸, aunque su voz tembl贸 ligeramente- Solo... sorprendido y muy, muy molesto. Extremadamente molesto.

Vaggie cruz贸 los brazos, su expresi贸n se suaviz贸, una rara muestra de empat铆a en su rostro generalmente severo.

-No es una maldici贸n se帽or. Solo es parte de ti, es algo que... que siempre estuvo ah铆 pero ahora se revela como algo m谩s.

Lucifer buf贸, un sonido seco y amargo, sus manos todav铆a temblaban, un recordatorio f铆sico de la guerra interna que se libraba en su interior. Parte de 茅l, una parte que hab铆a intentado extirpar, arrancar de su existencia durante siglos. Una parte que representaba debilidad, vulnerabilidad, una necesidad que 茅l, el poderoso Lucifer Morningstar, jam谩s hab铆a querido reconocer este suceso, pues sab铆a las consecuencias que traer铆a si llegara a revelarse.

Pero las sensaciones no ment铆an, su cuerpo no ment铆a, a煤n sent铆a el calor persistente en la base de la columna, el leve hormigueo en la garganta, una urgencia profunda de buscar... algo. Algo que no sab铆a nombrar con exactitud, pero que su instinto clamaba con una urgencia desesperada. Era in煤til luchar, era rid铆culo fingir.

Lucifer trag贸 saliva, el movimiento le result贸 dif铆cil, como si tuviera una piedra en la garganta.

-Necesito... necesito un espacio, necesito un lugar donde pueda hacerme el examen de casta- dijo, su voz apenas audible.

Charlie no dud贸 ni un instante. Su instinto maternal, su naturaleza compasiva, siempre prevalec铆a.

-Ven conmigo, pap谩.

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La puerta del sal贸n principal del Hotel Hazbin se cerr贸 con un clic suave tras de ellos, el sonido finalizando la breve interrupci贸n matutina pero amplificando la quietud cargada que ahora envolv铆a a Lucifer. La frase de Charlie, "Ven conmigo, pap谩", reson贸 en el aire como un b谩lsamo inesperado, un ofrecimiento de ayuda que, a pesar de su reticencia intr铆nseca, Lucifer no pudo rechazar.

La presi贸n en su pecho, la vibraci贸n en su garganta, la calidez insidiosa en su cuello, todo se hab铆a intensificado al cruzar el umbral de la sala de desayunos, convirtiendo cada paso en una lucha interna.

Vaggie, con su habitual pragmatismo, ya se hab铆a adelantado, dirigi茅ndose con determinaci贸n hacia uno de los pasillos laterales, aquel que conduc铆a a las salas de examen menos utilizadas del hotel, destinadas a chequeos m茅dicos generales que rara vez se necesitaban, pero que el buen juicio de Charlie hab铆a insistido en mantener operativas y que Vaggie era la encargada de hacer las pocas consultas que realizaban.

Lucifer la sigui贸, sus pasos ahora m谩s pesados, su porte altivo un poco encorvado, como si una carga invisible se hubiera a帽adido a sus hombros. Charlie caminaba a su lado, su mano rozando suavemente la de 茅l, un contacto silencioso que ofrec铆a un ancla en medio de la creciente marea de su p谩nico.

Al llegar a una puerta discreta, Vaggie la abri贸, revelando un espacio peque帽o y esterilizado, dentro hab铆a un par de sillas met谩licas, una mesa de examen con lo esencial, y un aparato m茅dico de aspecto arcaico pero funcional que, seg煤n Charlie, era capaz de detectar las fluctuaciones hormonales y gen茅ticas m谩s sutiles.

La sala, aunque desprovista de cualquier atisbo de calidez, irradiaba una finalidad cl铆nica que Lucifer encontr贸 extra帽amente reconfortante, pues en ese momento, cualquier cosa que prometiera una respuesta, cualquier cosa que pudiera poner nombre a la creciente tormenta en su interior, era cordialmente bienvenida.

-Por aqu铆, se帽or- dijo Vaggie, su voz profesional pero te帽ida de una comprensi贸n silenciosa- Por favor, tome asiento, amor, 驴podr铆as... preparar el equipo?

Charlie asinti贸 con determinaci贸n, dirigi茅ndose a la mesa de examen. Sus movimientos eran eficientes, guiados por un conocimiento pr谩ctico que Lucifer no hab铆a anticipado, hab铆a visto a su hija ocuparse de muchas cosas en el hotel, pero nunca de un modo tan... dedicado a la salud de otros cuando 茅l pensaba que no lo merec铆an.

Lucifer se sent贸 en una de las sillas, sus dedos tamborileando nerviosamente sobre el metal fr铆o y mirando a su alrededor, intentando disociarse de la situaci贸n, pero era imposible. Cada latido, cada hormigueo, cada oleada de calor lo anclaba a la realidad ineludible.

-Solo quiero que sea r谩pido -murmur贸, su voz 谩spera.

-Lo ser谩- asegur贸 Charlie, sus ojos encontr谩ndose con los de 茅l. Hab铆a una chispa de esperanza, una determinaci贸n feroz en su mirada que, a pesar de su propio tormento, le provoc贸 una punzada de cari帽o- Solo necesitamos tomar una muestra.

Vaggie se acerc贸 con un peque帽o hisopo, su rostro impasible pero sus ojos reflejando una seriedad considerable, Lucifer sinti贸 un escalofr铆o recorrerle la espalda cuando ella se acerc贸 a su cuello.

-Por favor, mantenga la cabeza inm贸vil, se帽or- instruy贸 Vaggie.

Lucifer cerr贸 los ojos, la piel en la base de su cuello se eriz贸 al contacto del hisopo fr铆o, era un roce m铆nimo, casi imperceptible, pero las sensaciones que desencaden贸 fueron todo menos m铆nimas. Una oleada de calor recorri贸 su cuerpo, esta vez acompa帽ada de un cosquilleo agudo, como si miles de peque帽as agujetas estuvieran despertando bajo su piel. Sinti贸 que su garganta se cerraba, el murmullo casi musical se volv铆a m谩s intenso, amenazando con escapar.

-Ah...- un sonido incontrolable se escap贸 de sus labios, un suspiro entrecortado que hizo que Charlie se tensara.

-驴Todo bien, pap谩?- pregunt贸 Charlie, su voz llena de preocupaci贸n.

-S铆, solo...- Lucifer se interrumpi贸, incapaz de verbalizar la avalancha de sensaciones. Era como si su cuerpo estuviera reaccionando a un est铆mulo que su mente a煤n no procesaba, un torrente de informaci贸n biol贸gica que su conciencia se resist铆a a aceptar.

Vaggie retir贸 el hisopo- Listo, ahora solo tenemos que esperar un par de minutos para que la m谩quina analice la muestra, mientras trate de relajarse un poco.

Los minutos se extendieron como siglos, el silencio en la peque帽a sala era ensordecedor, roto solo por el zumbido suave del aparato m茅dico y la respiraci贸n agitada de Lucifer. Se frot贸 las sienes, intentando enfocar su mente, intentando prepararse para lo que fuera que la m谩quina revelara.

Hab铆a vivido tanto tiempo ignorando su segunda naturaleza, creyendo que era un mito, un residuo vergonzoso de su pasado, que la posibilidad de que fuera real le aterraba m谩s de lo que pod铆a expresar.

Finalmente, el aparato emiti贸 un pitido suave, Vaggie se acerc贸 a 茅l, sus ojos escaneando los resultados en una peque帽a pantalla. Su expresi贸n, normalmente estoica, se torn贸 sombr铆a. Frunci贸 el ce帽o, repitiendo el an谩lisis, como si esperara que el resultado cambiara con la repetici贸n.

-驴Y bien?- pregunt贸 Charlie, incapaz de contener su ansiedad.

Vaggie suspir贸, sus hombros cayendo ligeramente.

-Los resultados son... concluyentes, los marcadores hormonales y gen茅ticos indican una... una clasificaci贸n omega.

La palabra "omega" cay贸 sobre Lucifer como una losa de plomo. Lo dijo de nuevo, pero esta vez no fue un murmullo de incredulidad, sino un grito silencioso de terror y negaci贸n y el aire en la habitaci贸n pareci贸 volverse m谩s denso, m谩s opresivo.

-隆No!- exclam贸 Lucifer, levant谩ndose de golpe de la silla, sus ojos desorbitados, reflejando un p谩nico puro y absoluto- 隆Eso es imposible! 隆Es un error! 隆Una falla en la m谩quina! 隆T煤... t煤 no sabes lo que est谩s diciendo!

Se pas贸 las manos por el cabello, tirando de 茅l con desesperaci贸n. Su voz se quebr贸, el orgullo milenario desmoron谩ndose bajo el peso de la realidad.

-隆Yo soy Lucifer Morningstar! 隆El Rey del puto infierno! 隆No soy... no soy un maldito omega! 隆Eso es para las almas d茅biles, para las criaturas necesitadas! 隆Yo soy... yo era un beta! 隆Un beta com煤n y corriente con una vida normal! 隆Esto no puede ser!

Sus palabras se atropellaban con una cascada de negaci贸n y furia, se paseaba por la peque帽a sala, sus pasos err谩ticos, sus movimientos bruscos, como un animal atrapado.

-隆He vivido milenios creyendo que estaba libre de esta maldici贸n! 隆Que lo hab铆a superado, que lo hab铆a enterrado tan profundamente que nunca volver铆a a atormentarme! 驴Y ahora? 驴Ahora, cuando estoy intentando..."reconstruir" algo? 驴Cuando estoy empezando a tener un prop贸sito? 隆Esto es rid铆culo! 隆Es una puta broma cruel del destino!

Las l谩grimas en publico, tan raras en 茅l que casi parec铆an un mito, comenzaron a brotar de sus ojos, cayendo libremente sobre sus mejillas. No eran l谩grimas de tristeza, sino de rabia y desesperaci贸n.

-隆No puedo ser un omega! 隆No quiero serlo! 隆Significa... significa ser vulnerable! 隆Significa necesitar! 隆Significa ser... posesi贸n! 隆Y yo nunca, jam谩s ser茅 posesi贸n de nadie! 隆Nunca!

Charlie se acerc贸 a 茅l con cautela, su rostro empapado en la misma tristeza que 茅l sent铆a, pero tambi茅n con una firmeza tranquila que 茅l admiraba, a pesar de su propio estado de caos.

-Pap谩...- dijo suavemente, su voz te帽ida de compasi贸n- La m谩quina no se equivoca y Vaggie es una excelente t茅cnica, todo esto es real.

-隆No es real! 隆Es una ilusi贸n! 隆Una trampa!- grit贸 Lucifer, su voz quebr谩ndose. Se detuvo, jadeando, su cuerpo temblando incontrolablemente, se apoy贸 contra la pared cerrando los ojos con fuerza, como si pudiera forzar la realidad a retroceder- No, no puede ser. Yo... yo soy un ser superior. Soy el Rey del Infierno, 驴C贸mo podr铆a ser..."esto"?-Mir贸 a Vaggie, una s煤plica muda en sus ojos- Tiene que haber otra explicaci贸n, 驴Un error? 驴Una fluctuaci贸n temporal? Algo...

Vaggie neg贸 con la cabeza lentamente, su expresi贸n era de profunda empat铆a, pero tambi茅n de inquebrantable certeza.

-Lo siento mucho se帽or, los patrones biol贸gicos son claros. La casta omega se manifiesta en momentos de estr茅s emocional o f铆sico intenso, o simplemente... cuando el cuerpo est谩 listo. Parece que su cuerpo estaba listo y las sensaciones que describi贸 esta ma帽ana... son s铆ntomas inequ铆vocos.

Lucifer solt贸 un sollozo, un sonido gutural que rompi贸 el coraz贸n de Charlie, se desliz贸 por la pared hasta quedar sentado en el suelo, su cuerpo encogido, su orgullo hecho pedazos.

-Omega...- susurr贸, la palabra sonando amarga en su lengua- Significa que mi cuerpo me traicion贸, que despu茅s de tanto tiempo, sigue programado para... para ser d茅bil- se llev贸 las manos a la cabeza, un gesto de angustia profunda- He pasado milenios luchando contra esta idea, contra esta posibilidad. La he aplastado, la he negado con todas mis fuerzas, me convert铆 en un beta para demostrar que pod铆a serlo, para demostrar que la dependencia y la vulnerabilidad no eran mi destino, para que mi padre dejara de insistir tanto en eso 隆Y ahora todo eso se desmorona! 隆Soy un fraude! 隆Siempre lo fui!

Charlie se arrodill贸 a su lado, su peque帽a mano se pos贸 sobre su brazo tembloroso.

-Pap谩, no eres un fraude- dijo, su voz firme llena de convicci贸n como era su don- Eres t煤, eres Lucifer Morningstar, esto es solo una parte de ti que estaba dormida. No te define por completo, pero es parte de tu ser. Y no te hace para nada d茅bil, te hace... diferente. Te hace... t煤, de una manera nueva y te prometo que ser谩 algo...maravilloso lo que estar谩s experimentando a partir de ahora, es como una segunda oportunidad para ti, para iniciar de nuevo.

Lucifer neg贸 con la cabeza, las l谩grimas segu铆an rodando por sus mejillas.

-No entiendes, Charlie, ser omega significa... significa necesitar a otro. Significa marcarse, ser marcado as铆 como tu manzanita, no me malentiendas, pero todo esto lo enterr茅 cuando conoc铆 a tu madre, todo esto significa una uni贸n que yo... yo jam谩s quise. 隆Yo quiero ser libre! 隆No quiero depender de nadie! 隆Mi vida entera ha sido una lucha por la independencia!

-Pero... 驴y si esa "dependencia" tambi茅n puede ser amor?- sugiri贸 Charlie suavemente, sus ojos brillando con una mezcla de esperanza y ternura- 驴Y si ser omega no es solo necesitar, sino tambi茅n poder conectar de una forma que antes no pod铆as? Pap谩, t煤 has estado pr谩cticamente solo...verdaderamente solo, durante mucho tiempo, exactamente nueve a帽os. Tal vez... tal vez esta es una oportunidad para algo diferente, as铆 como yo lo hice hace 4 a帽os con Vaggie.

Lucifer la mir贸, el desconcierto reemplazando moment谩neamente la desesperaci贸n en su rostro.

驴Amor?

驴Conexi贸n?

Palabras tan ajenas a su existencia, tan opuestas a la armadura que hab铆a construido alrededor de su coraz贸n.

-Eso es... es ingenuo, Charlie -dijo, su voz a煤n temblorosa- El Infierno no funciona as铆, el amor es debilidad aqu铆 y la conexi贸n es una cadena.

-Tal vez el Infierno no funciona as铆- replic贸 Charlie, su determinaci贸n creciendo m谩s mientras hablaba- Pero el Hotel Hazbin s铆 y t煤, pap谩, eres parte de esta familia. Y te vamos a ayudar, no dejaremos que cargues esto tu solo, no de nuevo.

Vaggie, que hab铆a estado observando en silencio dandoles su espacio personal, dio un paso adelante. Su expresi贸n era seria, pero su voz era firme y directa.

-Se帽or, entiendo su p谩nico, es una reacci贸n natural ante un cambio tan dr谩stico e inesperado. Pero como dijo Charlie, la m谩quina no miente y aunque su mundo siempre se ha basado en la autosuficiencia y la negaci贸n, aqu铆, en este hotel, las cosas son diferentes.

Se acerc贸 a Lucifer, no con la ternura de Charlie, sino con una profesionalidad que transmit铆a autoridad y seguridad.

-La revelaci贸n de casta es un proceso, se帽or. Es un ajuste biol贸gico y emocional, habr谩 reacciones, habr谩 confusi贸n. Habr谩... desaf铆os, pero no tiene por qu茅 enfrentarlo solo. Charlie tiene raz贸n, nosotras estaremos aqu铆 para ayudarle hasta que usted decida hacerlo p煤blico aunque sea aqu铆 adentro, no lo obligaremos a nada que no sea de su agrado.

Lucifer levant贸 la vista hacia Vaggie, su mirada interrogante.

-驴Ayudarme? 驴C贸mo exactamente? No hay... no hay manual para esto.

-No hay un manual en el Infierno- admiti贸 Vaggie con una leve sonrisa- Pero hay m茅todos, su cuerpo est谩 experimentando cambios significativos, necesitar谩 adaptarse as铆 como lo hizo su hija pero primero, tendr谩 que acostumbrarse a las sensaciones, a su nuevo aroma, a sus instintos. Y luego... cuando est茅 preparado, necesitaremos considerar medidas para gestionar las partes m谩s... intensas de su nueva casta.

-驴Medidas?- repiti贸 Lucifer, su p谩nico reaviv谩ndose.

-Supresores- respondi贸 Vaggie con sencillez- Son tratamientos que pueden ayudar a regular los ciclos de celo y a mitigar las respuestas instintivas m谩s fuertes, hasta que se sienta m谩s c贸modo y en control, pero sin llegar a tomar varias o habr谩 consecuencias graves en el futuro.

Lucifer se llev贸 una mano al cuello, sintiendo la calidez persistente. La idea de tener que "gestionar" su propia biolog铆a, de tener que regular instintos que 茅l hab铆a combatido toda su vida, era simplemente abrumadora. Era una confesi贸n p煤blica de la vulnerabilidad que tanto hab铆a temido.

-No puedo...- murmur贸, su voz apenas audible- No quiero...

Charlie se inclin贸 hacia 茅l, su rostro cerca del suyo. Sus ojos rub铆 estaban llenos de una compasi贸n infinita.

-Pap谩, no tienes que hacerlo solo, nosotras estamos aqu铆. Yo estoy aqu铆 y Vaggie tambi茅n. Ella ha visto y vivido muchas cosas m铆as, ella puede ayudarnos a entender esto. A navegarlo, no te vamos a presionar, pero tampoco te vamos a dejar caer.

Vaggie asinti贸 solemnemente.

-Entiendo que esto es un shock tremendo, se帽or. Pero no es el fin de Lucifer Morningstar, al contrario, es el comienzo de una nueva faceta de su ser. Y como su hija, y como su... protectora aqu铆 en el hotel, ambas estamos comprometidas a asegurar que este proceso sea lo m谩s llevadero posible para usted.

Lucifer las mir贸, a su hija, con su amor incondicional y su fe inquebrantable, y a Vaggie, con su pragmatismo endurecido y su inesperada lealtad. Por primera vez en incontables a帽os, sinti贸 una chispa de algo parecido a la esperanza, un miedo persistente a煤n lat铆a en su pecho, una resistencia feroz a aceptar esta nueva realidad. Pero el peso de la soledad que hab铆a llevado durante tanto tiempo comenzaba a aliviarse, reemplazado por la promesa de un apoyo que nunca hab铆a imaginado posible.

-Yo...- empez贸, su voz rota- Yo no s茅... no s茅 c贸mo vamos a hacer esto.

-Paso a paso, pap谩- respondi贸 Charlie, su mano apretando suavemente la de 茅l- Solo paso a paso y no est谩s solo.

Lucifer asinti贸 lentamente, una aceptaci贸n tentativa, un peque帽o resquicio en la fortaleza de su negaci贸n. El camino por delante era incierto, aterrador, y lleno de humillaci贸n. Pero por primera vez, no sent铆a que ten铆a que recorrerlo completamente solo. El rey ca铆do, el omega reci茅n revelado, se aferr贸 a esa peque帽a esperanza, mientras la realidad de su nueva casta comenzaba a asentarse en su interior, un eco profundo y resonante de un mito que, para su sorpresa, estaba vivo y latente en 茅l.

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El cuarto de Charlie, al que Lucifer hab铆a sido conducido, era un remanso de calma en medio del caos habitual del hotel. La luz del infierno, esa tonalidad rojiza y 谩mbar que ba帽aba el reino, se filtraba suavemente a trav茅s de las cortinas gruesas, proyectando sombras danzantes sobre las paredes decoradas con posters de bandas de rock y dibujos infantiles de demonios sonrientes. El aire era m谩s silencioso aqu铆, un respiro bienvenido del constante ruido del hotel.

Charlie cerr贸 la puerta con una suavidad inusual, el clic del cerrojo resonando en la quietud, Vaggie se acerc贸 a Lucifer con la misma delicadeza con la que se acercar铆a a una criatura herida, una que fing铆a estar entera, una que se negaba a mostrar su fragilidad.

Lucifer se sent贸 al borde de la cama, un gesto de cansancio y resignaci贸n ti帽endo su pose normalmente altiva, dej贸 caer su caracter铆stica capa, un gesto de despojarse, y respir贸 profundo, cerrando los ojos por un breve instante, como si buscara en la oscuridad la fuerza que la luz le negaba.

Las sensaciones eran confusas, nuevas y viejas al mismo tiempo. Como si su cuerpo, longitudes de tiempo atr谩s, hubiera memorizado una respuesta instintiva que su mente hab铆a logrado suprimir, olvidar, negar con tenacidad.

Charlie se sent贸 a su lado, el colch贸n cediendo bajo su peso, su mano busc贸 la de Lucifer, toc谩ndola con una delicadeza casi reverente. Lucifer no la apart贸.

-Pap谩... lo que est谩s sintiendo es normal- comenz贸 Charlie, su voz suave, reconfortante- Tu cuerpo est谩... est谩 preparando un espacio seguro para ti. Es como un mecanismo de defensa.

Lucifer abri贸 un ojo, su mirada escrutando el rostro de su hija con una mezcla de incredulidad y desesperaci贸n.

-驴Un mecanismo?- repiti贸, el sarcasmo apenas velado en su tono.

Vaggie se inclin贸 hacia 茅l, sus ojos fijos en los suyos, su expresi贸n paciente, como si estuviera explicando un concepto fundamental a un ni帽o terco.

-Un nido, se帽or. Tu instinto omega quiere construir uno para encontrar paz en un lugar tranquilo, utilizando almohadas o prendas tuyas para comenzar a reconocer tu aroma, para sentir tu nueva casta.

La palabra "nido" reson贸 en el aire, golpeando a Lucifer con una fuerza inesperada. La palabra lo hizo sentir infinitamente m谩s peque帽o, m谩s expuesto de lo que se hab铆a sentido en milenios.

脡l, Lucifer Morningstar, el Rey del Infierno, 驴construyendo un nido? La iron铆a era tan mordaz que casi le provoc贸 una carcajada amarga.

-Yo no...- se frot贸 las sienes con los dedos, la cabeza le daba vueltas con todo este asunto- No s茅 c贸mo se supone que funcione, yo nunca... nunca he tenido que hacer esto.

Charlie tom贸 su mano con m谩s firmeza, sus dedos entrelaz谩ndose con los de 茅l. Era un gesto de conexi贸n, de apoyo incondicional que Lucifer, a pesar de su resistencia, no pod铆a rechazar por muy duro que fuera.

-Deja que te ayudemos- dijo, su voz llena de una sinceridad abrumadora.

Lucifer quiso protestar, gru帽ir, escupir alguna pulla venenosa que hiciera retroceder a ambas. Quiso desatar su furia, su frustraci贸n, convertir la habitaci贸n en un campo de batalla de emociones descontroladas. Pero en lugar de eso... asinti贸, un asentimiento casi imperceptible, cargado del peso de su rendici贸n.

Muy despacio, muy torpemente.

Vaggie, siempre eficiente, sac贸 del armario de Charlie varias mantas de colores c谩lidos, cojines mullidos, peluches en formas de patos con diferentes vestuarios y trozos de tela suave, de texturas variadas y coloridas por cada anillo del Infierno, Lucifer las observ贸 con una mezcla turbulenta de verg眉enza profunda y una necesidad incipiente, un anhelo que apenas se atrev铆a a admitir.

Un nido.

脡l, 茅l poderoso, el arrogante, el rey ca铆do. Qu茅 cruel giro del destino.

Charlie coloc贸 la primera manta sobre la cama, extendi茅ndola cuidadosamente.

-Lo primero es que el espacio se sienta c谩lido- explic贸, su voz tranquila, did谩ctica- Que sea... seguro, un refugio solo para ti y nadie m谩s, a menos que quieras que conozcan tu lugar privado.

Lucifer trag贸 saliva, sintiendo una vibraci贸n suave en el pecho, algo parecido a un ronroneo, pero m谩s profundo, m谩s primario, m谩s instintivo. Se oblig贸 a toser, a disimular la extra帽a sensaci贸n que recorr铆a su cuerpo.

-驴Y qu茅... se supone que debo hacer?- pregunt贸, su voz apenas un murmullo.

-Lo que tu cuerpo te pida- respondi贸 Vaggie, extendi茅ndole una tela suave, de un tono ocre profundo.

Al tocarla, Lucifer sinti贸 un cosquilleo el茅ctrico en la punta de los dedos, una oleada de calor que se extendi贸 hasta sus alas, provocando un leve temblor involuntario. Su nuca tambi茅n reaccion贸, eriz谩ndose de una manera que le resultaba extra帽amente placentera y vergonzosa a la vez. Qu茅 sensible se sent铆a, qu茅 vulnerable.

Comenz贸 a acomodar los cojines, luego las mantas, superponi茅ndolas con una precisi贸n met贸dica. Luego a帽adi贸 otra capa de telas suaves, buscando la textura ideal, la que le transmitiera una sensaci贸n de seguridad, sus movimientos se volvieron autom谩ticos, no pensados. No elegidos conscientemente, m谩s bien instintivos.

Cada objeto que sus manos tocaban, cada fibra que sus dedos acariciaban, dejaba una marca invisible, una esencia sutil de su propio olor. Un aroma dulce como el lirio y el fuego, algo que jam谩s, bajo ninguna circunstancia, permitir铆a que nadie notara o, peor a煤n, reconociera.

Era un perfume personal, privado, una esencia que 茅l mismo hab铆a logrado reprimir durante tanto tiempo que casi la consideraba extinta.

Pero Charlie, con su sensibilidad innata, lo not贸. Una sonrisa tierna ilumin贸 su rostro.

-Pap谩... huele a ti- murmur贸, su voz te帽ida de una calidez que desarm贸 a Lucifer por completo.

Lucifer se volvi贸 rojo de un modo que ning煤n demonio, y mucho menos el Rey del Infierno, deber铆a ser capaz de lograr, era una verg眉enza hirviente, una humillaci贸n que lo invad铆a por completo.

-No vuelvas a decir eso- gru帽贸, intentando recuperar un atisbo de su vieja arrogancia, pero la voz le sali贸 temblorosa.

Vaggie escondi贸 una risa, un sonido suave y comprensivo.

-Est谩 bien, se帽or. Es parte del proceso.

Cuando terminaron, la cama se hab铆a transformado en un refugio c谩lido, acolchado y envolvente. Un lugar hecho para descansar, para sentirse protegido, para sumergirse en la seguridad de uno mismo. Lucifer lo observ贸 con una mezcla de horror palpable y una satisfacci贸n secreta, casi pecaminosa.

No pod铆a negarlo, el nido que hab铆a construido lo llamaba. Le ped铆a a gritos que se recostara en 茅l, que se perdiera en su abrazo, que rindiera su cuerpo despu茅s de tanto estr茅s que tuvo en el d铆a, al menos por un instante, a la necesidad que lo consum铆a. Pero no delante de ellas, no pod铆a permitirse mostrar esa vulnerabilidad, a煤n no pod铆a mostrar esa crudeza emocional, ante su hija y su... nuera.

Charlie toc贸 su brazo, sus ojos llenos de comprensi贸n.

-驴Quieres que te dejemos a solas?- pregunt贸 suavemente.

Lucifer dud贸 un segundo, el orgullo luchaba contra la necesidad. La raz贸n, contra el instinto primario que lo dominaba. El fantasma del Rey del Infierno luchaba contra el omega reci茅n despertado.

Finalmente, asinti贸.

-S铆, creo... que necesito un momento.

Vaggie coloc贸 una mano en su hombro, un gesto inusualmente reconfortante.

-Lucifer, escucha. Ser omega no te vuelve d茅bil como muchos piensan, no te hace menos. No cambia qui茅n eres en esencia, solo... a帽ade algo m谩s a lo que ya eras. Es una faceta de tu ser.

Lucifer cerr贸 los ojos, respir贸 hondo intentando asimilar las palabras, intentando creerlas. Por primera vez en siglos, sinti贸 una punzada de gratitud genuina.

-Gracias- dijo, su voz sincera, despojada de artificio, un sonido casi olvidado en su l茅xico.

Charlie le dio un abrazo suave, un gesto de amor puro que reson贸 en la quietud de la habitaci贸n, Lucifer tard贸 un segundo, sintiendo la resistencia interna pero luego, casi sin darse cuenta, devolvi贸 el abrazo, hundiendo su rostro en el hombro de su hija.

Las dos salieron de la habitaci贸n con la misma discreci贸n con la que hab铆an entrado, la puerta se cerr贸 con un clic suave, dej谩ndolo solo en la penumbra rojiza.

El silencio lo envolvi贸 como un manto, un silencio que no era vac铆o, sino lleno de la presencia de su propio ser, de las sensaciones que antes hab铆a intentado ahogar. Camin贸 hacia el nido, sus pasos resonando levemente en la madera y se arrodill贸 a su lado, sus dedos acariciando la suavidad de las telas.

Un calor suave subi贸 por su pecho, disipando parte de la tensi贸n acumulada, su respiraci贸n se volvi贸 temblorosa de nuevo, pero esta vez, no era de terror. Era de anticipaci贸n, de rendici贸n.

-Rid铆culo...- murmur贸, una sombra de su antigua autocr铆tica, aunque sab铆a que no hab铆a nadie para escucharlo.

Rid铆culo o no... se acost贸 dentro.

Las telas se ajustaron a su cuerpo como un abrazo familiar, el aroma a hogar, a protecci贸n, a s铆 mismo, lo rode贸, envolvi茅ndolo en una burbuja de seguridad. Y por primera vez en much铆simo tiempo, Lucifer Morningstar se permiti贸 el lujo de la vulnerabilidad, se permiti贸 sentir, se permiti贸 ser.

Suspir贸 hondo, un suspiro largo y profundo que liber贸 a帽os de tensi贸n. El instinto lo arrull贸, una melod铆a ancestral que su cuerpo reconoc铆a y anhelaba, su cuerpo finalmente dej贸 de temblar, la vibraci贸n en su pecho se estabiliz贸 en un ronroneo suave y constante.

Y en el refugio de su nido reci茅n creado, un espacio tejido con hilos de aceptaci贸n y necesidad, Lucifer acept贸 su verdad.

Hab铆a aceptado, aunque sea un poco ser omega.

Y tal vez... solo tal vez... dejar de luchar contra s铆 mismo, contra la esencia que lo defin铆a, era el primer paso hacia algo mucho m谩s grande. Algo que 茅l, el antiguo Rey del Infierno, a煤n no sab铆a nombrar. Algo que, por primera vez, sent铆a que podr铆a ser bueno.

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NOTA DE LA AUTORA: Sean todos bienvenidos a este omegacember organizada por la p谩gina de Facebook Es de fanfics, espero y les sea de su agrado, pues este capitulo se combin贸 con lodo d铆as 1 y 2, siendo respectivamente los prompts "Revelaci贸n" y "Nido", ir茅 combinando prompts para darle m谩s sentido a la historia y no hacerla tan pesada, espero y sea de su agrado, no olviden seguir tambi茅n la p谩gina de Facebook Yeyafics, igual subir茅 los cap铆tulos de esta nueva historia Radioapple, sin m谩s que decir me despido de ustedes.

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