Alegría sobre el viento.

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Summary

Trata de un joven Azteca que en su vida conocerá lo que es vivir, la perdida y el amor. Pero es mas allá que solo contar una historia y ya, se encontrara a si mismo y lo que es en realidad.. no todo es dolor, también es encontrar la razón se estar vivos.

Genre
Lgbtq
Author
Hoshi_Xing
Status
Ongoing
Chapters
22
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Noche Oscura.

Era una noche fría de las lejanas montañas de Técatl, a lo lejos de la oscura noche el silencio de esta misma fue interrumpida por un llanto que provenía de una cueva en lo profundo.

Había nacido un pequeño niño bello de piel canela, negros cabellos los ojos serrados pero bella cara. Este niño junto a su madre estaban bien, el niño se veía sano, pero no era un buen momento, la mujer había dado a luz sin ayuda de otra persona, solo el esposo de esta estaba ahí tratando de ayudar, pero claro no podía hacer mucho ante la situación.

Este resguardaba la entrada de la cueva como si algo estuviera acechándolos, en cuanto él escuchó el llanto de inmediato fue a ver a su esposa la cual trataba de envolver al niño en mantas, rápidamente tranquilizaron al pequeño para que dejara de llorar, el niño era muy bello así que el padre estaba encantado de su primer hijo, un varón.

Ayudando a su esposa la cubrió, pasado un rato escucharon ruido fuera y el padre se alarmó de inmediato, apagaron el fuego y el padre puso su dedo en su boca indicando silencio, dos personas pasaron enfrente de la cueva con lanzas largas, se escuchaba que iban escapando y tratando de huir de ahí a prisa, por fortuna no entraron a la cueva pues cierto sujeto tras de ellos llamó —“¡Vámonos rápido, ya es todo aquí, el jefe nos espera!“.

El padre oyó esto, su rostro junto las cejas y empuño su macana, en cuando estuvo apunto de levantarse la mujer tomó su brazo, le miro con suplica y le negó con la cabeza, el hombre inhalo profundo y desvío la mirada al bebé.

Después de eso los hombres salieron detrás de aquel que había hablado, y la situación se calmó poco después.

Pasando un rato más, hasta que la mujer pudo levantarse, el hombre salió a asomarse para ver si ya no había peligro, tenían que salir de ahí y regresar a su pueblo, los invasores se habían retirado, claro dejando huella en el acto, regresando al pueblo se dieron cuenta de ello, robaron animales, comida, atacaron a algunos de ellos que intentando detenerlos.

Este hombre era el Segundo Líder de la montaña Técatl que había ido a luchar para proteger a sus hermanos vecinos, sin esperar que atacaran su propio pueblo. su esposa angustiada y siendo la única que pudo escapar para avisarle, se apresuró de inmediato. El Segundo Líder se adelantó junto con un grupo de hombres pero al estar apunto de llegar, su esposa sintió las contracciones y se refugiaron en la cueva mientras sus guerreros fueron a luchar contra esos invasores.

Afortunadamente los daños no eran irreparables, los pocos hombres que se adelantaron no pudieron detener a todos los saqueadores pero tomaron a algunos últimos. Los demás guerreros salieron de inmediato en su ayuda en el momento que llegaron con el Primer Líder, y ayudaron a levantar al pueblo bajo las órdenes de estos.

El Primer Líder y el Segundo Líder eran hermanos de sangre y los líderes de la montaña, toda orden dada por ellos era lo que se tenía que hacer, sin estar ellos ahí y sin previo aviso saquearon el lugar, fue algo inesperado.

Una vez que el Primer Líder llegó y se encargó del asunto, el Segundo Líder se dirigió a una cabaña grande, la cual subía por bajas pero amplias escaleras, está era parte de la nobleza y casa de su suegra, fue para ver cómo estaban ella y su nieto, al entrar se dio cuenta de que estaban bien, solo le habían robado algunos animales.

Un niño salió de una cesta grande donde se escondía, se dirigió en dirección a la mujer, la abrazó con fuerza, diciendo:

—“¡madre!..¡madre!, tenía miedo..!”

Con esto el Segundo Jefe le dio una mirada, y se dirigió al niño diciendo con paciencia.

—“No debes tener miedo, tienes que crecer siendo fuerte y valiente de esa manera podrás ser alguien, ¿entiendes?“.

El niño secó sus lágrimas y se mantuvo de pie rectamente, asintió diciendo con firmeza: —Sí señor”.

El Segundo Líder le sonrió levemente, se dio vuelta y pidió a los sirviente que atendieran a su esposa y al pequeño, para que por fin descansarán, pero justo cuando la sirvienta miró al niño se quedó atónita y solo se quedó quieta, el Segundo Líder observó la escena y se acercó a ver qué fue lo que pasaba, al mirar al niño su cara se puso pálida, miró con asombro y cierta furia. Aquel niño los miraba tiernamente con unos ojos enormes, como con una luz en ellos de un tono claro de azul, eran como observar el claro océano en ellos con el brillo del sol iluminado, eran algo bello de ver.

Pero a los ojos de estas personas esto estaba muy mal eh incluso era aterrador ya que nadie podía lucir así a menos que sea iluminado por los dioses y astros o enviado por ellos con una señal divina.

Por supuesto el Líder tomó al niño y lo llevo dentro diciendo a los demás que no dijeran nada, con eso el Segundo Líder preguntó con un tono de furia a su esposa —“¿Cómo pasó esto? ¿Cuándo? ¿Quién es esta deshonra? O ¿Fue acaso que hemos blasfemado? ¿Qué haré contigo ahora? ¿Cómo es que nació así? ¿Tú hiciste algo que ofendiera a los dioses?. Los cosmos no decían nada de esto, ¿Cómo pudo pasar algo así?—

La mujer no tuvo tiempo de entender nada y dijo aturdida —¡¿D-de qué habla?!.

El Segundo Líder, le acercó al niño y dijo: —“Mira”—. pausando un segundo después su cara se oscureció y dijo toscamente. —¿¡Tu acaso te has metido con algún demonio?!

La mujer apenas estaba reaccionando a todo esto. —“¡¡Yo-yo jamás he estado con otro hombre y menos con una fuerza oscura yo… aparte de mi señor yo con nadie eh…

El hombre era muy honorable, nadie creería que él cometió alguna falta para ser castigado de esta forma, todo apuntaba a que fue la mujer quien cometió alguna maldad.

La mujer ya con lágrimas en los ojos cayó a sus pies en súplica. —Mi señor le puedo jurar por los dioses, este hijo es suyo… ¡Por favor créame!“.

El Jefe se apartó de ella de inmediato y se dio vuelta, la mujer vio esto y con gran pesar habló de nuevo después de pensar un momento

—Sí mi señor no me cree, puede hacer conmigo lo que le parezca bien, solo que, al niño no le cause ningún mal”.

El Segundo Jefe amaba tanto a esa mujer y no tuvo corazón para verla así, después de mucho, el Segundo Líder dijo: —“No se que creer o qué hacer—. pauso

—Pero perdonaré la vida a este hijo tuyo. No podrá salir de esta casa, si la gente se entera y lo ve así. A ti te mataran junto con tu madre e hijos, ¡Debe vivir como servirte de esta casa y no salir si no quieres que muera!—. Para este punto el niño ya había llorado hasta quedarse afónico, así que el Líder le entregó al niño sin mirarle.

La mujer temerosa tomó al niño en brazos y dijo tratando de parar su llanto: —“Sí mi señor piensa que es mejor así, aceptaré sus palabras”.

Con eso el pueblo de la montaña Técatl fue recuperándose día a día, en la casa de su abuela el niño de ojos azules fue creciendo como sirviente, justo como el Segundo Líder había dicho, no se le permitía salir, con la edad de 6 años se encargaba de limpiar la casa, sacudir y limpiar las paredes, alimentar a los animales tales como cabras y las aves de gran tamaño, ayudaba a acarrear agua y leña.

A pesar de tener una vida dura, podía ver a su madre una vez al mes eso lo hacía muy feliz, por su puesto tenía que controlarse y no hacer enfadar a la mayor de la casa, ya que ella era una señora demasiado severa en castigos y no quería hacerla enojar, así que pensándolo mejor se controlaba para no hacer algo mal, la anciana que era su abuela sanguina, no lo veía como tal ya que ella siempre creyó que su hija había sido una desvergonzada o había recibido un castigo por los dioses, por ello no veía con agrado a su hija y mucho menos al pequeño.

Está anciana quería mucho a su yerno y a su nieto primero el cual había recibido favor por los dioses, ella lo elogiaba y recompensaba cada vez que iba a visitarla, era algo consentidora con el, pero para este niño solo su madre lo veía bien, ella en cuanto llegaba lo llevaba a un cuarto solo y empezaba a limpiarlo y abrazarlo, le sonreía dulcemente y le traía ropa limpia, lo alimentaba y jugaba con él mientras podía estar ahí, el nombre que su madre le puso fue Yali-xiuhtic que significa felicidad azul, a él le encantaba que él llamará Yali es por ello que su madre usaba solo Yali-x.

La madre llamó a Yali-x con ternura —Mi pequeño Yali-x, ¿que me harás hoy, ah?.

Yali-x tendía a tomar pequeñas varitas y trozos de madera para formar figuras y regalárselas a su mamá cada que venía.

Yali-x con una enorme sonrisa y sosteniendo algo detrás de él extendió las manos y dijo —¡Mami eres tú, mira ¿es bonita?.

La madre le sonrió y recibió el objeto. —“Es muy bonita”— efectivamente era una figura de una muñeca, aunque algo mal hecha era adorable viniendo de él.

Así es como pasaba un día con su madre, jugando se le olvidaba todo el trabajo y pendientes que hacía los demás días, era feliz.

El niño jugueteaba mientras trabajaba, se distraía con los pequeños insectos y brincaba entre las mariposas, todo eso lo hacía a escondidas, en cuanto pasaba por ahí la anciana, él se ponía recto y seguía como sin nada con su trabajo, así era todos los días, y por las noches salía de su pequeño cuarto para mirar la luna y las estrellas mientras jugaba después con las luciérnagas.

Era un niño lleno de energía y no pareciera que estuviera ahí sufriendo por el trabajo.