Noche De Batir La Leche ~ Sterek by Anish at Inkitt
Customize readability
Aa

Noche de Batir la Leche ~ Sterek

Summary

Nadie sabía cómo Derek "Guarro" Hale pudo lograr casarse con el partidazo del pueblo, además de ser el hijo del sheriff. Stiles Stilinski, aquel castaño de buenos sentimientos, modales, piernas y gluteos de acero. Derek descubrió su oportunidad y no dudó en ponerse en acción, el resto es historia y si quieres saberla, pues pásate a leer este One Shot. Colaboración con hoechlinsdick y JaredGarduno Moustache Daddy

Genre
Erotica
Author
Anish
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Nadie sabía cómo Derek “Guarro” Hale pudo lograr casarse con el partidazo del pueblo, además de ser el hijo del sheriff, Stiles Stilinski, aquel castaño de buenos sentimientos, modales, piernas y gluteos de acero.

Y es que Derek había notado como el chico, inocente y dulce chico en todos los partidos, fiestas y demás siempre veía los bultos, pechos, pero lo que más le gustaba ver, eran los pechos y axilas peludas de los hombres, así que se dejó crecer todo el vello y lentamente comenzó a cortejar a Stiles.

Su primera interacción fue después de un partido de béisbol que organizó la comisaría de Beacon Hills contra el grupo de Derek para recaudar fondos para el hospital infantil del pueblo. En todo momento que podía Derek se fijaba en Stiles y una que otra vez compartían miradas.

Noah que era un perro rabioso no tardó en captar las intenciones del guarro del pueblo Derek Hale y sus celos de padre sobreprotector salieron a flote. Claudia se reía de su esposo por como sobreprotege a su niño.

—Si tus ojos fueran un arma, ese pobre muchacho estaría con tres disparos en la cara.

—Es que no te das cuenta cómo se come a nuestro bebé con la mirada.

—Cariño, Stiles ya no es un niño pequeño, puede estar con quien quiera.

—Si, pero.

—Además, conozco a nuestro hijo y sé a la perfección que no es para nada el estilo de chico que le gustan.

Eso calmó un poco a Noah por unos días, hasta que un sábado por la tarde el timbre de su casa fue tocado y al abrir la puerta era ni más ni menos que aquel tipo.

—Buenas tardes, Sheriff —el maldito bigote se movía junto con los labios de Derek—. Vengo por Stiles.

—No.

—¿Disculpé?

—No dejaré que…

Y como si fuera un rayo, Stiles bajó las escaleras y fue directo a la puerta, vestido con una ropa muy apretada para su gustó.

—Adiós, papá —dejó un beso en la mejilla de Noah—. Volveré a las once.

Y sin que pudiera refutar algo más vió la mano de Derek colocarse en la cintura de Stiles y luego abrirle la puerta del acompañante del Camaro.

—Nada más es una salida, ya verás que después no van a dirigirse ni la vista.

Dos años de relación fue lo que vino después de esa primera cita y un año después la familia Hale y Stilinski estuvieron presentes en la boda de sus hijos.

—Ni is piri nidi il istili di niistri hiji —Clauida quería reírse a carcajadas—. Nidi mis is ini silidi.

──✦──

ACTUALIDAD

Ya habían pasado cinco años desde que se casaron y la rutina de pareja era perfecta, Derek trabajaba como entrenador de béisbol, además de dar clases particulares, ganaba bien y Stiles decidió abrir un taller de costura junto con su amiga Lydia, no podían quejarse de su vida.

Justo Derek había llegado después de un largo día de entrenamiento con los chicos a los que les daba clase, espero a que Stiles le sirviera la cena, mientras se daban uno que otro pico, agarradas de nalga y demás. Ya cuando terminaron, Stiles fue a la parte donde tenía un mini taller en casa y justo al lado se podía apreciar la sala, donde Derek con una cerveza en mano y supuestamente viendo la transmisión de un partido no podía quitar la vista de cómo las caderas de su caliente esposo se movían en compás de la música en la radio que puso mientras estaba viendo unas costuras.

Un completo espectáculo que Derek no podía darse el lujo de perder. Llevó una de sus manos hasta el enorme bulto en su pantalón, agarrándose los huevos y pasando la palma sobre su verga se mordía los labios.

—Eso, sigue así bebé —cada vez se frotaba más fuerte—, sigue moviendo ese enorme culo de burbuja así.

Stiles tenía muy presente que su marido era un cachondo de primera y que con cualquier cosa que hiciera lo tendría a mil por hora en unos segundos, por lo que continuó con su movimiento de caderas.

—Hoy es noche de batir la leche.

Tomando su último trago de cerveza fue directo a su esposo, abrazándolo por detrás con sus manos recorriendo su pecho hasta tomarlo por el mentón y unir sus bocas en un caliente beso con lengua y mucha saliva, no perdió el tiempo y ahora frotaba su miembro contra las nalgas de su marido. El bigote de Derek le generaba cosquillas a Stiles, como amaba que su esposo lo complaciera con su fetiche por los hombres peludos.

Al notar lo duro que se encontraba la verga de su esposo, decidió mover las caderas más rápido para luego soltarse del agarre de Derek y hacer que quedara sentado al borde de la mesa, dándole un beso fue bajando hasta quedar frente al bulto y bajarle sus pantalones.

Derek no llevaba ropa interior, ya que al momento de llegar a su casa se los quitaba, le parecían completamente incómodos, “Es mi casa y si yo quiero andar en bolas por todo el lugar lo haré, además se que te gusta ver mi tercera pierna”. Cosas dichas por el propio Derek. En la calle si se colocaba por respeto a las personas, pero si por él fuera nada más llevaría puesto solo los pantalones.

Stiles pegó su cara directo en aquel lugar, frotando su rostro con la entrepierna peluda y sudada de Derek, como le encantaba el olor de su macho después de un largo día de trabajo bajo los rayos del sol. No lo dudo un segundo más y comenzó a comerse aquél trozo de carne grueso y peludo, jugando las bolas en sus manos y dando lametones a diestra y siniestra.

Ni siquiera supieron en qué momento llegaron a su recámara, pero Derek estaba acostado en la casa con Stiles sobre él de espaldas, dándole una magnífica vista de la unión de entre su miembro y las grandes montañas levemente velludas de Stiles, viendo cómo saltaban cada vez que golpeaban con su pelvis, el vello pegándose a su verga cada que saltaba y se sentaba en él y sin poder contenerse termino dentro y Stiles manchando las sábanas de su cama con sus propias jugos.

—Mira cómo desborda mi semilla en tu rico agujero —dio una nalgada—. Vamos a seguir batiendo toda la noche.

Y justo ahora frente al espejo de cuerpo completo los tenía a los dos viendo cómo se derretían de placer. Una de sus manos lo tenía del cuello y la otra en su cintura con un fuerte agarre que dejaría la marca de sus dedos.

—Tu culo se siente tan rico, amor —lamia el cuello de Stiles—. La forma en que me aprietas la verga es lo más delicioso y jamás me cansaré de esto.

Stiles podría ser un ángel que no rompe un plato, pero con su esposo era todo lo que en verdad era y que nada más dejaba que él fuera testigo de sus fetiches. Que lo tratará de forma tan ruda era lo que lo mandaba a las estrellas y sentir a su esposo tan profundo era la Gloria.

No pudo evitarlo, así que cada vez que Derek se pegaba a sus nalgas este las movía en círculos para sentir la gruesa herramienta en sus entrañas y que el semen allí untara aquella verga.

—Eso es cariño —dió varias nalgadas—. Mueve ese culote para tu dueño.

Y unos diez minutos después ambos volvieron a correrse al mismo tiempo, pero Derek que había colocado una mano en la polla Stiles, fue bañada con sus jugos y se los chupo, probando a su esposo y luego compartiendo un beso cachondo.

—Te amo, Derek.

Tenía los ojos llorosos por la estimulación y su corrida.

—Yo no te amo, bebé —beso su mejilla—. Yo estoy loco por ti.

Y volvieron a darse un beso ya un poco más calmado, siguiendo con su sesión con lo que quedaba de la noche y parte de la mañana.

──✦──

Era viernes por la mañana, Lydia y Stiles estaban en su tienda de costuras, más específicamente en la oficina que ambos compartían al ser socios. Era hora de revisar algunos de sus productos y ellos siempre hacían una primera revisión para estar seguros que todo había llegado y ya después que sus empleados vieran si llegó todo en buen estado.

—Estoy cansada —Lydia se sentó agotada—. Llevamos ya dos horas en esto, llamaré a Jordan para que me traiga mi malteada favorita.

Jordan era uno de los ayudantes de en ese entonces el Sheriff Stilinski, en la actualidad ahora desempeñaba ese cargo. Él y Derek eran amigos, pero con su orgullo de macho tenían su rivalidad en cada reunión, siempre encontrando algún actividad para alardear a sus parejas y que eran todos unos sementales.

Stiles iba a decir algo, pero una de sus costureras tocó la puerta y le dio a Stiles un paquete y su sonrisa creció. Era justo lo que había mandado a hacer.

—¿Qué es eso?

—Bueno, quería darle una sorpresa a Derek y con el tiempo que me cargó no pude hacerlo yo, así que mandé un diseño de “prueba” para una nueva colección de lencería.

Le mostró una lencería roja, junto con una bata transparente con plumas en las mangas, la parte del cuello y al final de esta.

—Vas a volverlo loco apenas te vea con esto —tuvo un breve pensamiento—. De casualidad ¿No habrás mandado a hacer uno de mujer?

En eso saco otro que estaba en la bolsa con las tallas de Lydia.

—Me ofende demasiado esa pregunta sabiendo como soy, Lydia.

—Eres un buen amigo —tomó la lencería—. Esperemos que Jordan no lo dañe, se pone un poco animal con este tipo de cosas.

Y sí, definitivamente Lydia y Stiles tenían el mismo gusto en hombres cachondos, una de las tantas cosas que tenían en común.

Llegó el fin de semana, sábado por la tarde y ninguno de los dos tenía que trabajar, así que Derek compró unos snacks y cervezas, ya que era día de partido con su equipo favorito y no quería perdérselo. Hubiera invitado a sus amigos, pero quería andar con las bolas fuera por la casa y con ellos allí no podría hacerlo. Cuando Stiles vio acomodado a su esposo y más de la forma en la que se encontraba, no dudo un segundo en ir a la habitación, buscar la lencería roja y cambiarse de ropa.

Derek no apartaba la vista del partido de béisbol en trasmisión, gritándole a pantalla a los jugadores cuando hacían algo mal como si fueran a escuchar todas sus correcciones. Escuchó un leve golpe en la madera de las escaleras, pero no le prestó mayor importancia.

—¡Cariño! —lo llamo dulcemente Stiles.

—En la sala viendo un partido, bebé —respondió mientras seguía teniendo sus ojos en el televisor y rascándose los huevos.

Haciendo un leve ruido para llamar la atención de Derek, llevó sus manos a su cintura y luego sonreír de forma pícara a su esposo.

—Mira el regaló que tengo para ti, cariño —dió una vuelta y mostrarle el conjunto completo.

—¡Diablos! —sintió una gran calentura recorrer todo su cuerpo—. Te ves tan jodidamente caliente, lunares.

—Pues levántate y cógeme como a mi me gusta, sourwolf —se fue de allí mostrando su trasero con la prenda en medio de esté.

—Ese culo es de otro maldito y rico mundo.

Apagó el televisor y a pasos rápidos fue hasta su habitación, donde Stiles ya lo esperaba sentado en la cama dándole la espalda.

Con su miembro libre, sin nada encima, cada que caminaba se golpeaba entre sus piernas. Ya estando justo en el borde de la cama pasó sus ásperas manos por aquellas redondas y peludas protuberancias y no pudo evitar apretarlas para luego dar una fuerte nalgada en una de ellas, dejando su mano marcada.

Stiles dio un gemido por la repentina acción de Derek y es que no solo fue el golpe, también la sensación cálida de su sensible piel contra la caliente de la de Derek.

Agachándose hasta quedar frente a esos dos globos y con ayuda de sus manos, apartó la tanga y con la otra separó un poco, en cuanto lo hizo un agujero rosado con leves cantidades de pelo lo recibieron. Un soplido en esa íntima zona y vió cómo está se contraría por el aire.

Separando más aquellas grandes mejillas pegó su cara y se dispuso a lamer y chupar igual que un becerro hambriento, llevando su cara a la entrada de Stiles y llenarla con su saliva. Stiles no paraba de gemir y jadear por la buena estimulación que le daban y más por la rica picazón que el bigote de Derek le generaba.

—Ojala se dejé crecer la barba —dijo en sus pensamientos.

Derek continuó haciendo su trabajo, mientras se tocaba para estar listo y poder entrar sin problemas.

—Derek, entra ya —rogó desesperado mientras se inclinaba más a la cara de su esposo.

Apartándose, un hilo de saliva lo siguió para levantarse y comenzar a pasar su miembro entre la unión trasera de Stiles, manchando un poco estás de su lubricante.

Agarró la cintura de Stiles del lado izquierdo con una mano y con la otra guiaba su verga hasta ir entrando de forma lenta al caliente y apretado lugar. Saliendo un poco y dejando la punta, se percató de la esencia blanca que lo bañaba.

—Así que mi carga de anoche sigue aquí —se hundió fuerte hasta la base.

Stiles dio un grito de placer y así empezó a sentir el ritmo acelerado de su esposo, además del sonido que sus pieles generaban, junto con el chapoteo del fluido que aún seguía dentro.

—Más rápido, sourwolf —rogaba una y otra vez—. Lléname más.

Las bolas de Derek golpeaban fuerte en Stiles y es que eran grandes y pesadas, lo que hacía aún más placenteras las embestidas.

Aumentó sus embistes y ya no solo era Stiles el único que soltaba sonidos de su boca, Derek también lo estaba haciendo, nada más de sentir un leve calor en su zona baja y correrse en el interior de su esposo, dejando una carga extra.

—¡Me aprietas tan rico!

Tomó a Stiles del cabello para hacerlo levantar la cabeza de la cama y unir sus labios en un cachondo beso de saliva.

—Quiero más papi —frotó las caderas contra la pelvis de Derek, aún estando pegados—. Quiero más de tu leche.

—Vamos a batir toda esa leche, cariño —unió sus labios otra vez—. Vamos a batirla, que si no te hago un niño, te hago un queso.

Esa noche Stiles perdió la cuenta de todas las veces en la que fue llenado, bañado, hasta las veces que en lugar de soltar su carga, se orinaba la cama, a él mismo y al propio Derek por la buena estimulación que le daban. Su culo rojo por las marcas de las palmas de su esposo y su entrada hinchada, goteando la espada y caliente leche dentro.

──✦──

Al cabo de unas semanas, Derek se sentía agotado por las prácticas con los muchachos y es que tendrían un importante partido de béisbol en la que llegaron muchos patrocinadores para invertir en el futuro de sus alumnos y de paso darle el reconocimiento que Derek Hale merecía después de todo.

Estacionó su vehículo en el garaje de su casa y dejando todo en una mesa fue directo al mueble para tirarse y si fuera posible fundirse en el, lo normal. Stiles que iba de camino a la sala para ver a su esposo no pudo evitar verlo todo apaleado, era normal que terminaran así después de un entrenamiento o algún partido.

Una idea se le vino a la mente, así que sin hacer ruido fue directo a un clóset donde guardaban una que otra cosa que podía dañarse en el garaje y de paso tomó unas cosas que tenían en su baño matrimonial.

Con lo cansado que estaba Derek ni siquiera había escuchado todo el ruido que su hermoso esposo hacía en el segundo piso, hasta que sintió unos toques en sus brazos.

—Amor.

—Ummm.

Stiles acarició su rostro con cariño y movió los cabellos que tenía sobre sus ojos.

—Derek, vamos a la habitación.

Un poco somnoliento gracias al cansancio se dejó guiar camino a su habitación, con uno que otro tropiezo llegaron y Derek notó algunas velas ubicadas en ciertos puntos del cuarto, además de una mesa de masajes que Stiles había comprado hace tiempo.

Sintió como unas manos pasaban por sus hombros, masajeandolos, quitando levemente la tensión que había en ellos.

—Mi hombre necesita descansar después de un largo día —siguió masajeando—, y mi deber es darle la atención que se merece, así que voy a darte un masaje al estilo Stiles Hale Stilinsk.

Lentamente fue quitando las prendas de su esposo hasta que Derek se quedó con esos calzoncillos blancos que se había colocado el día de hoy. Provocándole un poco sus manos iban de camino al dormido pene de su esposo, pero en último momento pasó de largo, llevándolas al abdomen peludo y marcado de Derek, quien soltó un leve bufido.

—Acuéstate en la camilla, amor.

Dejó un peso en su mejilla, dándole la espalda para ir hasta el tocador donde dejó el aceite para el masaje. Sin rechistar, Derek fue hasta la camilla y acostado boca abajo se acomodó para lo que su adorado esposo estaba por hacerle.

Sintió cuando el chorro de aceite caía desde su espalda, nalgas y piernas, fue allí cuando las manos de Stiles empezaron a esparcir por toda la parte de atrás.

En verdad estaba disfrutando del masaje, toda la tensión que se concentraba en su nuca estaba bajando. Desde que su relación empezó, Derek se dio cuenta de las habilidades que tenía Stiles con sus manos, un solo toque de estas y era el paraíso más cuando descubrió en una de sus primeras noches de faena lo que sintió al momento de que su verga fue tocada y masturbarlo sin importar todo el líquido preseminal que soltaba.

Stiles viendo lo relajado que ya estaba su esposo prosiguió masajeando por la cadera de este hasta ir bajando a las peludas y enormes nalgas de su esposo. Las iba amasando y apretando para luego ir abriendo las, viendo aquella zona que solo él conocía a la perfección y que solo él podía degustar.

Sin pensarlo dos veces se colocó del lado izquierdo de la camilla y acercado su cara, dió una rápida lamida al botón peludo de Derek, a lo que esté soltó un débil gemido por tan repentina acción. Abrió más las dos mejillas traseras y prosiguió en su tarea, alternando entre lamidas y succiones, dando unas cuantas nalgadas.

En un principio Derek estuvo reacio a dejar que Stiles jugará con su agujero, por muy cliché y estereotipico que sonará, él se consideraba todo un macho activo que nunca se dejaría profanar su lugar más preciado. Eso hasta que cedió a las súplicas de su esposo con querer experimentar algo más en su vida sexual y ahora estaba más que encantado.

—Date la vuelta.

Con la cara empapada por el aceite, Stiles fue al baño en lo que Derek se acomodaba en la nueva posición, cuando volvió tenía uno de los juguetes que usaban de vez en cuando.

—Continuemos con tu masaje, amor.

Colocando el juguete en medio de las piernas de Derek un momento, tomó otra vez la botella de aceite del piso y repitió lo mismo. Pasaba sus manos por el amplio pecho de su esposo sintiendo como los pelos en el se pegaban en la piel, hasta bajar a la verdad y huevos de Derek.

Gracias al aceite, se producía un sonido baboso cada que subía y bajaba una de sus manos, mientras que la otra jugaba con los enormes testículos de Derek hasta llegar a su agujero y meter un dedo en él.

Tal acción hizo a Derek saltar por lo repentina que fue, Stiles lo estaba sobre estimulando. Su rostro, cuello y una parte de su pecho se colocaron rojos por lo que le estaban haciendo, eso hasta que Stiles dejó de tocarlo, con su vista un poco borrosa dirigió su mirada al lado y fue allí cuando vio como su gran masajista se quitaba la ropa hasta quedar sin nada.

Ya estando completamente desnudo, de forma cuidadosa se subió en la camilla de masajes, sabía bien que podía resistir el peso de los dos y es que por esa razón la había comprado, nada más por eso. Dándole la vista de su gordo culo a Derek se lo meneo en la cara mientras iba abriéndose las nalgas para que pudiera ver el agujero que tanto le ponía y que solo le pertenecía a él.

—Ese culo está pidiendo leche y yo que tengo tanta por darle.

Girando un poco su rostro, ofreciéndole una media sonrisa se acomodó para que Derek lo tomará entre sus manos y procediera a prepararle. Ya teniendo a su esposo comiendo le su culo, agarró el juguete, escupiendo un poco en el y como Derek tenía sus piernas flexionadas no fue difícil pasar el juguete en aquel agujero para luego meterlo poco a poquito, hasta que solo quedó la base visible.

—Estás muy juguetón hoy, bebé.

A Derek se le dificultaba hablar no solo por tener el culo de Stiles en la cara, era también el hecho de sentir aquel objetivo metido en su interior y de paso la mamada que le estaban dando. Así pasaron unos minutos hasta que Stiles se le retiró de la cara y con la botella de aceite que había dejado entre las piernas de Derek se chorreo una buena cantidad en sus nalgas y con una mano pasar todo entre su agujero.

—Quiero leche papi.

Sin dejarle decir una de sus cochinas frases sexuales, sus ojos se pusieron el blanco y se levantó con los codos en la camilla de nada más sentir que su verga ingresaba por completo dentro del cálido agujero de Stiles lo hizo perder la cordura.

Por la gran cantidad de aceite una especie de baba se podía ver única en el culo de Stiles contra la pelvis de Derek cuando se separaban y como sus pelos se pegaban a la piel del otro con cada sentón que recibía.

El sonido de aplausos, los gemidos de ambos era todo lo que se podía escuchar en la habitación y que si estuvieran viviendo en un apartamento sus vecinos podrían escuchar todas las guarradas que Derek le decía a Stiles.

No sólo sentía su pene ser atrapado por el culo de su esposo, también estaba el hecho de notar el juguete dentro suyo y más cuando Stiles lo hacía apretar su culo.

Mientras brincaba en la verga de su esposo se masturba todo al mismo ritmo y fue cuando sintió que el notario aviso de que se iba a correr.

—Papi, me voy a..

Ni bien terminó de decir aquello cuando liberó su corrida en su mano y quedar pegado a la base del pene de Derek.

El pobre ni siquiera había podido terminar junto con Stiles, y la razón era por esa maldita cosa entre sus nalgas, quería sentirse usado allí. Stiles al no sentir el líquido caliente de parte de su esposo bañando sus entrañas supo lo que debía hacer, así que bajó un poco atontado atontado y haciendo que Derek quedará con el culo al aire se agachó.

Sacó el juguete sin darle oportunidad a Derek se sentirlo lento y metió dos dedos en este. Ambos dedos entraban y salían con gran velocidad del abierto agujero de Derek, fue cuestión de segundos para ahora sí soltar todo igual que una fuente y que tocó cayera en su abdomen.Ni corto ni perezoso Stiles se lo llevó a la boca y beso a Derek para que sintiera su propio sabor en sus labios.

—Espero que te gustará el masaje —agarro fuerte la verga de Derek—. Porque ahora quiero este animal estirandome a más no poder, llenarme de tu leche y batirla hasta salpicar.

Fuera de casa la gente podría pensar que Derek era un sucio en la cama, pero sin duda era Stiles el que le ganaba en todo sentido de puertas para adentro.

Let Anish know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

4

Spicy

Suspenseful

1

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

1

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

My Fake Straight Boyfriend

shane3140sw: Interesting read. A bit slow in parts and a little repetitive. But for some reasion, I couldn’t put it down. I had to find out what happened next.

Read Now
Mystic Wolf

Shriya: After a long time i came across a long, romantic story with lovely characters, engaging plot and a decent pace across most times. Ignoring a few typos, this story has been lovely to read and deeply engaging.

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Sonakshi: I like the characters and emotions that was so good and perfect and the story was definitely amezing

Read Now
Bad Influence

Erin: Somehow this is my first sports/hockey romance and now I'm hooked on them.

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Saraa: I really admire how unique your plot is. It didn't feel predictable at all. Did you always know how the story would end, or did the ending change while you were writing?

Read Now
The Orc's Pet

Aleesa: I loved reading this book! Great job Stephanie, you have a wonderful talent, thank you so much for sharing it☺️.

Read Now
My Blacksmith Savior

Deepika: It was a lovely read! So different from the usual. Had a good mix of romance and humour.

Read Now
The Neighbor's Son

Lyzebelle: Marina and Brennan grew up as friends. She becomes the Boss. Nice love story. 💚💚👽

Read Now
Ruthless Lord

chidinma: I like everything

Read Now