TEARS (MINYUN VER.)

Summary

MinGi había salido por trabajo un mes entero y YunHo en ese tiempo aprovechó para hacerle una sorpresa. El día de su regreso, recibió a MinGi en su habitación, terminando su noche de pasión con una idea maravillosa de hacerse un tatuaje juntos.

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2
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18+

💋. I get wet at the thought of you

—Tenemos que conseguir el resultado de esto — señaló en su libreta —Luego multiplicarlo por esto de acá y al final hacer la gráfica, una vez hecha la gráfica… Jeong YunHo, ¿Me estás escuchando?

YunHo parpadeó varias veces, distraído, observando a San a su lado, ambos sentados en el suelo de la sala de su apartamento completamente decorado de forma distinta.

Su mejor amigo ya se veía como todo un hombre casado y su casa ni se diga.

—¿Qué?

—Que si me estás escuchando, cabeza de chorlito — lo golpeó en la cabeza con el lápiz, rodando los ojos —Por eso repruebas, ni siquiera me estás poniendo atención.

—Perdón — hizo un puchero, dejándose caer sobre la mesa mientras le hacía ojitos de cachorro a su mejor amigo —Es que los números no son lo mío, tú lo sabes, tu eres más inteligente que yo, yo apenas me sé la tabla del cinco.

—Eres un estúpido, en serio — negó, cruzando los brazos por encima de su pecho fornido —Si sigues así vas a reprobar otra vez, entonces te mandarán a extraordinario y te recuerdo que el extraordinario de este cuatrimestre es técnicamente imposible, si no pudiste con un examen normal no podrás jamás un con extraordinario, y si lo repruebas ni siquiera te dejarán repetir año y te van a expulsar.

—Ya, no tienes que repetirme todo lo que el director le dijo a mi abuela — bufó, sentándose igual que antes —Yo sé que si repruebo me mandan a la mierda, no me lo tienes que repetir.

—Entonces pon atención.

—Es que tú explicas feo.

—Te voy a golpear, en serio.

—Seguro lo que ustedes necesitan es una buena dosis de azúcar — WooYoung como caído del cielo llegó a la sala, vistiendo un delantal rosita encima de una sudadera de San y unos shorts, dejando en la mesita un recipiente de galletas de chocolate —Recién salidas del horno. Y tú — señaló a su novio —, no seas cruel con YunHo, no todos somos cerebritos como tú.

—¿Ves? — YunHo interrumpió —Hasta tu maridito me tiene más paciencia.

—No es mi marido.

—¿No soy tu marido? — WooYoung preguntó, ofendido y casi gritando —¿Después de que te entregué mi virginidad y me tienes viviendo aquí no soy tu marido? Me siento usado.

—No eres mi marido pero pronto lo serás, cariño — lo tomó de la mano, obligándolo a sentarse a su lado —Ahora mismo eres mi tierno novio que hace galletas tan dulces como sus besos.

—Bueno… supongo que puedo aguantarme.

—¡Puaj! Ya se pusieron melosos — fingió una arcada, comenzando a recoger sus cosas —Es mejor que me vaya antes de que se pongan a follar enfrente de mi.

—Tarado — San rodó los ojos, pero no dijo nada más solo porque WooYoung le golpeó en el pecho —Sigue estudiando por todo el amor a tu abuela YunHo, en serio, esta es tu última oportunidad hijo de perra.

—Ya, pero no me insultes — frunció el entrecejo —Woo dile a tu perro que no me insulte.

—Sannie no insultes a YunHo — le siguió el juego, obteniendo una mirada sorprendida de su novio.

—¿Soy tu perro? — lo cuestionó ofendido, por supuesto sin esperarse que su adorable novio asintiera.

—A veces.

YunHo soltó la carcajada, terminando de guardar sus cosas bajo la mirada de la pareja, hasta que todo estuvo guardado y él se puso de pie, se despidió con la mano y una enorme sonrisa.

—Bueno, me voy, hasta luego.

—Hasta luego yun, por favor estudia.

—Como digas papá — le dio la espalda, caminando por su cuenta a la puerta —Adios, no se duerman tan tarde follando.

San lo insultó, aunque no alcanzó a escuchar que fue porque ya estaba saliendo del departamento y sin mirar atrás se fue, caminando directo al elevador, manteniendo una enorme y relajada sonrisa como si no estuviera a un paso de estar expulsado por, efectivamente, estúpido.

Su abuela le había dicho que si lo expulsaban no iba a buscarle otra escuela, que en su lugar se tenía que conseguir trabajo y que hasta iba a cobrarle renta por el cuarto en el que se estaba quedando. YunHo lo consideró injusto al inicio, pero después de irle a llorar a MinGi en sus enormes tetas, su adorado novio le dijo que era lo justo y que tenía que esforzarse, porque su abuela estaba sacando dinero para un estudiante universitario que estaba en busca de su título, no de un adulto completamente funcional, vago, que no trabaja ni estudia.

YunHo se sintió ligeramente atacado cuando MinGi le dijo de una forma más linda que era un fracasado y un estúpido, pero luego lo pensó y llegó a la conclusión de que sí, ya tenía veintidós años, un tatuaje en la pelvis y su culo más follado que el de una actriz porno, así que ya era completamente capaz de ser un adulto maduro y trabajador que estudiaba y se conseguía la vida por sí mismo, pero carajo, estudiar no era lo suyo.

No importaba cuánto lo intentará, siempre se distraía y terminaba pensando en otra cosa, a veces era en el skate, o en MinGi, o en una serie, en MinGi, en una película, en MinGi, en si los pingüinos pudieran volar, en el pene de MinGi, en como sería un pavo real de color negro, en MinGi follandolo, y más cosas como esas. Su mente se iba a júpiter y era imposible recordar la mitad de cosas que estudió, o poner atención a lo que sea que estuviera leyendo.

Sí… era difícil, tal vez ya debería comenzar a buscar empleo.

Más tarde llegó a casa, encontrando a su abuela sentada en el sofá de la sala, tejiendo mientras tenía el televisor encendido reproduciendo Titanic.

—¿Otra vez esa? — le preguntó sentándose en el sillón individual.

—Yo no te digo nada cuando llevas esa misma playera por quinta vez en la semana — se miró a sí mismo, sintiéndose avergonzado porque era cierto, a veces le daba tanta pereza buscar ropa nueva que se terminaba poniendo lo mismo de varios días. Nota mental, no volver a mencionar Titanic enfrente de su abuela.

—Ya, mañana me pongo algo diferente — rodó los ojos, poniéndose de pie —¿Hay de cenar?

—Cereal, si no quieres ve a la tienda.

—De acuerdo, esto de convertirme en un adulto es extraño — frunció el entrecejo, sin moverse de su lugar y observando a su abuela que parecía no prestarle atención —Antes cenabamos juntos.

—No digo que no te seguiré dando la cena — dijo, sin mirarlo —Solo que hoy no tuve tiempo de hacer algo, si quieres cenar pues hazlo tú mismo, no esperes que me ponga a cocinar a plenas nueve de la noche después de un día agotador, ¿O sí?

—No, tienes razón — carraspeó, comenzando a moverse —Descansa, no te duermas tan tarde.

—Lo mismo digo — y por primera vez en ese rato, levantó la cabeza y le dedicó una sonrisa bonachona —Descansa pastelito, mañana te haré algo rico de cenar. Hasta puedes invitar a MinGi.

—Claro — rió —Le diré.

Su abuela asintió, volviendo a su actividad inicial con tanta paz como si la conversación anterior no hubiese existido, YunHo se habría ofendido, pero también lo ignoró, solo porque tenía algo importante que hacer y no podía ponerse a la defensiva diciendo que pasó de ser mimado a ser un estorbo.

La vida adulta era difícil y él se la estaba complicando el doble, pero bueno, eso era una conversación que tendría con su conciencia más tarde, ahora lo importante: MinGi.

Llegó a su habitación, dejando en alguna esquina su mochila y como si la vida se le fuera en ello comenzó a quitarse la ropa para quedarse en un simple short delgado que le llegaba al inicio de los muslos y un top blanco sin mangas, se colocó un suéter de MinGi, dejando el cierre abajo para que su adorable novio pudiera ver lo que tenía preparado. Se puso perfume, alborotó su cabello y después de darse un vistazo rápido al espejo observó a través de su ventana.

La ventana del cuarto de MinGi estaba abierta tal y como decía en el plan, él siendo el responsable después de una cena dramática con sus suegros el día anterior, sin MinGi porque este estaba en un viaje de trabajo de un mes, siendo hoy el día en el que volvería. Al inicio su plan tenía muchas fallas, no sabía si la mamá de MinGi lo arruinaría todo cerrando la ventana pero ahí estaba, ligeramente abierta para que YunHo pudiera empujarla por completo hacia arriba y entrar.

Revisó su puerta, la luz del pasillo seguía prendida, desde ahí podía escuchar Titanic a la perfección y por la escena sabía que su abuela no se movería del sillón en un buen rato. Sin más espera, salió de su ventana, quedándose en el marco de esta para estirarse hasta una rama del árbol que yacía entre las dos casas y entre el tronco se escabulló hasta la ventana de MinGi, llegando de un salto a los peldaños de un techo bajo la ventana. La abrió y teniendo un ligero escalofrío en la espalda, entró.

La habitación de MinGi jamás la había visto hasta que se infiltró a la casa bajo la excusa de que tenía que conseguir algo que su novio le quitó y terminó cenando con la familia. MinGi tenía un estilo peculiar, entre rockero y un poco gótico, sus paredes estaban llenas de póster de bandas de rock y de dibujos medio satánicos a los que decidió no opinar, le bastaron unos segundos darse cuenta que la mayoría de ellos eran los tatuajes que tenía MinGi en el pecho, torso y pelvis, desde el murciélago hasta el esqueleto y la cabra satánica que siempre veía en medio de sus piernas cada vez que lo follaba.

Estar en su habitación le causó un escalofrío, se sentía como estar en la guarida de un tipo problemático cuando la realidad era que su novio es el ser humano más tierno que alguien pudiera conocer, aún si sus gustos y apariencia no lo fueran. MinGi era como un pollito recién nacido con sus labios gruesos y sus ojos saltones.

Inhaló profundamente, notando un perfume en la habitación, y exhaló para tranquilizarse. MinGi regresaría hoy y justo la casa estaba sola, si tenía suerte su novio llegaría directo a dormir, mandándole mensajes de disculpas porque no pudo verlo.

Según sus cálculos, llegó a la hora justa, y si su plan no fallaba su tierno novio estaría llegando…

La puerta principal de la casa de cerró bruscamente.

Si… estaría llegando justo ahora.

Actuó rápido, alejándose de la ventana y bajándose el short hasta la cadera donde la V en su abdomen poco a poco se vio más pronunciada y su tatuaje en la pelvis se mostró por completo, también dejó caer el suéter por sus brazos, dejando descubiertos sus hombros desnudos y se sentó provocativo en la cama justo al instante en el que la puerta de la habitación se abría y una figura vestida completamente de negro y cuyo cabello oculto por una gorra se apareció.

MinGi traía el palito de una paleta en la boca, mordisqueando distraído hasta que sus ojos intensos observaron el sexy regalo de bienvenida sobre su cama. Enseguida cerró su puerta, lanzó su maleta y se acercó hasta su novio que sonreía coqueto.

—Bienvenido, MinGi — habló con un tono ligeramente cantado y travieso, sin borrar su sonrisa, cruzando sus piernas también. MinGi soltó una risita y guardó las manos en los bolsillos de su sudadera.

—¿Y tú qué haces aquí? — le preguntó bajo, grueso, sin dejar de juguetear con el palito y dándole una de sus atractivas sonrisas ladeadas.

—Solo quise darte la bienvenida, no te vi por un mes, eres injusto, ¿Sabes?

—Oh… — se inclinó hacia su novio, comenzando a acorralar su cuerpo contra la cama —¿Y por qué soy injusto?

—Porque yo quiero darte una sorpresa y tú lo primero que haces es preguntarme qué hago aquí.

—Ajá, ¿Y cómo se supone que entraste?

—La ventana — señaló detrás suyo —Desde tu ventana se ve perfectamente mi cuarto y viceversa, me di cuenta cuando estaba ordenando y se me ocurrió meterme por aquí, pensé que sería una buena idea.

—Si vas a recibirme así no pongo ninguna queja — bajó la mirada, extendiendo una de sus manos hasta el muslo de su novio, acariciando lento y fuerte —Sabia que tu culo de zorra no iba a aguantar estar tanto tiempo sin mi polla que decidiste meterte a mi casa, ¿Y si mis papás estaban? Nos ibas a meter en problemas.

—Oh, cariño — contestó sarcástico, colocando uno de sus brazos alrededor del cuello de MinGi, atrayendolo a su boca —Este plan estaba perfectamente pensado. Ayer vine a ver a tus papás y ellos me dijeron que se irían de viaje hoy en la mañana, aproveché para dejar abierta tu ventana. Así que no soy tan estúpido.

—Mm, entonces haces planes sucios como este solo para que te folle.

—Así es, señor Song — rozó sus labios, bajando el volumen de su voz —Ahora deja de hacer preguntas y hazme sentir como tu pequeña perra sucia.

MinGi soltó otra risita baja, devorando de inmediato la boca de su novio mientras se hacía espacio en medio de sus piernas y comenzaba a sentir como era rodeado por ellas en la cadera, YunHo lo abrazó por el cuello, ladeando la cabeza para profundizar el beso y dejando que la saliva saliera de sus comisuras provocando que se volviera un beso desordenado y sucio.

MinGi repentinamente se levantó, quitándose la gorra, alborotando su cabello negro y algo crecido para luego deslizar la sudadera por encima de su cabeza, mostrando enseguida sus tatuajes. El murciélago parecía verlo con sus ojos rojos y de la cabra apenas se veían sus cuernos por arriba del pantalón. MinGi no se lo quitó, primero se inclinó hacia abajo para apartar el molesto suéter y tomar el resorte de sus shorts, bajandolos de un jalón que hizo jadear a YunHo al sentir el tirón de la ropa con su entrepierna.

Su novio lucía desesperado, como siempre que follaban, pero hoy no planeaba dejar que MinGi tomara su culo y lo llenará de esperma como si fuera un banco de este y quisiera llenarlo de hijos. Hoy tenía otros planes, un regalo oculto, así que lo detuvo cuando MinGi estaba comenzando a quitarse el pantalón, observándolo con furia.

—¿Ahora qué? — sabía que MinGi era algo impaciente cuando tenían sexo, y aunque sonara brusco YunHo sabía que no era en serio, más bien su novio era tan atento que lo esperaría mil años con tal de hacerlo sentir bien. Aún así, aunque su voz saliera tosca y se viera como un hijo de puta, eso a YunHo le prendía.

Le prendía que fuera es mezcla de caballerosidad, respeto y además dominancia, le hacía sentir mojado con tan solo pensarlo.

Que MinGi lo insultara, lo tratara como una puta para luego abrazarlo y decirle cosas lindas al oído era todo lo que necesitaba para abrir las piernas.

—¿No vas a quitarmelo? — le preguntó con una sonrisa coqueta, señalando su top. MinGi ladeo la cabeza. Sí… justo de esto estaba hablando.

—Pero últimamente me dijiste que no te gustaba follar sin playera.

La verdad sea dicha, su sorpresa estaba tardando y no quería que MinGi sospechara nada, así que se inventó que se hizo un feo raspón por el skate y por eso no podía follar sin playera porque le daba vergüenza y prefería ocultarla. MinGi como el novio perfecto que es lo entendió, hasta le dijo que podía cuidarlo y su atención le hizo sentir lágrimas por las piernas, ¿Cómo ese hombre podía ser un hijo de perra en el sexo que lo hacía sentir usado pero ser tan lindo cuando lo tomaba de las manos?

Pero ahora que el tiempo de dramatización había terminado, podía decir la verdad.

—Bueno, pero hoy sí quiero.

—¿Tu herida se curó? — preguntó, observando esa zona inexistente que yacía herida, YunHo quería comerle la boca a como siguiera.

—No MinMin, eso fue una pequeña mentira piadosa.

MinGi levantó la mirada enseguida.

—¿Entonces qué te pasó?

YunHo se acomodó sobre la cama, tomando los extremos de su top para estirarlo hacia abajo, haciendo una ligera presión en sus pezones erectos que saltaron por debajo de la tela junto a dos formas extras debajo de ellos. MinGi perdió el aliento.

—¿Por qué no lo descubres tú mismo? — le preguntó con una sonrisa, abriendo sus piernas y sin dejar de estirar su top, provocando que esas figuras se hicieran cada vez más claras.

—No es cierto — balbuceó, repitiendo la misma frase mientras apartaba las manos de su novio y quitaba con agilidad el top igual que un niño emocionado abriendo su regalo de navidad. YunHo lo ayudó levantándose para que MinGi pudiera deslizar el top fuera de su cuerpo, y una vez completamente desnudo, MinGi perdió el aliento y su boca comenzó a salivar igual que la de un perro —¿Qué mierda te pasa por la cabeza?

YunHo rió porque no era una pregunta ofensiva, sino más bien una pregunta de “¿Por qué haces cosas que me vuelven loco?”. Solo movió el pecho, dejando que la luz de la luna provocará ligeros destellos con el metal rosado del centro de la argolla en sus pezones.

—Dijiste que te gustaban.

—Pero para hacermelos yo, ¿Qué mierda? ¿Cuándo te los hiciste?

—¿Recuerdas que me regalaste dinero cuando cumplimos un mes de novios? ¿Y que me dijiste que me comprara algo bonito?

—¿Usaste mi dinero para perforarte los pezones? ¿En serio?

—No te enojes — volvió a moverlos. Esa piedra rosada al centro del aro estaba volviendo loco a MinGi —Los hice pensando en ti.

—Un tatuaje y ahora esto, ¿Quieres matarme? ¿Qué más piensas hacerte?

—Quiero uno en la lengua — le dijo, demasiado contento e inocente para el contexto en el que estaban —Pensé que hacerte una mamada con un piercing en la lengua sería cool, o partirla a la mitad, eso también sería muy cool, ¿Te imaginas dos lenguas chupándote el pene?

—YunHo, no me hagas comenzar a trabajar doble.

—Oh… ¿Entonces no?

—El tiempo de recuperación es una mierda, no vas a hacer eso solo para chupármela.

—Igual es linda — se dejó caer sobre la cama, con los brazos extendidos igual que una estrella de mar —Yo sí quiero la lengua así, es muy cool y yo quiero ser cool como tú.

—Eres cool — lo tomó de la cintura, comenzando a colocarse encima de él —Y también muy sexy, pero hacerte eso es demasiado, ¿Por qué no empiezas por algo leve? ¿Qué tal un piercing en el ombligo? — lo besó, dándole una sonrisa —Esos también me fascinan, ¿Te imaginas como se alzará cuando te folle?

—Oh… no lo había pensado.

—Ponlo en tu lista de deseos — susurró, tomándolo de los muslos —Ahora voy a follarte, voy a volverte mi perra y voy a disfrutar de mi regalo a mi jodido antojo, así que es mejor que comiences a gemir como la zorra que eres y que me dejes jugar con esas cosas tuyas, ¿Oíste?

—Solo hazlo despacio, MinMin — hizo un puchero —Sigo algo sensible, apenas cicatrizaron.

—Bien — se levantó ligeramente, tomándolo por debajo de las rodillas para levantarle las piernas —Entonces juega tú con ellos, muéstrame como los mueves mientras lleno tu culo de puta.

YunHo solo atinó a morderse el labio inferior y dirigir sus manos hasta los piercings en sus pezones, moviendolos ligeramente, soltando jadeos pequeños cada vez que sentía el frío metal rozando con la piel interna de la perforación. MinGi seguía sus movimientos con la intensidad de un lobo observando la vulnerabilidad de su posible presa, y sin darle más rodeos lo soltó y se quitó el pantalón, bajando de inmediato la mezclina y revelando su pene erecto con su piercing brillando contra la luz blanca nocturna.

YunHo vio los ojos de la cabra y el pentagrama en su cabeza, bajando hasta el vello púbico crecido tal como la primera vez que follaron en la moto. Grueso, oscuro, haciendo montaña encima de un pene moreno grande y lleno de venas cuyo glande estaba rojo como si quisiera explotar.

MinGi lo tomó con fuerza, comenzando a masturbarse, rozando con su mano sus vellos mientras veía como YunHo seguía con las piernas alzadas mostrando su ano completamente mojado y sus manos moviendo los aros en sus pezones. Sonrió mordiendo su labio inferior, acercándose hasta su boca como si quisiera compartirle un secreto.

—Me encanta tenerte así — le dijo, comenzando a meter la punta de su pene en su novio —Me fascina verte en mis sábanas, gimiendo rico para mí, haciéndote esas cosas solo para mí. Me encanta ver lo muy zorra que te vuelves cuando te follo y lleno tu culo de mi semen y aún así quieres más como la puta necesitada que eres. — le robó un beso, hundiéndose al mismo tiempo hasta el fondo de su cuerpo —Si quieres ponerte otra cosa dímelo y te lo cumpliré, pero para la próxima vas a ir conmigo porque no dejaré que ningún imbécil vea lo que es mío.

YunHo gimió complacido, arqueando la espalda cuando MinGi dio la primer estocada. El placer no le permitió seguir con sus movimientos sobre su pecho, solo pudo aferrarse a las sábanas negras bajo su cuerpo mientras sentía el frío metal penetrar su próstata constantemente sin descanso alguno y sus paredes apretando un pedazo de carne tan grande que lo estaba dejando sin respirar. MinGi gruñó, sin ser capaz de apartar la mirada de esas piedras rosadas y brillantes en el centro de las argollas, así que se acercó, chupando uno, jalando ligeramente y metiendo la lengua en medio del aro mientras escuchaba los gemidos de su novio incrementar con cada estímulo.

Su cadera se movía al ritmo de su lengua sobre el piercing, demasiado complacido como para poder pensar en otra cosa. YunHo tenía el cerebro hecho agua, sintiendo el pene de MinGi penetrarlo tan bien aún si sabía que no lo estaba metiendo por completo porque no sentía el roce del vello, aún faltaba un poco y aún así ya lo estaba llevando a la cima del placer. Su novio era grande y casi nunca se lo metía todo, pero era capaz de volverlo loco con tan solo la punta de su piercing y besos en el cuello.

Aunque hoy los besos fueron reemplazados por mordidas a sus pezones y una lengua jalando constantemente el piercing junto a su piel, haciéndolo soltar gemidos y retorcerse en la cama como desesperado hasta que MinGi lo acorraló y lo dejó prácticamente inmóvil, golpeando sus glúteos, provocando que sus sonidos llenarán la habitación con fuerza y que la cama comenzará a rechinar.

Un último gemido fue el ultimátum para YunHo, dejándose caer en los brazos del placer mientras tenía su orgasmo y descargaba en su vientre y el de MinGi, este se levantó, relamió sus labios y con una sonrisa vio su propio abdomen lleno de tatuajes ahora manchado de blanco. Soltó una risita ronca, acariciando sus abdominales marcados para recolectar con los dedos la esencia para llevarla a sus labios y chuparla, dándole un par de estocadas más, gimiendo ronco con sus dedos en la boca mientras su pene explotaba de semen en el interior de YunHo, llenándolo hasta las entrañas.

—Delicioso — le dijo una vez que sacó sus dedos de la boca, saliendo de su interior también —Tu culo de zorrita siempre lo hace bien, YunHo.

—Y tu polla siempre me folla bien, MinGi — contraatacó, sacandole una risita a su novio. Quería quedarse ahí, en las sábanas que olían a él, pero se levantó tan rápido y comenzó a buscar su ropa que MinGi lo vió como si estuviera loco.

—¿Ya te vas? — la pregunta le entristeció un poco, pero tampoco lucho por ocultarlo. Con su top en la mano se le acercó a su tierno pollito, acariciándole la mejilla.

—Si MinMin, mañana tengo que estudiar.

—Puedes quedarte un rato más — insistió —Mañana es sábado, yo puedo ayudarte a estudiar.

—Mm, suena bien — pero no le dio falsas esperanzas —Y sería un gran plan si le hubiera avisado a mi abuela que estaría aquí, para ella sigo en mi habitación, estudiando.

—Bueno — hizo un puchero.

—Oye, no me pongas esa cara, mañana temprano vendré para estudiar, además mi abuela te invitó a cenar, lo que significa mañana nos espera todo un día juntos, así que no pongas esa cara de pollo apachurrado, haces doler mi corazón.

—De acuerdo — bufó —Pero que sepas que voy a tocarme pensando en ti toda la noche — tocó uno de los piercings de sus pezones —Estas cosas no son algo que pueda tomar a la ligera.

—No pongo queja — se alejó, colocándose su ropa devuelta —Me mandas video.

—Lo prometo.

—Y no te duermas tan tarde.

—Eso no puedo prometerlo.

YunHo rió, acercándose a su novio para robarle un beso de despedida. Ya cambiado, le sonrió, tomando su mejilla.

—Te amo MinMin, nos vemos mañana ¿Bien?

—Bien — le devolvió el beso, manteniendo una sonrisa atontada —Tambien te amo, descansa.

—Tú igual.

—Pensando en ti, obvio.

YunHo volvió a reír, dándose la vuelta o de lo contrario se quedaría ahí y jamás podría irse. Corrió hasta la ventana, subiéndose al marco de la misma mientras sentía una nalgada fuerte en su glúteo, volteó a ver a MinGi, pero este solo se encogió de hombros y sonrió como el hijo de puta más inocente del mundo. Le sacó el dedo medio.

Cuando salió de la ventana recorrió el mismo camino por el árbol hasta saltar a la ventana de su habitación, MinGi lo había seguido con la mirada todo el tiempo, dándole una sonrisa y despidiéndose con la mano cuando estuvo sano y salvo en su habitación.

Cerraron al mismo tiempo sus ventanas y cada uno se fue a la cama con una enorme sonrisa.

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