Quédate conmigo.

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Summary

Ren intenta seguir con su vida en una ciudad apagada y silenciosa, pero la presencia de Minato –su mejor amigo, siempre a su lado– empieza a sentirse demasiado rara... y, ¿imposible? Entre días grises y ausencias a clase, Ren descubrirá que hay verdades que no quiere recordar, y una compañía que no debería existir.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1


El sonido suave de los pájaros silbando marcaba el amanecer del primer día de la semana, lo que indicaba que la lluvia se había detenido. Ren abría los ojos con un poco de dificultad, mientras seguía bajo la cálida manta de su catre. Una luz pálida se filtraba por la cortina; estaba nublado, como siempre. Afuera, la ciudad estaba tranquila y silenciosa, algo que se había vuelto común unos meses atrás.

—No te da para llegar a clases —afirmó una voz con un tono de diversión.

Ren giró la cabeza con lentitud, dirigiéndose al chico que estaba sentado en la silla de su escritorio; lo miraba fijamente con una sonrisa suave.

Se incorporó del catre frotándose los ojos mientras decía:

—Buenos días.

—Buenos días —respondió el otro.

—¿Qué hora es? —preguntó sentándose en la orilla de la cama.

—6:57 am —tardó unos segundos en responder—. —¿Tenías trabajo que presentar?

—Sí, pero no la hice.

—Si sigues así, vas a repetir el año.

—Tú repetirás conmigo.

El cuarto se quedó en silencio por un momento; el gato acurrucado a un lado de la cama se retorció, flaco y pálido, como si llevara días sin comer.

—A todo esto, ¿tuviste otra pesadilla? Te escuché... jadear.

—¿Me estabas espiando? —preguntó algo molesto.

—No, se escuchaba hasta la otra habitación —dijo sonriendo.

—Cállate, solo estaba desestresándome —respondió Ren con un poco de vergüenza.

—Y vaya que lo hacías —sonrió más.

—Cállate, Minato.

—No te enojes, solo bromeaba —dijo levantándose de la silla; Ren hizo lo mismo.

—Vamos a liberarnos, salgamos de casa —propuso Minato.

—¿Tienes hambre?

—No, ¿y tú?

—Tampoco.

Se pusieron sus sudaderas y salieron; el aire afuera estaba fresco y frío, la ciudad se veía pálida y sin color. Ya se habían acostumbrado a eso; siempre lo hacían, faltaban a clase y salían a explorar fuera de casa; a veces solo se sentaban en la plaza cerca del colegio y otras a los restaurantes con comidas que no podían pagar.

Se la pasaban bien juntos, sin que nadie los molestara.