¿SER O EXISTIR? EL GRAN DILEMA

All Rights Reserved ©

Summary

Hay preguntas que parecen demasiado grandes para corazones tan jóvenes. Una de ellas es la que da nombre a este libro: ¿Ser o existir? Esa duda acompaña a Malik y a Elizabeth mientras viven un amor adolescente que llega sin aviso, crece rápido y cambia todo a su alrededor. Malik y Elizabeth se enamoran justo en ese momento de la vida en el que nadie sabe realmente quién es, aunque todos intentan fingir que sí. Entre esa confusión, su amor se convierte en algo que los hace sentirse vivos, pero también los obliga a verse a sí mismos con honestidad. Cada beso, cada mirada y cada silencio les deja la misma pregunta: ¿están siendo ellos mismos, o solo cumplen lo que otros esperan? A través de risas, amistades que sostienen, errores que duelen y emociones que parecen demasiado intensas, ambos buscan entender quiénes son y qué quieren. Hay días en los que sienten que pueden con todo, y otros en los que el peso de lo que sienten parece demasiado grande. Así es el amor adolescente: hermoso, complicado y lleno de cambios. Esta no es solo una historia de amor. Es una historia sobre lo que ese amor despierta: dudas, decisiones y aprendizajes que llevan a Malik y a Elizabeth a preguntarse si quieren seguir unidos… o si necesitan aprender a ser por separado. Estás a punto de acompañarlos en este camino, mientras descubren si su amor los ayuda a encontrarse o, por el contrario, los aleja

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Yo no sabría decir en qué momento dejé de reconocerme. A veces pienso que fue el día en que desperté sintiendo que mi vida seguía avanzando sin mí, como si yo solo fuera un pasajero sentado en la última fila de un autobús que jamás elegí abordar. Los días pasaban iguales, silenciosos, y yo simplemente seguía la ruta que otros habían trazado. Sonreía cuando debía, contestaba lo justo y me guardaba lo que realmente pensaba. Había aprendido a existir… pero hacía mucho que no me sentía vivo.




Por eso, cuando Elizabeth apareció, me desconcertó más de lo que podría admitir. Fue una mañana nublada, de esas en las que el aire pesa más y hasta los colores del mundo parecen desgastados. Ella caminaba por el pasillo como si también cargara con su propia tormenta. No era la típica persona que iluminaba todo a su paso; era más bien como un faro distante: pequeño, callado, pero con una luz constante y cálida imposible de ignorar.




La vi antes de que me viera. Y en ese instante, algo dentro de mí se movió. Fue casi nada, una punzada leve, una grieta diminuta en la rutina… pero suficiente para interrumpir el letargo en el que llevaba semanas. Mirarla fue como recordar, de golpe, que aún me quedaba algo de luz guardada en algún rincón del pecho.




No sabía quién era, ni qué historia arrastraba, pero había algo en su forma de existir que me resultaba inquietantemente familiar. Como si estuviera hecha de las mismas preguntas que yo llevaba tiempo evitando. Las mismas dudas que me acompañaban incluso cuando intentaba ignorarlas.




Y cuando por fin cruzamos miradas, sentí una verdad que me dolió reconocer,



algo en mí acababa de cambiar.




No supe si para bien o para mal, pero sí entendí que aquella mirada iba a marcar un antes y un después en mi vida… incluso si yo todavía no estaba listo para admitirlo en voz alta.




Después de que nuestras miradas se cruzaron, no pude evitar seguirla con los ojos, aunque intenté disimularlo. Había algo extraño dentro de mí, como una mezcla de inquietud y alivio, una sensación que hacía mucho no sentía. Y mientras ella avanzaba entre los demás, empecé a preguntarme cosas que no solía preguntarme sobre nadie.




¿Quién es?



¿De dónde viene?



¿Por qué su mirada se sintió tan… parecida a la mía?




Era absurdo. No la conocía, no sabía ni siquiera su nombre, pero había algo en su presencia que me hacía pensar que ella también llevaba días sintiéndose fuera de lugar. Como si también caminara con un vacío que los demás no notaban. Y eso… eso me tocó de una forma que no esperaba.




Mientras sacaba mis libros del casillero, me descubrí pensando en algo que jamás había admitido en voz alta: estaba cansado de sentirme solo incluso estando acompañado. Cansado de esconder las preguntas que me hacían ruido por dentro. Cansado de caminar como si mi vida no fuera realmente mía.




Y por alguna razón que todavía no entiendo, el simple hecho de haber visto a esa chica hizo que esos pensamientos se despertaran.




Sentí un impulso que no supe controlar: ganas de saber más, de descubrir qué había detrás de esa expresión tranquila pero rota en los bordes. No era curiosidad romántica, al menos no todavía. Era algo más profundo… como si al verla, mi propia historia hubiera empezado a hacer eco.




Como si mi silencio hubiera encontrado otro silencio con el cual dialogar.




Y allí, apoyado contra el casillero, me hice una pregunta que me acompañaría durante mucho tiempo:




¿Y si ella también está cansada de existir?



¿Y si, sin querer, podría ser la única persona capaz de entender lo que ni siquiera yo sé poner en palabras?



¿Y si ella tiene las respuestas?




No sabía si era correcto acercarme a ella solo por mi interés, pero aún así los único que supe con certeza fue que, por primera vez en mucho tiempo, quería saber qué pasaría si me atrevía a acercarme y dejar de ocultar mi sentir.




Pasaba por pasillos y corredores todo mi alrededor lleno de gente y ruido pero mi mente estaba absorta pensando en ¿cómo podría acercarme sin que malinterpretara las cosas? Es una muchacha muy hermosa, alta, cabello rizado, blanca, complexión mediana, cabello rojizo como el fuego cálido y tiene los ojos más hermosos que haya visto tiene unos preciosos ojos grises que te penetran hasta lo más profundo de tu ser y desnudan tu alma, me parece que son acorde a su personalidad, reservada, desconfiada, realista y fría.

Si definitivamente hermosa. Y yo soy un Don Juan eh salido con muchas jovencitas pero ninguna me llena ese vacío que siento, lo sé está mal pero me ayuda a matar el tiempo, me ayuda a no pensar en esa incertidumbre de no tener respuestas, esa pregunta que me tiene tan incompleto, pero jamás me eh acostado con ninguna, sin embargo todos creen lo contrario perjudicando la reputación de ellas, así que deje de ser tan patético, intentando buscar respuestas que creí que no existían. Pero tal vez, solo tal vez…esta niña con ojos feroces pero cansados sepa la respuesta a lo que me mortifica ¿ella podré ser la respuesta?