Princesa del Infinito

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Summary

Haneku llega al palacio por una misión secreta. Durante una tradición del reino, la princesa Lady lo elige para bailar, y ambos empiezan a acercarse. Ella le revela partes difíciles de su pasado y él confiesa que es un agente secreto. A veces Lady cambia de carácter por una maldición que carga desde niña. Cuando los soldados los atrapan, Lady usa magia para protegerlos, pero uno la hiere al confundirla con una hechicera. Antes de caer, ella le dice a Haneku: “Te veré en otra vida.”

Genre
Fantasy
Author
dana_dc2
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

El Baile del Destino

Europa 1785 Inglaterra

Haneku camina hacia el palacio.

Mar- recuerda que no te debes meter en problemas.

H- No prometo nada - dice relajado -

Mar- Bueno, pero recuerda tu misión.

Haneku entra al palacio y ve gente Noble caminando por todo el palacio

H - Ya está empezando la tradición, en donde los solteros del reino bailarán con la princesa, decidiendo así su destino.

Haneku observó la sala. Las enormes lámparas iluminaban a los nobles que se iban formando en una fila perfecta. Los músicos afinaban sus instrumentos; el sonido del violín se mezclaba con murmullos emocionados.

Mar, que seguía en contacto con Haneku, suspiró.

Mar - Pues prepárate. Dicen que la princesa puede elegir con solo un vistazo quién continúa… y quién queda fuera.

Haneku soltó una pequeña risa, aunque sus ojos analizaban cada detalle del lugar.

H - No vine por un baile… pero si esto me acerca a cumplir mi misión, supongo que tendré que seguir el juego.

Un heraldo golpeó su bastón contra el piso, haciendo eco por el salón.

Heraldo - ¡Que inicie la selección de la princesa!

La multitud se acomodó de inmediato.

Haneku avanzó con calma, sintiendo todas las miradas encima. Pero había algo más: un presentimiento, como si esa noche escondiera algo completamente distinto a una simple tradición.

La princesa baja por las escaleras y comienza la tradición. La princesa baila con los nobles solteros.

H - Sé que no se atreverá a verme a mí. Entonces… ¿Cómo cumpliré la misión? - murmuró, ajustándose el traje - Bueno… ya veré.

Pero la realidad lo golpeó de frente.

La princesa avanzó por la fila observando a cada candidato… hasta que sus ojos se detuvieron en Haneku. No lo esquivó. No dudó.

Extendió su mano hacia él.

Antes de que pudiera reaccionar, ya estaban en el centro del salón. La música empezó y la princesa marcó el primer paso, formando un baile mágico con cada movimiento. Haneku la siguió por reflejo, todavía sorprendido.

H - Es hermos… - su mente empezó a divagar, pero de pronto abrió los ojos de golpe, los que decidirán sus destinos. H - ¿¡Pero qué…!? ¡Concéntrate! - se reprendió internamente, intentando recuperar el control ante la belleza de la princesa.

Antes de que pudiera ordenar sus ideas, una voz profunda interrumpió el baile.

Rey - Parece que ya escogiste al futuro rey, ¿no?

Los presentes guardaron silencio.Haneku sintió un vuelco en el estómago. Nada de esto estaba en el plan. Y ahora, todo el reino lo estaba mirando.

Prins - Asiente tímidamente-

H -Mente- No pensé que esto pasaría - alterado - Mucho gusto, Rey Erick.

Prins - Padre, me retiro a mi habitación.

H -Mente- Tengo que ir con ella- Yo la acompaño.

Rey - No, tu y yo hablaremos de la boda.

El rey Erick y Haneku hablan de la boda, organizando cada detalle para que quedara perfecto.

Rey - Ya puedes ir a ver a mi hija

H - Gracias su majestad

Haneku hace una reverencia y se va a la habitación de la princesa.

H - Princesa Lady, está aquí?

Haneku ve la ventana abierta

H - Parece que no es la única acá

Haneku baja por la ventana, encuentra a Lady mirando el lago sentada.

H - Espera a alguien?

Lady se sorprende. Por un instante Haneku piensa en la belleza de Lady; su piel tan delicada que se ilumina con la luz de la luna, sus ojos… sus ojos son como rubíes

L - No… , solo miraba las estrellas que alumbran la noche.

Haneku se sienta a su lado y mira las estrellas

H - Pues… son bonitas, sí, pero tu brillo hace que parezcan decoraciones de fondo.

Lady se sonroja y se voltea

L - Gr.. gracias..

Haneku nota el silencio incómodo que queda flotando entre ambos y se aclara la garganta.

H -O sea, digo… bonitas. Las flores. Las flores son bonitas. -Hace un gesto torpe con la mano-. Ya sabes, yo no soy muy bueno describiendo flores… ni nada.

Lady no puede evitar reírse, primero bajito… luego un poco más. Haneku se queda quieto, como si acabara de activar accidentalmente un hechizo prohibido.

H -¿Qué? ¿Qué dije ahora? -pregunta, medio frustrado y medio aliviado de que al menos no esté molesta-

Ella limpia una pequeña lágrima de risa.

L -Nada, nada… es que te pones tan nervioso que hasta las flores te traicionan.

Haneku mira a otro lado, intentando recuperar su dignidad.

H -Bueno, es que las flores son muy… intimidantes.

Lady vuelve a reír, pero esta vez con un toque más cálido.

Haneku carraspea y decide aferrarse al primer tema que se le ocurre para dejar atrás la vergüenza.

H -Eh… bueno… hablando de cosas… importantes -dice, juntando las manos como si fuera parte de un plan-. Tu padre… el rey… ¿siempre ha sido así de… imponente?

Lady levanta una ceja, divertida por el giro tan brusco del tema.

L -¿Imponente? Sonríe.L -¿O quieres decir “atemorizante”?

Haneku abre los ojos un poco más de la cuenta.

H -¡No, no! O sea… bueno… un poquito. Solo un poquito. Pero en el buen sentido. De esos padres que te miran y piensas “mejor no respiro fuerte”.

Lady vuelve a reír, pero ahora de una manera más suave.

L -Tranquilo. Mi padre pone esa cara con todos, incluso conmigo. Se cruza de brazos.L -¿Por qué? ¿Te asustó?

Haneku se rasca la nuca, evitando admitirlo por completo.

H -Digamos que… sentí su presencia. Bastante fuerte. Como si supiera todo antes de que lo piense.

Lady baja un poco la mirada, como si reflexionara algo más serio.

L -Él es así. Observa, analiza… y juzga sin decir una palabra, aunque antes era diferente…

Haneku la mira con curiosidad

Lady baja la mirada.

L -Te contaré… -suspira-. Hace mucho tiempo, mi padre, el rey Erick, cambió por completo después de que mi madre falleciera. Yo tuve que ayudar a mis dos hermanos a escapar… y quedarme aquí para cuidar de él. Su voz tiembla apenas.

Haneku se queda inmóvil, sorprendido por el peso de aquella confesión. No esperaba algo así. En su mente, las palabras se atropellan:

“¿Ella… cargó con todo eso sola? ¿Una princesa haciendo algo tan valiente? ¿Y yo pensando que intimidaba…”

Se aclara la garganta con suavidad, tratando de no sonar torpe.

H -Lady… yo… no sabía que habías pasado por algo tan difícil.

La mira con más respeto de lo que pensaba que podía sentir.

“Es fuerte. Mucho más de lo que imaginé…”, piensa.

H -Debió ser… Es muy duro quedarte aquí tú sola.

Lady aprieta ligeramente sus manos, respirando hondo.

L -Lo fue. Pero alguien tenía que quedarse. Y… yo lo elegí.

Lady se da cuenta de que Haneku lo mira asombrado.

L - Perdón, hablé demasiado. Mejor me voy antes de que alguien nos vea.

Lady se limpia el vestido se levanta

H - ¡Espera! - dice sin darse cuenta-

Lady voltea confundida

H -Te volveré a ver?

L -Eso lo decides tú - dice con una leve sonrisa y se retira -

Al siguiente día

Haneku busca a la Lady detrás del palacio junto al Lago.

Lady se sorprende

L - Volviste… - Trata de esconder una leve sonrisa que se asoma en su rostro-

H- -Claro que volví. -Se encoge de hombros-. Ayer… dijiste tantas cosas que no podía simplemente irme como si nada.

Lady parpadea, desconcertada.

L -¿Y qué se supone que significa eso?

Haneku respira hondo, buscando palabras que no suenen cursis ni dramáticas.

H -Significa que… no pienso dejarte sola con todo eso. -Mira el lago para no mirar directamente a Lady-. No después de lo que me contaste.

Lady baja la mirada, tocando el borde de su vestido.

L -No deberías involucrarte, Haneku. Este palacio… mi padre… mi familia… no es algo sencillo.

Haneku suelta una risa suave.

H -¿Desde cuándo hago caso cuando me dicen que algo “no es sencillo”?

Lady lo mira, y esta vez la sonrisa se escapa por completo.

L - Está bien, ven siéntate.

Haneku se apresura a sentarse al lado de la bella Princesa Lady.

L - Supongo que quieres saber algo, ¿no?

H - mente- ¡Ay no! Ella no se da cuenta… ¿qué hago?, ¿qué hago? ¿Qué se supone que quería saber? ¿Qué hago sentado aquí? ¿Por qué me senté tan cerca? ¡No pensé nada!

L - Parece que te tomé por sorpresa -Lady se ríe delicadamente-

Él se aclara la garganta, intentando recuperar el control.

H -Sí, sí… claro. Perfectamente… eh… concentrado.

L -¿En qué? -pregunta con una sonrisa suave pero curiosa.

Haneku se queda congelado un segundo más.

H -mente- Oh no. Ahora sí estoy perdido.

H -Perdón, es que quería saber si mmm...¿Qué pasa cuando alguien de la realeza es mago o brujo?

Lady se sorprende, pues no era la pregunta que esperaba

L -Ohu pues… , pena de muerte… ,para “proteger el honor de la familia” y evitar que esa persona desafíe el trono.

Haneku se queda atónito ante la respuesta de Lady.

Lady se siente incómoda y decide retirarse.

L -bueno me voy.

Lady se levanta del suelo para retirarse, pero es detenida por Haneku el cual la toma del brazo.

H-Espera,... bueno ya me contaste mucho, así que te dire la verdad…

Traga saliva.

H - Mañana.

Lady lo observa con sorpresa. No esperaba que él diera un paso tan serio.

L -¿La verdad? Inclina la cabeza.L -¿Y por qué mañana?

Haneku evita su mirada, incómodo.

H -Porque… necesito pensarlo bien. No quiero decirlo así nomás. Hace un gesto torpe con las manos.H -Y… porque tú mereces que te lo diga sin… tartamudear como siempre.

Lady lo mira un segundo, como si evaluara su sinceridad. Luego asiente.

Una sonrisa leve, pequeña, pero real, aparece en su rostro.

L -Te esperaré.

Haneku siente que el corazón le da un salto, pero mantiene la compostura como puede.

H -Entonces… Mañana aquí.L -Aquí.

Se quedan unos segundos mirándose, en un silencio que ya no es incómodo… sino expectante.

Al otro día.

Haneku llega

L - veo que viniste.

L - supongo que… , si

H- Bueno… te diré la verdad. Yo… yo soy un agente secreto.

Lady se queda sorprendida

L - Un... agente... secreto…

H -Sí

Lady lleva una mano a su boca, sorprendida… y luego sonríe.

L -Bueno ahora todo tiene sentido

Haneku la mira confundido.

H -¿Eh? ¿Qué tiene sentido?

L -A, es que te comportabas algo nervioso

H-mente- se dio cuenta - ohu lo notaste, no soy tan bueno para el escondimiento de mis emociones.

L -bueno, y por qué viniste que te mandaron a buscar?-emocionada-

H-Pues me podrías decir porque te alejaste del pueblo?

Lady escuchó la pregunta y, de inmediato, su expresión se congeló. La emoción que tenía hace unos segundos se desvaneció como si alguien hubiera apagado una luz dentro de ella.

Sus ojos dejaron de parpadear. Su sonrisa se borró. El ambiente se volvió más frío.

L -…¿Por qué me alejé? -repitió con una voz distinta, más baja, casi hueca.

Haneku sin darse cuenta se alejó levemente. Algo en ella había cambiado. No era enojo. No era tristeza. Era… otra cosa.

Lady inclinó ligeramente la cabeza, como si analizara algo invisible.

L -Esa pregunta no deberías hacerla tan a la ligera -susurró, y por primera vez su tono sonó amenazante, aunque controlado-. Hay verdades que no te conviene conocer, Haneku.

Su mirada se volvió afilada, fija en él, como si lo estuviera evaluando… o advirtiendo.

L -¿Seguro que quieres saberlo? -preguntó, ahora con una pequeña sonrisa fría que no tenía nada de amable.

Haneku queda atónito ante la reacción de Lady

L -bueno ya me voy…

Lady se retira, Haneku se siente culpable por lo sucedido y toma una decisión.

Haneku y Lady se van

Al siguiente día

Haneku va a buscar a Lady atrás del palacio sin saber qué pasará o que vendrá.

L - Pensé que no vendrías…

H - Algo me dijo que viniera…, pero si te molesta me puedo ir - comienza a retirarse-

Lady lo ve alejarse un centímetro y su fachada seria se derrumba al instante.

L -¡No, no, no! -se adelanta rápidamente, casi tropezando con sus propias palabras-.L -O sea… no. No me molesta. Para nada, pero… .

Se aclara la garganta, intentando recuperar su compostura.L -Es solo que… no sabía si vendrías otra vez. Eso es todo.

Haneku se detiene, ladeando la cabeza.

H -¿Te preocupa eso?

Lady cruza los brazos, fingiendo estar ofendida.

L -¡Claro que no me preocupa!… L -Bueno… solo un poquito. Pero no es porque me importe, ¿okay?

Es… por…Se queda atrapada en su propia excusa, sin encontrar una salida.

Haneku levanta una ceja.

H -¿Por…?

Lady suelta un suspiro frustrado y se rinde.

L -¡Porque eres la única persona que no trata todo esto como si fuera un teatro!Dice finalmente expresando el lazo que creció entre ellos dos.L -Contigo puedo hablar normal. ¿Está bien así?

Haneku se queda sorprendido unos segundos, luego asiente lento.

H -Ah… eso…, lo entiendo.

Lady, al ver que él no se va, suaviza su postura.

L -Bien… si ya viniste, siéntate. Te estaba esperando.

Haneku se acerca despacio y se sienta junto a Lady, cuidando no hacer demasiado ruido, como si el lago pudiera asustarse.

Ella lo observa de reojo, tratando inútilmente de mantener una expresión seria.

L -Supongo que sigues queriendo saber porque me aleje del pueblo, verdad? - su voz tiembla aunque intenta mantener la compostura-

H - Tú estás de acuerdo?..., no quiero obligarte.

L -Esta bien lo pensé y no fue correcto como reaccioné ayer.

H -Está bien, después de todo tu ya decidiste.

Lady toma aire y comienza a contarle a Haneku.

L - Me aleje del pueblo porque…

Hace una pausa larga…

Demasiado larga.

Como si sus pensamientos lucharan entre salir o quedarse enterrados.

L - ¿quién está ahí? -pregunta Lady al escuchar un crujido entre los árboles-

Haneku levanta la mirada. Un escalofrío le recorre la espalda; siente… algo. Antes de que pueda reaccionar, varios soldados salen de entre los árboles.

En un solo movimiento, dos de ellos sujetan a Lady por los brazos, y otros dos toman a Haneku con fuerza.

H -¡¿Qué hacen?! -Intenta zafarse- ¡SUELTENME!

La respiración de Haneku se acelera. Mira a Lady… y algo dentro de él se rompe.

Su desesperación lo conduce a una decisión que lo atormentara por el resto de su vida.

H - tu… tu me delataste, verdad? - intenta acercarse a Lady inútilmente ya que los soldados lo tienen sujetado con fuerza- Yo confíe en ti!!!, pero tu me tendiste una trampa!!

L -¿Qué…? No… Haneku, yo no-

Pero su voz se ahoga cuando los soldados no le toman ni la mínima importancia.

Ella no lo traicionó.Pero él ya había dicho esas palabras.Y esas palabras la atravesaron por dentro más que cualquier espada.

Lady baja la mirada, temblando. No por miedo a los soldados… sino por lo que él acababa de pensar de ella.

General- Princesa es peligroso estar aquí debe volver al castillo

H -mente- me acabo de delatar?...,porque no parece importarle a nadie acá.

Soldado- Mi General este joven, no parece ser de aquí.

General- Eso no es importante pero…, escuche como le gritaste a la princesa -apunta con una espada- no permitiré tal deshonra; TENDRÁS QUE PAGAR CON TU VIDA!!

H- QUE!!, no… yo..

El general alza el cuchillo, Haneku baja la cabeza como si aceptara su destino.

L - No, espera!!

Lady trata de forcejear pero ahora todo es inutil.

Haneku apenas alcanza a dar un paso hacia Lady cuando el golpe lo impacta, cortándole el aire y obligándolo a inclinarse hacia adelante, como si el mundo se hubiese detenido de golpe.

Por un instante, Haneku solo logra soltar un suspiro entrecortado.

Lady siente que el suelo se le cae bajo los pies.

L - ¡NOOOO! —su voz se rompe con cada lágrimas gruesa que desliza por su rostro—. ¡Haneku!

Lady, temblando de miedo, tomó una decisión que ni ella misma creía capaz de hacer. Cerró los puños con fuerza, y un brillo tenue comenzó a brotar entre sus dedos, creciendo como una chispa que despertaba.

Los soldados que la sujetaban intentaron detenerla, pero la magia ya había despertado; sus manos resbalaron como si una fuerza invisible las repelieran.

El símbolo que Lady trazó en el aire resplandeció con una luz extraña, casi viva.

—Lo siento… —susurró con voz quebrada.

En el siguiente instante, una explosión de humo profundo y silencioso estalló desde el centro de la princesa. La nube se extendió en una onda suave pero imparable, cubriendo a los presentes como un velo oscuro. En cuestión de segundos, el mundo entero quedó envuelto en aquella neblina espesa que borraba formas, rostros y hasta las sombras, dejando solo un silencio inquietante donde nadie podía distinguir nada.

Soldado - ¡Nos atacan!

Mientras los soldados se debatían dentro de la espesa nube de humo, tratando de entender qué había ocurrido, Lady avanzó entre la neblina guiada solo por su instinto.

Su respiración temblaba, pero no se detuvo.

Encontró a Haneku tendido en el suelo. Con el corazón oprimiendo su pecho, se arrodilló a su lado y lo rodeó con los brazos, sosteniéndolo con todo el cuidado que tenía.

L —No te voy a dejar… —murmuró, con la voz quebrada.

La neblina se cerró alrededor de ambos, como si la magia quisiera protegerlos también. Lady apretó los dientes, decidida.

No sabía qué pasaría después.No sabía si el reino la perdonaría, ni si el general la encontraría.

Pero sí sabía algo:

No permitiría que Haneku quedara solo.

En la desesperación, un recuerdo la invade lentamente…

20 años atrás…

Una niña pequeña corría entre los bosques del reino, saltando entre raíces y hojas como si el mundo entero le perteneciera. Reía sin miedo, sin preocupaciones, sin saber que aquella libertad no duraría para siempre.

Esa misma tarde, mientras perseguía una luciérnaga dorada, un frío extraño recorrió el aire. Las sombras se alargaron. Los árboles dejaron de susurrar.

Y entonces… la voz apareció.

No era humana. No era cercana. Sonó como un eco antiguo que despertaba después de siglos dormido.

“Un amor… un corazón…,la muerte alcanzará a los dos.”

La niña se detuvo, paralizada. La luciérnaga se apagó. El bosque entero pareció contener el aliento.

Ella no entendía ese mensaje, pero algo dentro de su pecho —algo pequeño y frágil— sintió miedo por primera vez.

L — mente — Recuerdo vagamente el día en que escuché a mi padre hablar con un consejero sobre mi maldición…

Ese día, todo se acabó para mí.

Busqué, intenté, pregunté… pero nada era posible.

Pensé que, si obtenía magia, podría romperla… pero no me ayudó. Solo complicó todo aún más.

Y entonces conocí a Haneku… y creí que quizá no pasaría nada malo.

Pero… no fue así.

La neblina seguía cubriendo todo, espesa como un sueño que nadie podía descifrar. En medio de ese silencio extraño, Lady comenzó a elevarse lentamente, como si la magia —esa misma que tanto temía— la sostuviera sin esfuerzo.

Haneku descansaba en sus brazos, y ella lo sujetaba con una delicadeza casi desesperada.

Los ojos de Lady temblaron, fijos en él.

L — mente — Toda mi vida pensé que esta maldición solo traía dolor…Que estaba destinada a perderlo todo.Pero ahora…ahora pienso que… si existe una mínima posibilidad de volver a verlo … Lo usaré.

Una corriente suave de energía la rodeó, como si la maldición respondiera a su decisión.

L — mente — Tal vez… tal vez esto no solo sea un castigo.Tal vez… también sea el camino para reencontrarnos.

La niebla se arremolinaba a su alrededor, como si la pudiera entender

Mientras ascendía, Lady apretó a Haneku contra su pecho, decidida.

L — mente — No voy a perderte… no así.

La neblina que envolvía a Lady comenzó a moverse de forma distinta. Ya no era solo humo… era como si tuviera vida propia.

Pequeñas corrientes de aire dentro de la niebla empezaron a arremolinarse alrededor de ella, suaves, casi curiosas. Lady sintió cómo esas corrientes se acercaban, respondiendo a su miedo, a su deseo de proteger.

La neblina tomó una forma delicada, como cintas de viento que danzaban alrededor de sus brazos… y luego, lentamente, se extendieron hacia Haneku.

La magia no atacaba.No presionaba.Solo lo envolvía con un toque leve, casi como si quisiera examinarlo… comprenderlo.

Soldado -¡E-Es una bruja! ¡Está usando magia prohibida!

Asustado con pasa confunde a Lady con una bruja y le dispara con una flecha que impacta directamente al pecho de Lady.

L -mente - No… ahora no… no puedo caer…

Él me necesita.

Lady acariciando el rostro de Haneku, dice con sus últimas fuerzas.

L -Te veré en otra vida…, pase lo que pase te encontraré.

Lady lanza su último suspiro y cae… cuando.

“Un suspiro leve hace que despierte…”