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Whim | HYUNHO

Summary

En dónde Minho sabía que Hyunjin le cumpliría todos sus caprichos. →Smut →Daddy Kink →Boypussy and Boytits →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @jakehoonluvs en Wattpad

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Unique

Hyunjin era una persona mayormente seria y fría, de pocos amigos y proveniente de una familia con buena posición económica. Amante de las prendas con tonalidades oscuras y fan de las películas de terror y acción.

Minho, su novio, era todo lo contrario. Era tan cálido cómo el sol, sociable, sonriente y con muchos amigos. Amaba las prendas de colores pasteles y usar faldas, además era un verdadero fanático de las películas cliché románticas.

Ambos eran tan opuestos que hacían la pareja perfecta.

Y a pesar de que Hyunjin se mostraba siempre cómo un hombre con corazón de piedra, Minho con su sola presencia ablandaba su corazón. Era su mayor debilidad.

Y todos lo sabían.

Le cumplía cada uno de sus caprichos, por más grande que este fuera. Amaba consentir a su novio y ver su tierna sonrisa dedicada únicamente a él.

Al principio, Minho no se dejaba consentir por el mayor. Podría decir que hasta se sentía culpable de lo mucho que su mayor podía gastar en él sin preocuparse.

Pero ahora, que llevaban 4 años de noviazgo, podía decir que aquella etapa de "timidez" en ese aspecto había sido superada.

Podía pedir un capricho realmente costoso, y Hyunjin sólo respondía entregándole su tarjeta para que hiciera lo que quisiera con esta.

Pero no piensen que Minho es un aprovechado, claro que no. Muchas veces le comento a Hyunjin que podría encontrar un trabajo para no ser una carga para él, pero la respuesta del pelinegro era siempre la misma:

—"¿Para que quieres trabajar si puedo darte cada uno de tus caprichos sin problema? Hazme el favor de no ir a ninguna entrevista ni nada parecido".

Con el tiempo, Minho dejo de insistir. Pero aún así, recompensaba a Hyunjin de otra forma.

Resulta que hacía tiempo habían descubierto un nuevo fetiche, que se convirtió en el favorito de ambos. Solían aplicarlo siempre en la intimidad, y varias veces en cualquier momento del día.

Cómo por ejemplo, cuándo el menor se ponía meloso y necesitado de amor. O cuándo se sentía celoso, caliente o sensible, usaba ese fetiche a su favor. El daddy kink.

Y Hyunjin lo amaba. Minho se dejaba hacer tan sumisamente ante él en cualquier situación. Más aún cuándo esté mismo lo llama "Papi".

A veces, simplemente con su lengua podía dejarlo con las piernas temblando. Sus burdas palabras podían hacerlo mojarse y con sus dedos podía hacerlo sentir en las nubes.

También, cuándo Hyunjin castigaba a su novio, podía dejarlo un día entero con las piernas entumecidas y sin dejarlo caminar correctamente. Y aunque Minho podía pedir por piedad en esas situaciones, no lo hacía, porque era un pequeño masoquista que amaba ser tratado cómo un juguete y ser llenado hasta rebosar.

Eran sexualmente activos, tanto así que incluso no es necesario para ellos llegar a la penetración algunos días. Una simple metida de dedos, unos simples juguetes o un simple oral podía ser suficiente en algunos instantes.

Aunque claro, la penetración era su parte favorita.

Minho era tan pequeñito cómo un muñeco hecho de porcelana, que para Hyunjin era fácil manejarlo.

El gran miembro del pelinegro estiraba en demasía el coñito de su novio, asfixiandolo tan deliciosamente que inclusive el bulto de su polla podía notarse en el abdomen contrario.

Les gustaba la intimidad suave, con dulces besos, palabras y toques delicados. Así también cómo el sexo desenfrenado con golpes, llantos y gritos.

Sea cómo sea, siempre terminaban acurrucados juntos, sintiendo la calidad del cuerpo ajeno.

Cuándo empezaron a vivir juntos hace un poco más de dos años, fue cuando decidieron añadir la intimidad cómo parte de su rutina.

Y era maravilloso.

Actualmente, Hyunjin miraba a su pareja cambiarse frente al espejo del probador de aquella tienda dónde se encontraban.

Minho había escuchado por uno de sus amigos que habían llegado conjuntos muy lindos en aquel local, y el claramente necesitaba comprobarlo. Y bueno, quizás comprar algunos.

Hizo sus mejores pucheros para pedirle a su novio que lo llevará al centro comercial.

Y para sorpresa de nadie, el pelinegro acepto de inmediato.

—Jinnie, ¿Que opinas de este? —pregunto, dándose media vuelta para que el mayor vea el conjunto que quería comprar.

—Me fascina, bebé. —respondio, acercándose a apresar la pequeña cintura en sus grandes manos.

Y es que la diferencia entre ambos podía ser realmente adorable. Minho era tan pequeñito y delicado a comparación de Hyunjin.

El pelinegro podía manejar su cuerpo a su antojo sin problemas.

—Siento que mis senos resaltan mucho con esta blusa. —comento el menor mirándose en el espejo, sonriendo al ver al mayor situarse detrás de él y abrazándolo por detras.

—Tú trasero también. —dijo dándole una fuerte nalgada, y es que la diminuta faldita color crema hacia ver su trasero mucho más voluptuoso.

El menor dió vuelta levemente su cabeza y le dió un piquito a su novio.

—¿Vas a llevarlo entonces? —le pregunto al castaño.

Este asintió.

—Si papi. —murmuro mirándolo.

—No empieces. —regaño falsamente, generándole una risita al menor.

Comenzó a desabotonar la blusa para cambiarse e ir hacia la caja para pagar por ese conjunto y todos los demás que llevaría.

Al bajar los primeros botones los senos del menor quedaron al descubierto, siendo tapados únicamente por el sostén. Esto dejo ver a Hyunjin todos los chupones que el mismo había hecho la noche anterior en su piel. Sonrío orgulloso.

—Cámbiate rápido, pequeño. Falta poco para que cierren la tienda. —dijo dejando un beso en su mejilla y saliendo del vestidor.

Minho asintió sonriendo. Y mientras se cambiaba, una idea se instaló en su mente.

[...]

Habían llegado a casa finalmente, Hyunjin se encontraba preparando la cena para él y su novio. Mientras el último mencionado se había ido a la habitación un momento.

Se puso uno de sus conjuntos nuevos, la falda color crema y una blusa celeste pastel. Le gustaba mucho cómo se veía.

Tomó su teléfono y se dirigió a buscar a su novio.

—Jinnie. —lo llamo, ingresando a la cocina.

—¿Mmh?. —dijo apagando el fuego antes de voltear a mirarlo. —¿Te lo pusiste ya? —sonrio leve.

Minho sonrio cómo un niño pequeño.

—Sip. —se acercó al contrario. —¿Podemos tomar unas fotos?.

A Minho le encantaba tomarse fotos con Hyunjin, en cualquier momento o situación. Le encantaba crear esos recuerdos y congelarlos en fotografias.

Hyunjin dejó un piquito en sus dulces labios.

—Claro que sí.

Tomaron miles de fotos frente a uno de los grandes espejos que tenían en casa.

Unas abrazados.

Unas besandose.

Y otras un poco más subidas de tono.

Estuvieron unos 30 minutos en ello, hasta que finalmente el castaño se sintió satisfecho con todas las fotografías.

—¿Feliz?. —pregunto el pelinegro, viendo fijamente a su pequeño novio ver las fotos con detenimiento.

—Sipi. —confirmo, dejando su teléfono aún lado y se acercó a abrazar a su novio, este lo aferró inmediatamente, posesivo

Hyunjin lo miro unos segundos en silencio antes de hablar.

—¿Quieres pedirme algo más, no?

Minho abrió los ojitos sorprendido.

—¿Q-que te hace pensar eso? —tartamudeo un poco.

—Tu voz entrecortada y el cómo jugabas con nuestro anillo. Siempre haces eso cuando estás nervioso o ansioso. —solto con simpleza.

Había olvidado mencionar que su novio era muy observador. Lo conocía perfectamente de pies a cabeza, sus gestos y sus significados, podía descifrar si algo le ocurría simplemente mirándolo.

Ese era uno de todos los detalles que lo hizo enamorarse de Hwang Hyunjin.

—Me atrapaste. —hizo un pucherito. —Pero si...quiero pedirte algo.

—¿Que quieres, precioso?.

Tardo unos segundos en contestar.

—A tí... —murmuro. —Quiero que me folles, papi.

La mirada de Hyunjin se oscureció.

—Planeaba hacerlo de todas formas...desde que te ví vestido así he tenido ganas de comerte.

Minho gimió bajito al sentir unas frías manos adentrarse en su falda, amasando sus nalgas y apretando estás con fuerza.

—Quiero que me comas, papi. —gimoteo —Rompeme, lléname con tu semen y déjame otra vez sin caminar.

Termino de decir su oración y los labios ajenos se acercaron a devorarlo con fuerza. Sin romper el beso cargo al pequeño para dar camino a la habitación.

Al llegar a la cama lo soltó y aventó al suave colchón, inmediatamente se le subió encima dejando a Minho prisionero, a total disposición de ser devorado.

Tomó las mejillas contrarias e hizo que hiciera su cabeza a un lado, dando a relucir su lechoso cuello. Se acercó a él y apreso la piel entre sus labios, dejando aún más marcas y mordidas.

Con su zurda desabotonaba la blusa del menor, se la quito e hizo lo mismo con el sostén y bragas.

Minho tomó a Hyunjin del cuello y lo acercó a su pecho. Este se dejó hacer, abriendo su boca para apresar entre esta las suaves tetas.

Mientras lo hacía bajo una de sus manos y la adentro en la faldita, tocando el coñito ya húmedo del menor, acariciando este con su palma y dando uno que otro azote.

—Ngh, papi...¡Ah! S-sigue.

Hyunjin jadeó cuando Minho apretó sus hombros con fuerza. Aferrándose a él.

—Pequeña cosita sucia...disfrutas tanto que te azote el coño. —dijo con voz ronca, azotando otra vez.

Introdujo tres dedos en el apretado coño, hundiendo estos con fuerza, llegando hasta el nudillo. Minho chillo entre dolor y placer.

—¡Papi! —sollozo. —¡Duele!

Pero Hyunjin no se detuvo.

—Pero te gusta que duela, ¿No es así? —tomo su mentón con fuerza. —Recuerda lo que eres, una puta. —se acercó a comerle la boca sin dejar de estimular su coño, el pequeño castaño intentaba seguirle el ritmo del beso, pero era muy complicado debido a todos los gemidos que salían de su garganta,

En el sexo Hyunjin solía hablarle con palabras fuertes y maldiciones, y en vez de molestarle o hacerlo sentir mal, le encantaba.

Sin dejar de mover sus dedos, Hyunjin con su pulgar acaricio el clítoris.

Cómo pudo, Minho chillo un;

—¡P-papi! ¡Voy a-!

No pudo terminar su oración, su orgasmo lo tomó por sorpresa. Chorros de su squirt salían de manera desordenada de su abusado coño rosita.

Suspiro rendido y exhausto, pero sabía que faltaba la mejor parte.

—Abre, pequeño.

Obedeció y los mismos tres dedos que antes estaban en su interior ahora estaban en su boca, degustando su propio sabor.

El mayor retiro los dedos de su cavidad bucal y comenzó a desvestirse, bajo la atenta mirada hambrienta del pequeño.

La erección se levantó contra su abdomen, el líquido preseminal comenzaba a fluir.

Se recostó al lado del menor y lo tomo por la cintura alzandolo, dejándolo sobre el. Sabía lo que su mayor quería.

Tomó entre sus pequeñas manos aquel trozo de carne, masturbandolo lentamente.

—Quieres chuparmela, ¿No es así?. —vio al contrario asentir, le dió una certera bofetada en una de sus mejillas, sin causar real daño. —Responde bien. ¿Quieres chuparmela?. —pregunto otra vez.

—Por favor, papi...déjame hacerlo.

Hyunjin le guiño el ojo, indicándole que empezará con su labor.

El pequeño tomó entre sus manitos el miembro contrario, beso la punta y chupó cómo si de una paleta se tratase a lo largo del falo, lo hizo durante unos minutos. Pero el pelinegro comenzaba a fastidiarse.

Tomó con fuerza su cabello y habló.

—Deja de jugar y métela a tu boca de una maldita vez. —dijo molesto.

—Pero papi... —murmuro con fingida inocencia.

—Obedece y abre la boca, Lee.

—¡No me digas así! —chillo, frunciendo el сеño.

—Entonces hazme caso, bebé.

Minho soltó un sonido de reproche, pero aún así obedeció como siempre, abrió su boca e introdujo el miembro contrario. Subía y bajaba su cabeza y con sus manitos masturbaba lo que su boca no alcanzaba.

Levantó su vista y miró al contrario con ojos tiernos, mirándolo de la manera más inocente posible, cómo si no estuviese haciéndole una mamada a su novio, un acto tan sucio pero tan excitante.

Y sabía que lo estaba haciendo bien. Hyunjin gemía roncamente en voz baja y tiraba su cabeza hacia atrás.

—Vas a tragarlo todo cómo el buen bebé que eres, ¿Verdad?. —murmuro mirándolo fijamente.

Minho sacó el pene de su boca para contestar.

—Si papi... Dámelo todo.

—No te detengas, estoy por correrme.

Minho asintió, tomó aire y metió aún más profundo el miembro ajeno a su boca, tuvo arcadas pero no iba a detenerse. Tampoco era cómo que se lo permitieran.

Unas pocas succiones más y Hyunjin se dejó ir, soltando toda su esencia en la boquita de Minho. Este trago cada gota, gustoso y feliz.

Al sacar la polla de su boca, Minho se acercó más a su novio, rozando sus narices con cariño. El contrario apreso sus nalgas, apretandolas con fuerza.

—Papi... —gimio sobre sus labios. —El collar. —dijo bajito.

—¿Quieres tu collar?. —el menor asintio. —Eres un pequeño masoquista. —dijo azotandolo de nueva cuenta.

Minho soltó una risita.

—A papi le gusta que sea así. —solto. —Y no puede negarmelo.

—Claro que no. —dijo con simpleza. —Si quieres tu collar, ve tu mismo por él. Sé un buen bebé.

Inmediatamente el castaño se levantó y corrió a buscar dicho objeto. Cuándo el mayor vio a su novio salir del cuarto se dirigió a uno de los cajones, de dónde saco una botella de lubricante y un plug. Los dejo sobre la cama pero dejándolo a su alcance de todas formas.

En eso el menor volvió con dicho collar.

Aunque más bien, era un collar que tenía una pequeña correa, con el que disfrutaba cuándo su novio lo golpeaba con la misma.

—Date la vuelta.

El pequeño obedeció al instante cómo si estuviese hipnotizado. Sonrío satisfecho cuándo sintió el collar atado en su cuello.

Un gritito se le escapó cuando sorpresivamente Hyunjin lo golpeó con la correa en uno de sus muslos.

—A la cama, ahora. —ordeno tirando la mencionada correa. —Te quiero boca arriba y abre bien las piernas.

Minho obedeció sin rechistar, se recostó boca arriba y abrió sus piernas lo más que pudo. Dejando así a la vista su húmedo y rojizo coño.

Hyunjin se le acercó lentamente, cómo si fuese una bestia a punto de devorar a su presa. Y precisamente eso haría.

Dejó caer su rostro entre las piernas de su novio, comenzando a chupar y estimular su dulce coñito. Sacándole gritos agudos a Minho.

—¡Papi! Ngh, ¡O-oh, papi!

El sonido de los lenguetazos hicieron eco en la habitación, y ni hablar de los gemidos de Minho. Estos se oían aún más fuertes.

—¡Voy a correrme! —aviso en un gritito

Hyunjin se detuvo abruptamente.

—No lo harás. —pronuncio. —No hasta que esté enterrado en tí.

Sin dejar al menor procesar lo dicho alineó su miembro y empujó, una corriente eléctrica sacudió a Minho y un espasmo lo atacó. Grito rotamente el nombre de su mayor, aferrándose a su gran espalda y enterrando sus uñas ahí.

—¡OH JIN!

Hyunjin lo azoto con la correa haciéndolo gemir.

—¿Disculpa? ¿Cómo me llamaste? —cuestiono azotando otra vez.

—P-papi. —lloriqueo. —Lo siento, n-no me di cuenta.

El pelinegro no contesto, comenzó a arremeter contra él pequeño cuerpo ajeno inmediatamente, embistiendolo con fuerza, haciendo al menor rebotar en la cama y el respaldo de esta golpeaba contra la pared.

—¡Papi! —sollozo.

Minho tenía el juicio completamente nublado, ninguna palabra coherente salía de su boca, solo balbuceos y sollozos. No podía pensar con claridad, cualquier pensamiento era borrado debido al inmenso placer y solo podía pensar en su novio llenandolo.

Sus tetas rebotaban con tanta fuerza que llegaba a ser doloroso. Tomó estás entre sus manos, deteniendo un poco el fuerte movimiento.

—Suelta. —le ordenó el pelinegro apenas vió la acción hecha por el menor, pero Minho estaba muy ido como para comprender bien lo que este decía. —Di una orden, Minho. —dijo molesto, apretando el cuello contrario con fuerza moderada.

Minho solto un gemido ahogado y sus ojos se llenaron de lágrimas de placer. Sacó sus manos de sus senos y las dirigió sobre las de mayor que aún seguían en su cuello.

Hyunjin se acercó para besarlo fuertemente, con su lengua recorría cada rincón de su cavidad bucal sin problemas, era un beso desordenado y obsceno, pues el castaño callaba sus desgarradores gemidos en el beso.

En un movimiento rápido Hyunjin invirtió las posiciones, dejando a Minho sobre él y haciendo que lo montará. El castaño finalmente dejo caer las lágrimas.

Con sus pocas fuerzas se autopenetraba y saltaba cómo un pequeño conejito, sus gemidos haciéndose más altos e importandole nada que alguien externo los escuchará.

Que supiera todo el jodido mundo lo mucho que su amado lo hacía disfrutar.

Cuándo sus piernas perdieron fuerzas el mayor tomó impulso de sus pies para seguir con el mismo vaiven rápido. Ante esto Minho cayó sobre el cuerpo de Hyunjin, con sus brazos aferrándose débilmente al cuello contrario y su cabeza gacha.

—Papi, voy a correrme. —le notifico en un sollozo.

Hyunjin también iba a hacerlo, y deseaba ver el rostro de su novio cuándo lo llenará.

Tomó sus cabellos con fuerza y lo hizo levantar la cabeza, dejo marcas en su cuello lechoso y embistiendo rápidamente con sus últimas fuerzas llegaron al preciado orgasmo.

Minho se corrió de manera desastrosa y ruidosa cómo siempre. Hyunjin dejó salir todo su semen en el interior ajeno. El castaño podía jurar que sentía toda la carga de su novio en su útero.

Hyunjin se dió la vuelta y dejo a su menor a su lado, el pequeño cuerpo cayó débil al colchón.

Cuando Hyunjin finalmente saco su miembro, antes de que algo de su esencia se escurra, coloco el plug en su coñito cómo una especie de tapón para que toda su esencia quedara ahí.

Era algo que siempre hacían y disfrutaban, Hyunjin llenaba hasta el borde a su novio, dejando su vientre hinchado, y lo dejaba con un plug un buen rato. Esto para luego retirarlo y ver los restos de su esperma caer por el abusado coñito y deslizarse por los muslitos del menor.

Le quitó la falda que a estas alturas estaba completamente empapada. También retiro el collar y se tomó un minuto para apreciar la belleza de su niño.

—Papi... —llamo el castaño, su voz tan baja y débil cómo la de un niño pequeño. —Ven, por favor.

Levantó sus bracitos pidiendo que lo abrazará. Inmediatamente Hyunjin lo atrapó en un abrazo protector.

Beso los párpados, mejillas, frente y labios de su bebé. Disfrutando oir la risita que este soltaba ante todos los mimos que recibía.

Cuando finalmente Minho conecto sus orbes, se lanzó a besar a su pareja. Un beso cargado de amor y sentimiento.

Y es que estaba seguro de que haber conocido a Hwang Hyunjin, había sido la mejor coincidencia de su vida.

—Te amo, papi. —le dijo antes de caer dormido en sus brazos.

—También te amo, bebé. —respondio, tapándolos con las mantas y cayendo en un sueño profundo.

En la comodidad de los brazos del amor de sus vidas.

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Great Character

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Strong Dialog

3

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author

diosito te pido un hombre como hyunjin 🙏

7 months

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