Ecos del tiempo

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Summary

Viajar en el tiempo no estaba en los planes de Hope. Involucrarse en la cacería de un asesino en serie tampoco. Y enamorarse de un chico en 1985... muchísimo menos. Ella solo quiere salvar la vida de su madre, él quiere salvar a la suya. Dos polos opuestos que terminan chocando en busca de respuestas. Y un asesino en serie que sigue sus pasos. ¿Será capaz ella, de regresar con vida?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

16 de noviembre de 1985

Esa tormentosa noche presenciaba soledad por las calles de Cerro Velo. Aquella lluvia torrencial se había vuelto un aguacero que ahogaba y cubría cada centímetro del pueblo incluyendo la terracería que daba a la montaña Velo. La cual, convertida en lodo, envolvía sus zapatillas con cada paso veloz que daban. Sus respiraciones agitadas no eran únicamente por el intento de salvar sus vidas. Estaban aterrados.

Ambos se miraron a los ojos, escondidos tras un montón de cajas, esperanzados de que nada malo les sucediera. Él le indicó que no hiciera ningún sonido, ella asintió moviendo su cabeza de arriba a abajo.

Se habían protegido de la lluvia en un depósito.

Luego de ver aquella horripilante escena no pudieron hacer más que correr. El asesino estaba detrás de ellos y lo sabían.

Ella se cubrió la boca con ambas manos al escuchar las botas pesadas del asesino sobre aquel azulejo. Apretó sus ojos, aterrada rogando para que el agua que le escurría del cuerpo no hiciera tanto ruido al caer al suelo.

―Pueden esconderse todo lo que quieran. No escaparán de mí. ―Aquella terrorífica voz le puso los pelos de punta. Tragó nerviosa y al abrir los ojos encontró a su compañero alzando un palo de madera. Ella no sabía de dónde lo había sacado, sin embargo, él estaba ahí, mirando a la expectativa cómo la figura que los aterrorizaba pasaba caminando frente al montón de cajas. Fue entonces cuando escuchó un grito. El muchacho le dio un golpe y rápido tomó su mano para que salieran huyendo de ahí. De nuevo se encontraban bajo la lluvia torrencial corriendo hacia la carretera.

―La policía no tardará en venir. ―Gritó el muchacho sobre el sonido del aguacero. ―Sí vamos hacia allá, ―señaló detrás de un depósito de agua. ―encontraremos la carretera.

―¿Y sí nos encuentra? ―El muchacho miró de nuevo hacia el lugar de donde habían salido. Aún no había señas del asesino.

―Esperemos que no. ―Volvió a tomar su mano y continuaron corriendo. Luego de casi caerse en un agujero lleno de agua lograron llegar a la carretera. No veían señas de ningún auto a la vista. Continuaron corriendo hasta llegar lo más cerca del pueblo. Fue ahí cuando escucharon el sonido de la sirena. Cuando ella se dio la vuelta notó que el asesino les pisaba los talones.

―¡Corre más rápido! ―Exclamó ella y ambos hicieron lo mejor posible para que sus piernas no les pesaran tanto. Entre la bruma y el aguacero podían ver a la policía acercarse. Estaban a nada de llegar justo cuando el asesino la tomó del hombro. Soltó la mano del muchacho y a duras penas pudo detener el brazo que sostenía el cuchillo que iba directo a su corazón. Él le dio una patada en el rostro al asesino, cubierto por una máscara de lobo, y se apresuró a levantarla, justo cuando la policía apareció. El asesino intentó acercarse a ellos, pero los policías lo amenazaron con la pistola.

―¡Baja eso o disparamos! ―No le importó, dio un par de pasos y el policía le soltó un disparo en el hombro causando que cayera al suelo. Pronto los demás policías se acercaron para apresarlo.

Los chicos se miraron aliviados, por fin había terminado aquella pesadilla. Compartieron un abrazo, lleno de alivio. Por fin eran libres.

(...)

―¿Hanna Jones? ―La muchacha alzó la mirada al escuchar su nombre. La enfermera le brindó una pequeña sonrisa. ―¿Cómo sigue su tobillo?

―Me duele menos.

―Es un alivio. Por suerte solo se trató de un doblón. No hay fractura ni esguince. El doctor vendrá en unos momentos para explicarle todo junto con sus padres. ― La muchacha asintió. ―Es una suerte que hayas sobrevivido. Debes estar contenta de estar viva. ―Hanna simplemente asintió. Recordar lo que había vivido las últimas horas no era de su agrado y tampoco lo era el comentario de la enferma. Ella no entendía la pesadilla que había atravesado. Esa era una marca que jamás podría borrar.

Luego de aquello no pudo evitar sentirse hostigada. Su habitación se llenó de policías, compañeros de clase y periodistas. Personas que en su vida le hubieran prestado atención hasta ahora, porque había sobrevivido al asesino más peligroso del pueblo, elLobo oscuro. Le decían así por su increíble velocidad, su máscara y su marca de asesino. Dejaba a sus víctimas destripadas cuál lobo devorando a una oveja. Era una persona horrible.

Luego de unos cuantos días, recibió la visita del chico que le salvó la vida. Lawrence se paró frente a ella con una venda sobre su frente y un raspón en su rostro.

―¿Cómo te encuentras? ―Le preguntó.

―Mejor.

―Me alegra. ¿Vino tu novio? ―Ella asintió sintiéndose un poco avergonzada por la palabra. ―Será mejor que te cuide muy bien, lo necesitarás.

―¿Te irás? ―Él asintió. ―Mi vida ya no pertenece a este lugar. Además, soy como un fantasma.

―¿De qué hablas?

―Al parecer nadie sabe que fui sobreviviente del asesino.

―¿Por qué?

―Tu hiciste la llamada al 911 cuando estabas sola. Pensaron que yo te encontré en la carretera. ―Ella se quedó en silencio. ―Es para mejor, la atención mediática no es lo mío y además, no me interesa ser un héroe. No después de todas esas muertes.

―Si con eso te sientes mejor.

―Lo estoy. ―Confesó. ―Así que será mejor que olvides esto y sigas con tu vida.

―¿Crees que pueda hacerlo?

―¿Por qué no? ―La chica suspiró. ―No dejes que ese loco te quite tu paz. Vive tu vida, como yo lo haré con la mía. ―Hanna asintió. ―Bien, será mejor que me vaya.

―Espera Lawrence.

―¿Sí? ―La miró con atención.

―Gracias por salvarme.

―A ti. Gracias a lo que hiciste sigo con vida. ―Se acercó a ella y la abrazó. Ella sabía que era una despedida. ―Vive a salvo Hanna.

―Tu igual. ―Las lágrimas se acumularon en su rostro. El muchacho se las limpió y luego se alejó para salir de la habitación sabiendo que aquella sería la última vez que vería a la chica.

Hanna salió del hospital al día siguiente.

De pronto era la sobreviviente delLobo Oscuroy todos querían ser amigos de lafinal girlde aquella matanza.Hanna sabía que eso no valía la pena. Sin embargo, tenía que seguir adelante.

El tiempo avanzó como si nada. Sobreviviendo, enfrentándose a la vida, cada día, esperando que el Lobo oscuro jamás volviera por ella.

Pronto se graduó de derecho en la universidad y más tarde formó una familia. Más no esperó jamás, que aquel hombre que le había quitado amigos, compañeros y los pocos buenos recuerdos de su juventud, escaparía de la prisión en busca de aquella víctima de la que no pudo deshacerse.