La generosidad bajo sospecha.
El aire en el pequeño y orgulloso poblado de H'anz Mitzins tenía aroma constante a leña quemada y el dulce perfume de la tierra reciban removida. Era un lugar donde la laboriosidad y la esperanza convivían. Cada miércoles esta rutina tranquila se veía interrumpida por la llegada más esperada: El rey Elec Renoux.
El rey Elec 65 años,era un hombre de precensia noble,su cabello castaño salpicado de notable canas enmarcaba una tez blanca,y unos ojos café que,pese a la bondad que irradiaban,cargaba el pesi debla corona. No venía a exigir tributos,sino a entregarlas.
Elec se bajó de su carruaje con una leve rigidez en la rodilla,Pero con la determinacion intacta. Sus guardias,liderado por su amigo de toda la vida el capitán Oswaldo Tewbothisqui,estaban ya organizando las entregas.
—¡Para el fondo de seguridad del poblado,hemos traído 2.000 libras! y un destacamiento para reparar y reforzar los muros del granero que el invierno castigó. Anunció el rey,y su voz resonó sobre el murmullo de la gente.
La generosidad del rey era famosa en todo el territorio,dedicaba sus recursos a garantizar el bienestar y la dignidad de sus súbditos,una rareza en tiempos de monarcas con la conquista.
El capitán Oswaldo se acercó a su rey,observando con admiración a la gente que lo rodea a.
—Magestad. Parece que este día le asienta mejor que cualquier festín en el palacio. El pueblo lo revitaliza.
El rey sonrió,sintió la energía que le influia la gratitud popular.
— Es el mejor tónico,amigo mío.¿Qué mayor satisfacción puede haber que ver cómo lo que has prometido proteger no solo sobrevive,sino que prospera?.
—Es una verdad irrefutable. Sin embargo,temo que está misma luz que usted irradica despierte una oscuridad considerable en el exterior.Su virtud es un imán para la envidia. Las nuevas que llegan del reino del Berlín...
Un guardia que supervisaba la descarga de herramientas se sumo a la cautela de su capitán.
—El capitán se equivoca su Magestad. El rey Escott de Berlín no puede entender a una monarca que invierte en paz en un lugar de poder militar. Nos juzga ingenuo,e incluso débiles.
El rey enderezó su postura,y la firmeza de su carácter saliendo a flote.
— Que nos juzguen como les plazcan,mi verdadero poder no está en un abovedad,que ellos se dediquen a contar monedas nosotros seguiremos dedicados a construir un reino fuerte desde sus cimientes.
La conversación cesó Pero la advertencia permaneció flotando en el aire,la bondad de Elec habia convertido a H'anz Mitzins en un blanco de ambición, especialmente para el rey Escott.
Lejos del bullicio del pueblo,en el silencio y vasto palacio real,la preocupación residia. La reina Emaleth D'ascoli de 45 años ,una mujer de cabello rubio rizado y penetrantes ojos celestes caminaba por sus aposentos. Ella y el rey habían ejercido juntos sin lograr concebir un varón.
Está esterilidad se había convertido en el punto de la vulnerabilidad del reini. Ante la fat ade descendencia directa, la corona debía pasar al hermano del rey.
Elec había anunciado que su hermano menor,Eutor de 40 años seria coronado el próximo año. Eutor,aunque poseía el mismo apellido carecía del carácter de su hermano,consumido por una envidia desde la niñez,Eutor solo veía la corona como el trofeo que por derecho de nacimiento Elec le había arrebatado.
Esa tarde,La sirvienta Liesl,se encontraba limpiando el estudio privado del principe Eutor. Sus manos se movían con la eficiencia que la caracterizaba, puliendo los adornos y sacudiendo el polvo de los libros.
Al pasar el paño por la mena de un escritorio ricamente tallado, notó un leve desnivel en el forro de terciopelo, descubrió una ranura oculta de donde extrajo un pergamino doblado sin el sello real. Su destinatario escrito con una caligrafía que Liesl reconoció al instante,como de Eutor.Era inquietante:
"Para Escott,rey de Berlín."
— ¿Escott,el enemigo del rey.?
El pánico se apoderó de ella,Liesl cuya lealtad al rey y la reina sintió que su deber era mayor que su miedo.Desdoblo la carta y leyó.
El contenido era una colección de traición. Eutor expresaba su regocijo por la inminente coronación y prometí aa Escott la división del reino:
"La mitad de las riquezas y la mitad de los regimientos militares de H'anz mitzins te las ofrecerte a tí."
La misión destilaba el odio y el resentimiento de Eutor hacia su hermano.
A altas horas de la noche Liesl se deslizó a los aposentos privados del rey.
—Mi rey,mi reina les ruego me disculpen por la hora y la interrupción,Pero he encontrado algo que no puede esperar.
La reina se levantó al ver la palidez y el temblor de La sirvienta.
—¡Por Dios!,habla. Tu rostro es el de una aparicion. ¿Qué ha ocurrido.?
Liesl extendió el pergamino ante ellos mientras sus manos temblaban.
—Lo encontré en el estudio del principe Eutor,lo he leído. Y temo que el peligro es inminente.
El rey tomo el documento sus ojos se oscurecieron al leer el nombre de Escott. Al asimilar El contenido,el pergamino se le resbaló de los dedos,cayendo al suelo con un ruido seco.
—¡Es imposible! ¿Mi hermano...con nuestro enemigo jurado? ¡La traición más abyecta.!
La reina,con una calma forjada en años de realeza, recogió el papel.
—No hay duda esposo,es su letra,el cree que su coronación es inevitable y por envidia y resentimiento planea desmembrar nuestro reino y entregarlo.
El capital Oswaldo,que hacía guardia entro al oir el clamor.
—¿Qué clase de desgracia a caído sobre vosotros,Magestad.?
El rey señaló la carta en el suelo.
—El pero tipo de desgracia,capitán. La traición de la Sangre de mi hermano.
Tras leer el documento,el capitán apretó la mandíbula,su rostro reflejaba ira.
—¡Debemos arrestarlo,al amanecer.!...¡Declararlo traidor.!
— No. Su estrategia es separar al próximo año,a la coronación,si lo exponemos ahora atacará de inmediato,sin la corona. El dolor es saber que le entregue todo por la ausencia de un varón.
— Pero la solución no ha desaparecido,mi rey. Aún podemos actuar.
El rey se tomó un momento para controlar la furia,fijando la mirada en su esposa.
—Tienes razón, Emaleth. Este vilacto nos ha mostrado el único camino para proteger a H'anz Mitzins de la destrucción. La única solución es conseguir un varón,debemos asegurar la sucesión antes de que Eutor pueda ejecutar su plan.
La reina asintió con una expresión de profunda seriedad.
— Asumiremos esta tarea,será nuestra máxima prioridad y nuestro juramento al pueblo.
El rey se dirigió a Liesl y Oswaldo,su voz baja y cargada de gravedad.
— Este secreto,debe quedar enterrado está noche.Eutor debe seguir creyendo en su ilucion. O nos atacará antes de que podamos defendernos. Liesl debes regresar a su estudió ahora mismo. Coloca la carta exactamente dónde la encontraste. No debe haber ni la mas mínima señal de que esto fue descubierto.
La sirvienta se inclinó con absoluta devoción.
— Lo hare,Magestad.
— Y tu,Oswaldo debemos seguir tratando a mi hermano con la misma cortesia,por difícil que sea. La justicia llegará,Pero con paciencia y estrategia,el futuro ahora depende de un hilo,y ese hilo debe ser un hijo.
A partir de esa noche,el palacio real se convertirá en un escenario de falsas apariencias con los monarcas comprometidos en la misión urgente y vital de asegurar un heredero.