Chapter 1
Entre arboledas y piedras con formas magnificas, el sonido de los pájaros y el baile de las ramas de las plantas leñosas y vivaces.
Con una sonrisa marcada en sus suaves fracciones, el brillos de sus ojos azules resplandeciente reflejando como un espejo cada punto de su atención. La sonrisa de sus labios rojos siendo más visibles por sus piel blanca como la representación del invierno. Sus cabello blanco irradiaba por los rayos del sol que atravesaban las capas de los árboles, creando reflejos de luz casi mágicos.
De forma suave su mano aterrizó sobre una piedra, pudo sentir el contacto con el musgo, húmedo y blando, el musgo crecía sobre las piedras y troncos de los árboles por ser una zona húmeda, perfectas para darle un lugar para crecer y desarrollarse.
Cada pisada suya se hundía entre el lodo, el color café impregnado en sus botas especiales para zonas similares. Despreocupada sin temor a ensuciarse con tal continuar sus recorrido por esos senderos. La lluvia, como si tuviera preferencias, decidió impactar en ciertas zonas y otras no tanto, porque mientras más avanzaba más seca se encontraba el suelo.
Apoyándose de la ramas y algunas rocas continuó caminando, deteniéndose algunas veces para admirar a los animalitos e insectos que hacían aparición. Era un lugar con sus propios encantos, con historias de por medio.
De entre las arboledas y sus ramas, desde los lugares más impenetrables se decía que hacían aparición extrañas presencias, con energías rozando la piel, elevando cada pelo de él. Presencias de mitos y leyendas, contadas una y otra vez hasta perderse la veracidad de ellas.
Historias donde extrañas criaturas aladas y diminutas volaban sobre los pétalos de las flores. Otras dónde la presencia de sombras oscuras se mantenían ocultas en la oscuridad vigilando cada paso. Contaban que era si el bosque fuera cubierto de un manto oscuro, capaz de distorsionar las realidad.
A las profundidades donde los árboles estaban más unidos y caminar entre ellos se volvía imposible se decía que nadie podría sobrevivir en el, un lugar donde las tinieblas te consumían para jamás volver a aparecer, donde el sonido de tus gritos no sería percibo solo consumido por la noche.
Kristel siempre quiso saber si realmente existían seres tan misterios, quería saber más de aquél bosque, era como si la estuvieran llamando. Como si a susurros le pidieron acercarse más a involucrarse.
Sin embargo jamás asistía en los días nublados o lluviosos, tampoco asistía de noche. La razón era porque solo de día podía admirar y analizar todo lo que fuese posible. Recorrer los senderos alrededor del bosque, porque hasta el momento no se había atrevido a ir más profundo.
Aquél como muchas otras veces se dirigía hacia un frondoso árbol de enormes y largas ramas. A Kristel le encantaba sentarse bajo el mismo, ya que la protegía con sus ramas y hojas del sol. Podía estar en un lugar fresco, además, en ese lugar se podía apreciar gran parte de los demás árboles y naturaleza.
Kristel jamás se cansaba de observar, aunque sea un momento, aquél hermoso paisaje y en especial elvar la frente para ver a través de todas las hojas del enorme árbol.
Una suave brisa del viento abrazo su piel, la calidez de la naturaleza le hizo sentir más que cómoda, era prácticamente el legar dónde no pensaba en las afueras del llamado bosque Sanctum of Visions.
Una sombra se vislumbró sobre el suelo, siendo la forma de una ave en vuelo. Kristel elevó la mirada hacia el cielo solo para captar a la criatura de verdes alas desplegadas, sus brillantes plumas verde-azuladas eran fácilmente captadas en la ave.
La ave dió varias vueltas en el cielo hasta que descendió hasta descender sobre la palma extendida de Kristel. Fyr era su único amigo aunque no fuera humano, los chicos de su edad la consideraban una laco y siempre se mantenía lejos de ella.
A Fyr lo encontró cuando todavía era un pajarito bebé, cuando no podía explorar las zonas con el aleteo de sus alas. En aquél entonces lo rescató llevándolo a su casa. Le dió cuidados y lo mantuvo con ella hasta que el pajarito aprendió a volar por si solo.
Cuando Kristel consideró que era el momento de liberarlo el animalito ya no quiso separarse de ella. Y desde entonces la acompañaba a los alrededores mientras ella dibujaba o leiayun libro.
Fyr se mantuvo un momento en su palma hasta que despegó el vuelo y aterrizó sobre una de las frondosas ramas del árbol.
Cerca de Kristel se encontraban varias flores de lavanda silvestre, su hermoso morado abundaba al ser varias. Kristel las observó. Ella soñaba con algún día tener su propia linea de perfumes. Nunca comprendió porque los aromas la cautivaban.
Desde pequeña su mente se rodeó de tantas preguntas. Vivía con su abuela ya que sus padres habían fallecido cuando tenía tres años. Su abuela es su tiempo de juventud había fabricado algunos perfumes pero solo los hizo para la familia porque no supo cómo continuar aquél sueño.
Como su abuela sabía sobre el tema a ella desde niña le encantaba hacerle preguntas respecto a los perfumes, los aromas y su preparación. Solían salir a recolectar flores y hacer pequeños perfumes por diversión.
Pero más que ellos se volvió un sueño de Kristel. Ella quería crear aromas únicos para cuativar. Tantas preguntas rondaban su mente. ¿Cómo eran unos simples perfumes capaces de cautivar a la gente? Tanta gente se estancaba con el aroma de alguien, pero aquél aroma no era más que el perfume unido a sus recuerdos.
Los aromas estaban por todos lados sin importar que fuera, sin importar si eran buenos o malos. Para ella los aromas no eran solo aquél en productos químicos, sino todo lo que tuviera aroma, desde el olor del pan de cada mañana hasta la humedad de la tierra.
Por eso le encantaba recorrer y conocer nuevos aromas, busca algún día fabricar los perfumes que llevasen a las personas a sentirse con el aroma que buscaban, desde conservar un aroma del pasado hasta nuevos aromas.
Se recostó bajo el grueso tronco del árbol, varias raíces sobre salían, quién sabe hacia dónde terminarían. Decidió sacar su libreta de dibujos para tratar de dibujar un pequeño gusano que avanzaba sobre una hoja.
Tenía bastantes dibujos de la naturaleza, animalitos y hojas.
Tan ensimismada que estaba no sé dio cuenta que el sol, a lo lejano, se despedía de un día más mientras desaparecía entre las montañas. Sin duda la fecha de diciembre estaba más cerca porque día a día duraba menos la presencia del sol.
Al darse cuenta se levantó de su lugar y comenzó a sacudirse la ropa, después guardó sus materiales en la mochila. Siempre le sorprendió lo rápido que el tiempo pasa mientras se encontraba haciendo lo que le gusta, ella siempre sentía que le sobraba tiempo hasta que se daba cuenta de la hora.
Cuando ya tenía todo se acomodó la mochila en sus hombros y buscó a Fyr para irse. Recorrió el lugar con mirada, pero no estaba donde lo había visto por última vez.
Inició a recorrer para buscarlo, hasta que escuchó lo gruñidos de un animal, al parecer trataba de alcanzar a algún otro animal. Decidió acercarse y se dió cuenta de que la ave estaba siendo asechada por un coyote.
Aquél mamífero carnívoro parecido al lobo estaba tratando de alcanzar a Fyr que estaba atrapado en una de las ramas inferiores de un árbol. Al perecer Fyr estaba enredado con algunas platas enredaderas que crecían en en árbol.
La ave trató de elevar el vuelvo pero le era imposible, y al ser una rama inferior estaba bastante cerca de la superficie facilitaba todo para el coyote.
Kristel, con el corazón palpitando muy fuerte por el miedo, tomó varias piedras y una rama del suelo y avanzó hacia el coyote. Estaba más que decida a proteger a Fyr, no podía permitir que el miedo la consumiera, por lo cual aventó las piedras hacia el coyote. Cómo demonios no me di cuenta de que Fyr estaba en peligro», pensó.
Se acercó velozmente sacudiendo las manos para que el coyote se fijara en ella y no el Fyr. Aún mantenía la rama en una de sus manos
El coyote retrocedió y con su oscura mirada volteó hacia Kristel. Ella, al darse cuenta de que el animal fijó su mira, le lanzó otros objetos para asustarlo.
Los ojos hambrientos y brillantes del coyote la miraran hasta que retrocedió y se alejó del lugar.
Una vez que el coyote se alejó, ella se acercó al pajarito y lo estuvo desenredando. Kristel se alegró de haber logrado ayudar a su único amigo, su corazón aún palpitando fuerte porque su amigo estuvo en peligro.
Mantuvo a Fyr suavemente entre sus brazos, con los ojos húmedos, al pasar el peligro su cuerpo al fin reaccionó a sus emociones. Tenía tanto miedo de perder a Fyr. Se mantuvo un con Fyr hasta que se tranquilizó.
Se limpio los ojos y soltó a Fyr. Después observó a su alrededor. Fue entonces que un nuevo miedo la invadió, no recordaba haber avanzado tanto hasta el punto de perderse.
Analizó cada árbol tratando de recordar el camino. Pero ninguno de aquellos senderos le era conocido. El chirrido de las ramas secas daba la sensación de que el tiempo se había detenido dejando solo esas ramas en movimiento, era como si aquél también estuviera presenciando todo por unos momentos y había decidido dejar su labor por unos segundos.
Del suelo empezaron a emerger sombras que con su presencia devoraban todo rastro de luz que provenía de la luna llena. Poco tardaron en llegar donde Kristel permanecía hipnotizada presenciando. Arrastrándose como esferas flotantes.
Kristel vio como más y más sombras inundaban todo el lugar. Permanecía inmóvil con Fyr en brazos, su corazón palpitando de forma más rápida de lo normal, con el cuerpo temblando por lo desconocido.
Las sombras se apilaron entre ellas creando un oscuro remolino aelevando las hojas y ramas caídas que la terminó de rodear por completo. Kristel se cubrió el rostro con una mano. Poco a poco todo lo que había sido elevado comenzó a descender nuevamente acompañado de fuertes laments, mientras el eco de los quejidos se disminuía poco a poco pudo vislumbrar un camino de tinieblas que no estaba ahí.
Kristel apreció el nuevo sendero con los ojos muy abiertos, poco a poco bajó la guardia y vislumbró como las sombras se acomodaban por los bordes, era como si le abrieran el pasó a ella. Al la lejanía se podía apreciar la figura de una cabaña, aunque Kristel no estaba muy segura de aquello.
Con mucha intriga caminó con pasos cuidadosos por el camino, observando con miedo a las sombras, las cuales mantenían un movimiento con si fueran fuego ardiendo danzando por el viento.
Tomó su tiempo con pasos lentos sobre las superficie de la tierra, cada pasó se desvanecía entre la neblina. Con precaución Kristel logró avanzar más hasta llegar a la entrada.
Observó por un momento el mango de la puerta. La madera no parecía estar en malas condiciones, elevó la mirada para tener un mejor ángulo de la cabaña.
Hencha de madera no tenía rastros de deterioro, las ventanas parecían estar en bueno estado, aunque sí bastante empolvadas. Enormes enredaderas rodeaban gran parte de toda la cabaña.
A Kristel le pareció que era muy similar a las ilustraciones que veía en folletos, libros, y películas.
Tocó la puerta pero nadie contestó. El cielo se iba nublado en mayores proporciones y potentes relámpagos reluciendo en el interior de las grandes masas. Por estar pensando soltó el mango de la puerta y se concentró en el cielo.
De entre las sombras volvieron a surgir de los espectros, flotando entre ellos y lanzando gritos en lamento avanzaron hacia Kristel. Ella se percató de su presencia y trató de buscar una forma de alejarse.
Mas ninguna sombra la atacó, sino pasaron a su lado y, como si de una fuerte tormenta de viento se tratara, la puerta se abrió bruscamente siendo penetrada por cada uno de los espectros.
Kristel con dificultad para respirar vió como tantas presencias pasaban a su lado invadiendo la cabaña. Entre uno de sus brazos aún cargaba a Fyr, le acarició la cabeza y volvió a mirar la entrada pero ya no había ninguna presencia en su interior.
Kristel caminó al interior analizando todo lo que fuera posible, no había luz que iluminara su camino. Extendió un brazo para evitar impactar con algo y continuó avanzando.
Vela trás vela se encendió mientras eran liberas de una oscuridad impenetrable. Los espectros rodeaban cada vela como si fueran su vigila. . Kristel apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando estas habían vuelto a desaparecer dejando las velas agitadas y casi apagándose.
Gracias a la velas alumbrando en la penumbra Kristel logró observando los objetos, había unas viejas sillas, una mesa deteriorada, incluso viejas estanterías con libros empolvados. Pero era bastante extraño que no hubiera telarañas, o algún insecto visible.
Se agitaba de forma suave y lenta, su luz de un leve naranja amarillento emanaba calor que, con el pasar del tiempo, derretía la cera. Parecía como si todas las velas ya tuvieran una posición específica para guiarla justo a la puerta más alejada de la entrada.
—Impresionante—, murmuró al rozar su mano con la mango de la puerta, su estructura de madera estaba perfectamente pulida. Al intentar abrir la puerta se dió cuenta de lo fuerte que estaba cerrada. Empujó más fuerte pero no logró nada.
No le dio tiempo de pensar cuando las sombras volvieron haciendo apagar una por una de las velas hasta sucumbir en una temible oscuridad. Kristel ya no podía ver nada aunque podía sentir como las sombras la rodeaban por completo, entonces volvió a cerrar los ojos.
Cuando sus párpados volvieron a abrirse vislumbró como una bombilla se encendió, después otra y otra más hasta dejar la habitación alumbrada por completo, y con ello las sombras se desvanecieron lentamente.
Observó entre sus brazos y Fyr ya no estaba, desesperada empezó a buscarlo por todos lados, con el miedo consumiendo su ser en cada segundo que pasaba.
«No lo busques, el pájaro está bien. Solamente no puede entrar a está habitación», resonaron en su mente varias voces al mismo tiempo. Kristel invadida de pánico observó todo el lugar, decidió inhalar despacio tratando de tranquilizarse, después de un rato logró mantener una mayor calma para enfrentar lo que estaba sucediendo.
Analizó todo tratando de descifrar lo que estaba pasando, pero nada llegó ha su mente. Tal vez eran realmente seres que no pertenecía a este mundo, puede ser que siempre estuvieron en el bosque aunque nunca se dió cuenta. O simplemente estaba soñando todo.
—¿Cómo es posible que hay luz en está habitación? ¿No debería de haberla cortado desde hace tiempo?—, se preguntó observando las bombillas de luz fría. Tenía que distraer su mente por eso observó los objetos de la habitación.
En la habitación encontró máquinas para la destilación de plantas, envases y medidores. También encontró dos estanterías, vió flores disecadas en cuadros de la pered. En una mesa separaba habían más medidores y otros aparatos. Mientras más observaba más se dio cuenta de que era un sitio donde el dueño debió de hacer perfumes.
Las sombras volvieron y la guiaron hacia un lugar más alejado, al llegar ahí una parte de la pared se abrió, revelando un extraño libro junto a una caja, la caja era pequeña del tamaño para zapatos.
Casi como si estuviera hipnotizada Kristel caminó hasta tomar la caja en sus manos, impresionada también tomó en libro.
Kristel primero abrió la caja para encontrar un frasco de perfume, de un cristal reluciente y en un buen estado, su contenido líquido continuaba llenó «¿Seguirá bien, o no?», pensó. El perfume también tenía etiqueta y su nombre "Encanto Angelical" .
En la misma caja también encontró una carta. La abrió y leyó lo que decía en las hojas:
“Bienvenida Kristel, al parecer al fin has llegado a la cabaña. Es un gran placer conocerte y saber que serás la siguiente en dominar la esencia de los perfumes.”
Kristel se estuvo un momento a pensar «¿Cómo es posible que mi nombre aparezca en estas hojas? Eso no posible», pensó.
“Tal vez ahora no lo sepas de lo que estoy hablando, tranquila. Con el tiempo irás aprendiendo, después de todo, serás tú quién decida que hacer con tan maravilloso ingrediente secreto, el ingrediente secreto que cambiará por completo las cosas.”
Kristel no comprendía nada de lo que estaba sucediendo, tantas preguntas le rondaba en mente que le era imposible pensar de forma clara.