Pretty Boy Of Mine || Wonton

Summary

Wonbin vive en una constante alteración de su realidad, sobreviviendo en un mundo en el que no fue bien recibido. Huyendo del reflejo de los espejos y de las personas que no saben sino juzgarle. Odiándose a sí mismo por no poder evitar lo sucedido, anhela que algún día sus cicatrices de dolor se hagan invisibles. Ya no quiere seguir siendo menospreciado, solo busca ser amado como debe ser. En secreto por supuesto lo espera, hasta que llegue el indicado.

Genre
Romance
Author
emovere96
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Wonbin vive en una constante alteración de su realidad, sobreviviendo en un mundo en el que no fue bien recibido. Huyendo del reflejo de los espejos y de las personas que no saben sino juzgarle. Odiándose a sí mismo por no poder evitar lo sucedido, anhela que algún día sus cicatrices de dolor se hagan invisibles. Ya no quiere seguir siendo menospreciado, solo busca ser amado como debe ser. En secreto por supuesto lo espera, hasta que llegue el indicado. 

Wonbin no recordaba ni un momento de silencio, en toda su maldita vida. Siempre rodeado de un constante caos, que lo mantenía híper alerta todo el tiempo. Era un hijo no deseado, en una familia disfuncional. La juventud de su madre siempre le había pagado mal, era como una niña, tratando de criar a otro niño. Las cosas nunca parecían mejorar y con los años llego su hermana menor Jua.

Eso trunco con toda la niñez de Wonbin, quien le toco suplir la constante ausencia de su madre. Wonbin no recuerda haber tenido algo de niñez después de esos días, su mirada en el espejo, era la de un hombre de mil vidas vividas. Intentando ignorar los constantes llantos de su hermana menor, que solo quería el calor de su madre. Wonbin solo pensaba que, a él también le había faltado aquel calor. Incluso si ya no lo anhelaba, el vacío seguía ahí dentro de él.

_ ¿Tienes hambre Jua? _Wonbin se dirige a su hermana menor.

Jua asiente múltiples veces. _Mucha hambre. _

La adolecente sigue a Wonbin con la mirada, este puede notar el brillo de sus ojos cuando lo ve. Debajo de sus grandes anteojos de pasta gruesa y su desordenada galluza. No es precisamente la mirada que debería recibir un hermano, sino la que debería recibir una madre. Es notable como Jua lo mira como a su lugar seguro y no le sorprende que ella lo haya llegado a ver así. Sabe que Jua necesitaba esa imagen en su vida y no se la iba a negar, solo por ser su hermano mayor.

_Ya casi esta lo que he preparado. _Wonbin asegura.

Jamás permitiría que la chica, se sintiese tan desolada como se había sentido él. La iba a proteger de todo y de todos para siempre. Wonbin sigue revolviendo el guisado en cuestión, agregando un poco más de agua para que rinda. Se supone que solo son ellos dos, pero mágicamente su madre aparece, cuando hay comida en la cocina. Sabe que no aparecerá tan rápido como lo denuncia, pero lo hará una vez uno de esos hombres la suelte.

La mujer no les daba tanta importancia a ambos, siempre perdida entre hombres. La atención de estos parecía enloquecerla y darle eso que la vida misma le trunco. Una nueva esperanza, de poder vivir algo que la salvase, de lo que ya tenía que enfrentar. Volver a tener una segunda oportunidad, en la que no cometiera ese par de errores. Tener una familia justa con la sociedad, eso también insinuaba olvidarse de su pasado.

_ ¿Es guiso de vegetales? _Jua indago más.

_Si. _ Wonbin dijo casi como un reflejo.

Despertó de sus pensamientos, tenía a su hermanita cerca de la parrilla eléctrica. El gas era demasiado costoso como para, así que se arreglaban con ella para cocinar. Wonbin tomo el plato que ella le había dado y le sirvió una buena cantidad de guiso para que disfrutase. Agua aparte en una jarra, cuyas esquinas estaban astilladas. Wonbin era un tanto torpe en la cocina, pero con el tiempo mejoraba. Había aprendido a cocinarlo después de mil intentos y finalmente se sentía orgullosos de que su hermana por fin lo aprobase.

_Mi favorito. _Jua dijo animada.

Wonbin le sonrió a su hermanita menor, mientras le servía el guisado. Esta sumió su mirada en el plato, cavando en este de una. Habían pasado horas desde que habían comido, solo se permitían un plato por día. Era lo que su decentemente pago trabajo de medio tiempo, les podía costear. El resto de horas era para mantener su beca universitaria y cuidar de su hermanita Jua. Wonbin fantaseaba con que su suerte variara, pero sabía que ya era un riesgo tener trabajo siendo becado.

_Cómelo despacio, esta algo caliente. _ Wonbin se le queda viendo a Jua. _Si necesitas ayuda, puedo darte de comer. _ Pica a su hermana como siempre.

Jua niega arrugando su nariz. _Ya no necesito tu ayuda, soy una adolecente de doce años ahora. _

Wonbin hace un ruidillo para picar a Jua. _ ¿Cuándo paso todo ese tiempo? _

Wonbin sacude la cabellera de la adolecente, sus trenzas se han soltado nuevamente. Debido a que se durmió con ellas, solía hacerlo en sus días libres. Piensa en hacerlas una vez más, esperando que esta vez no se suelten tan rápido. Aun no es tan bueno peinando el pelo de su hermana, pero cree que con la practica mejorara. Su madre cada vez la peina menos, Wonbin sabe que su hermana se ha estado dando cuenta. Que su paciencia está volviendo a escasear y se comporta errática de a tantos. Wonbin no le agrada la idea de que la mujer pierda los estribos, no con Jua.

_Vi a Anton cuando paseaba por el parque con mis amigas. _Jua saca a colación de la nada.

Wonbin cuela sus ojos en Jua de una. _ ¿Lo viste? _

Jua siente, aun recordando a sus amigas. Quienes le señalaron al guapo chico, ella se había girado hasta con ánimo. Se desanimó de una al ver al alto chico y con una risa asintió sin más. Lo consideraba guapo, pero sabía que era todo de su hermano mayor. No se hacia la tonta todo el tiempo, sabía que este se secreteaba con el menor una que otra cosa. Escuchaba sus murmullos en la madrugada, hasta el punto de lanzarle una almohada para que se acallara.

_Si. _ Jua sonríe contenta con la expresión de poema en el rostro de Wonbin.

Wonbin traga hondo fingiendo que no es para tanto. _Pensé que no volvería hasta vacaciones. _ Manda de sus labios de manera coloquial.

_Me dijo que vino porque tenía algo importante que hablar contigo, algo que no podía esperar a decirte más tarde. _

_Eso es algo que no me esperaba de su parte. _Wonbin pensó en voz alta.

Revolviendo su guisado, que quien sabe cuándo había servido para él. Desde que su hermana había mencionado a Anton, se le había ido el sentido del tiempo y el lugar. Se llevó una cucharada a la boca, ya estaba medio frio. Una temperatura perfecta, para lo hambriento que estaba. Su panza rugió, pero esta vez de felicidad. Pensando en que comer era su cosa favorita en el mundo, al igual que estudiar para ser maestro música.

_Seguro él quiere confesarte algo. _Jua silbo.

Wonbin se medió atraganto con lo que supuestamente, había masticado bien. Se llevó de una el vaso de agua, que había servido para su hermana. Tratando de pasar lo que tenía que pasar, antes de que lo matase. Observo a Jua mirarlo con una sonrisa de satisfacción, al lograr deshabilitarle los sentidos con su comentario. También que Wonbin no era el más disimulado, cuando se trataba de ocultar su interés por Anton.

Ni como detener a su hermana, adoraba a Anton. El chico era demasiado bueno con todos en general, esa fue una de las razones por las que Wonbin había terminado colado en él. Wonbin no era muy exigente, solo esperaba que entendiesen que su hermana era importante. Que como la gente actuase para con ella, era la mejor o peor de las banderas a observar. Después de haber tonteado con tantas banderas rojas, Anton siendo una verde era extraño de ver.

_Solo nos gustamos y ya. _Wonbin dijo en un hilillo.

El “Y ya” le deambulo la mente a Wonbin, mientras evitaba la mirada recriminatoria de su hermana. Incluso cuando ella no sabía ningún detalle de ellos, detalles como que se comieron en la fiesta de cumpleaños de Shotaro. Que no llevaban ni un mes de conocerse cuando eso sucedió y que con esa intensa sesión de besos se quedaron. Con eso y con sus números de teléfono. Habían estado mensajeándose desde que a Anton lo habían transferido a Estados Unidos y no había un solo día en el que no hablasen hasta las tres de la madrugada.



Wonbin paso página después de esa conversación, esperando que lo que le dijo su hermana fuese una cruel broma. Cruel porque en serio deseaba, que esa broma no fuese del todo una broma. Pero había cosas que no se podía ocultar con un dedo o más bien, con un poste de luz en mal estado. Wonbin dejo ir las bolsas de basura ahí mismo, cuando vio la gran figura de Anton. Se le acelero el corazón y sintió ganas de correr a darle un abrazo. Culpable de estar enamorado tan mal, solo se quedó ahí viéndole.

_Creo que eres muy grande como para ocultarte detrás de ese poste. _ Wonbin advirtió.

Un chasquido de risa, que le invadió el alma en felicidad a Wonbin. Al ver a Anton remecerse agarrado del poste, hasta colocarse frente a él. Sin previo aviso le dio un abrazo, que lo desapareció contra su figura. Ahí estaba esa sensación de seguridad, apareciendo cada que estaba en los brazos de quien más quería. Wonbin se acomodó en el abrazo al fin, dejándose llevar por la euforia del re encuentro.

_Mi intención era darte una sorpresa, bonito. _

Anton secreteo justo en el oído de Wonbin, la acción hizo que este se erizase. Alejándose de a poco, mostro sin querer como su cara, estaba total roja. Anton se quedó mirando aquel rostro un rato, fascinado con aquel regalo de emociones. Pues Wonbin no era el más comunicativo, así que se valía de las expresiones, que su cuerpo le obsequiase en presencia.

_La sorpresa te la acaba de arruinar mi hermana. _ Wonbin destapo de sus labios.

Anton dejo ir un mohín. _Olvide que había hablado con ella en la mañana. _

Wonbin dejo ir una pequeña risa. _Tonto. _

Anton se le quedo mirando a el más bajo. _A mí también me da gusto verte, bonito. _

Wonbin cayó en la realidad de la presencia premeditada de Anton. _ ¿Qué haces aquí antes de tiempo Anton? _

_Mi universidad adelanto los exámenes finales, para que las vacaciones coincidieran con el calendario de verano. _ Anton soltó.

Wonbin se le quedo mirando a Anton. _No has cambiado en lo absoluto, sigues siendo tan malo mintiendo. _

La mirada varió en Anton, que ya de por si estaba bastante perdida. Incapaz de mirarle mientras había dicho lo de las vacaciones, sus orejas rojas como una cereza. En definitiva, nunca aprendería y en parte a Wonbin eso le enternecía. El cómo por fuera Anton parecía ese típico chico de fraternidad lleno de sí mismo, pero que por dentro era una de las almas más nobles que había conocido. Incapaz de herir con palabras, sin antes advertir ese desastre con torpeza.

_ ¿Es un crimen querer venir aquí? _ Anton silbo. _Quería poder verte en mi cumpleaños. _Confeso en una fina línea.

Wonbin parpadeo atónito. _Tu cumpleaños es mañana, cuando tus padres se enteren. _Apuro el paso de sus palabras, a la vez que las corto de un tajo. _Debiste haberme dicho esta locura antes, al menos tendría un regalo listo para ti. _Wonbin reparo sin más.

Anton sonrió de lo más inocente. _Verte es mi regalo. _

Wonbin choco su cabeza en lo que había escuchado. _ ¿Qué te paso en esa cabeza mientras estabas en el extranjero? _Wonbin lo pregunto sin más.

No solo por las acciones de Anton, sino por su cabellera desordenada. Rizos de aquí para allá, tenía el cabello muy largo. Vio a Anton mirar los rizos que caían en su nariz y reírse de sí mismo de manera casta. Dientes rectos formando una atractiva sonrisa, atractiva como los mil demonios. Luego volvió con esos ojos curiosos hacia él, sonriéndole solo a él esta vez con estos. Wonbin se quedó ahí esperando, que otro comentario tenía esa desordenada cabeza para él.

_Te extrañe. _ Anton soltó en la más pura sinceridad.



Wonbin dejo lo del encuentro, mientras trabajaba en la ferretería del padre de Shotaro. Agradecido de que ese día hubiese extra trabajo y de que no estuviese el japonés, quien seguía en contacto cero con el idiota de su novio. Se había tomado el día nuevamente, lo hacía cada aniversario de su tambaleante relación. Wonbin no tenía que imaginarse como estaba, ya lo había acompañado en esos días. Hechos bolita en mantas, viendo dramas en la sala. Shotaro en un mar de lágrimas, planteándose si las segundas oportunidades, eran tan buenas como en los dramas.

Ya eran casi las diez de la noche y su turno estaba por terminar. Había dejado todo listo para que Shotaro atendiese el siguiente día, cerro el local como siempre. Dirigiéndose lo más rápido que podía, a una de las tiendas de conveniencia que estuviesen abiertas. Cuando entro en esta sintió una mirada, pero la ignoro sabiendo quien era. Tomo un par de cosas casi al azar, pero que le sirviesen para crear algo. Una especie de pequeña celebración, que había planeado para Anton en su mente.

_ ¿Sabes dónde están las velas Sungchan? _ Dijo Wonbin dirigiéndose al dueño de la mirada que le quemaba.

_ ¿Tú sabes dónde está mi novio? _ Sungchan le dio una mirada a Wonbin.

Fue un medio sarcasmo y una media conversación iniciada. Sungchan llevaba semanas esperando alguna señal del destino, que le trajese a Shotaro de vuelta. Nada más que el tiempo seguía pasando y Wonbin parecía ser lo más cercano a una señal. El chico se le quedo mirando serio, Sungchan decidió que eso le resbalaría. Igual ya no tenía dignidad, les había preguntado a todos por Shotaro. A esas alturas, el japonés ya probablemente sabría de su desesperación por acercarse de nuevo.

_ ¿Sera tu futuro ex novio? _Wonbin le siguió el juego cruel.

_ ¿Me vas a decir o no? _ Sungchan busco la atención de Wonbin.

Wonbin respiro profundo. _Ya te dije que tienes que ir tú mismo a verlo, no es mi culpa que este enojado contigo. Digo, le hiciste una escena de celos en su cumpleaños ¿Aun así esperas que él sea el que venga a hablar contigo? _Wonbin se rasco las sienes en un ánimo por calmarse y fracaso miserable al recordar a su amigo llorando por ese idiota. _No serás mas idiota, porque no eres más grande. _

_Tengo miedo de que me reviente las flores que le llevare en la cara. _Sungchan chillo.

_Bien merecido te lo tendrías. _Wonbin insistió.

Sungchan respiro profundo ante su realidad. _Las velas están en el tercer pasillo. _

El castaño se volvió cabizbajo, rascándose la cabellera. Había dejado su cabello más largo de lo habitual, esperando a que Shotaro fuese el que lo cortase. Siempre era este el que lo hacía, no podía permitir que alguien mas lo tocara. Así de mucho lo extrañaba, pero también temía sus reacciones. Igual de explosivas que las de el, eran una pareja demasiado parecida como para combinar. Incluso con todo en contra de ellos, hacían que las cosas funcionasen. Sungchan quería seguir pensando, que podía seguir siendo posible intentarlo otra vez.

_Gracias. _Escucho Sungchan a Wonbin.

_Al menos dile que… lo extraño. _Sungchan dijo.

Wonbin vio pegar la frente de Sungchan al mostrador, viéndose tan miserable como Shotaro. Esos dos eran tal para cual, ninguno quería doblar el brazo. Wonbin asintió sin más que hacer, lo haría porque igual le agradaba la felicidad de Shotaro. Si en cuestión estaba con ese idiota, entonces sería él, el que doblaría el brazo en todo el cuento. Se fue a buscar las velas después de eso, dejando de lado a Sungchan.



Anton escucho unos toques en su puerta y se apuró a abrir, aunque estuviese tragando una de sus vitaminas. Las tabletas eran como las de un caballo, pero sin ellas el cambio de clima lo tiraría al piso. Abrió la puerta sin mirar al frente, llevándose la pastilla a la boca y bebiendo el agua de la botella. Con la esperanza de que su orden hubiese llegado y que estuviese ya en el pasillo solita. Encontrándose con Wonbin en vez de la orden, la imagen del chico frente a él, le hizo tragar la pastilla de una. Le costó trabajo no ahogarse, pero se compuso una vez tosió un par de veces. Bajo la atenta mirada de Wonbin, quien se le quedo mirando curioso.

_Creo que yo si logre sorprenderte. _ Wonbin sonrió divertido.

_ ¿Es esto lo que creo que es? _Anton pensó en voz alta.

Anton señalo el par de cartuchos que llevaba el más bajo en una mano y una pequeña torta forrada en una cajeta entre papel y plástico. Wonbin solo se encogió de hombros como si no fuese nada, incluso si para Anton era todo. Desde la presencia repentina del rubio, hasta la cantidad de chuches que había traído para su cumpleaños. Anton vio como Wonbin mostro el pastel, frente a su mirada maravillada.

_Cumplirás en unas horas, hay que celebrarlo. _Wonbin reparo.

_Con verte era suficiente, no tenías que gastar en esto. _Anton no supo que más decir.

_ ¡Cómo crees que te dejaría sin nada! _Wonbin dijo animado. _ Anda que igual tenia tu regalo ahorrado, por si el dinero te preocupa. _Le guiño el ojo al más alto.

Anton dejo ir una disimulada sonrisa. _ ¿Puedo abrazarte? _

Anton noto el tono tímido tono que venía de sus labios, como si estos no hubieran llenado de besos al más bajo. De solo recordar esa noche, en la que su timidez se la había llevado un par de tragos. Había estado mirando al rubio desde su intercambio, pero solo en esa fiesta pudieron coincidir. La conversación se dio con tantas cosas en común y los besos solo fueron resultado de esa tanta química entre ambos.

_Los que quieras, pero solo por hoy. _Wonbin pico al más alto. _Con eso de que eres el cumpleañero, hay que quererte mucho hasta el final del día. _Wonbin secreteo eso, fingiendo un ligero desacuerdo.

Anton ni siquiera escucho el tono de todo ese juego y coqueteo que tenían ambos. Solo fue a por el abrazo, con cuidado de no tirarle nada al chico de los brazos. Descubrió con ese abrazo, que realmente hablaba en serio cuando dijo que lo extrañaba. El cómo su corazón se aceleraba, no era una cosa que podía experimentar sino en persona. Cara a cara, cuerpo a cuerpo. Sintiendo su olor familiar, contra su atenta nariz. Saboreando lo sedoso de aquella piel, por debajo de las yemas de sus dedos.

_Gracias por todo. _ Anton dijo sin más.

Wonbin se salió del abrazo y su sonrisa hizo notar sus dientes de conejo. Anton se le quedo viendo a estos, hasta que el chico coloco el pastel frente a él, después que ambos entraran. Los chuches estaban ya en el suelo del departamento y la cajeta estaba abierta. Vio como Wonbin tenía aquellas velitas ya puestas en el pastel y las fue encendiendo una a una, con un encendedor que había sacado de su bolsillo. Anton también vio como cada vela se encendía, veinte años no sonó tan mal desde ahí. Incluso cuando había pensado por meses, lo mucho que odiaba la idea de ser un adulto ya.

_Te mereces esto más que nada, feliz cumpleaños Anton. _Wonbin canto un poco de la típica canción de cumpleaños, bajo la mirada de ojitos brillosos de Anton. Oh él estaba casi a punto de llorar, ante la idea de que Wonbin le cantase, pues su voz siempre le había parecido tan bonita. _Anda pide un deseo y sopla las velitas. _

_Tengo uno en mente. _Anton dijo sin más.

Despertó entonces de su ensoñación y no dejo una sola lagrima caer. Anton lloraba en cada uno de sus cumpleaños, sin saber porque aquella canción cantada le daba tal nostalgia. Estaba demasiado feliz como para aquello ahora, aun sabiendo que Wonbin se merecía todo de él. Sus lágrimas de tristeza y también las de felicidad. En tan pocos meses, parecían haber conectado tales almas gemelas. Deseo siempre tenerle a su lado, para demostrarle lo mucho que le quería. Un poco difícil talvez, teniendo en cuenta que los separaba un jodido mar.

_Espero se te cumpla. _Wonbin sonrió para Anton.



El castaño rebobino en su plato por enésima vez, mientras veía como Wonbin partía otra rebanada de pastel para él. Era de chocolate con avellanas, le sabia a su favorito. Sumamente dulce, pero de algo tenía que morir. Anton la empezó a comer mientras no le quitaba la mirada de encima a Wonbin, encantado de tenerle ahí todavía. Por un segundo su inseguro yo, pensó que este solo se iría después de entregarle la torta. Wonbin había decidido quedarse, Anton no concebía como un cumpleaños tan simple, podía llegar a sentirse como uno de los mejores de su vida.

_Me conoces bien. _Anton rompió el silencio mencionando el pastel.

Wonbin se encogió de hombros, orgulloso de conocerle tanto. _Sabía que te gustaría. _

_Es de chocolate con avellanas, es mi favorito de toda la vida. Aprecio que lo hayas comprado, aunque a ti no te gusta ese sabor. _Anton dejo ir una pequeña sonrisa, de total batido en los detalles.

_Lo compre solo para ti. _Wonbin soltó.

_Yo quiero compartirlo contigo también, los cumpleaños son para compartir. _Anton hizo un puchero con sus finos labios.

Su mirada puesta siempre en Wonbin, no le permitió notar cuando este se acercó. Tomando una mordida de el tenedor, en el que aun había algo de pastel a medio comer. Anton se sintió algo cohibido al ver la cercanía, el cómo Wonbin se llevaba todo el pedazo a la boca. Limpiando por completo el tenedor, relamiendo sus pomposos labios. Lo vio mascar a mejillas llenas, incluso si no era mucho. Le pareció tierno, además, de sin querer sexy. Anton se colocó de mejillas rojas, algo en el conecto más abajo.

_Está muy dulce. _Wonbin hizo una mala cara de cejas cruzadas.

_Solo estaba bromeando, no tenías que darle una mordida. _Anton hablo algo entrecortado por los nervios.

Wonbin dejo ir una pequeña risa. _Sobreviviré. _

El más alto quería ignorar lo llamativo de esos labios, pero había algo que no podía hacer que dejase de mirarlos. Incluso con todas las lamidas que Wonbin les había dado a sus labios, seguía un poco de crema escondido debajo de su labio inferior. Anton lo señalo con cuidado de no tocar, decidiendo que decir sin sonar tan observador. Decidió decir lo primero que se le viniese a la mente, siempre que no fuese una tontería. Como el tonto que era, temía no tener mucho éxito en ello.

_Tienes algo en tus..._Anton se cortó a sí mismo en sus expresiones.

_ ¿Tengo algo en la cara? _Wonbin frunció el ceño.

Anton asintió despacio. _En tus…_Trago hondo después.

_ ¿En mis labios tengo? _ Wonbin vio como el más alto asentía, así que se relamió los labios mostrándolos, por si Anton veía algo ahí de más. _ ¿Ya están sin nada? _ Wonbin busco la aprobación de Anton.

Anton hizo una mueca del puro nervio. _Sigues teniendo un poco aquí. _

Anton intento indicar en el mismo, donde estaba el problema. Wonbin seguía ladeando su rostro, sin entender, pues las manos de Anton temblaban mucho, como para señalar un lugar en específico. La sola imagen le hizo sonreír, pero no señalo eso en el momento. Ya Anton parecía muy tímido con toda la interacción, por lo que no podía ya tomarse en serio nada. Wonbin se rio entonces, pero se aguantó casi de una.

_ ¿Dónde dijiste? _ Wonbin volvió a preguntar.

Anton de la nada dejo ir aire. _Justo aquí. _

Wonbin esperaba seguir con el juego de preguntas, sin esperar que Anton se acercase a limpiar por el mismo. No con su mano como cualquier otro, sino con sus labios. Sus labios contra los suyos, limpiando cada rastro de la crema a piquitos. El sabor a chocolate en la crema, ya no le supo tan mal, con los labios de Anton de por medio. Se dejó besar de a poco, hasta quedar sumido en el tiempo y el espacio. No fue sino cuando Anton abandono el toque y sus labios se alejaron. El momento en el que Wonbin reacciono, se habían besado de nuevo.

Anton cerro los ojos de la pura culpabilidad. _Olvide preguntarte si querías. _Susurro por sobre los labios de Wonbin.

_ ¿Preguntarme qué? _Wonbin no escucho bien.

_ ¿Querías ese beso? _Anton pregunto algo apenado.

_Si. _Wonbin dijo con la mirada brillosa, puesta en Anton.

_ ¿Debería hacerlo otra vez? _Anton en un hilillo de voz.

_Si. _Wonbin asiente despacio.

Volvieron a lo que el beso había dejado, el escozor de sus bocas aprendiéndose. El sabor del chocolate ahí, otra vez en ese beso. Esta vez no eran pequeños picos, sino un total beso francés. Uno que los hizo acortar la distancia de sus cuerpos y topar con el pecho la mesa. Se besaron así hasta que sus respiraciones se cansaron y sus labios aún seguían ahí encajados. La mirada de uno en el otro y una sonrisa al finalmente alejarse. Sus rostros lo decían todo, un poema que acordaba el mismo sentimiento.



Wonbin puede ver el cielo estrellado, desde el suelo de la habitación de Anton. El mirador de esta es amplio, a pesar de solo tener un cuarto que llegue a este. Tirados en el suelo en medio de las colchas, no recuerda cuando fue la última vez, que se acostó en una de ellas solo a pasar el rato. Dándose de cariños con el cumpleañero más lindo, deseando que ese momento le dure toda la vida. Incluso si sabe que el viaje de Anton, ya tiene horario de vuelta.

_Ojalá pudiese detener el tiempo ahora mismo, no quiero dejarte ir a ningún lado otra vez. Quiero estar así contigo todo el rato, se siente bien cuando estás aquí para mí. _Wonbin confiesa.

Anton escucha con atención. _Decirme lo con esos ojos solo hará que cometa una locura, ya he hecho un par de ellas por ti. No me importaría hacer otra más, haría cualquier cosa por ganarme el brillo de tus ojos. _

Anton aún tiene su mano entrelazada con la suya, dándole de caricias a esta de vez en cuando. Wonbin jura que ya se debía haber acostumbrado a aquellas repentinas muestras de cariño, pero no puede evitar quedársele mirando cuando lo hace. Incluso cuando cesa de hacerlo y solo se acerca más a mirarle. Es la cercanía de sus rostros lo que hace el momento aún más íntimo, el cómo sus narices tibias se rozan. Anton sonríe ante el genuino besito de esquimal, que sin querer han estado compartiendo.

Rompiéndolo para tomar un beso, de los labios de Wonbin. Acatándolos con cuidado, dándoles esa caricia divina. Saborearlos lo es todo, especialmente después de tanto tiempo. De anhelarlos con locura, de casi haber olvidado aquella sensación de suavidad. No se resguarda esa necesidad ni un poco más y le come la boca al más bajo. Tomándole del rostro para intensificar el beso, dándole caricias en su bonito rostro.

Cuando el beso apremia queda anonadado, de ver como el rubio esta debajo de él. Jadeante ante la profundidad de beso, sonrojado por el calor que se está empezando a dar entre sus cuerpos. La imagen le jode la mente, tanto como ya de por si esta su cuerpo. Hay un clic en el que se da, que no puede ignorar más. Traga hondo ante la idea y no sabe si sacarla o no de su cabeza.

_Quiero hacer el amor contigo. _ Anton piensa en voz alta.

Wonbin se sonroja a mas no poder. _ ¿Estás seguro que quieres hacerlo, conmigo? _

Wonbin pregunta sin pensárselo dos veces, la pregunta busca únicamente la aprobación de Anton. Pues él está más que interesado en sentirle, lo desea justo en ese momento, más que nada. Aun así, le pregunta porque, sus inseguridades lo obligan a hacerlo. Las previas malas experiencias, son es ese empujón final, pero no sabe cómo decirlo aún. Así que busca que, con esa sola pregunta, se den con naturalidad las demás.

_Lo estoy. _Anton dice con total sinceridad.

_ ¿Qué pasa si no te llega a gustar lo que ves? _La voz de Wonbin se va en una fina línea.

La mirada de Anton se apaga de a poco y algo aprieta su pecho. Se pregunta si hizo algo mal o si puede hacer algo mucho mejor para Wonbin. Lo besa una de sus mejillas con cuidado y se le queda mirando sin más. Se decide a ayudarlo a sentarse a su par y se le queda mirando al chico cabizbajo. Este juega con sus manos, acomodando las mangas de su gran sweater. Mientras se remese incomodo, perdiendo su mirada en la luna y las estrellas.

_Tu eres perfecto para mí. _Anton dice sin siquiera esperar una respuesta del callado Wonbin.

Wonbin deja ir un amargo _Voy a parecerte asqueroso una vez veas mis cicatrices. _Logra confesar.

No es siquiera capaz de mirar a Anton, los primeros diez segundos de la confesión. Pues ha dicho algo, que jamás había dicho en su jodida vida. Ni siquiera se lo había pensado, que ese día de querer ser amado llegaría. Después de sesiones de aceptación a sus tantas cicatrices, aún seguía fracasando en mirarse al espejo sin sentir asco. Incluso si sabía que no era su culpa, sino de los arranques de ira de su madre. Las quemadas en su piel, seguían haciéndolo sentirse culpable de no poder defenderse. Solo era un niño que pensó, un niño.

_ ¿Eres capaz de leer mi mente acaso? _ Anton se le quedo mirando al mayor. _Responde esa pregunta con sinceridad. _ Soltó casto.

Wonbin ocupo su mirar en Anton. _No. _Silbo aquella respuesta.

Anton respiro profundo. _Entonces pon duda en tu juicio hacia mí, no voy a juzgarte como si fuese un espejo. _

_Anton yo. _Wonbin no supo que más decir.

Era la referencia del espejo, lo que lo desarmo. Sabía que Anton sospechaba de sus cicatrices, pues este había alcanzado a tocar una que otra en la fiesta. No debía haber gran platica acerca de ello, pero eso no hacia las cosas menos incomodas. El cómo Anton le miraba, se lo decía todo. Talvez si sabía leerle, pero no quería aceptar lo que podía leer. No podía entender como no podía juzgarlo, como lo habían hecho otros hombres en el pasado.

_ ¿Quieres ver lo que se siente ser yo? _Wonbin se sacó un par de prejuicios para avanzar.

Anton le dio una mirada. _Dije que no iba a juzgarte. _

Wonbin se despojó de su sweater de a poco, lagrimas nublándole la mirada. Tuvo que dejarlas ir de mala gana, para poder ver bien la expresión de Anton. Al ocupar sus ojos por primera vez, en las cicatrices de su cuerpo. El cuerpo de una víctima, puesto frente a sus ojos. Que tiritaron incapaces, de no sentirse aterrados, ante todo el dolor que lo que veía conllevaba.

_Mi madre hizo estas en mi piel durante toda mi infancia y también parte de mi adolescencia. _ Wonbin se quedó pensativo en un amargo. _Cuando me convertí en un hombre, simplemente ceso, ya no había nada para destruir en mí. _

Anton no le quedo más que dejarlas ir, las lágrimas que en sus ojos se resguardaron. Ya no podían resistir más, ya no quedaba más fuerza en su ser. Era talvez su empatía, su gran empatía lo abrumaba. Mientras daba trazos en estas, sintiendo como la piel temblaba. No sabe porque el toque le pareció tan íntimo, había algo en ello que nunca había sentido. La cercanía de sus cuerpos, las miradas que compartían de a poco. Seco las lágrimas que veía, mas no las que conservaba. Con sus manos temblorosas, sintiendo el frio amargo de aquellas lagrimas contra su piel.

_Lo siento. _Anton dijo en una fina línea.

_Llegue a lidiar con ello con el tiempo, pero todo el que las vio alguna vez me señalo. _ Wonbin saboreo aquella amargura en su boca otra vez. _Agradezco que al menos no seas uno de ellos, tuve miedo de que fueses uno de ellos. _ Lo pensó en voz alta y con la mirada perdida en el pasado. _Te quiero más de lo que crees, te quiero tanto como me quieres a mí. Es solo que no sé qué hacer, con todas mis inseguridades. _Llevo entonces Wonbin, sus ojos hacia Anton. _Tengo miedo de no saber demostrármelo, de no saber demostrártelo. _

La mirada de Anton se concentró en el brillo de aquellos ojos. _Déjame besar todas tus cicatrices, llevarme todo el dolor a través de mis labios. Hacerte sentir hermoso, es justo como te veo. Eres perfecto, perfecto para mí. _

Wonbin sonrió casto. _No quiero ser perfecto para nadie más, no sé si me explico lo suficiente. Solo para ti, durante lo que queda de la noche. Quiero ser tuyo, completamente tuyo. _

_Voy a necesitar que me beses primero, porque aún sigo pensando que todo esto es un sueño, uno del que no me quiero despertar. _

_Tonto. _

Las risas de Wonbin se combinaron con las de Anton, condensando el aire frio que entraba a la habitación. Rieron así por lo que se le hizo una eternidad, por lo bajito para no alarmar a los vecinos. Hasta que esas risas se disiparon y sus rostros se vieron tan cerca del otro. Anton intento acercarse, una sonrisa le gano antes de ello. Colocándose tímido, mirando hacia abajo.

Wonbin hizo lo que entre esa química que tenían, había prometido sin palabras. Lanzarse a comerle la boca a un Anton, que ya estaba más que sonrojado. Tomo su carita entre las manos, dándole de besos a boca abierta. Los sonidos de sus bocas descubriéndose, dándose la atención que tanto habían anhelado. La calidez del beso se les paso al cuerpo, les encendió hasta el alma.

El beso se les fue a ambos de los labios, mirándose al estar separados. Jadeantes ante esa tensión previa, de lo que estaba por pasar. Wonbin jalo por debajo de la camiseta de Anton, ayudándolo para que la retirase de su torso. Dejándose ver justo como Wonbin, completamente destapado de la parte de arriba. Se quedaron viéndose un poco más así, hasta que Wonbin rompió el contacto visual.

_Voy a besarte mucho mas ¿Estas bien con eso? _Anton pidió ese consentimiento.

_Si. _Wonbin asintió.

Wonbin sintió la mirada del más alto, puesta en su torso desnudo. Pasándose hasta su rostro sonrojado, le miro de vuelta con dificultad. Cuando Anton termino por reposar sus ojos en sus brazos, alargando su agarre en uno de estos. Se acercó a dar besos de mariposa, en cada una de sus cicatrices. Dándole especial cuidado a cada una de ellas, no se le quedo ninguna sin mimar. Wonbin sintió como aquellos besos de mariposa, se le fueron al estómago, generando más de estas.

_Pretty boy of mine. _ Anton arrullo.

Anton calco aquel lindo nombre, por sobre la piel del más bajo. Terminando por pegar su pecho contra el de este, haciendo que Wonbin se encajase en este apoyándose en su cuello. En un beso pasional que los volvió a conectar, la caricia de sus pieles lo hizo todo más irreal. Wonbin arremolino sus dígitos en la abundante cabellera castaña, arre volcando sus labios en los de Anton. Sintió sus manos agarrarle de las caderas, apegar sus entrepiernas en un son que reconoció. Que disfruto a boca abierta y un alarido algo insano.

_Te siento. _Wonbin jadeo.

El más bajo balbució incoherencia tras otra, perdido en los besos que Anton repartía, desde su barbilla hasta el cuello. Sonoros contra la piel, probablemente hasta visibles en color. Húmedos contra el calor de su piel, de la nada le hicieron sentirse frio. Ante el son de sus caderas contra las de Anton y los pequeños gemidos que venían de ambos debido a ello. Apretando su trasero le saco un gritillo, Anton repaso su barbilla que pinchaba contra su piel. Probablemente llevaba un par de días sin rasurarse y a Wonbin le pareció atractivo ver ese detalle, de la barba en Anton.

Otro grito salió de sus labios, pero este fue uno ahogado. Los labios de Anton encajados en sus pezones, sus gemidos zumbaron en contra de su piel. Las manos de este habían llegado hasta su cintura, para controlar sus movimientos en contra de su lengua. Una vez Wonbin los entendió, pudo ver las malditas estrellas. Anton se había encargado de abotonar sus pezones a la perfección, haciendo un desastre de saliva en su pecho. Le vio desde arriba con esos labios brillosos y no se pudo contener ir a por un beso de estos.

_Necesito prepararte, necesito hacerlo. _ Anton reprimió un gemido mordisqueando su labio inferior. _ No quiero hacerte daño, romperte o algo así. _

_Está bien. _ Wonbin recito.

El más alto sintió que sus mejillas estaban en llamas, cuando Wonbin se alejó de él tirándose en la colchoneta. La manera en como termino desnudándose ante él, le costó trabajo seguirle el paso en las acciones. Fue un silencio de palabras muy incómodo, de cierres y hebillas cayendo contra el piso. Cuando Anton se dio de cuenta, ya no había nada que su imaginación anhelase, más que recordar aquella imagen de adonis que tenía en frente.

_Eres muy hermoso. _ Anton pensó en voz alta.

_Ven aquí conmigo. _ Wonbin llamo a aquel amado.

Atrayéndolo con la mano es su cuello, llevándolo hasta que este se volviese en contra con su cuerpo. Anton mantuvo sus brazos en soporte, mientras iba a por los besos que Wonbin tenía para él. Se dieron de esos besos tortuosamente lentos y sensuales contra el mismísimo ser. Anton dejo ir después de un rato, sus labios temblaban de más. Demasiado ansioso talvez, quería que todo lo que había prometido se diese. Quería hacer sentir bien al mayor, quería que ambos estuviesen en el mismo cielo.

_ ¿Confías en mí? _ Anton sintió que su respiración no le bastaba.

Wonbin asintió ensimismado en el momento. _Si. _

Anton se le quedo mirando desde arriba, para luego darle un vasto beso en la frente. Se quedó ahí por un momento, uno que le pareció tan corto. Ese beso le pareció el más íntimo dado y por la mirada de Wonbin supo, que este estaba en aquella misma página de su novela. Paso sus manos a lo largo de aquellas piernas y volvió esa práctica de dar besos mariposa a aquellas cicatrices. Repasando el dibujo de las mismas contra la piel, les brindo todo el amor que estas merecían. Juro que nunca nadie más, las volvería a hacer menos.

_Te necesito. _ Anton confeso entre besos.

_Yo te necesito más. _Wonbin jadeo indecente.

Respiro profundo Anton, sonrió nervioso contra la piel del más bajo. Se obligaba a ir por lo que necesitaba, sabía de memoria donde guardaba cada cosa. El movimiento fue un tanto rápido y además de ágil de su parte. Wonbin se le quedo mirando divertido, Anton no pudo con esa sonrisa. Sabia de su fama de chico de fraternidad, pero no iba por ahí ocupando hoyos. No por lo menos, desde que había conocido a Wonbin.

Se le habían cortado todos los anhelos, de sentir el calor de otra piel. Presentía que una vez ese encuentro terminase, no iba ser capaz de volver más nunca atrás. Que terminaría de caer redondo en el rubio, justo como lo presintió la primera vez que le vio. Se obligó a calmarse, a no verse en transparente. Que no lo traicionase su mirada, sus palabras. No quería asustar a Wonbin, pero estaba más que enamorado.



Dedos justo al fondo, tentando la entrada al salir. El movimiento era lento y además tortuoso. La mirada que ambos compartían, no hacía sino nublarse en el pre de su sexo. Wonbin hecho un mar de gemidos, que solo se aumentó más, cuando las estocadas se aceleraron. Wonbin noto la mirada furtiva, que tenía Anton por sobre su pene. Se había pegado dolorosamente duro contra su estómago, se veía bonito ya totalmente sonrosado. Retorciéndose de a pocos, la punta pintada en blanco. Wonbin se relamió el labio inferior ansioso, al sentir la mano de Anton deslizándose hasta esconder la extensión de su pene.

_Antes de joderte hasta perderme en ti, quiero que tú te pierdas en mi boca, con ese bonito pene tuyo. _Anton advirtió.

_Hazlo Anton. _Wonbin soltó.

_Tu solo disfruta. _Anton arrullo para Wonbin.

Wonbin no tenía que escuchar esas palabras, porque con solo tenerle cerca se desoriento. La manera en como Anton soplo por sobre la punta sonrosada, le trajo unos deliciosos escalofríos a su verga. Que lo hicieron tiritar y no precisamente de frio. Las lamidas de gatito no se hicieron faltar y sabía de antemano que solo eran para terminar de descolocarlo. Pues Anton se dio gusto saboreando tan solo la punta, mientras que su mano masajeaba hasta llegar a la base. Un jadeo constante venia de la boca de Wonbin, cuyos labios parecían en un constante ir y venir.

_ ¡Ah! Tan bueno. _Wonbin anuncio entre constantes jadeos.

_Mantente así bonito. _Anton mordió aquellas palabras por sobre la piel sensible.

Acomodando sus caderas Wonbin, se sintió necio, porque Anton no se limitó, en tomarlas con una sola mano. Estabilizando estas desde su estómago, hasta su cadera, agarrando a todo lo que podía. Sus dedos se pintaron en la bronceada piel de Wonbin, sacándole un quejido lastimero. Le gustaba como Anton lo manejaba, solo necesitaba una mano para ajustarle. Controlarle a su gusto, como una muñeca que libremente, podía joder sin más.

_Me haces sentir bien. _Wonbin miro a los ojos de Anton.

La mirada de Anton se pintó de un oscuro tinte de sensualidad. _Me gusta hacerte sentir bien, my pretty boy. _

Siguió chupando en una moción lenta, cada vez más lenta con el tiempo. Como si quisiese disfrutar la caricia, de cada vena que pasaba por su verga. Engullendo en su boca hasta llegar a su garganta, dibujando con sus labios la forma de su cabeza. Anton movió su lengua ágil, ante la graciosa forma de corazón que tenía la punta. Wonbin revolvió su cabellera contra la colchoneta, distrayéndose para no mover sus caderas contra esa boca. Caliente contra su verga, que le estaba dando la más desordenada y húmeda de las mamadas.

Wonbin gimoteó patético. _ Me voy a correr en tu boca, demasiado bueno. _

_Déjame probarte. _Anton se apresuró a decir.

Anton dejo que Wonbin hiciese lo que se le apetecía con su boca, esta vez dejando que esas torpes estocadas lo asediaran. El lloriqueo constante de Wonbin, mientras perseguía su orgasmo, solo hacía que su verga se retorciese en expectativa. Sabía que debía ignorar aquello, si quería llevar al chico a su siguiente orgasmo. Uno no le parecía suficiente para este, lo supo una vez este se vino por fin. Caliente contra su boca, ofreciéndole su dulce sabor, gota a gota lo saboreo.

Wonbin dejo un lamento desde su garganta y un montón de barbaridades dichas de manera desordenada. Anton jugo con el sabor de este entre sus labios, relamiendo hasta la última gota, mientras la atenta mirada de Wonbin se lo comía. Perdido en la quemante estimulación, que sentía justo al abandonar aquella boca. Anton no escatimo en mojar sus dedos en lubricante, introducirse después de eso con sus dedos. Mientras la erección estaba bajando y le permitió preparar al chico.

Siguiendo hasta casi llegar a los tres dedos, vio como la erección se endureció de a poco nuevamente. Wonbin estaba duro a medias, aun su cuerpo decidiendo que placer tomar y cual dejar ir. Saco sus dedos escuchando un pequeño quejido, sintiendo que aquella mirada lo aclamaba. Anton mojo su extensión tanto como sus dedos, en ese viscoso producto otra vez. Se colocó en la entrada, tentando de a poco esta. Ganados un par de jadeos de Wonbin, quien se remecía para tomar más que solo la punta.

Wonbin devoro con su entrada aquella extencion, como si fuese la última tarea en su día, lo tomo como un campeón a la primera estocada. Con esa cara de cógeme pintada en todo su rostro, mientras le hacia la del misionero. Su lindo pene alzándose de a poco, tomando lugar en su estómago nuevamente. Golpeando ya certero hasta el fondo, se encargó de dar estocadas sensuales. Hacer el amor era necesario, hacerlo con Wonbin obligatorio. Dándole como se debía sin perder ese ritmo, que empezó a funcionar a medias de la cantidad de estocadas dadas.

Anton encontró ese punto que puso los ojos del más bajo en blanco, volviéndose un todo de gimoteos debajo de él. Boca abierta en necesidad pura de aire fresco, había un repentino calor que los asediaba. Las manos de Wonbin se posaron hasta su espalda, dedos clavados en esta como un imán. Se acomodó hasta volver a follarse a sí mismo en la extensión de Anton, haciendo que el ritmo estuviese al borde de lo animal.

_Tan apretado, te sientes tan bien. _Anton dejo ir hasta sus más desordenados pensamientos de sus labios.

_Me gusta cómo me das, justo ahí. _Wonbin balbuceo desordenado aquellas palabras.

El ritmo suave se fue a la mierda después de eso y el ajuste entre ambos se revolvió hasta quedar en estocadas mutuas. A ver quién se daba más rápido, más duro, más necesitados. Si en la habitación habían procurado ser silenciosos, de eso ya no quedaba nada. Era un sinfín de barbaridades que se decían en el cuello del otro, incapaces de mirarse a los ojos nunca más. Demasiadas verdades, que con el sexo se escapaban de sus labios tal confesión. Demasiado borrachos en ese sexo como para notarlo, hasta que finalmente paso.

_Tengo que decirte esto que no deja de joderme la mente. _ Anton gruño entre líneas.

Anton dio duras estocadas, estocadas que Wonbin siguió por defecto. Siguieron así hasta que se sumieron, en lo que sus estómagos advirtieron a la par. Wonbin sintió el mismo característico cosquilleo, la punta en lo bajo de sus estomago le hacía retorcerse del más puro placer. Clavo sus uñas sin más, ya no tenía más. Se vino nuevamente, pero esta vez le cobro más fuete. Le quito el aliento, se sumió ante lo que Anton tenía que darle aún. Apretándole en su orgasmo, lo vio quejarse por lo bajito, más desesperado que nunca. Saboreó algo inexistente en sus labios y luego lo soltó siendo una realidad.

_Te amo. _Anton soltó. _ Te amo Wonbin. _ Anton jadeo casi sin aire en los pulmones. _Mucho. _Gimoteo divino entonces.

_Te amo también. _Wonbin dijo dulce.

Anton se colocó sonrosado ante la respuesta tan melosa de Wonbin. _Créeme que no es porque estoy hasta el fondo en ti, incluso si estoy literalmente así. _

Wonbin dejó ir una risilla nerviosa que termino en gimoteos. _Lo sé. _

Anton estaba con sus bolas profundo en el más bajo, insuficiente de poder controlar más aquella apretada sensación. Sus estocadas se mantuvieron sensuales, buscando disfrutar hasta el borde. Mordiendo su labio inferior ante esa sensación, de tenerle en plenitud. Anton finalmente corriéndose mientras seguía dándole, caliente contra el preservativo. Como una especie de desahogo, que sus palabras no pudieron completar. Obsceno contra su entrada siguió dándole, mientras trazaba los labios del mayor con su boca, hambriento de los pocos besos, que torpemente este le daba. Siguió así hasta que el temblor de las piernas de ambos, evidencio lo mucho que habían abusado de aquel orgasmo compartido. Desactivándolos hasta quedarse quietos, mirada fija en el otro.

_Ya no podía más con esto, tenía que confesártelo. _ Anton intento sin éxito ocultar esa sonrisa de tonto enamorado.

_Ya no me mires más así. _Wonbin se hecha a reír casto.

Anton repasa su mirada a lo largo del rostro post sexo de Wonbin. _ ¿Así como? _

_Como que quieres comerme otra vez. _Wonbin enciende esos ojos en un anhelo aparente.

Lo ha tenido como se debe, Wonbin tiene esa sonrisa en sus labios prominentes debido a los besos. Quiere ir a probarlos nuevamente, unirse en el en varias rondas de sexo. Tomando una imagen mental de lo lindo que esta, vuelto un divino desastre justo debajo de él. Toma esas imágenes mentales con cuidado porque, sabe que las recordara una vez vuelva solo a su habitación de Estados Unidos. Se tocará pensando en Wonbin, lo hará sin siquiera darse cuenta talvez. Recordando el momento, anhelando otro encuentro.

_Quiero hacértelo hasta que aceptes ser mi novio. _ Anton dice sin más.

Anton no se aguanta en ir al menos por el cuello del mayor, darle de besos a este sin control alguno. Le da igual hacerlo porque, Wonbin se deja hacer con gusto. Aun atontado en toda la energía del post sexo, o más bien, la que les falta a ambos debido a ello. Se limitan a que sean cariñosos besos, que se van hasta el rostro del chico. Tomando su cara para besar de a pico sus labios, una y otra vez. La risa que le gana a Wonbin, es música para sus oídos.

_ ¿De cuándo acá eres tan valiente? ¡Hum! _Hace ese sonidillo de curiosidad divina.

_Desde que crucé un mar para venir a tenerte. _Anton dice embobado en Wonbin.

Wonbin no deja más espacio entra sus cuerpos, cuando la conversación se da por terminada. Enrolla sus piernas en Anton y se tira sobre su pecho a brazos llenos. Disfruta de como el más alto le vuelve a llenar la cara de besos, acaricia su cuerpo para calmarlo mientras deciden esa segunda ronda. Se siente demasiado bien aquel cuidado de a después, el cómo este sigue dando ese trato especial. Nunca antes recibido, pero que estaba feliz por finalmente recibir.