Dirty Habits || Wonton

Summary

Un par de alfas con muy malos hábitos.

Genre
Erotica
Author
emovere96
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Wonbin tiene este choque de poderes, con cierto alfa de su equipo de hockey. El alfa no respeta su posición de líder, siempre tratando de robarle su lugar. Detesta la idea de tener a ese forastero, tratando de robarse todo lo que con tanto trabajo gano. Incluso cuando intento darle ese trato de alfas, este siguió sosteniendo que su puesto era por influencias de su padre. Anton no respeto en absoluto su longevidad en el equipo, comportándose como un cachorro malcriado bajo su mandato. 

Es como si la capitanía fuese demasiado pequeña, para que ambos estuviesen liderando en el mismo equipo. Anton quiere su lugar de capitán, tanto como meterse debajo de su piel. Wonbin lo atribuyo a que ambos son alfas dominantes, es como si ninguno de ellos quisiese dejarse dar la mordida. Anton siempre sabotea cualquier bandera de paz, es como si disfrutase el caos que se da entre ambos. Wonbin sabe que, a su lobo interno, le encanta jugar a arre-volcarse con él suyo.

_ ¡Que gane el mejor! _ Wonbin encarna una ceja frente a Anton.

Anton le da una miradilla de triángulo a aquel alfa. _El mejor soy yo. _

Wonbin chasquea su lengua. _Hoy amaneciste soñando. _

Una sonrisa divina de colmillos se muestra. _Con tenerte debajo de mí. _

Wonbin bufa sonoro. _Te va tocar seguir soñando. _

Wonbin siente aquella tensión que se da entre ambos, puede ver como los ojos de Anton se encienden. En expectativa de lo que va a suceder, cuando sus lobos se exalten en la pista. Wonbin no se sorprende cuando Anton se da en la tarea de estrellarlo contra el vidrio, a la primera oportunidad que tiene. Como si su hombro no hubiese salido de una lesión, que lo tuvo rehabilitando por seis meses. Lo de él es la fuerza bruta y disfruta de no controlarla cuando se trata de Wonbin.

Wonbin no debió concederle esa última partida, cuando todos los del equipo se fueron. No debió creer en esos ojitos de cachorro o en esa voz melosa que le decía hyung. Admite que algo en su estómago burbujeo y no pudo no decirle que no a su menor. Ahora estaba tacleando de vuelta el golpe contra el alfa, devolviéndole justo lo que le había dado de medicina.

Avanzando por medio de la pista de hielo, deslizándose ágil, como un lobo que asecha a su presa. No le costó mucho alcanzar a Anton, estrellarse con el aroma a tabaco que destilaba. Arrebatarle el disco en un movimiento, para luego batirse en una carrera hacia la meta. Wonbin era rápido en la pista, el más rápido del equipo. Con una técnica impecable y la estrategia medida de años. No por nada era el líder y con un tanto certero se lo demostró a Anton.

_ ¿Cómo te quedo el ojo alfa? _ Wonbin silbo divino.

Anton gruño. _Cuadrado. _

El alfa lo miro desde donde estaba, sin sorpresa alguna por verlo anotar de primero. Wonbin siempre llevaba esa delantera, que solo lo hacía querer ganarle más. Se llevaba de eso para asecharlo e ir primero a robarle el disco. Talvez no tenía la agilidad, ni tampoco la experiencia. Pero tenía la fuerza y la resistencia para poder acorralarlo. Como lo estaba haciendo en esos momentos, robándole en un movimiento el disco.

Anton se paseó con el olor a ginebra, que había tomado de la cercanía. Lo había tacleado contra el hielo crudo y este había rodado como nunca. Maldiciendo también, algo en ello le erizo la piel. Pero no tanto como anotar ese tanto a su favor, eso se sentía mil veces mejor. Rayo el hielo de un frenazo, volteando a ver el alfa olor a ginebra. Patino de vuelta hasta él, para darle la mano. Este se le quedo mirando, mientras se agarraba una costilla.

_ ¿Por qué siempre actúas como un animal? _ El alfa gruñe.

Wonbin le muestra los dientes y Anton se le hace agua la boca. Se imagina esos colmillos, rozándole la piel. Tentando una marca de delta, peligrosa como la muerte misma. Su vida se iría a la mismísima mierda y hay algo en ello que le excita en sobremanera. Wonbin podría estar arruinándole la vida, pero también la hacía digna de ser vivida. Todo o nada, por aquel alfa divino.

Anton relamió sus labios. _Es mi naturaleza. _

Wonbin lo vio patinar a su alrededor, como quien acecha a su presa. Anton le gusta hacerle eso, mientras tiende su mano para que se agarre. Es un pequeño juego de poderes, al que Wonbin no le apetece ceder. Pero igual lo hace, porque Anton lo agarra. Lo arrastra de un jalón, hasta que topa con su pecho. Se siente el crujido de sus pecheras, tanto como el encuentro de sus miradas.

Las respiraciones tibias y la cercanía de sus rostros. El olor de sus alfas, luchando por dominar el ambiente por sobre el del otro. Su alfa está loco por jugar y no precisamente en la pista. Quiere intentar besarlo, aunque tengan sus cascos de por medio. Arrinconarlo contra el vidrio, aventajarse de la cercanía. Una provocación para el alfa olor a ginebra, una que haga que el hilo entre ambos, se tense y se afloje.

_ ¿Es tu naturaleza mirarme como si quisieses devorarme? _ Wonbin divago sus ojos en esos ojos, naufragando hasta caer en esos labios.

_Te juro que no desaprovecharía esa oportunidad si la tuviese. _ Anton vuelve a hacer ese triángulo en Wonbin.

Wonbin ríe ladino. _Tu realmente quieres quemarte en el infierno, solo que tiene que ser conmigo siempre. _Wonbin le dio una miradilla a Anton._ El diablo nunca lucio desgraciado a la vista alfa, recuerda que tentar siempre fue su tarea. Tentar a los pecadores como tú, que siempre quisieron meter su mano en el fuego. Por la curiosidad de probar, aquello que nunca antes habían probado. _

_ ¿Piensas que me voy a arrepentir de mis pecados? _ Anton le dio una mirada oscura al alfa más bajo. _ No hay nada contigo de lo que me pueda arrepentir. _

Wonbin siente sus labios temblar. _ Concéntrate en jugar siempre, de juegos no podemos pasar. Ambos tenemos una reputación, que cuidar como capitanes. Nadie puede saber esto, nadie puede saber que somos anormales. Talvez tu no tengas conciencia, pero yo si tengo una. _

Anton traga amargo. _Juguemos entonces. _



Incluso cuando Wonbin tiene razón, no puede evitar oler lo tenso del ambiente. El alfa le está diciendo sus verdades, Anton párese hacer caso omiso. Sin respetar los límites, que desde el día uno, se colocaron entre ambos. Cuando un desliz, llevo a otro más. Hasta que se vieron al otro, tratando de dominar ese deseo que tenían sobre el otro. Quemando esa curiosidad retorcida, que cualquiera que viese alteraría.

Anton no sabía quién estaba en control, pero no parecía ser ninguno de los dos. Siempre una disputa entre sus alfas, de quien podía dominar más al otro en ese preciso momento. El ambiente parecía un bar de mala muerte, de tanto licor con tabaco. Wonbin siguió jugando con la misma agresividad, con la que le había pagado Anton. Haciéndolo probar de aquella medicina de golpes, estrellándolo de la misma manera al crudo hielo.

Anton se dejó bobo, al menos era algo de toque. El único que recibía, con algún sentimiento de por medio. Así fuese agresividad y competitividad. Ser dominado por el alfa más viejo, parecía ser la única vía. La única que le daba una probada de ese cuerpo, del calor que le generaba el mismo. Seguido de una satisfacción, que no lo dejaba pensar en otras castas.

Habían seguido así, hasta anotar tantos por horas. Eran más parejos de lo que parecían, pero ninguno quería aceptarlo. Cuando llego el entrenador a verles, ambos estaban hechos un desastre. Entre golpes hacia el vidrio, tacleadas indecentes al hielo. El marcador en partes iguales y el aroma de ambos apestando el lugar a bar. La cara del entrenador, parecía un poema mal escrito.

_ ¿Qué hacen ustedes dos aun aquí? _ Vocifero el entrenador.

_Practicando defensa. _ Wonbin vocifero primero.

Anton trago hondo. _Practicando defensa. _ Imito a Wonbin.

El entrenador se cruzó de brazos, mientras determinaba que rayos pasaba. La pista estaba hecha un desastre de olores, se mareo de solo poner un pie en esta. Su hijo no tenía el olor más agradable, cuando se trataba de pelear con otros alfas. Igual lo consideraba único, como un perfume con mucho alcohol. Su hijo olía a sus años de borrachera, con sus amigos de universidad.

Un recordatorio constante, de porque había dejado la bebida por él. No quería recordar esos días, en los que no se sentía alguien. Lo miro con la cara toda roja, llena de laceraciones. Mientras miraba de reojo a su compañero, que apestaba a tabaco puro. No contribuía mucho, el olor era fuerte contra el de su hijo. Intuía que habían peleado de lo lindo, para dejar el lugar así de vacío.

No había una sola alma del equipo, cuando ese par se ponían a practicar defensa. Nadie se quería arriesgar a una lesión, metiéndose con ese par. El uno para el otro, Jaejoong pensó de mala gana. Había encontrado una versión casi perfecta de su hijo, cuando presencio la audición de Anton. Igual de animal en la cancha, un carroñero dispuesto a lo que sea por ganar.

_Creo que ya se defendieron del otro lo suficiente, talvez se defendieron demasiado. _Se les quedo mirando en preocupación. _Vayan juntos a la enfermería y no vuelvan a jugar sin mi supervisión. A este paso ustedes dos, acabaran con el otro. Tienen que dejar de ser tan temperamentales, dejar de justificarse con el hecho de que son alfas. _ El alfa más viejo tajo.

Wonbin resopla. _Está bien padre. _

_Está bien entrenador. _ Anton mira de reojo a Wonbin.

Jaejoong hizo mala cara. _Ya vallase de aquí, apestan a alfa enojado. _

Jaejoong no se atrevió ni a dejar ir de más su aroma, era suficiente con el del par de alfas. Su aroma a almizcle, no parecía limpiar el ambiente como de costumbre. Parecía desaparecer, recordándole que no era ese alfa dominante. Tampoco lo quería ser, solo quería que su hijo dejase de comportarse como uno. Incluso si sabía que era demasiado tarde, sus abuelos lo habían criado con estrictas reglas.

Mientras que él jugaba sus últimas olimpiadas y su esposa omega terminaba la universidad.Lo habían tenido muy jóvenes, se arrepentía de aquello. Se arrepentía de no saber que rayos, pasaba por la cabeza de su hijo. Mas tenía una idea, era como un huracán. Uno que estaba orgulloso, de destruir lo que daba a su paso. Talvez por eso había hecho esa cosa, esa de colocar a alguien de su misma calaña de líder.

_Soy tu hijo. _ Wonbin se le quedo mirando a su padre. _ Tu único hijo. _ Wonbin se contuvo de mostrar sus dientes necios.

_Compórtate como tal. _ Jaejoong sentencio.

Wonbin no dice nada, solo obedece a su padre. Anton lo mira desde lejos, sabe que ha percibido como reta a su padre. Tiene toda una razón de ser, un pasado que Wonbin no olvida. No hay meritocracia de parte de él, que parezca llenar las exigencias de su padre. Ni cuando era un ebrio abusivo, ni cuando se volvió un fanático religioso. Como sea su padre, no lo aceptaría así de anormal.

Sus logros son solo una fachada, para cuando no puedan pintar más sus verdades. Todas esas medallas y trofeos ganados. Los logros académicos y las becas universitarias.Es como si su padre lo oliese, supiese que algo anda mal en su alfa. Alfa conoce a alfa, supone de malas Wonbin. Él no es precisamente uno, uno que sirva a su naturaleza.



La madre de Anton, una omega de olor a jazmín. Lleva liberando su olor, desde que el par llego. Joohyun parece una guerra de feromonas, es como si su olor no pudiese hacer mucho. Ambos alfas llegaron llenos de pequeñas laceraciones y moretones en sus costillas. No se sorprende que sean alfas o que uno de ellos sea su hijo.Lo del segundo hijo es verdad, definitivamente se quedó sin ganas de tener otro cachorro.

_ ¿Cómo llegaron a quedar así? _ Vuelve a preguntar con calma.

Hay un silencio, justo como el que ha reinado desde que llegaron. La enfermera sigue curándole las heridas a Wonbin, mientras que mira de reojo a su hijo. No sabe por qué, pero sabe que tiene que ver con algo, pero reconoce que su hijo es un hostigador de primera. Bajo esos ojitos de cachorro, se oculta un lobo viejo. Ella no cree en estos, pero parece que cierto alfa sí. Siente pena por él, siente pena desde hace mucho.

_Solo estábamos jugando. _Wonbin se atreve a responder.

Wonbin ve como la omega luce increíblemente incrédula, Wonbin está tratando de alivianar el asunto. Se ha aguantado las curaciones de su ceja brecha-da y no ha dejado ir ni un solo gruñido. Mientras recuerda como Anton, lo estrello una y mil veces contra el vidrio. Creándole no solo esa brecha, también rompiéndole el labio inferior. Es obvio que se llevó la peor parte, pero aguanta como el alfa que es.

La omega deja lista la herida de la ceja, colocando una curación en esta. No es lo suficientemente profunda, como para saturarla. Solo coloca un senvok, que hace el trabajo de unir la piel destrizada. Esperando que el alfa, pueda hacer las curaciones en casa. O venir a la enfermería y recibirlas diariamente. En cuanto a sus labios, solo es cuestión de colocar otro de esos senvok. Uno más pequeño, la herida no es tan vivida como la de la ceja.

_Limpiare las heridas a profundidad, eso evitara que sus heridas se infecten. Recuerden usar la pomada que les mande a ambos, para que no les queden cicatrices. _ La omega olor jazmín, señala el bote de pomada para ambos. _ Deben también cambiar las curaciones, ya saben cómo las coloque. En cuanto a los moretones, solo será cuestión de tiempo para que desaparezcan. _ Joohyun cambia de tema.

Anton lo nota, el cómo su madre se ha dado por vencida. No la culpa por perder la esperanza y acostumbrarse a que ambos lleguen golpeados de sus entrenamientos. La mira ir a por curar sus heridas, una vez ha terminado con las de Wonbin. Con esa cara de decepción, que ya le tiene comprada. Sabe que la avergüenza y que parece no tener límites para aquello. Siempre fue el cachorro rarito, de la camada.

La toca ir a limpiar su nariz, que esta bañada en liquido rojo. Recuerda como Wonbin lo golpeo tan fuerte en el casco, que termino sangrando por la nariz. No solo del miedo, sino también de la excitación. Su nariz suele sangrar, cuando está al borde de ciertas situaciones. También llora, como el perdedor que es. Los tapones que tiene en sus fosas, son más habituales que de costumbre. Le duele un poco, pero no más que su ojo. Este pintado en morado, le palpita la visión por lo fresco que esta. Mantiene un hielo, contra esta. Llorosa, en grietada en venas. Fue un dos por uno, no sabe a cuantos kilómetros de distancia iba ese maldito disco.

Anton sisea ardido. _Duele. _

La omega le agarra de la mandíbula. _Te aguantas. _

_A Wonbin no lo curaste así, lo hiciste con mucho cuidado. _ Anton hace un puchero.

_Wonbin tenía más heridas que tú, eso significa que tú lo golpeaste más fuerte. _ La omega resopla decepcionada. _Mi hijo no debería de golpear así a sus compañeros de equipo, debería de cuidar de ellos como el sub capitán que es. Amarlos mucho también, compórtate como un ser humano. _

_Mamá. _ Anton gimotea pasito.

Wonbin mira aquel puchero, el tono que Anton usa con su madre. El cómo aliviana su aroma, por la presencia del de la omega. Parece un cachorrito manso, dulce frente a su madre. Con la cola entre las patas y no puede evitar tomar un video mental de esas mejillas rojitas. Quiere darles una mordida, apretarlas con sus manos. Ni hablar de esa boca, que se envuelve en un lindo puchero. La quiere probar y probar.

Vuelve a la tierra, cuando la madre de Anton tiende pastillas para ambos. Son una especie de relajante muscular, bastante fuerte. Las alfas de por sí, tienden a herirse más y necesitar algo más fuerte en su organismo. La omega señala las indicaciones y las lee para ellos en voz alta. Wonbin apenas escucha, sigue pensando en esos labios en puchero. En esa voz dócil, también quiere esa voz.

_Pastillas para los dos, no las convienen con licor. _ Joohyun termina de leer. _ ¿Me escucharon bien? _

_Entendido. _ Anton dice aburrido.

Wonbin mira a la omega con una sonrisa amable. _Muchas gracias miss. _Wonbin se queda pensativo. _ Por hacer a su hijo tan delicioso. _ Dice para sus adentros.

Ojalá su lobo no pensara cada cosa cachonda.

_Es mi trabajo cuidar de alfas peleones como ustedes. _ Joohyun le da una miradilla no solo a Wonbin sino a su hijo. _La próxima mejor ni vengan, sé que se pelearon de nuevo. Mientras jugaban, pero lo hicieron de todos modos. _ Dice justa.

Los saca de ahí a empujones, porque sabe que viene su hora de salida. Ve como mira a su hijo y le niega el abrazo. Wonbin puede ver a Anton otra vez, haciendo ese puchero. Supone que no lo castigaran, es demasiado mayor de edad. Mas no se escapa de la ley de hielo, que su madre le aplica. Para Wonbin no es la primera vez, que presencia lo mucho que Anton es cariñoso con todos. Con todos menos con él, con el todo parece siempre una batalla campal.



Hay chispas con cada disputa de ellos en la pista de hielo, en los cambiadores del gimnasio de la universidad. Wonbin quisiese decir que no puede concordar con esos sentimientos, pero hay veces en que su lobo lo adora. Le excita tenerle con las revoluciones a mil y ese olor a tabaco inconfundible. Le pica la necesidad de inhalarlo de su piel, que le inunde el pecho hasta no poder respirar.

Lo sobre piensa mientras le ve, mientras siente su mirada pesada en él. Tiene esos ojos de cachorro malherido, que no combinan nada con la profundidad que hay en ellos. Es un agujero negro sin salida y ya no sabe cómo salir de ahí sin quedar herido. Su ego se está resquebrajando, con cada juego retorcido en el que cae por ese crio.

Una sonrisa divina se encuentra ahí. _ ¿Encontraste la ropa que se te perdió? _

_Tengo un presentimiento de que tú sabes dónde puede estar. _ Wonbin suelta.

Wonbin sabe que le ha ocultado sus ropas, pero ha sido con ayuda de alguien más. Alguno de los betas del equipo, porque no pudo percibir el aroma a tabaco en ningún otro lugar más. Desde que llego de la enfermería y ha estado buscando su ropa aparte de la del entrenamiento. Busco como un loco por casi quince minutos, mientras veía como Anton lo miraba con cara de inocente.

_ ¿Por qué lo sabría yo? _Anton encarno una ceja.

_Te encanta tocarme las pelotas todo el tiempo. _Wonbin muerde. _ ¿Entonces porque no lo harías también hoy? _

Anton sonríe descarado. _El mundo no gira en torno a ti alfa. _

Wonbin no se limita en agarrar el cuello de la camiseta del alfa, para atraerlo hasta donde está. Enfrentándolo de una, con los humos ya exaltados. Ha tenido tanto ese día, ha tenido más provocaciones que de costumbre. Una pequeña cosa como perder su ropa, puede llegar a ser esa gota que derramo el vaso. Lo piensa mientras está ahí, mostrándole sus colmillos al alfa más alto.

Dejando ir su aroma de ginebra, más amargo que de costumbre. Anton no se queda atrás ahogándolo con ese tabaco, haciéndolo respirar más rápido. Su corazón se acelera, cuando atiende su rostro hasta tentarle un beso. Wonbin tiene que soltar, finge estar harto. Cuando quiere comerle la boca de un bocado, sin ningún descanso para respirar de por medio.

_Te voy a reventar si te descubro. _ Wonbin amenaza.

Anton sonríe con sorna. _Manco no soy. _

El alfa le da poca o nada de importancia a la amenaza. Wonbin lo ve dale la espalda mientras se empieza a despojar de sus ropas, para dirigirse a las regaderas. Sabe que, si no se apresura a seguirle, se acabara toda el agua caliente como siempre. No hay manera de ganar con ese cachorro grandulón, Wonbin hace espejo quitándose la ropa él también. En medio de la nube de aromas, que los dos han formado ahí.

Se topa con la espalda amplia del alfa, el cómo los músculos de esta se flexionan de manera deliciosa. Como su trasero está ahí, firme siguiendo la rótula de la espalda. Bajando en un kilómetro de piernas esbeltas, sus ojos no le hacen justicia a como todo ello se siente. El olor a tabaco lo golpea, también lo acaricia. Se siente mareado, en una maraña de tentaciones.

Wonbin resopla malhumorado. _Más te vale que me dejes agua caliente. _

El alfa jura haber escuchado mal. _ ¿Que? _ Anton se gira a ver al alfa más bajo.

Wonbin trastabilla al enfrentarlo. _Se puede compartir, los dos somos alfas. _ Llevo sus ojos a lo largo de ese cuerpo desnudo.

Trago hondo al llegar al eje.

Anton ladeo su rostro. _Pensé que ya no te querías bañar más conmigo, no nos comportamos muy alfas la última vez. _

Wonbin aún tiene ese olor intenso a ginebra en el cuerpo, que aromatiza todo el lugar de las regaderas. Tiene el cuerpo caliente del entrenamiento, tiene el cuerpo caliente por la travesura de Anton. Mientras que su humano esta cabreado, su lobo parece estar fascinado con todo aquello. Con la cercanía de sus cuerpos, la nula ropa que estos conservan. Quiere jugar un poco, solo un poco con él.

Quiere por supuesto más, quiere volver a compartir bañera con Anton. Incluso si la última vez, casi terminan follando ahí mismo. De manera desordenada, se habían dado de los más fogosos besos. Frotando sus pollas al unísono, tratando de llegar a un orgasmo sin sentido alguno. Habían descubierto algo que ninguno de los dos, estaba permitido concederles a sus alfas. Lo bien que se sentía el nudo del otro, al colisionar a lo bruto.

_Solo hay que controlar a nuestros alfas esta vez y ya no tiene que volver a pasar ese desliz. _ Su voz a punto de quebrarse, a la par de su sentido común.

Anton sonríe tentativo. _Claro. _

Con la misma fuerza con la que se habían empujado contra los vidrios, durante todo el entrenamiento en la pista. Con esa misma fuerza de alfa, con ese mismo animal en sus cuerpos. Se habían colado en la regadera, metiéndole tranca absoluta a la misma. Se volvía a repetir ese desquite, esa zancadilla que llegaba a un enredo entre ambos. Haciéndolos chocar contra las estrechas paredes y que sus cuerpos colindaran en el otro.

Anton hizo que el cuerpo del otro alfa, desapareciese en su semblante. Cubierto por el agarre de cuello, que lo ajustaba contra su boca. Comiéndola a besos, apenas ejercieron el más mínimo contacto. Chupando de manera inverosímil, aquellos labios rojos. Que ya estaban mojados por la regadera caliente, no escatimo en morderlos en un afán de tener más de ellos. Ganándose ese quejido ahogado, que tanto anhelaba de Wonbin.

Eran embriagantes, como el olor mismo de aquel alfa. Lo tenía borracho de su aroma, de su cuerpo friccionándose contra el suyo. Desnudo del todo, podía sentir el cuerpo firme contra el suyo. La piel tersa blanquecina, los músculos marcados que adornaban. El cabello azabache empapado, lo echo para atrás en un afán de besar más. Apresar más esos labios, comerlos tal delicia turca.

Chupándolos en un son, que hizo al más bajo jadear divino. Dejar ir un par de gemidos, cuando sus pollas se frotaron. Sentía vivido aquella parte. Mientras introducía su lengua, en la boca dócil del alfa. Lo invadió a su gusto, probando cada parte de su boca de manera desordenada. En una desesperación, al no saber en qué momento lo empujaría. Le diría que lo que estaban haciendo, no era lo más adecuado para dos alfas.

La sola idea le dio rabia, lo coloco posesivo. Tomándolo de la cintura, ejerciendo una fricción animal. Mientras mordía el labio cansado, magullado de Wonbin. Este gimoteo del dolor, pero siguió dejándose besar. Sigue moviendo sus caderas, en contra de las suyas. En un son que lo tenía gruñendo, que lo tenía avanzando en estocadas. Quería llegar, tanto como quería el otro.

_ ¿Te está gustando esto alfa? _ Anton tentó con sus labios. __ ¿Te gusta cuando te lo hago así? _

Wonbin lo miro oscuro. _ ¡Mmm! _ Sus labios temblaron en deseo.

Anton gruñe por sobre esa boca. _Sé que te gusta, sé que te gusto. _

_Cierra esa boca maldito cachorro. _ Wonbin maldice amargo.

Lo quería como nunca, lo deseaba como siempre. Tomando una de las piernas de este, la enrollo en sus caderas, aprovechando la fricción del agua. Empujo en un son que lo hizo jadear, dándole a esa polla dura. Pudo ver como este le miraba libidinoso, con la boca entreabierta, gimoteando en un tono que adoraba. Con esos cabellos que goteaban y esa boca roja de deseo.

La sonrisa de Anton era viciosa. _Admítelo mi alfa. _ Lo manipulo con su tono mal.

_Yo no soy tu alfa. _ Wonbin tembló violento.

Anton sintió como ambos se corrían al mismo tiempo, bajo el burbujeo contante de sus estómagos. La liberación se sintió mil veces mejor, que cualquier relajante muscular. Se sentía ligero, se sentía eufórico. Su lobo estaba como loco, loco por Wonbin.Bañándose el uno al otro en esa esencia de ambos, haciendo un desastre en aquel cubículo. Cualquiera que pasase por ahí, entraría alarmado por el olor.

Parecía que habían peleado, pero estaban muy lejos de aquello. Cuando Wonbin estaba agarrándole el cuello para volver a besarlo y disfrutar de la sobre estimulación de frotar el orgasmo que quedaba en sus cuerpos. Se le había enrollado en las caderas, con ayuda de sus piernas. Anton no escatimo en agarrar ese culo, disfrutar de su redondez. Sería una caminata incómoda fuera de ese lugar, debían lavarse para pasar desapercibidos.



Wonbin aun sentía su corazón, atosigándole el pecho. Se habían bañado con una picardía, una química de yo no fui. Saliendo uno antes que el otro, incluso cuando no tenía que ser específicamente así. Solo eran dos alfas que habían peleado, entre comillas peleado. Era lo que su olor revuelto en las bañeras, parecía exponer. Muy lejos de eso, Wonbin había catalogado esa corrida, como una de las más fogosas.

_ ¡Piensa rápido! _ Una voz lo sorprendió.

El alfa apenas puede modular, cuando unas manos lo agarran por la espalda. Tiene que tomarse un momento, para calmarse. Ha reconocido el olor de Shotaro, un omega olor a pera. El olor dulce le calma, su corazón se apacigua. Cuando se deja abrazar del omega, quien ríe divino. Lo quiere golpear, le ha dado una sorpresa de la nada. Llego a pensar que esos brazos, eran de cierto alfa. Se estaba volviendo loco, ya hasta lo imaginaba.

_Me has pegado un susto de muerte. _Dijo aun medio en sus pensamientos fogosos.

Una risa divina se da en el aire. _Te estaba esperando desde hace rato. _

_Ya te dije que no me esperes, mucho menos aquí solo. _Wonbin lo enfrenta. _Eres un omega muy ingenuo y nunca falta el alfa aprovechado. _

El pelinegro mira a los lados, cerciorándose de que no se encuentre ningún alfa. No quiere lidiar con alguno de los pretendientes de Shotaro, no tiene la paciencia en esos momentos. Cada que sale de arre-volcarse con Anton, su alfa parece arisco a cualquier otro alfa. Como si solo desease saber de la existencia de uno, aquel que estuvo entre sus piernas hace un rato.

Shotaro niega risueño. _No estaba precisamente solo, Sungchan se fue hace poco. Él se quedó a cuidarme y conversamos un rato. _ Sus mejillas rojas lo delatan.

Shotaro no lo quiere decir, pero tiene todo el olor a cuero del alfa impregnado. Se dio de besos con este, apenas este le dio la oportunidad. De besos no habían pasado nunca, pero intuía que en algún celo lo invitaría a pasar a su mansión. Se imaginaba siendo mimado en sabanas de seda, Sungchan parecía prometérselo con la mirada. Con las cosas que le decía al oído, cada que lo besaba en el cuello. No había marca ahí, nunca había habido alguna. Shotaro le gustaba la idea, de que este fuese el primero.

_ ¿El hermano de Anton? _ Wonbin hace mala cara, al notar el olor a cuero.

Shotaro asiente rápidamente. _Si. _

Wonbin no puede ocultar una cara de asco, toda esa familia huele simplemente raro. _Aléjate de ese alfa, seguro es igual a su hermano. _ Eso es lo que más le enloquece, es tan horrible que le gusta.

_ ¿Igual de guapo? _ Shotaro lo pica.

Wonbin coloca los ojos en blanco. _Mejor dime porque tienes mi bolsa y quien fue el que te la dio. _

Wonbin señala la bolsa, su bolsa de entrenamiento. Esta se encuentra entre las blanquecinas manos, de su amigo omega. Están tan bien cuidadas, que hace ver las suyas como mallugadas. Otra cosa de los omegas, que nunca ha podido igualar. Wonbin es bruto, brusco con su cuidado personal. Su madre suele decir, que tiene suerte de ser naturalmente agraciado. Apenas se baña, con eso ya es mucho.

Shotaro tiende la bolsa para su amigo. _Anton me pidió de favor que te la diera, dijo que se te quedo porque te fuiste muy rápido. _ Hizo un puchero de la nada. _Que talvez lo habías olvidado, porque te habías golpeado muy fuerte la cabeza en los entrenamientos. _Shotaro dejo ir su aroma a pera ,para mimarlo lastimero.

Shotaro intento darle al alfa, algunas caricias. No fueron muchas, este se zafo de estas. Con una cara seria, su humor estaba amargado. Lo pudo oler de una, ese licor amargo en el ambiente. Con esa mirada de no, no te atrevas a tratar de calmarme. Estoy enojado y es mi naturaleza ser así de bruto. Así de animal, su amigo no parecía querer bajarle las revoluciones a su lobo.

_ ¡Qué idiota ese alfa! _ Wonbin gruño.

_ ¿Otra vez volvieron a pelearse? _Shotaro dijo resignado.

Wonbin le dio una mirada al omega. _Lo que se ve no se pregunta. _

Shotaro negó decepcionado. _Deberías llevarte mejor con él, Anton es un alfa agradable. Igual que su hermano, los dos son tan apuestos. _ Suspiro quedito aquel omega.

_Paso. _ Wonbin gruño.

Wonbin trato de olvidar el asunto, el cómo Anton todo el mundo le creía su fachada. De cachorro bueno, de alfa que no rompía un plato. Una faceta que incluso él, se creía de vez en cuando. Dio vueltas en su cabeza, mientras tomaba de la mano a Shotaro. Llevándoselo consigo, para caminar de vuelta a su departamento. Eran compañeros de este, había sido así desde el primer año.

_Sungchan incluso me invito a una fiesta esta noche, dijo que podía llevar a quien yo quisiese conmigo. _ Shotaro le batió sus largas pestañas al alfa.

_ ¿Qué insinúas haciéndome ojitos? _ Wonbin se le quedo mirando al omega.

Solía ver alfas entra y salir del cuarto de su amigo. Algunos de ellos, solían confundirlo con su hermano. Solo eran amigos, amigos de diferentes castas. Wonbin nunca le llamo la atención Shotaro, ni siquiera cuando intentaron experimentarlo. Shotaro le dio la confianza y Wonbin supo que aquello no era para él. Cuando seguía más interesado en todos esos alfas, que vivían en las piernas de su amigo.

Sus olores atosigantes y lo arrebatado que se volvía su alfa al sentir aquellas feromonas familiares. Muchas veces Wonbin, tuvo que optar por salir de ahí. No solo por ser un cachondo, sino porque no quería pecar de sobreprotector con el omega. Pero siendo su primer polvo, le había quedado ese sentido de cuidar al omega. Ese gusto de acurrucarlo entre sus brazos y dormirse con este en su pecho. Ese olor a pera, le calmaba un poco.

_Yo solo digo que me acompañes un rato. _ Hizo aquella vocecilla melosa para el alfa.

_No._ Wonbin respiro profundo.

_No te tienes que quedar si no quieres. _ Propuso de una Shotaro.

_Yo no te voy a dejar solo ahí. _ Wonbin aseguro.

_ ¿Eso significa que sí? _

_Si. _ Wonbin resopla.

Shotaro corrió a abrazar al alfa, prendándolo de ese dulce olor a pera. Estaba feliz de que Wonbin, dejase al menos un segundo de ser un amargado. Le dio de besitos en su mejilla y este se le quito de una. Tenía una sonrisa, de esas que solo veía de a tantos. Aunque lo negase el alfa, adoraba los mimos. Solo que lo ocultaba. Bajo esa actitud bruta de él.

Pero bien que dormía de cucharita con él, cuando estaba en sus celos. Solo para olerlo, olerlo por horas. Darle de mimos, también recibirlos. No de manera sexual, pero si había algo en ese omega. Se sentía como casa, pero una en la que no se quedaría si se incendiase. Porque él nunca se sentiría, tan avasallante como cierto alfa en su agarre.



Wonbin no sabía en donde se le había perdido el omega, llevaba ya media hora buscándolo. No fue sino llegar a esa mansión, para que el omega se le pegara a el mayor de los Lee. Buscaba lento en sí, para al menos darles tiempo para follar. Shotaro era muy de bragas sueltas, cuando se trataba de ese alfa tan alto. Los vio un segundo bailando muy acalorados, bebiendo del mismo vaso. Comiéndose la boca, caso perdido.

Luego perderse en las escaleras, en camino a talvez alguno de los cuartos. Si es que el baño no les bastaba, talvez solo querían algo rápido. Lo que sea que fuese, lo hizo desplomarse con su trago. En uno de los sillones de la sala, mientras veía a los demás bailar. No se dio cuenta de la dimensión de su vaso, cuando escucho como se le deslizaba de sus manos. Estaba borracho ya, no sabía ni que estaba bebiendo.

Escucho un gruñido familiar. _Ten cuidado con tu trago. _

_Mi mal. _ Wonbin se le quedo mirando al alfa.

_Lo hiciste a propósito. _Anton enfrento a Wonbin.

Wonbin chaqueo su lengua. _Claro que lo hice a propósito, pedazo de alfa idiota. Por supuesto que quería verte los abdominales, por eso te moje todo. Se te ven bastante bien alfa, la camisa mojada les hace justicia._ Wonbin menciono en un medio sarcasmo.

Anton le dio una mirada a Wonbin. _Encuentro verdad en tu sarcasmo. _

Anton lucia delicioso, era su pensamiento más humilde. El licor se le había subido a la cabeza y Anton con camisa blanca era otra cosa. Se veía especialmente enorme, se le seco la boca. Con las mangas enrolladas y ese pecho mojado por su trago. Dejaba poco a la imaginación, con la transparencia que había dejado el licor. Wonbin se relamió los labios y se le antojo ese olor a puro. Anton irradiaba y era adictivo a su alfa.

_ ¿Quieren jugar con nuestro grupo? _ Un omega llamo la atención de ambos.

La nube de tensión en el ambiente, de repente se había esfumado. La cercanía de sus cuerpos en el sillón, se había vuelto en una maraña de distancia. La suficiente, como para que nadie, notase como se comían con las miradas. Porque ahí estaba ese grupo de buenos para nada, fingiendo demencia acerca de la realidad. Estaban por saltar encima del otro, en cualquier momento pasaría.

_Déjalos tranquilos, están a punto de pelar. _ Menciono un alfa de la nada. _Huelen a que van a pelear, como siempre lo hacen. _ Resoplo dándole una mirada al par de alfas.

Un alfa de ojos almendrados, tomo la mano del omega que les había hablado. Su olor igual a sus ojos, ese aceite dulce a almendras. Wonbin los reconocía, eran dos chicos de primer ingreso. Una parejita talvez, porque sentía el olor de ambos combinándose de manera divina. Muy a diferencia de su aroma alcohólico, aromático, estrellándose contra el humo pesado de Anton. Gruño de solo pensarlo, no quería que los demás notaran eso, estaba fresco lo mucho que se habían tocado.

La mirada del omega se volvió un poema. _ ¿Están a punto de hacerlo? _

Wonbin ya recordaba su nombre, el omega que se llamaba Sohee. Patinador profesional, solía calentar la pista antes del entrenamiento del equipo. Detrás estaba su novio, el alfa Seunghan. Este había entrenado para la portería del equipo y ahora era uno de los miembros más jóvenes del equipo. El alfa era un cálido corazón, demasiado para el frio hielo.

El favorito de la fanaticada, con un delicioso olor a chocolate amargo. Traía un aire de pureza al equipo, frescura total. Una fachada casual, Wonbin supo que le convenía eso. Hacía que el resto de los animales del equipo, se viesen un poco más humanos. Incluyéndolo también a él, porque era aún peor que todos ellos juntos. A la par de Anton, era una balanza justa ser los capitanes.

_No._ Wonbin negó rotundo.

_ ¿Qué estamos jugando? _Anton dijo con seguridad.

Wonbin vio al alfa pelinegro hablar a sus espaldas, los dos se habían levantado igual. Mientras la pareja seguía ahí, esperando que estuviesen interesados en jugar. Wonbin no quería jugar, pero el bocón de Anton ya había hablado por sobre él. Seunghan sonrió con ilusión, de que ya había completado los jugadores suficientes. Choco con su hombro a su omega y este se acercó a decir que se iba a jugar todo divertido.

_5 minutos en el paraíso. _ Dijo sin más.

Anton se quedó maravillado, apenas escucho el nombre del juego. Conectaba con el circulo de borrachos cachondos, que se encontraban ahí juntos. Ni hablar de la botella de ginebra vacía y el gran mueble que estaba puesto en una esquina. Dudaba siquiera que podría entrar ahí, eso era lo más divertido del asunto. Encerrarse ahí con algún individuo y ver que les deparaba cinco minutos de la mitad de sus sentidos.

_Juguemos con ellos. _ Anton le dio una miradilla a Wonbin.

Wonbin balbució atónito. _ ¿Escuchaste bien a que van a jugar? _

_Luces como si nunca lo hubieses jugado. _ Anton dijo despreocupado. _ ¿Acaso te da miedo que te coma este lobo feroz? _ Se acercó de una manera indecente.

_ ¡Yo también te puedo comer si te descuidas! _ Wonbin jugo de vuelta. _Es porque nunca he jugado tal cosa. _ Wonbin mordió.

Anton sonrió divertido para Wonbin. _Siempre hay una primera vez. _



Wonbin intenta entender, como se dejó jalar por Anton. Su mano envuelta en la suya, se disimuló entre las sombras del público. Apretando fuerte, caliente contra la suya. Sabía que este lo hacía para que no se escapara y en serio le había funcionado. Ahora estaba ahí, sentado con un circulo de gente de la universidad. Aun sin encontrar a su escurridizo amigo omega y con el alfa que más odiaba.

Tenía su rodilla contra la suya y lo peor era que este no la quitaba. La afirmaba más, reduciendo el espacio entre ambos. No era esa una mala señal, en un mundo como el de ambos. Era como si sus cuerpos se atrajesen, como imanes negativos. Que echaban chispas, si los forzaban de repente. Nada muy alejado a esa realidad, lo sintió al mirarle de reojo. Con sorna y algo descarado. Estaba ebrio, tan ebrio como él.

_Me toca. _ Anton se concentró en casi manifestarle con la mirada.

Ya llevaban varias rondas ahí y tenía un tiempo viendo como daba vuelta esa botella. Las dos puntas que apuntara, se irían cinco minutos al closet. Wonbin no le temía a aquel lugar, había estado viviendo ahí toda su vida. Como el alfa anormal, que nadie sabía que era. Si es que nadie era Anton y ese nadie lo miraba de reojo. Cuando la botella que este había girado, había llegado hasta donde estaba él. Su corazón se paró ahí mismo y volvió a bombear solo para mantenerle vivo. Estaba jodido, literalmente a punto de.

Alguien carraspeo en incomodidad. _ ¿Dos alfas ahí adentro está bien? _ Ese alguien era Shohei.

Sohei se atrevió a decir, aun viendo la botella. Sentía que debía hacer algo, porque dos alfas estaban siendo juntados. La sola idea era antinatural y podía terminar ofendiendo a los alfas. Siendo un beta, no sabía si opinar saquease aseguró de rayar el tema con cuidado, antes de que alguno de los dos dijese algo. Se encontró con la mirada de Eunseok, quien también era un beta. Parecía valerle una reverenda, lo que había dicho.

Bebía de una lata de cerveza, como si no hubiese escuchado la gran cosa. No podía esperar menos de su chico, el cual parecía no importarle para nada las líneas trazadas entre castas. Este era un espíritu libre, que venía arrastrándolo en su vibra. El siempre proponía estos juegos calientes y no discriminaba las combinaciones dadas por el jugar con fuego. Valiéndose de ser un beta y no saber lo que era rozar con una casta inadecuada.

_Hace un rato entraron dos omegas. _ Eunseok soltó sin cuidado alguno.

El par de omegas estaba ahí, habían seguido jugando como si nada. Alegando que no se habían dado más que un simple pico, pero sus labios parecían exponer mucho más que solo labios juntándose. Había mordidas en los labios de Yushi, manchas de labial en el cuello de Sion. Este tenía ese característico olor a fresas, combinado con el olor a moras de Yushi.

Era tan dulce aquel olor, que al salir los alfas los habían mirado un largo rato. Mientras que los omegas, se habían sonrojado de manera furiosa. Con una sonrisa en sus labios, que casi no podían amarrar con una mordisqueada. Muy a diferencia de los betas, que no tenían mucha referencia del desastre que habían fingido no hacer. Ellos habían salido como si nada, también como si todo. Eunseok y Sohei eran buenos para mentir.

_Pues casi igual._

Riku echó más leña al fuego, bien sabiendo que no era para nada igual. Solo quería ver el fuego arder y presenciar cómo sería la reacción de dos alfas en un lugar tan cerrado. Incluso si no podía olerlos, sus miradas podían decirles algo de sus lobos. Algo que le diese material, para la columna de chismes de el periódico de la universidad. Todo el anonimato de su seudónimo, podía lavarle las manos de ser despedazado por los alfas.

_ ¿Qué es lo peor que podría pasar? _ Dijo otro beta.

Jaehee tomo la botella, mientras jugaba con la misma. Fingiendo estar relajado, pero en realidad estaba intrigado. La mirada de Riku decía, que esa semana tendrían una columna jugosa. La cara impenetrable de los alfas, le decía todo lo contrario. Jaehee no tenía la fe de su compañero de periodismo, pero tampoco podía ignorar el elefante en la habitación.

_Nada va a pasar. _

Sohei miro al par de alfas de reojo, en una pura advertencia. Siempre advertencia, porque esos alfas no eran de juegos. Los vio asentir como si nada, pero entendía mas una calma. Una antes de la tormenta, de la tormenta de puños que se podían dar. Si alguno de ellos, llegaba a subírsele las copas. El otro no tardaría en responder, siempre eran así de explosivos.

Wonbin le dio una mirada al alfa más alto. _ ¿Cómo puedo saber que no iras a por mí cuello? _ Murmuro entre labios para Anton.

Anton los leyó de maravilla. _No pasara nada que tu no quieras. _ Tentó con diversión casi diabólica.

Wonbin resopla asqueado. _Terminemos con esto. _

Un montón de alaridos se dio, cuando Wonbin tomo de la mano a Anton. Llevándolo hasta el viejo armario, que se encontraba en la sala. Parecía ser de un roble costoso, el olor a madera, se le estrello a ambos en sus sensibles narices de lobo. Cuando las puertas se trancaron desde adentro y la oscuridad los arropo. No había más que un respiro de distancia entre sus bocas y aquello ya les estaba calentando la sangre.

_ ¿Cuantos minutos de cielo son? _Anton se le quedo mirando a el alfa peli negro.

Wonbin le hizo la cobra con aquella cercanía. _Cinco. _

Anton rio divino ante aquel movimiento del más bajo. _Más que suficiente para hacer que te corras en mi mano. _

Wonbin trata de echarse para atrás y hacer algo de espacio entre ambos. Cuando ese alfa lo acorrala contra una esquina y le ataca la boca como si fuera su ultimo día de vida. Y quien sabe y si, talvez si es su ultimo día. Porque Wonbin no escatima en agarrarlo del cuello, para detenerle esa boca que se aferra a la suya en una mordida. Lo estrella contra la otra esquina, sus ojos inocentes no combinan con sus acciones.

Wonbin tararea en negativa. _Pórtate bien. _

Anton se le queda mirando oscuro._Por favor hyung. _

_ ¿Qué te hace pensar que deseo eso cachorro? _ Wonbin habla por sobre los labios de Anton.

Anton relame sus labios ansioso. _Algo me dice que me vas a pedir incluso mucho más. _

Anton está orgulloso de sus hábitos sucios y de cómo le ha puesto la boca toda roja de ese beso. Wonbin quiere pensar en algo más que esa sonrisa, que en esos labios rosas. Pero la cercanía de sus cuerpos y ese tirar jalar lo tiene loco. Loco de ganas de comerle la boca a Anton y no escatima en hacerlo en una locura. Arrasa con sus labios por sobre los del alfa, con cero delicadezas prueba de estos como su preciado amargo lo quema.

Wonbin se resiste de un tirón. _ ¿Que estamos haciendo ahora? _ Siente que sus labios arden.

Anton parece estar intentando recobrar el aire que le han robado. _Tú me seguiste hyung. _ Su mirada inocente le hace los honores de ser el ser más manipulador en la tierra.

_Ya deja de mirarme así. _ Wonbin gruñe.

_Hyung._ La vocecilla de Anton es casi una súplica.

Lo enloquece, lo motiva a querer poseer a ese alfa que le doblega en tamaño y también en musculatura. Es el cómo este le sigue el beso con la misma energía y el cómo se deja hacer al mismo tiempo. Es un perro manso a su merced, hasta que decida bajar la guardia. Wonbin aprovecha ese ronroneo de la boca de Anton contra su boca, para explorar con su lengua a gusto.

La chupa en un ideal de deseo y se pierde en el sabor amargo de todo lo que ha bebido ese menor. Puede saborear su propio aroma, al igual que algo de cerveza. Y aun quiere más, su cuerpo quiere mucho más. Cuando se pone para Anton, cuando deja que sus manos se metan en sus jeans. Manoseándole la polla por sobre la tela gruesa, friccionando la suya de a tantos. Lo toca a su gusto, lo empina contra la madera.

Se siente delicioso el desorden que llevan ahí dentro, pero no más delicioso que cuando Anton ha sacado su polla también. Gruesa a la vista, detallada en finas venas. Wonbin siente su vista temblar, su cuerpo calentarse. Anton las conserva en un agarre, juega con el grosor de ambas. Su mano es lo suficientemente grande para darles agarre, pero es ocioso en apretar de una manera que le arranca un gemido a Wonbin.

Anton no sabe cuánto tiempo les falta a ambos para salir, pero si sabe bien cuanto les tomara a ambos llegar. Conoce el cuerpo de su mayor, más de lo que debiese. Mueve su mano en una moción que está seguro, hará que ambos vean el cielo antes de esos cinco minutos permitidos. Es un objetivo que ha tenido, desde que le dijo si a ese juego retorcido. Especialmente sabiendo, que su preciado alfa Wonbin estaba incluido.

Él quería hacerlo llegar, quería hacerlo tocar ese maldito cielo. Mucho mejor que ese beta, que seguro le había robado un beso. No podía sentir su aroma, pero si su colonia. La colonia de Eunseok, su nariz era tan sensible como celosa. Se le restregó a su mayor, para impregnarlo de su olor. No quería mas esa colonia barata, solo quería que oliese a suyo. Wonbin era suyo, su alfa lo exigía con dientes filosos.

Tenía una idea de lo rápido, que estaba rozando ese cielo con su hyung. Por la manera en como sus bocas ya no se besaban, solo se juntaban a gemir por sobre la otra. Ese aire caliente, combinado con sus olores. Tenía que calmarse un poco o los sacarían de ahí con un desastre de leches. Hablando de leches, estaba a punto de sacársela toda a su adorado hyung.

_Tienes que dejar de comerme con la mirada. _ Wonbin sentía que su corazón iba a explotar.

_Yo lo que siempre quiero es comértela toda. _Anton confeso._ ¿Te gustaría que hiciese eso hyung? _ Dijo en una voz melosa. _ ¿Quieres que te la chupe hasta que te corras? _

_ ¡Mmm! _ Wonbin tembló al escuchar cada cosa indecente. _ Me gusta todo de ti. _ Wonbin gimoteo en un anhelo.

Wonbin jadeaba de lengua y le miraba oscuro como el mar. Mordiendo su labio inferior, para no tirar una sarta de gemidos. Anton le tapó la boca y siguió su gesto de morder sus propios labios. Y estaban ahí, mirándose a punto de correrse bonitos. Anton sentía como ambas glandes palpitaban, rojas en su agarre. Se le deshacían los quejidos, de la boca.

_Te gusta tanto hyung, que estas apunto de llegar en medio del juego. _ Anton rio con sorna. _ Te gusta cómo te aprieto bien rico, puedo verlo en tus ojos hyung. Como te la pongo como tu alfa, te estoy volviendo loco poco a poco. _ Anton lamio los labios de su alfa. – Voy a ser tu perdición, así como tú eres la mía. _

Wonbin siseo cachondo. _Te encanta meterte debajo de mi piel. _ Estaba eufórico. _A mí me encanta meterme en la tuya. _

Wonbin lo pensó literal.

Wonbin sintió como su polla se curvaba y su vientre bajo burbujeaba delicioso. La mano venosa de Anton, seguía ahuecándose en la polla de ambos. Apretando la cabeza, jugando con la base. Embistió de a tantos, en busca de llegar. Vio a Anton hacer estúpidamente lo mismo, darse hasta encajarse en el agarre. Estaban perdidos y al borde del orgasmo.

_Es mi cosa favorita en el mundo. _ Anton confiesa.

Corriéndose en una línea blanca, baño el miembro que se corría también. Dándose una línea de esencia, compartiéndola entre ambos. Anton masturbo por sobre la estimulación ya latente, perdido en la combinación de sus aromas. Era como una borrachera, un lugar de mala muerte. Desvaneciéndose en su mayor, se ajustó en su cintura. Dando dos manotazos más en sus pollas, drenando hasta la última gota.

Soltó un gemido ronco, extasiado de la nada. Relamió sus labios, antes de irse a darle de besos a su mayor. Quien se dejaba hacer, dejando su cuello expuesto. Se encajó encima, rodeando sus piernas en contra a sus caderas. Anton se encargó de dejar un evidente chupete, en la parte de sus collares de huesos. Para que este lo pudiese ocultar, pero ver a la misma vez. En la privacidad de su habitación, pudiera recordarlo de alguna forma.



Wonbin no sabía en qué momento, todo había pasado tan rápido. La manera en como habían logrado salir de ahí, topándose en los pasillos de la mansión. Besándose en medio de estos, con el libe albedrío que nunca. Nunca habían tenido, pero que el licor les decía que tenían. Los enloquecía y querían del otro. De maneras que nunca, nunca podían controlar.

Se encerraron en la primera habitación que pudieron topar, no sin antes haberse comido la boca por un buen rato. Wonbin ya no sentía la boca, ni el dolor punzante en esta. Encontrando la perilla a ciegas y trancándola de la misma forma. Era una pelea de nunca acabar, por ver quien le arrancaba la ropa a quien. Como sus cinturones se soltaban y los zapatos iban a segundo plano.

Wonbin sintió el crujir de esa camisa y los botones forzándose en un afán de liberar al más alto de esta. Vio ese pecho descubierto y no pudo dejar de probarlo. Paso su lengua, sus labios a lo largo de los pectorales. Dejando la camisa por ahí, tirada en el piso. Hecha un desastre, al igual que la suya. Cuando se dieron cuanta, ya estaban en ropa interior. Buscando luchar por quien iba por sobre el otro, buscando ver quien demandaría entre ese calor.

_Tranquilo alfa. _ Wonbin ronroneo.

Wonbin estampo al alfa más alto contra la cama, inmovilizándolo con todo su cuerpo. Se topó con su cara roja y algunos mechones rizados en su frente. Esa nariz roja, no debía verse tan sensual. Mirada obscura como la noche misma, iban de maravilla con esos ojitos de tapioca. Le miraron con un brillo divino, un sosiego de dejarse dar. Unos sentones que Wonbin fingió por sobre su polla, meciéndose al ritmo de la música de fondo. Podía sentir a Anton, tentar su entrada peligroso. Llorón, ansioso en estocadas.

Anton gruño estresado. _Me pides que me tranquilice, cuando estas bailando sobre mí. Brincando sobre mí, haciendo un desastre de mí. _

_Sé que puedes hacerlo mi cachorro. _ Wonbin dijo en un tono sedoso.

Anton gimoteo con ojos aguados. _Por favor hyung. _ Las lágrimas se dieron sin siquiera preverlas.

_ ¿Que? _ Wonbin arrullo.

Fue a probarlas a besos, bebiéndolas de la tersa piel de Anton. Escucho su respiración pesada y el cómo no sabía ni dónde poner sus manos. Estaba actuando como lo que era, sacando esa parte de él. Que lo hacía sentir otra vez, como un adolecente hormonal en su primera vez. Bebió sus lágrimas saladas y las remplazo por besos tibios. La mirada agrietada de Anton sobre el, le dio un litigio, un placebo.

_Sé que tu también lo quieres tanto como yo. _ Anton le dio una mirada oscura.

Anton masajeaba sus muslos, le apretaba el culo ansioso. Jugando con su ropa interior, bajándola hasta la línea de su trasero. Amasándolo a su gusto, sintió como se daba contra el a la par. Con su bóxer manchado de pre semen y una erección igual de empalmada que la suya. Lo había bajado lo suficiente, como para arrancárselo en un movimiento consentido.

Wonbin palmeo una de las mejillas del alfa. __Abre bien la boca, porque te la vas a comer toda. _Le metió dos dedos, a la boca del dócil alfa.

Anton los chupo divino, haciendo un sonido obsceno. Tomando la mano de su alfa, para darle de besos a esta, como si fuese una especie de príncipe. Tenía que atenderlo como tal, darle lo que necesitaba. No solo estaba dispuesto a cederle su boca, sino que quería que aquello fuese mutuo. Necesitaba a su mayor, totalmente complacido. Siguió besando, hasta que se acercó completamente a él. Dándole la vuelta al asunto, lo enfrento hasta tentarle un beso en la boca.

_Sera un juego de dos. _

Wonbin contemplo a un dócil Anton. _ ¿Estás seguro que quieres jugar así? _

_Yo quiero lo que tú quieres, porque yo te quiero a ti. _ Anton le dio un poco a Wonbin.

Wonbin supo que era un sí, un sí mucho más seguro. Cuando Anton se tiro en la cama, con el mínimo empujón que le dio. Se dejó hacer, cuando se le trepaba encima. Le quitaba lo que quedaba de ropa interior, al más alto. Dejando ver lo que se llevaría a la boca, mientras tentaba los labios de Anton con la suya.

Se estremeció cuando Anton no perdió el tiempo, llevándose la a la boca. Dándole de lamidas y masajeando la base con presura. Wonbin sintió sus piernas temblar y casi olvida que seguía. La polla de Anton, le ahuecaba los hoyuelos de sus mejillas. La lamio de manera juguetona y se llevó la punta a la boca. Escuchando un gemido ahogado, que reconoció como un Anton muy ocupado.

Wonbin rio divino. _ ¿Te gusta tanto así? _

_Tu solo sigue. _ Anton dijo desesperado.

Ambos en la polla del otro, dando de cabeceadas. Siendo follados, por las caderas del otro. El lugar se volvió una nube de sus aromas, que combinaban muy bien para el ambiente. Una fiesta llena de licor y cigarros por todos lados. Los gemidos roncos y la piel sudada se dieron. Dejándose chupar por el otro, en un son que se volvió cada vez más desesperado. Hasta que sus caderas empezaron a buscar por mas, querer mucho más estampar.

Anton sintió su garganta un desorden de fluidos, pero no podía dejar se succionar. De ahuecar sus mejillas y deslizar su lengua. Sentía como Wonbin besaba la base, tentando su nudo de maravilla. Se dio contra esa boca, haciendo que Wonbin hiciese espejo de sus acciones y fue ahí cuando se volvieron un desorden. Wonbin gageo contra su polla divino y Anton suspiro al sentir la profundidad.

Corriéndose primero, llenándole la boca al más bajo. Wonbin succiono llevándose su semilla hasta la garganta, tragando en un desorden que le mancho sus mejillas. Anton solo trago de una, succionando hasta llevárselo todo. Todo lo que tenía, gimoteando a gusto a pesar del dolor de su garganta. Wonbin le había encajado hasta los huevos y en serio había cumplido su sueño de comérsela toda.

Lo agarro del trasero dando líneas a su entrada y este tentó su entrada con sus dedos. Gimieron contra el otro, mientras sus orgasmos se gastaban, en unos alaridos que sabía se escuchaban si te acercabas. La música silenciaba, lo que sus lobos ya no podían ocultar. Siguieron así hasta que se desplomaron, jadeantes contra el otro. En una posición no solo vergonzosa, sino también incomoda.

Anton sintió como después de un rato, de dormir en el culo de su hyung. Este se levantaba de su cara, dándole una última probada. Anton lo vio alejarse embobado, acariciándolo mientras se iba de su vista. Lo vio acostarse sobre él, piel con piel. Suspirando y ronroneando por el olor de sus cuerpos. Haciendo que su alfa, se sintiese ilusionado. Llevo sus manos a lo largo de esa espalda y dio círculos para relajarle.

_Me gusta este Wonbin post sexo. _ Anton le miro de reojo. _ Me gusta esa docilidad espontanea después de hacerlo. _

_Solo no te acostumbres. _ Wonbin arrugo su nariz divino.

Tenía una mejilla sobre la suya y ronco un rato contra él. Anton encontró a su mayor lindo, demasiado lindo. Mientras se acomodaba en su cuello a tomar su aroma y quedarse profundo. No tenía sentido como eso le aceleraba el corazón, pero no le molestaba. Lo anhelaba con locura, por eso siempre lo buscaba. Era un mal necesario, lo mucho que le gustaba aquello.