WHEN OUR INFINITY ENDS | Satoru Gojo

Summary

Nacida bajo la sombra del clan Kamo, Kozue aprendió que sentir era un pecado, y amar, una debilidad. Satoru Gojo fue la excepción. El hechicero que desafió su destino, que le mostró la inmensidad y también la caída. Lo que comenzó como una rivalidad marcada por miradas desafiantes y palabras afiladas se convierte en una conexión imposible de ignorar. En un mundo de poder, traiciones y silencios, ambos descubrirán que el infinito puede romperse... y que a veces, amar duele más que cualquier maldición. Una historia sobre amor, orgullo y lo que queda cuando el deber apaga la luz del alma.

Genre
Romance
Author
Tess B.
Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐏𝐑𝐎𝐋𝐎𝐆𝐎

Era obediente, respetuosa y genuinamente buena con todos. Sin embargo, conmigo, era insolente, siempre me respondía con algo que de seguro me haría irritar y sin problema sabía cómo terminar teniendo la razón, lo cual, también me irritaba mucho.

Había pasado bastante tiempo desde la última vez que la vi, más de lo que recordaba, y aún así podía permitir acordarme con precisión de cada detalle de cómo era. No es que tuviera una presencia excepcional, en lo absoluto, bajo la mirada de cualquiera su belleza no destacaba en nada, pero, ante mis ojos, Kozue era especialmente hermosa en todos los aspectos posibles. Su cabello era tan largo y brillante que me perdía en el cada vez que esa pequeña y esbelta silueta caminaba delante mío. Sus ojos eran profundos y electrizantes y ciertamente tenían una pizca de bondad que los hacía acogedores. Y su voz... Hubiera deseado haber podido encontrar la manera de embotellar su voz diciéndome que todo estaría bien para así beber de ella y usarla como antídoto cada vez que me encontrara ebrio de tristeza.

Y muy de vez en cuando, debajo de un árbol de cerezos lleno de anécdotas e historias dignas de un libro de romance, me escondía del mundo en el agradable y doloroso recuerdo de cómo era abrazarla, de la increíble facilidad con la que ese delicado cuerpo encajaba en mis brazos, del dulce aroma que llegaba a mi nariz siempre que escondía mi rostro en la curvatura de su cuello...

Tenía un vacío infinito, lo sabía bien, estaba ahí, dentro de mí, creciendo día a día, haciéndome sentir el más débil de todos, a mí, que soy todo lo opuesto a eso.

Pero ahí estaba yo, el más fuerte, rogando en silencio, que volviera a mi.