Love You Like I Would || Chanz

Summary

Sungchan se encarga de demostrarle a su mejor amigo, que nadie va a amarlo como él lo haría.

Genre
Erotica
Author
emovere96
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Anton POV

La vida supo cómo darme un revolcón de realidad, cuando me entere de la manera más precipitada. Sobre mis peculiares gustos, hacia mi mejor amigo Sungchan. Que nada tenían que ver con el club de bailarinas, en el que nos estábamos colando mi amigo y yo. Nada tenía que ver, con mi mirada dubitativa hacia las bailarinas. El cómo terminaba cayendo sin querer, en el medio empalme de mi amigo.

Mucho menos en como eso, me parecía mucho más interesante. Que la chica que meneaba sus caderas en frente de mí, tratando de sacarme unos billetes de más. Toda la noche se fue tornando aún más extraña, cuando el caliente del cuerpo de Sungchan se hizo ver a tutiplén. El miembro golpeaba contra sus pantalones sueltos y yo no podía mantener mi vista en el maldito camino. Culpe al alcohol que había bebido y el no haberla puesto con mi chica ese día.

Un camino en silencio lleno de tensión, luego de que bromeáramos sobre ello. La tentación de tener algo para mí, se escapó de sus labios. Mientras se palmeaba la polla y me miraba divertido. Quería reírme un poco más, pero hubo un silencio de jadeos.Igual el problemilla seguía justo ahí, entre sus piernas, ese prominente problema. Lo había visto en todo su esplendor, pero no recordaba haberlo añorado tanto en mi boca.

_ ¿Que tengo en la cara ahora bebé? _Sungchan me pico.

Le di una mirada de muerte. _ ¡Que nadie te escuche llamarme así! _ Fruncí el ceño de una. _ ¿Por qué me preguntas tal estupidez? _

_Te me quedaste mirando un largo rato. _ Sungchan se me quedo mirando. _ Intuyo que debes estar buscando algo. _ Se encogió de hombros relajado.

Negué cuantas veces pude. _Solo estaba acordándome de algo. _ Le reste importancia a su mirada fija.

_ ¿De cómo me la chupaste esa noche? _ Sungchan soltó sin más.

Sungchan pidiendo una ayuda que yo de repente, sentía que era capaz de darle. Cosa que no tenía mucho sentido, porque nunca se me había antojado tal cosa en mi boca. Ni la de ningún hombre, para ser exactos. Las dudas se me disiparon cuando eso paso y fue la primera vez que chupe algo con tal entusiasmo en mi vida. Él propuso me imaginase una chica, pero no había manera de que imaginase tal cosa.

Sungchan estaba todo ahí, con sus piernas abiertas para mí. Regándose en mi boca cuando alcanzo un orgasmo, que me sorprendí en siquiera haber conseguido. Juramos que solo había sido cosa de copas y hasta nos reímos de ello. Hasta que no fue tan gracioso, especialmente con el paso del tiempo. Porque se nos volvió a antojar, cada que nos volvíamos a juntar a solas. Haciendo cada cosa, cada maldita cosa.

Eran esas miradas fijas y el remojar constante de labios. Mientras las bromas seguían, pero ya no se escuchaba tan descabellado. Lo habíamos hecho una vez, no estaba mal si sucedía dos veces. Las palabras de Sungchan, seguían revoloteándome la mente como avispas. Talvez nunca debimos masturbarnos viendo lo mismo, ahí había empezado toda esa innecesaria confianza de colegas.

_Estaba demasiado borracho. _Taje cada palabra. _ Nada que se pueda recordar. _ Mentí de lo lindo.

Sungchan solo se me queda mirando fijo. _Deja de fingir que no lo recuerdas, que no recueras todas las otras veces. Hemos hecho más que solo eso y ella no ha estado ahí para acompañarnos. _ Sungchan tira la frase al aire.

Le doy una mirada de inmediato. _Yo nunca debí seguirles su juego. _ Era un círculo vicioso.

Sungchan solo sonríe divertido. _El juego me lo seguiste a mí, ella no tiene nada que ver ya. Deja de ponerla en la ecuación, cuando fue por mí que aceptaste. _

Me encaro en una cercanía mortal, olía a café recién hecho. Sungchan venia de trabajar medio tiempo, en la cafetería de sus padres. Había traído un café para mí y unos pastelitos de chocolate. Había tomado el café y los pastelitos aún seguían ahí. Con una mordida dada de mi parte, no me podía permitir comer tanto. Las nacionales estaban a la vuelta de la esquina y debía mantener mi cuerpo ligero. Incluso si solo se me antojaba, comerme la caja completa. Sabía que Sungchan, los había horneado especialmente para mí.

_Tienes algo en la boca. _ Gruño al verme de más cerca.

Alargo su mano para limpiar, lo que parecía ser mi labio inferior. Me arranco un jadeo con su cercanía, porque lo mire vicioso. Mientras arrastraba su pulgar en mi labio y rozo mi lengua descuidado. Lo había hecho como sin nada, para luego llevarse el merengue a la boca. Chuparlo con todo el gusto, mientras me veía a los ojos sin más. Algo se ajustó justo en mi entrepierna y no debió sentirse tan calado.

Cerré mis piernas rápido, temiendo una reacción más visible. Porque recordé con vehemencia su boca, contra mi boca aquella noche de estudio. La anatomía se había vuelto primer plano y no precisamente la de los libros. Sungchan me había comido la boca por horas, me había embestido por sobre la tela. Yo le seguí la moción a gusto, hasta que los dos nos habíamos corrido solo de eso.

_ ¿Tenías que llevártelo a la boca así? Estas tratando de provocarme. _ Mis palabras salieron para denunciarme.

_Tu eres el de la mente enferma, porque si hubiese querido tentarte. No hubiese tenido problema el limpiarte la boca, pero a besos. Sin problema alguno de ser vistos, ya te dije que no le temo al closet, ese vendría siendo tú en esta ecuación. _Se me quedo mirando mi cara hecha un poema. _ Es que eres un bebé también, no sabes comer sin ensuciarte. _

Bufe cabreado. _Tengo que irme, se me hace tarde. _ Dije sin más.

Sungchan se dedicó a seguirme con la mirada. _También se te hará tarde de regreso, sabes que puedes quedarte conmigo. _ Dijo más de lo propio entre líneas.

Vivía lo suficientemente lejos, como para terminar siempre quedándome con Sungchan. Mis padres habían insistido en que viviese, lejos de la mala influencia de los universitarios. Como si su hijo no fuese uno de ellos y tuviese al peor de todos como su mejor amigo de toda la vida. Curiosamente lo amaban, Sungchan sabia poner esa cara de no matar una mosca.

Especialmente consentido por mi madre, siempre había galletas para el en mi departamento. Ella misma las horneaba para él, desde que tenía uso de memoria. Solía tenerle envidia por eso, incluso si me las compartía. Por el precio de un beso en la mejilla, que me sabia mejor que el chocolate. Supongo que siempre estuvo ahí, esa necesidad de estar muy cerca.

Algo tenía que ver con ser hijo único y la obsesión de mis padres por tener otro hijo. No corrieron con tanta suerte, los intentos redujeron la paciencia de mis padres. Sungchan llego como un premio de consolación y también se podía decir que para mí. Incluso si poco a poco, dejaba de verlo de manera fraternal. De repente esa sonrisa boba, me parecía tremendamente sexy. Esa mirada de añoranza, me hostigaba a hacer cosas para arruinar su paz. Me tenía completamente, pero no conseguía manera de zafarme.

_No hace falta. _ Evite su mirada.

Puse excusa tras excusa, no me interesaba volver a tener esa tentación. De solo pensar en volver a estar a solas, no podía sino imaginarme entre sus piernas. Su cabeza tocando el cabezal de la cama y toda la fuerza de mis cabeceadas contra su miembro. La sola imagen mental, me tenía mareado ahí mismo. Cachondo talvez, pero eso quería ignorarlo. Tenía una larga practica de natación y no me apetecía entrar en ella con una tercera pierna.

_Puedes quedarte en mi departamento, el mío queda más cerca de la universidad. _Sungchan se corrigió.

_Le hablare al entrenador, talvez me suelte temprano. No quiero molestarte más, no hay nada más que hablar. _

Lo dije incluso sabiendo, que eso nunca pasaría. Sungchan seguía buscándome, tanto como yo seguía siguiéndole. Ni siquiera fui capaz de zafarme de su agarre, ni creía que podía hacerlo del todo. Cuando mantenía su mano sostenida a la mía, mientras seguíamos sentados. En el pasto del parque de hortensias, de la facultad de medicina a la que asistíamos. Habíamos estado ahí, tratando de tener algo como una conversación.

Mucha gente alrededor, eso había ayudado a controlarnos. Pero incluso ese agarre de manos, no parecía muy comunicativo. La manera en como su pulgar acariciaba con vehemencia, la palma de mi mano. Su mirada puesta en mí, como se acercó en un suspiro. Tenía esos ojitos de súplica pura, que parecían ser irrefutables. Como si no fuese el culpable, él lo había empezado todo. Yo solo quería decirle, que ya no había vuelta atrás.

_ Juguemos videojuegos toda la madrugada, como en los viejos tiempos. No tenemos que hablar, solo quiero mi mejor amigo de vuelta. _ Sungchan rogo.

_Ambos sabemos cómo terminara esa velada. _ Me atreví a decir. _ La realidad de que ya no somos más amigos. _ Lo dije.

_Tampoco somos amantes. _ Me lo restregó en la cara.

_Tienes razón. _ Le dio una mirada impoluta. _ Es una señal para que paremos. _

_ ¿Tu quieres que esto se detenga? _ Sungchan se me quedo mirando. _ ¿Pretender que no sentimos nada? _Su mirada me acribillaba.

_Esto está mal. _

Lo dije de dientes para afuera, pero lo estaba deseando. No importaban los códigos, porque yo le entendía hasta la mirada. Que no hacía sino comerme con esta y yo estaba encantado de ser devorado. Más adelante también talvez tocado, me lo imagine tocando incluso de más. Tenía que dejar de pensar en que podía suceder, porque las posibilidades eran vastas. Sungchan parecía decidido a experimentarlo todo y yo parecía ser ese preciso conejillo de indias. Porque nadie lo hacía como yo, aún recuerdo ese susurro de realidad de parte de sus labios.

_Tienes las llaves de mi departamento, sabes cómo llegar a este cuando quieras. Solo por si te arrepientes, ya sabes que puedes hacerlo. Hablemos de esto como se debe, porque no es solo fingir demencia Anton. Voy a darte tu espacio, así como prometí hacerlo. _

Solo las tenía yo, ni siquiera su novia las tenía. Claro que esa novia, no había estado en su vida como yo. La chica le había durado un mes, a pesar de haberse presentado flexible al tenerme. Ella me seguía mirando como si lo supiera todo, como si supiera quien realmente estaba de más. Solo le faltaban las pruebas, pero no era como que podía ver lo que sucedía cuando partía.

Técnicamente tampoco era mucho, no se concedía como un engaño del todo. Habíamos sido tres y solo lo habíamos hecho con ella. El resto cuando salía, era un simple jugueteo de desquite. Dándonos la mano el uno al otro y no precisamente para apoyo emocional. No nos agarrábamos de la mano, no estábamos dando literal una mano. Compartiendo el mismo orgasmo, mientras la mano del contrario hacia moción sobre el miembro del otro.

Las glandes topándose y los jadeos sonoros. Corriéndonos preciso, al terminar el video alusivo. Compartiendo los mismos juguetes, desordenados en el fluido compartido. Era caliente verle follarse contra algo, que ya había sido usado por mí. Así de caliente, como compartir a esa misma chica. No iba a mentir nunca, me había venido mirándolo a los ojos. Pensando en que era yo, el que estaba siendo follado por él.

Mientras dábamos por cada lado y gemíamos en la boca del otro. La cercanía de nuestras bocas, no hizo justicia a esa conexión. Lo repetimos varias veces, para luego tocarnos después de que ella se iba. Parecía no ser suficiente y el beso se dio con prisa. Sungchan seguía teniendo esa mordida en los labios, que yo había impreso en estos. De una mordida fugaz, cegado por la lujuria del momento.



La práctica había sacado todo lo mejor de mí, por lo que solo había quedado lo malo. Cuando decía que había quedado lo malo, hablaba sobre todas mis dudas e inseguridades. Las que tenía por mi sexualidad desde siempre y no parecía solo disiparlas con absolutamente nada. Me salí de la piscina después de horas, dando brazadas como loco.

Rompiendo mis marcas del día y dando ese supuesto ejemplo a todos. Ya nadie estaba por ahí, eso solo hacia todo más crudo. Porque entre todos los trofeos ganados, siempre quedaba ese espacio vacío por llenar. Tenía miedo de hacerlo, porque sabía lo mucho que significaba aquello. Lo que perdería de por medio, si les daba lugar a mis sentimientos por Sungchan.

_Debí haberme ido cuando me dijo el entrenador, ahora parezco una especie de fantasma aquí. Solo soy un cobarde sin medidas, ni siquiera soy capaz de verle de nuevo. _ Maldije entre dientes.

Cansado como el demonio, solo esperaba poder dormir la noche entera. Tome una tolla que había dejado por ahí y me la coloque en el cuello después de secarme los cabellos. Talvez así yo podría, dejar de pensar tanto en regresar a Sungchan. Caminé hasta llegar a las bancas y me senté ahí a descansar. Pegando mi cabeza a la pared, cerré mis ojos tratando de olvidarme de todo. La toalla en mi cara, para evitar que la luz me despertase.

_Despierta de una vez, animal de agua puerca. _

Unas manos me arrancaron la toalla de la cara, entonces lo pude ver. La piel canela de Eunseok, avisándome de su llegada. Estaba vestido de ropa ligera, supuse que venía de vuelta de sus terapias de hombro. Lo que no sabía bien, era como había llegado ahí. Sin su novio Sohee, acompañándole a su lado. Sabía que acomodaban sus horarios, para irse juntos a casa.

Gruñí al reconocer la voz. _ ¿Así tratas a tu cuñado favorito? _

_Tu eres lo más cerca que he tenido a cuñado y me preocupa saber que no te atreves a completamente serlo. _ Eunseok dijo sin más.

_Me odio por seguir aquí. _ Cerré mis ojos. _ Me vino a regañar Don Monogamia. _

Eunseok ignoro mi sobre nombre bufando sonoro. _ ¿Otra vez dejaste que el entrenador te dejase hasta tarde? _

_Debo mejorar mis marcas para las nacionales. _Mis ojos seguían cerrados.

Era una excusa con carácter de verdad, pues las nacionales se acercaban. Ya no sabia en donde acomodar mis horarios, para poder seguir practicando para mejorar mi rendimiento. Me solía quedar hasta tarde practicando, incluso más horas de las que el entrenador me exigía. Era mi manera de enfocarme y olvidar todo lo que estaba a mi alrededor. Solo que después de lo de Sungchan, simplemente no estaba funcionando. Tenía la cabeza de cabeza, si eso tenía algo de sentido.

_Igual te puedes quedar con mi hermano. _Eunseok dijo como si nada.

_Lo de cuñado era una broma, sabes que eso no va a poder ser. _Fui sincero.

Pues no sabía si en realidad podía, quedarme literalmente con Sungchan. Jactarme de aquello, ni siquiera estaba en mi vocabulario. Porque dime tu, si ni siquiera parecíamos tal cosa. No quería ni darle un nombre, a lo que no me salía de la garganta. Incluso si se sentía bien y secretamente quería mas. Me seque el cabello con la toalla, que Eunseok me había vuelto a tirar en la cabeza. Se había sentado a mi lado, en un semblante de apoyo emocional. Lo que le había dicho, lo había sacado de onda.

Tenía el cabello mojado aun y un resfriado que no parecía querer irse. El entrenador parecía valerle, todo parecía valerle después de la lesión de Eunseok. Mientras este se recuperaba, yo era su caballo de mil batallas. Confieso que ya quería perderlas, porque no cultivaba un solo minuto de descanso en mis días. Incluso si eso incluía, el desprecio de mis padres. Seguía necesitando esa beca, y no era acaudalado como Sungchan.

_ ¿Cómo va tu lesión de hombro? _Mire de reojo a Eunseok.

_La terapia va avanzando bien, me sirve también tener a una pareja fisioterapeuta. _Eunseok sonrió de solo decirlo.

Me tendió entonces, un vaso con café. Lo tome sin chistar, era de la cafetería de su familia. O más bien de una, de las varia que había en la cuidad. No había una esquina, en la que no estuviesen. El olor a café fresco, me recordó a Sungchan esta mañana. Siempre olía a este, hacia turnos de a tantos en la cafetería de la universidad. No había manera, de que le pudiese pagar alguno de mis pedidos. Ni siquiera ahora, seguía siendo una ley impoluta. Su lenguaje del amor, me sonroje de solo pensarlo.

_Vuelve antes de que el entrenador acabe conmigo. _Rogué.

Eunseok rio justo. _Si no acabado contigo aun, significa que eras más fuerte de lo que crees. _

_Lo tomare como un cumplido. _Le mire de reojo.

_Lo es. _Fue sincero.

_Mi hermano dice que lleves tu bonito culo a su departamento, que necesita hablar contigo en realidad. _Se me queda mirando. _ Pensé que habían hablado hoy, los vi en el parque en la tarde. Me dijo que cubriese su turno, para poder verte un rato._

La sola acción me dejo pensando. _Los dos estábamos demasiado incomodos, creo que aún no es el momento de hablar de ello. No se siente como si quisiésemos ser amantes en algún momento, pero tampoco se siente como si fuésemos a ser amigos de nuevo. _Me dio pesar lo último.

_Hablar en público esas cosas, nunca va a ser la mejor opción. _ Eunseok miro hacia al nada.

_Estoy demasiado agotado para llegar ahí. _ Fui sincero.

_Puedo darte un aventón. _ Eunseok se topó con mi hombro molesto.



Eunseok llevaba la mitad del camino, que de por si era breve. Ya entrando a los estacionamientos, puse mi mano cuando llegamos a nuestro lugar. Este se me quedo mirando, como si fuese una especie de exagerado. No tenía como juzgarme, porque él nunca había tenido que vivir algo así. Sin miradas curiosas en visitas, no palabras rebuscadas para sustentar acciones cariñosas. La familia de los Song, ellos no eran unos homofóbicos.

Tampoco pensaban en nietos, como meta de vida perfecta. O en la idea de una nuera delicada, que se dedicara a estar en casa siempre sirviendo. Eunseok era feliz con su pareja, desde el primer día. Sungchan parecía querer vivir lo mismo y Anton juraba que si se lo merecía. Pero con alguien que, si se atreviese a amarle, no un cobarde closetero como él. Uno que vivía en las sombras de su amistad y de compartir amantes para sustentar esa cercanía.

_ ¿Estás bien? _ Eunseok se me quedo mirando.

_Al menos quédate un rato con nosotros, para que las cosas no se tensen. _ Suplique.

_La tensión solo es real, cuando viene de ambas partes. _ Eunseok se atrevió a decir. _ Si tu estas sintiendo la tensión, es porque él también la siente. No sé exactamente que paso con ustedes, pero se están comportando raros ultimadamente. Mejor deja de decir que es un problema de comunicación, cuando el único que no ha recibido la suficiente comunicación soy yo. _

_Lo de nosotros no es platónico Eunseok. _ Confesé. _ No es solo lo que deseamos ser alguna vez, es lo que ya está más que hecho. _

_Los conozco desde pequeños, ustedes se aman justo de esa forma. Lo que sea que esté pasando, sé que se va a solucionar. _ Eunseok explico apacible.

_ ¿Los amigos se besan desde chicos? _Lo deje ir.

Eunseok se me quedo mirando. _Ya no creo necesitar más comunicación, acabo de unir todos los cabos de casi diez años. _ Parecía haberlo tomado con mucha calma.

_ ¿Lo sospechaste? _ Dije ya nervioso.

_Lo daba por seguro. _ Dijo relajado.

Mi cara se volvió roja, roja como un tomate. Cuantas noches no habíamos jurado ser discretos, mientras nos dábamos besos en el baño de visitas. Besos inocentes de adolescentes, llenos de curiosidad. Mientras la familia de Sungchan, daba una cena muy amena bajo las escaleras. Sin olvidar como volvíamos y jugábamos con la mano del otro debajo de la mesa. El caliente de Sungchan contra mi mano, siempre hacia que mariposas revolotearan en mi estómago.

Había sido solo nuestros comienzos, mucho antes del suceso del club o de que habíamos compartido una chica o dos.Las miradas curiosas de Eunseok, finalmente tenían sentido. Incluso si Sungchan, había cumplido su promesa de nunca decir lo que hacíamos. Eunseok era un hombre también bisexual, que no vacilaba en conectar las líneas a la perfección. Solo se había quedado callado, porque nos creyó aún demasiado platónicos como para llegar a algo más.

_Creo que necesito un trago. _ Revolví mi cabellera vicioso.

_ Tú no puedes beber mucho. _ Eunseok se me quedo mirando. _ Te comportas muy gay cuando. _

_ ¿Quieres que hable con tu hermano? Sobrio no va a poder ser. _Me atreví a decir.

_Bien. _ Eunseok rodo los ojos en blanco.



Eunseok tuvo la amabilidad de salir del carro y acompañarme hasta la puerta del departamento de Sungchan. Estaba entero en licor, pero aun así tenía mis sentidos correctos. El departamento de su novio estaba unas puertas después, me dio a entender que no se quedaría. Cuando llevaba una maleta en su hombro, con algunas cosas para estudiar. Tenía ese gran libro de leyes, que nadie en el grupo de amigos le gustaba tocar. Solo el soportaba esas leyes, hablaba de ellas hasta en los momentos más divertidos.

Paniquie justo en la puerta del departamento. _ ¿Tan obvios siempre fuimos? _

Era la enésima vez que le preguntaba eso en la noche, recuerdo habérselo preguntado después de cada botella. El seguía manteniendo un silencio y una mirada de obviedad para con la situación. Le conté todo lo que se podía contar, obviando detalles que solo el cielo sabría. Habíamos hecho tantas cosas, que ni siquiera recordaba bien. Completamente borrachos, también sobrios. Solo estábamos sintiendo, hasta que del cuerpo paso al corazón. Las lágrimas me amenazaron la mirada y me sentía enfermo de todo.

_Solo había que ver como compartían miradas. _ Eunseok bromeo. _ Incluso Sohee llego a preguntarme sobre ustedes. _ Se puso serio esta vez.

_Por favor. _ Yo me lo tome más que en serio.

Yo no le dije absolutamente nada, pero estoy seguro que intuyo cosas. _ Negó absurdo. _Voy a volver al día siguiente, hablen lo que tengan que hablar. _ Me señalo severo. _ Volveré incluso la semana siguiente, si es necesario hacerlo. _

_ ¿Por qué regresarías la siguiente semana? _Fruncí el ceño.

_Hay fin de semana largo. _ Eunseok dijo sin más.

_Lo olvide totalmente. _ Murmure perdido.

Eunseok negó rotundo. _Piensa en ti por primera vez en tu vida, no todo puede ser complacer a los demás. También es saber lo que quieres, no te niegues a lo que es para ti. _

Toco dos veces el timbre y me dio una palmada en el hombro. Todo para luego irse corriendo, como quien abandona a un niño indefenso. Porque fue justo, así como me vine sintiendo, cuando Sungchan abrió la puerta casi de inmediato. Yo me quede ahí quieto, como un perrito mojado por la lluvia. Aún tenía el pelo azabache medio húmedo, pero también medio seco. Estornude de los puros nervios y Sungchan solo se quedó ahí mirándome.

Tenía la nariz tapada. _ ¿Puedo quedarme contigo hyung? _ Me salió pecaminosamente lastimero.

Sungchan bufo enternecido. _Entra antes de que te resfríes más, creo que aún me queda algo de la medicina que dejaste. _

Entre como pude, porque en serio tenía algo de fiebre. Eunseok me había dejado medio moribundo ahí, mientras yo le fingí estar bien. Necesitaba un baño caliente y algo de medicina para la fiebre. Mi cuerpo me dolía todo y tenía más hambre de la que recordaba haber tenido jamás. Los pastelitos estaban aún en mi mochila, pero no me provocaba comerlos ya.

_Solo no te acerques mucho a mí, puedo pegarte el resfriado a besos. _Le mire con ojos de cachorro.

Sungchan se me quedo mirando enternecido._ ¿Me estas amenazando bebé? _

Solo quería acurrucarme con mi hyung, como un bebé que obviamente no era y sentir su calor cuanto pudiese. Sentir sus besos en mis labios, su toque en mi piel febril. Sabía que eso era demasiado, pero no podía luchar contra mi corazón. Contra las ganas que tenía, de que nos quitáramos todo ahí mismo. Demostrarle que al menos borracho, podía ser capaz de darle lo que el quería. De la manera más libre, ser mucho menos cobarde para romper la coraza.

_ ¿Tú quieres que eso pase? _Le acate la boca en vano.

Esa mirada de querer darse a mi boca. _Estas borracho bebé. _ Pudo sentir el olor. _ Tienes fiebre. _ Negó rotundo ante mí.

Coloco su mano en mi rostro y acaricio con vehemencia. Me dejé llevar por la caricia y casi me derretí con ella. Quería mucho más que ello, pero no sabía si tendría las fuerzas. Me desarmaba de maneras, que no sabía que se podían sentir. Y cuando me acato los labios en un beso, me importo muy poco irme contra su cuerpo. Cerrar la puerta con nosotros dentro y arrinconarlo contra la primera pared que encontré, dándole los besos que había deseado darle por semanas.

_ ¿Sabes qué otra cosa pasa conmigo ahora mismo? _

Arrastre mis labios por sobre los suyos, me miro como si no hubiese visto ese Anton jamás. Talvez era justo, así como me veía. Estaba tratando de evolucionar a algo, que le sirviese más a mi hyung. Chupándole la boca apasionado, este me siguió anonadado. Sin un closet que nos aislase y sin esas diferencias con las que habíamos crecido. Solo nosotros dos, tratando de descubrir cuerpo a cuerpo. Lo que las palabras no nos habían dado, en esa conversación en el parque. Mordí al dejar ir y nuestras bocas las separo un necio hilo de saliva.

Gruño una vez que lo deje ir._ ¿Qué quieres tú de mí? _

Le mire fijo a los ojos, vidriosos del deseo. _Me niego a dejar de desearte, me niego a compartirte de nuevo. Soy un cobarde igual, quiero quedarme justo aquí. _ Remoje mis labios rojos, desesperado ante su mirada fija. _Sin importar si hay alguna consecuencia, si mi recompensa siempre serás tú. _

Yo no le di tiempo de pensar, de darme una respuesta. No iba a dejar venir la cordura, ni mucho menos la verdad. Esa que los dos sabíamos, que podía arruinar el impulso de querernos. Esa verdad que se leía entre líneas, entre las pestañas al mirarnos. Esa verdad que beso a beso, develaba justo de su pecho. La ropa picaba contra el agarre que teníamos, en el cuerpo del otro. Y no se nos hizo difícil, llegar hasta la habitación de Sungchan.

En un forcejeo de poderes, echándome sobre Sungchan. Moviéndome para acomodarme a acatar su cuello a besos, a rasgar de a tantos con mis dientes. Estimando cada uno de sus gemidos roncos, que me daban una sensación de ir por buen camino. Era la primera vez que daba ese tipo de besos, por sobre la piel de mi mejor amigo. Chupe con vehemencia sobre la piel mojada en saliva y me asegure de marcar lo que deseaba algún día fuese totalmente mío. Me cegó todo aquello, dándome cuenta de repente.

Nos estábamos arrancando la ropa en una lucha, lucha de ver quién era el más soez. La manera en como Sungchan me empujo de su cuello, tomando el mío hasta ponerme en su lugar. Volviéndome a la realidad, odie esa realidad. Nuestras ropas desordenadas, debido a toda la algarabía. Yo me había cenado el espacio entre su cuello y collar de huesos. Me miro como si estuviese perdiendo la cabeza y realmente era algo así. Las estaba perdiendo totalmente, perdiendo mi juicio por el.

_ ¿Qué crees que estás haciendo con todo esto? _Lo pregunto por cortesía.

_Lo sabré cuando termine de hacerlo contigo. _ Me le quedo mirando decidido. _ ¿Tú quieres hacerlo conmigo hyung? _

_Decirlo es una cosa, hacerlo otra también. No quiero asustarte bebé, no sabes lo que pides. _Sungchan tembló ante mi mirada fija.

_ Hemos hecho un par de cosas ya, solo nos ha faltado terminarlas. _ Moví mis caderas por sobre su eje. _ Termina en mi hyung, juro que puedo tomarte completo. _

Mi mano paso por sobre su miembro erecto, dio una moción haciéndolo jadear. Mi mirada curiosa seguía ahí, puesta en la extensión poniéndose dura. Apreté el agarre justo, masturbando por sobre la tela. Sacándole un jadeo ronco a Sungchan, quien me miro oscuro por debajo de sus pestañas. Lo vi morder sus labios, para acallar lo que su boca, denunciaba claramente de él. Labios temblorosos, cubiertos de un excitante rubor rojo. Me gustaba lo que estaba generando y me intrigo saber que más podía lograr.

Lo vi sonrojarse furioso. _ ¿Tú quieres ser el de abajo? ¿Quieres que te folle yo? _ Sungchan pareció gemir la maldita pregunta.

_Yo tengo las mismas preguntas para ti. _Me atreví a seguirle la palabrería.

_Estás loco. _Parecía decirlo, pero también preguntarlo. _ Totalmente loco. _

Mordisquee mi labio inferior perdido en aquello. _Sácatela. _

Sungchan me miro con casi rabia, sus labios temblorosos. La respiración pesada entre nosotros, calma antes del desastre. No chisto en seguir mis órdenes, desabrocho sus pantalones ante mí. Para luego descubrir desde su ropa interior, lo que yo ya reconocía de tiempo atrás. Luciendo reluciente en la punta, tentada en gotas para mí. Relamí mis labios en espera de algo, alguna señal para poder proseguir. Hacer lo de siempre, lo que más disfrutaba Sungchan de mí.

_Tu solo quieres chuparme la polla, siempre es lo mismo cuando te emborrachas. _ Parecía cabreado de mí.

No lo escuche más, solo me la lleve a la boca. Sin previo aviso, solo me olvide de todo. Técnicamente si era así, pero también me había transformado. Para recordarle como esto había comenzado, a tornarse en un tinte posesivo. Su polla era toda mía y no me importaba quien estaba entre nosotros. Yo solo quería tenerla para mí y disfrutar el momento sin pensar en nada. Me jure que eso no me haría menos hombre, porque no había sentimientos de por medio.

Había sido así un tiempo, hasta que mis sentidos se fueron perdiendo en las reacciones de Sungchan. En lo mucho que parecía disfrutarlo, como lo estaba disfrutando justo ahora. Me había colado entre sus piernas, acomodado mis piernas fuera de él. Sorbiendo a lo largo de la extensión en una succión, que pareció sacarle el alma varias veces. Haciéndolo temblar y relamer sus labios necio.

Lo sentí retorcerse del placer, tratando de evitar embestirse en mi boca. Mientras le apretaba las bolas a gusto y mi lengua dibujaba su polla. Lamiendo de lo lindo la extensión, volviendo a dar de probadas en la punta. Regué saliva para lubricar y luego moví mi mano. Dándole poco o nada de paz, sentía como sus bolas chocaban contra mi agarre en base. Su cara era un poema, que yo no me contuve entontar.

_Abre los ojos de una buena vez por todas, que importa si al verme te vienes más rápido. _ Le recordé lo que me había dicho un día. _ No querrás perderte cuando haga que te corras miserablemente, sé que te gusta ver cuando terminas en mí. _ Tente vicioso ante cada reacción de su destrozado ser. _ Yo te lo voy a dar esta noche, voy a darte incluso más que solo eso._

Gruño severo. _Boca. _

_ ¿Te quieres correr en mi boca? Solo tienes que pedirlo hyung. _ Tente con toda la calma.

Gimoteo sin pena alguna. _Por favor, me voy a correr. _

Sigo sus órdenes llevándomelo a la boca, dando succiones que ahuecas mis mejillas. Lo escucho gemir gélido, perdido en el placer embiste. Embiste como un bruto animal, corriéndose en una de esas embestidas. Gimo al recibir su semilla y el desorden que eso conlleva en mi boca. Lo tengo viniéndose en mí, regando la semilla en embestidas. Me gusta cómo ello me descoloca, ni me avisa de su proceder. Cuando me atrae hacia él y me acata la boca. Aunque me alejo en advertencia, este me atrae hacia el con presura.

_Dámelo. _ Exige de la nada.

_Hyung. _ Siseé con su cercanía.

Me besa con ganas, combinando lo que queda en mi boca con saliva. Rodando en mi para besar cada gota, de lo que queda de el en mi ser. La sola sensación es caliente, desordenada en una pelea. De ver quien demuestra más valentía y locura plena en el sexo. Porque ver como procede a ahora sí, arrancarme la ropa. Como si desperdiciara lo que queda de cordura, en hacerlo con precisión.

Mi camiseta fuera en un movimiento, los pantalones de un jalón se van. Y lo veo quitarse los suyos, por completo también. Lo ayudo con su camiseta y está hecho. Hay un peligro de una sola prenda en cada uno, que no puedo esperar a presenciar. Sungchan lo aprovecha y me folla por sobre la ropa interior a lo bruto. Como ya lo habíamos intentado un par de veces y se seguía sintiendo igual de impresionante para mis bolas.

_Buscas que me corra así de patético, con sola la fricción de tu miembro contra el mío. _ Estaba agitado.

Se me quedo mirando desde donde estaba. _Sé que lo estoy logrando en ti, pero no es mi objetivo esta noche. _

Abierto bien de piernas para mi hyung y teniéndolo gimiendo mientras me come el cuello. Embisto en la misma moción, disfrutando de casi correrme contra su polla. Él sabía cómo separarme pedazo a pedazo, mi respiración desregulándose por la necesidad. Sigue embistiéndome buscando llegar al borde, como si no tuviese suficiente de mis gemidos ahogados. Manejo mis imágenes mentales, porque no quiero correrme en fricción, quiero correrme con su polla.

Casi en un lloriqueo lo anhelo, cuando retira la ropa interior de ambos. La fricción me desespera, cuando manipula mi polla. La masturba para avivarla, me da la confianza con su mirada. No era la primera vez que veía aquello, su gran mano recubriendo el tamaño. Ambos éramos grandes, pero Sungchan era masivo. Podía empezar a comparar más cosas, pero no quería que mi mirada me delatara en expectativas.

_Dime si quieres esto una última vez. _ Pregunto con cuidado. _ Sabes que no tendré remordimiento alguno. _

Me giro por sobre su regazo y sus manos se posaron en mi trasero. La posición me tenía vulnerable, pero había algo en ello que era sumamente excitante. Talvez era la mirada fija de Sungchan en mi culo o la caricia constante que se profundizaba. Apretando la carne ganándome un jadeo, más ese movimiento de mi pelvis dándose por servida. Me sentía inquieto, al no poder ver que tanto hacia.

Mientras dio una palmada, la otra rebuscaba algo en el cajón. Me remordí los labios, saboreando el picor, queriendo pedir más. Talvez lo llegue a murmurar y ahí fue cuando llego la otra. Algo me estaba pasando, como un enloquecimiento de pollas.Mi pene se curvo entre mis piernas, mi entrada palpito al sentir sus manos. Estaba sudando como nunca, acalorado por más que solo la fiebre.

_Sera la primera de muchas, porque siempre volvemos al otro. _ Confesé nuestra realidad. _ Somos solo dos es este juego, los que verdaderamente sabemos jugarlo. _ Jadié extasiado de su calor.

_ ¿Ya te dije lo mucho que me gusta tu bonito culo? _ Sungchan confeso muy descarado.

Jugué con mis labios dándoles un mordisco. _Falta que me lo demuestres ahora. _

Sus dedos se adentraron sin aviso y el frio caliente me hizo tocar tierra. El frio del lubricante teniéndome ahí, temblando como un desgraciado de lo caliente que estaba. Sungchan tenía aquellas cosas en su departamento y el jugueteo nunca nos había permitido llegar hasta allá. Mas yo si me había tocado, tocado pensando en cuando lo tendría por completo. Aprovechando mi erección de las mañanas y cualquier recuerdo viejo de nuestros encuentros. Empecé a disfrutarlo rápido, la moción de mis dedos follandome profundo. Tanto como estaba disfrutando ahora, estirándome a la perfección.

_Dios que rico, que rico se siente. _Siseé hasta casi rozar una maldición.

Lo escuche reír por lo bajito. _Tu cuerpo había planeado algo, a lo que te habías negado hace rato. _ Me descubrió de una. _ La manera en cómo puedo mover mis dedos en ti, me dice que no es tu primera vez con uno adentro, o dos. _

Los movió necio contra mi entrada, haciendo un sonido por la lubricación. Perdí el aire por un momento, me ahogué con mi propia saliva. Me agarré de las sabanas, subí el culo para más acceso. Mientras mordía la almohada, en la que descansaba mi rostro. Justo así lo quería, me folle sobre estos cachondo. Sabía que Sungchan estaba disfrutando el espectáculo, de cómo mi vida parecía depender de su toque.

_ ¡Ah! ¡Ay! Mi hyung, solo mío. _ Relamí mis labios cachondo. _ Muévelos más rápido, justo ahí. _ Respiración terriblemente irregular.

_ ¿Tu planeaste todo esto conmigo? Dime la verdad, justo ahora. _ Sungchan fue severo.

_Solo me faltaba encontrar la valentía. _ Murmure entre labios.

_Ya ni siquiera pareces lo suficientemente borracho, pero eso está muy bien para mí. Voy a follarte tan duro, que se te van a quitar esas copas de más. Vas a perder tus sentidos por mí, por lo duro que te voy a dar. _

Sungchan hizo tijeras sus dedos contra mí y me retorcí en su castigo temblando. No había acelerado, sino enlentecido sus estocadas. Llegando hasta ese lugar dulce, que tenía mi polla feliz. Parecía apreciarlo más que yo, miraba mi cuerpo con un brillo vicioso en sus ojos. Devorándome con la mirada, acribillando mi entrada con dos de sus dedos. Abrí mis piernas temblorosas, mientras sentía mi polla gotear ansiosa. Casi rogándolo, que estuviese finalmente dentro de mí.

_Cumple tus promesas, yo ya cumplí las mías. Estoy dispuesto para ti, dame lo que prometiste darme. _ Casi lo rogué.

_Yo no prometí solo darte aquella prueba, yo prometí más de lo que se puede decir. Demostrarte que te amo aquí, ahora que te tengo debajo de mí. _ La voz de Sungchan tembló.

_Ya sé que me amas. _ Dije absurdo.

_Déjame demostrarte de qué forma lo hago. _

Sabía que hablaba entre líneas y nada tenía que ver con amor de amigos. Solo era algo que me había inventado, para soportar la tensión del momento. Del cómo me volvió a ubicar y me miro a los ojos. La respiración irregular de ambos y esa acatada de boca que nos dimos de a tantos. La almohada que había servido desde antes, seguía debajo de mis caderas, dándole el acceso perfecto entre mis piernas. Me froté contra su polla cuanto pude, era un permiso rezagado.

_Hazlo. _ Di un ultimátum. _ Por favor. _

Lo metió de espacio, vicioso en ese juego de miradas. Acatándome la boca, mientras reconocía el tamaño. Lo tomaría incluso si no lo hacía, pero eso no significó que tome el brochazo de besos de sus labios. Gimiendo justo en su boca, con esa primera estocada, pensé no repetirlo. Pero ahí estaba yo, gimiendo contra su boca, con cada estocada. Probando sus labios de a tantos, caliente de sus estocadas. Estaba siendo suave, realmente suave conmigo. Yendo en el juego de estocadas, contra mi eje receptor.

_Podemos seguir así, no tiene que ser extravagante. Puedo dártelo suave, muy suave. _Su voz se volvió baja.

Me sonrojo a morir. _Tampoco voy a quebrarme, sé que se sentirá bien cuando llegues. Sé que sabes a donde me refiero, ya has llegado con tus dedos. _

Sungchan se me quedo mirando, beso mi manzana de adán. Mientras me ahogaba, intoxicado con su cercanía. Sensual contra mis pezones, que chupo para relajarme. Masajeo a gusto, arrancándome jadeos. Volviendo de prisa a mi oreja, mordiendo mientras volvía a clavarme. Lo hizo en una moción, que iba poco a poco. Llegando a ese lugar dulce, al llegar arrancándome un jadeo.

_ ¡Um! Si._ Gimotee del puro gusto. _Creo que la tengo y con eso te tengo._ Me habla a través de._ Déjame te hago llegar, al mismísimo cielo._ Confiesa de una vez.

Me toma de las piernas y esta vez embiste de verdad. Con una precisión insulsa, casi descarada. Porque las carnes rebotan y el sonido es obsceno. Llevando la habitación a un eco y un olor a sexo que solo pocos pueden consumir. Como el que yo bebo de su cuello, a medida que me va dando. Clavándome entre las sabanas, entiendo por qué ella tomaba dos en vez de uno. Que, aunque yo solo tome uno, se siente como si fuese suficiente cuando se trata de Sungchan.

Gimoteo en una pena inconcusa, ruego sin saber qué es lo que quiero de verdad. Solo sé que es lo que mi cuerpo profesa, con cada estocada de ese hombre. Era justo como lo imaginaba, talvez hasta incluso mejor. El dolor se ha vuelto delicia entre mis piernas. Mientras me dejo dar, follar duro esta vez. Lo veo morder contra mi cuello, ser deliciosamente brusco. Puedo tomarlo lo sé, no soy una chica con un delicado coño. Soy un hombre, uno que incluso pide mucho más. Entre barbaridades, perdido en ese pene.

_ Vamos dame, dame duro hyung. _ Ya no se ni lo que digo, solo lo siento.

_Te daré más que eso, si no te callas la boca. No me hagas probar a la naturaleza y correrme en vano en ti. _ Tienta en mi cuello.

_Hazlo. _ Conectan nuestras miradas.

Frunce el ceño ofuscado. _Te odio. _

_Tú me amas. _ Lo puedo ver en su mirar.

La sola frase lo congela, se corre en mi sin permiso. Sin el permiso incluso, de su cuerpo. Que se va contra mi bruto, embistiendo sin vergüenza contra mi culo. Gime perdido en el orgasmo, se corre en todo mí. Hay algo en esa imagen errada, que me hace desatar lo mismo también. Me corro apretándole, lo escucho gruñir disfrutando. Yéndose en estocadas, hasta que ya no queda más. Son las lágrimas de placer, en mi lo que lo hacen detenerse. Las seca a besos, besos suaves contra mi piel tibia. La fiebre ha escalado, y no precisamente por el caliente del momento.

_Estas ardiendo. _ Sus labios sobre mi frente. _ Mi bebé. _

_Lo olvide completamente. _No del todo quizás.

_Ven conmigo al baño ya, necesitas estar bajo la regadera fría. _ Parecía preocupado.

_ ¿Crees que puedo levantarme? _

Lo veo alejarse y sostener su peso en sus codos. Se me queda viendo y no quiero ni explicarle. Aún está dentro de mí, pero puedo ya sentir como su erección desciende. El calor de mi cuerpo disminuye y solo queda esa fatiga que solo la fiebre sabe dar. Sin contar que quizás, quizás ya no sienta de la cintura para abajo. Lo compruebo cuando logro sentarme y él se aleja para sentarse también. Justo ahí está esa sensación, de que no debí haber pedido más.

_Te voy a cargar como el bebé que eres. _ Sungchan me da los brazos. _ ¿Tú quieres que te cargue? _

_Ya no me digas así hyung, ya no estoy cachondo para aceptarlo. _Le pongo una carota. _Igual es lo menos que puedes hacer, después de dejarme así mancado. _

Se levanta para cargarme, yo solo lo miro con duda. Mientras veo como su mirada se pierde, en lo que sale de mi entrada. Lo recordé de una, lo habíamos hecho sin. La protección, estaba olvidada en la esquina de la cama. El olvido a la par de decir, que me odiaba. No me preocupe mucho, sabíamos de los exámenes del otro. Pero estaba esa realidad, de haberme permitido sentirlo crudo. Me sonroje al darme cuenta, me había entregado por completo esta vez. Ya no había vuelta atrás, ni nada que sustentase que él no me gustaba. Si es que el pensamiento de amarle, no se me volvía más grande en el pecho.

_Ya deja de verme así. _Lo amenace con los ojos más de cachorro que tenía. _ Lo hiciste a propósito. _ Cerré mis piernas sonrojado.

_Tienes que verlo para entender, lo que me acabas de hacer sentir. Hay algo de ver mi semilla en ti que…, creo que tengo una cosa por llenarte. Me gusta cuando eres todo mío, mío sin ningún límite. _

_Di algo más al respecto y esta relación pasara a la versatilidad. _

Me limpie con mi playera y se la tire en la cara. Parece haberlo puesto más feliz y juguetón en cierta manera. Se hecho entre mis piernas y me agarro de la cintura con toda su fuerza. Me hecho contra su cuerpo y yo me ajuste a él. Besándole la boca apenas pude, mordiéndole la boca necia. El beso se restó en sonrisas y de repente parecíamos amigos otra vez. Solo que estaba ese pequeño detalle, aún tenía su corrida en mí.

_Eso no me molestaría, acabas de decir relación. Lo que sea por mi chico, al que realmente amo. _ Mordió sobre mi boca de vuelta.

Luego se dedicó a besarme el cabello desordenado, húmedo por la fiebre. Tenía la cara más que roja y los labios ya paridos. Le puse mala cara, porque esos besos se fueron a lo largo de mi cara. Mis manos se colaron en su cuello, atrayéndolo hacia mí con todo ese cabello castaño.Él descendiendo en mi barbilla, hasta llegar a mi manzana de adán. Sungchan chupo con vehemencia, como si ella fuese a darle un premio por eso. Me hizo jadear y era talvez lo que el quería. Sentí mi cuerpo temblar, ante lo vivido.

_Házmelo debajo de la regadera. _ Secretee por sobre su oreja. _ Yo sé que también quieres. _

_Claro que sí. _ Sungchan bufo absurdamente rojo. _ Digo. _ Se quedó algo avergonzado. _ Claro que no._

_Yo puedo aguantar una más. _ Le busco la mirada. _ Solo es una más. _

_Tengo que bajarte esa fiebre. _

Puse mala cara, cuando llegamos al baño. Me dejo en la tina y se metió después conmigo. Tendiéndome una pastilla, que coloco en mi boca para que la tragase.

_Tómala rápido, debí dártela antes. En vez de estar, haciéndolo así. Debo controlarme contigo, pero es que tu…eres demasiado desde que te conocí. Y te quiero tanto, espero puedas comprender mis maneras. _Dijo avergonzado.

_Sabes que lo hago, ahora más que nunca. Solo es cuestión de tiempo, entre nosotros. _ Jure perdido en su mirada.

Tomo mi temperatura preocupado, pero ella ya había disminuido. Lo vi en sus ojos y en lo que se mostró en la pantalla del dispositivo. Después lo coloco lejos y se metió conmigo en la tina. Mientras yo se le acercaba, para abrazarlo cuanto podía. No sabía porque estaba tan sensible, pero culpaba a la fiebre. También a lo que me quedaba de borrachera, deseaba al menos poder recordar algo de lo que pasaba mañana. Pues había sido agradable, demasiado bueno.

Encendiendo la ducha, me roció el agua fría en mi espalda desnuda. El momento me pareció más íntimo, porque me había apegado en un abrazo. La borrachera se había ido casi toda, pero aun mi fiebre no disminuía. Igual sabía que bajaría, había tomado una pastilla que Sungchan me dio. Solo estaba sudando la fiebre ahora, pasaría un tiempo. Uno en el que, con suerte, él se mantendría a mi lado.