Capítulo 1
Wonbin abre sus ojos y la apatía se le va. Mientras siente el gel frio y la maquina revoloteando en su panza. Los latidos son sonoros y le aceleran el corazón. Lleva su vista hasta el monitor y por fin puede ver una imagen vivida. Quiere hacer trampa e intentar adivinar que es. El silencio de la doctora beta, le tiene impaciente con el resultado. El gel se senté raro en su panza y no ayudaba mucho el clima de la habitación.
_ ¿Qué creen que sea el bebé? _ La beta pregunta para variar.
_Estaremos felices con lo que sea. _ Eunseok se atreve a decir.
Wonbin curva sus labios caprichosos. _Yo si tengo una corazonada. _
La beta ríe un poco. _Me está costando trabajo ver su sexo, es un poco tímido este bebé. _
Su bebé se movía en su barriga, se le veía revolotear en la ecografía. Wonbin lo sentía en su corazón, sentía una cachorrita. Vio como la doctora beta, buscaba que se girase bien. Casi quiso pegar un vistazo, cuando noto su sorpresa. Parecía tenerlo ya atrapado, su vista ágil en la especialidad. Ya quería apresurarla, preguntarle que rayos era. Deseo que sintiera el ansió, que se notaba en su olor. Se removió un poco, para poder ver mejor en la pantalla.
Wonbin podía ver esa nariz aguilera y unos pomposos labios parecidos a los suyos. También diviso los ojos de Eunseok, redondos en su pequeña bebé. A la par de sus pómulos prominentes, que resaltaban dándole dimensión al rostro. Tenía un poquito de ambos, en esa carita tan menudita. Más de su padre omega, para ser más exactos. Wonbin no podía dejar de mirar, era extraño verse así de reflejado en una nueva vida. Especialmente al odiarse tanto físicamente, durante tantos años de su vida.
_Es una cachorrita. _ La beta menciono casi cantando.
Wonbin diviso el nombre de Jimin en su bata, aunque él la llamaba mentalmente doctora angelita. Recuerda lo había atendido, aquella primera vez que llego herido. Ella lo trataba diferente que los demás omegas y era mucho más que la lastima de ser considerado un padre joven. Era su mirada apacible al entregarle los resultados y las felicitaciones en el brillo de su mirar. Pudo ver incluso lágrimas en estos, cuando lo abrazo al despedirse.
Wonbin se quedó pensativo, mientras salían del hospital. Mientras se sentaban en el parque a tomar algo de sol. La vitamina D vendría bien, se lo había dicho la doctora. Había preguntado incluso más que ello, cuando Eunseok se fue a por un poco de té. Wonbin lo había pedido de manzanilla, sabiendo que era lo único que podía tomar. Ya no podía degustar su favorito de canela, porque ponía en riesgo su cachorrita.
Se sonrojo al recordar la conversación, la doctora había sido muy comprensiva igual. Sabia por lo que había pasado y lo mucho que necesitaba a su alfa. Le vio soplar él te caliente para él, prepararlo con un poco de miel. Eunseok no dejo de soplar, hasta que el vapor se disipo. Incluso tomo un sorbo de este, para asegurarse de que no estuviese muy caliente. Quemándose varias veces, era un alfa un poco tonto a veces.
Sonrió embobado al verlo cuidarle con tanto amor. _Va a ser una niña, vamos a tener una niña. _ Wonbin aún no se lo podía siquiera creer.
Eunseok se le quedo mirando hasta que le dio un besito de esquimal. _ ¿Tienes algún nombre en mente? _ Se alejó con una sonrisa casta para su omega.
Le tendió entonces la bebida, para darle un poquito en la boca. Wonbin lo tomo con cuidado, disfrutando del sabor. Sintió ese cálido que bajo por su garganta y le lleno el pecho. Bajo el frio invierno, que ya no se sentía tan cruel. No con su alfa a su lado y su bebida favorita siendo saboreada por sus labios. Pensó entonces en la pregunta de su alfa, ya teniendo desde mucho su respuesta. Desde el primer momento en el que cultivo flores, cuando por fin le permitieron trabajar en la floristería de la familia.
La primera vez que le vendió flores a Eunseok, aún recuerda el ramo de rosas. El cómo este término dejándole una, expresando ese amor a primera vista. El chico había estado visitando la misma floristería después, siempre dejándole una rosa. Hasta que un buen día, le regalo trece de estas. Fue una confesión callada, pero que Wonbin supo entender. Un alfa se había enamorado perdidamente de él, a pesar de estar ya comprometido por arreglo de su adinerada familia.
_ Jangmi. _ Wonbin musito.
Eunseok sonrió casto. _ ¿Por qué ese nombre tan particular? _
_Me gustan mucho las rosas. _ Wonbin fue sincero.
_ ¿Te siguen gustando mucho las rosas? _ Eunseok le miro enternecido.
Wonbin nunca iba a cambiar esa pasión por las rosas, por la jardinería misma. No le sorprendía que le haya puesto el nombre de una flor a su hija, pero si el que fuese específicamente el de una rosa. Eunseok se sintió lleno de pecho, porque aquella flor significaba ese amor tan grande para con el omega. Significaba esa flor, que les permitió conectarse. Saber que eran el uno para al otro, destinados para toda la vida.
El rubio asintió con ilusión. _Si. _
Wonbin no se imaginó a su alfa ausentarse de repente, para luego mostrarse con un gran ramo de rosas. Frondoso en cantidad de estas, variado en tantísimos bellos colores. Wonbin se quedó viéndolo y juro que no lo merecía así tal. Tenía entre los labios un preciso, no lo merezco siquiera mi alfa. Mas el omega se quedó en silencio, las tomo sin refutar en lo absoluto. Pensando en que, al menos su hija si lo merecía.
_ ¿Son para la cachorrita? _Wonbin se le quedo mirando como quien mira a la luna.
Eunseok negó casto ante su destinado._Son para ti mi amor, por hacerme el alfa más feliz. _Dio un también casto beso a la mejilla de su omega. _ Tendremos una cachorrita hermosa, tan hermosa como tú. _ El sonrió divino ante Wonbin.
Wonbin sintió sus ojos llenarse en las más puras lágrimas. _Aún no sabemos si va a sobrevivir Eunseok, recuerda como lleve yo los primeros meses del embarazo. _ Wonbin apenas pudo pronunciar debido a los recuerdos.
Le agradecía a la luna por tenerla aun en su vientre, después de la paliza que le había dado su madre. Al enterarse de que tenía ya tres meses de gestación y muy pocas oportunidades. De deshacerse legalmente de aquel fruto, de su amor con su alfa. Wonbin escapo como pudo, cuando escucho como ella arreglaba una cita en un lugar muy diferente. Uno en el que se pagaba más, si era sin dolor de por medio.
Wonbin mismo se había negado también, a su nueva realidad de ser padre. Mas por temor hacia su madre, quien había vivido su misma realidad, ya hace diecinueve años. En parte entendía su ira, ella nunca quiso que su hijo siguiese sus desgracias. Wonbin no entendía como esa palabra, podía definirlo a él como hijo. El siempre amo mucho a su madre, seguía amándola con locura. Esperaba que su cachorrita, también lo amase tan incondicionalmente. Incluso si lo odiaba por tenerla tan deprisa, él la entendería.
_Yo estaré aquí para mimarte lo que necesites, sabes que eres mi prioridad desde el día uno. _ Eunseok hablo apacible ante Wonbin.
Los ojos de Wonbin se llenaron de lágrimas. _Te arruine la vida igual. _Wonbin sorbió su nariz.
El omega no sabía cuándo había empezado a llorar, supuso que las memorias lo habían acabangado. La tristeza en su esencia, se hizo más perceptible. No era solo su vida siendo arruinada, sino también la de su alfa en conjunto. Con una responsabilidad, una de la que no pudo librarlo. Wonbin se sentía culpable y le pesaba en el corazón. Estar feliz por como su cachorrita, se había aferrado tan bien a la vida. Debía talvez aprender de ella, con tan poca vida era más fuerte que él.
Eunseok enjuago las lágrimas de su omega, los besos fueron suficientes para contenerlas entre labios. Mientras que, con sus manos, se llevaba las que sus besos no podían. Trato de calmarlo con su esencia de canela, sabía que podía hacerlo. Incluso si podía sentir su dolor, siendo su destinado. Trato de apaciguarle esa pena en el alma, teniendo la suya igual de maltrecha.
_Ya no digas esas tonterías, mi vida tiene más sentido ahora. Finalmente tengo un propósito, algo por lo que voy a luchar hasta el final. _ La peli marrón dijo de manera firme.
La familia de Eunseok tampoco se lo tomo bien, habían tenido que escapar para que todo se calmase. Siendo prácticamente desheredado, por no casarse con la que era su prometida. Wonbin no se sentía seguro igual y su olor demostraba por doquier su incomodidad. Eunseok seguía abrazándolo de camino a casa, mientras pasaba el largo viaje por tranvía. Wonbin lo odiaba con locura, su estado lo mantenía sensible. Con el abrigo de Eunseok puesto, por sobre el suyo. Necesitaba el olor, el abrigo.
Se habían ido a un pueblito, en las afueras de la ciudad. Donde el mar salpicaba ferviente y el aire le sabia a sal. Incluso al llegar de noche, seguía escuchando los barcos zarpar. El trabajo nunca escaseaba ahí, pero las jornadas eran duras. Eunseok tenía largas horas de trabajo en los hombros, pero eso no lo distrajo de notar la expresión exhausta de su omega.
_Súbete en mi espalda amor. _Eunseok dijo dulce.
Wonbin negó apenado. _No._
Eunseok se le quedo mirando a Wonbin. _ ¿Por qué no quieres hacerlo? _ Ya tenía una idea del por qué.
Wonbin negó rotundo. _Se te va a quebrar la espalda en dos, he subido mucho de peso sabes. Seguro que, si escuchaste a la doctora. Solo no quieres herir mis sentimientos, porque estoy sensible. _
Eunseok sonrío divino. _Deja de decir esas cosas, no eres tan pesado ahora. Puedo cargarte como antes, dame la oportunidad de demostrártelo. _
_Paso. _ Wonbin tajo.
Eunseok se acercó a su omega y este dio dos pasos hacia atrás. Trastabillando con los baches, de la ya decaída subida. Eunseok fue rápido en tenderle la mano y llevárselo al pecho a acunarlo. Un jalón fue suficiente, para que lo pudiese traer consigo. Casi se le va el alma del cuerpo, porque no le gustaba la idea de ver a Wonbin otra vez sangrando. Los golpes se habían convertido en el peor enemigo, de su felicidad.
_Es por el bien de nuestra cachorrita. _ Eunseok insistió.
Wonbin se removió en el agarre. _Bueno, pero, solo un rato. _
_Súbete en mi espalda. _
Eunseok no le costó mucho llevarse a su omega a la espalda, ni mucho menos caminar derecho hacia la cima de la subida. El jalar aquellas grandes anclas de barco, parecía ser el verdadero trabajo duro. Mientras que su omega era liviano, liviano como una pluma recién caída de un cisne. Siguió caminando cuesta arriba, sintiendo la respiración de Wonbin en su cuello. Que se fue volviendo cada vez más pesada, pudo sentir como este se iba quedando dormido. Mientras le conversaba, de su siguiente viaje de pesca en altamar.
La doctora lo había dicho, su omega se iba a poner sensible. De paso algo gruñón, también muy hambriento. Le gustaba imaginar cómo sería eso, cuando ya llevaba la mitad de los síntomas. Wonbin era adorable, en cada uno de ellos. Su humor cambiante le enternecía y sus mejillas rellenas lo hacían querer besarlas. Ver su carita roja, cada vez que lo hacía sin previo aviso. Justo como el primer beso, que le había robado en aquel jardín.
Wonbin no lo había querido admitir en la cita, pero la doctora también había propuesto muchos mimos. Ya habían pasado algunos meses desde aquello y Eunseok sabía que su omega necesitaba incluso más que eso. Era sensible al toque pleno, incluso a sus besos acalorados. Incluso se lo pregunto a la doctora, pero la cara roja de Wonbin lo dijo todo. Lo habían hecho solo una primera vez y había resultado en su cachorrita. Wonbin aún tenía ese pudor y esa inocencia de la primera vez.
Al llegar a su casita cerca del mar, Wonbin aún seguía rendido. Ni siquiera se dio cuenta cuando lo acostó en la cama y lo cubrió calientito frente a la chimenea. Eunseok se quedó echándole más leña al fuego, mientras velaba el sueño de su adorado omega. Este olía a calma ahora y sus lágrimas habían secado. Eunseok acaricio el rastro de estas, raspándolas con cuidado. No las quería ahí, odiaba verlas corromper el vivaz sonrojo de esas mejillas.
Wonbin abrió solo un ojo para ver a su alfa. _Debiste despertarme al llegar. _ Una sonrisa justa al verle. _ Alfa tonto. _
Eunseok negó embelesado en su belleza. _Te veías demasiado divino tomando una siesta en mi hombro, no quise molestarte despertándote de tu sueño de belleza. _
Eunseok repaso sus dedos en las mejillas del omega, repasando el sonrojo divino de estas. Dulce como una manzana fresca, quería morderlas como nunca. Como aquella primera vez, que se dejó llevar por su celo. Embelesado por ese olor a manzana, que aun seguía moviéndole los sentimientos. Prendándole el pecho de un sentimiento, que solo se podía definir como una leyenda.
El destino lo había traído, podía sentir cada cosa que el omega sentía. La locura de su calor, los aromas del ambiente. Dulce por la manzana, picante por la canela. Su omega entregándose por primera vez, consolándolo en su celo. Wonbin lo había querido ayudar, pero Eunseok siempre anhelo mucho más que solo su cuerpo. Deseando también su corazón, que parecía palpitar con la misma extremosidad que el suyo. Con cada mirada que compartían, cuando sus manos se juntaban.
_Me adormecí por tu olor, me gusta cuando estas cerca. _ Wonbin gruñido aun un poco adormecido. _ Puedo olerlo para relajarme y me hace sentir seguro. _ Pego su nariz al cuello de su alfa. _ Deberías estar aquí conmigo, te necesito aquí conmigo alfa. _ Murmuro gimiendo del puro gusto.
Eunseok sintió un tirón en donde no debía. _Yo estoy aquí contigo amor. _ Sus labios apenas conectando por la seducción de su omega.
_La doctora dijo que, si te necesitaba cerca, que entonces podía llamarte para ser mío. No sé si me entiendas, pero te necesito mucho alfa. _ Murmuro entre labios Wonbin.
Lamio del cuello de su alfa, aquel sabor picante de su piel. Le arrebato un gemido a este, uno que apremio su audacia. No recuerda mucho de aquel día que lo hicieron por primera vez, pero si recuerda lo bien que se había sentido tenerle así de cerca. Llenándolo por completo, haciéndolo sentir un omega amado. Su cuerpo tembló como aquel día, cuando Eunseok se fue a la cama con él.
Dándole una mirada fija, esta no tenía la lujuria de aquel día. Tampoco la suya, esto ya era de la mano de sus humanos. Ellos también parecían quererse, pero de una manera más tibia. No había calor de por medio, ni la necesidad de apaciguar el dolor. Solo estaba esa conexión de almas, que se atraían la una a la otra. El lugar seguro del otro y esa manera en como sus cuerpos se atraían. Bajo la conciencia de sus humanos, que querían demostrar ese amor que se tenían.
_ ¿Estás seguro de que me necesitas así? _Eunseok tajo a la razón por última vez.
Wonbin jadeo azarado. _Solo no me hagas otro bebé. _
Eunseok se volvió absurdo en gestos. _Eso no puede pasarte si ya tienes uno ahí adentro. _
Wonbin sintió su mano, posarse en su pancita. No era tan grande como esperaba, como una típica pancita de niña. Estaba ahí, resguardándola de manera justa. La mano cálida acaricio con cuidado y sintió como aquello lo hizo sentir más cerca. Mas intimo entre ambos, mientras repartía castos besos en su rostro. Wonbin sintió como se mojaba, necesitaba más que mimos. Con la manera en como abrió sus piernas, para que su alfa se colocara entre estas. La fricción por sobre la ropa, podía sentir como su alfa estaba duro contra él.
_Ya lo sé Eunseok, solo estaba bromeando. _Wonbin jadeo al sentirle más.
Eunseok rió ronco. _So lovely._ Siguió su camino de besos._ So dear._
Wonbin respiro tan profundo ante aquellos besos. _Aunque si quiero más hijos contigo, quiero más hijos con mis destinado. _
Eunseok llevo su mirada hacia esos ojos brillantes. _Serán los que tú quieras amor, seremos la familia que siempre soñaste. _ Eunseok aseguro.
Wonbin no necesitaba escuchar esas promesas, podía sentirlas directamente de parte de su alfa. Podía también sentir sus intenciones, de hacerle el amor esta vez. No solo tener sexo, como en aquel primer celo compartido. Wonbin se cubrió la pancita, cuando fue despojado de aquella camiseta grande, que había robado del closet de Eunseok. Olía demasiado a él y había sido su consuelo cuando este salía de viaje.
Se tocaba con impaciencia en los primeros meses, en los que le habían prohibido ser tocado por Eunseok. También cohibido por los cambios en su cuerpo, sobre todo la manera en como iba ganando peso. Eunseok probablemente lo sabía y por eso había preguntado si ya podían hacerlo. Wonbin se sintió cachondo inmoral por eso, pero no podía negar que necesitaba de más a su alfa.
Supo que no exageraba, cuando este retiro su camiseta también. Su torso tonificado y esa piel de miel. Quería probarla hasta cansarse, sabiendo que su lengua picaría por la canela. Recibió sus labios de a poco y las caricias a sus pechos se llevaron su vergüenza. Se sentía demasiado bien como acunaba sus manos, picaba los pezones, hasta hacerlo entreabrir su boca a su merced. Dejando ir pequeños gemidos, cuando rodaba sus dedos hasta hacerlos enrojecer.
Vio a Eunseok bajar de boca a boca, rozando un camino de besos. Desde su cuello ya marcado, haciendo especial disfrute en su marca. Wonbin gimoteo sensible, pues le apetecía que esta fuese refrescada. Supo que no era solo un antojo, cuando Eunseok paso sus colmillos por esta glándula. Solo raspar el lugar, le hizo sentir de más. Expuso su cuello y froto sus pollas en una rotación de caderas. Eunseok la tomo con gusto, jadeando contra su boca necio. Caliente contra su omega, que olía tan dulce ese día.
_Necesito que me marques. _ Wonbin pidió.
Eunseok gruño impotente. _Va a dolerte cariño. _
_Por favor. _ Wonbin rogo.
El favor se lo tenía que pedir a la luna, porque Eunseok parecía predispuesto a cuidarle. A hacerle el amor con ternura y complacer sus delirios de sexo. Bajando sus besos hasta su pecho, Wonbin se sonrojo cuando lo vio ahí. Posicionándose para chupar, para lamer con vehemencia. Su mirada ahí en él, captando cada una de sus expresiones del más puro placer. Se le olvido los cambios en estos, lo abultados que se iban poniendo con el tiempo. Eunseok parecía estar fascinado con aquello y sorbió de estos hasta que Wonbin fue un mar de gemidos.
_Mi alfa. _ Wonbin gimió ahogándose.
Eunseok acato aquello. _Tuyo. _
A Wonbin le resonó aquella confesión, porque ese tuyo no iba dirigido en lujuria. Era más bien una confirmación y una confesión de por medio. Eunseok seguía bajando, sofocándolo de a poco. Dando tiernos besos en su pancita, acariciándola también en medidas llanas. Wonbin se relajó ante aquella seducción, se dio a su alfa con devoción. Cuando este retiro lo que quedaba de ropa, no solo de él, sino de ambos.
Volviendo a ver el miembro de su alfa, se sonrojo con presura. No lo recordaba tan grande, ni como había llegado eso a llenarle. Solo recordaba el placer y las estocadas varias. Se remojo los labios de saliva, pensando en que sería esta vez. Mientras disfrutaba de como Eunseok, mimaba sus muslos a besos. Mientras masajeaba su polla, haciéndolo gimotear de gusto. Dando círculos a su glande, Wonbin embestía pasito.
Eunseok seguía mimando sus piernas, acercándose, peligrosamente hasta su polla. Wonbin sintió sus piernas temblar, cuando una línea de saliva callo en su excitada polla. Eunseok soplo sobre el glande, haciendo que el frio aparente se colara en su piel. Wonbin tembló violento y no precisamente por el frio. Se removió necesitado, bajo la atenta mirada de su alfa. Parecía disfrutar de cómo, lo tenía al borde de la locura. Le picaba ese olor a canela, que este irradiaba tan bien.
_Tan frio. _ Jadeo el omega.
_ ¿Quieres que te caliente? _ Eunseok pico.
_ ¡Ujum! _ Musito quedito el omega.
Eunseok no quería actuar como aquella vez, que se había dejado llevar por la lujuria del momento. Esta vez lo iba a disfrutar, se lo iba a llevar lento. Arrastrarlo contra las sabanas, comerlo por completo contra estas. Se lo llevo a la poca sin tapujos, succionándolo tan hambriento. Le arranco un gemido obsceno, que decidió guardarse. Para cuando estuviese en altamar y solo los recuerdos lo ayudaran a liberarse. La imagen de un Wonbin destruido por la excitación, era lo más hermoso antes visto para sus ojos.
Subió en expectativa, bajo con ganas de más. Dándole esa cavidad de júbilo a su omega, en la que se ajito hasta las bolas. Por un tiempo largo, que el alfa no se atrevió a contar. Solo disfrutar, apresar a su presa. Eunseok se dejó follar la boca, hasta que este se derritió en contra de su garganta. Un gemido gélido cuando llego al orgasmo, tembló violento cuando lo vio tragarlo. Wonbin intento detenerlo, quedando cerca de su boca. Viéndolo relamer sus labios, sin dejar una sola gota de su esencia. Dulce como la miel, rastrojo divino de la manzana. Amargo como la sidra, dulce como un pie de manzana.
_ ¿Por qué me la comiste la polla así? _Wonbin se sonrojo como nunca.
_Voy a estar comiéndote completo en unos minutos. _ Eunseok confeso.
_ ¿Que? _ Wonbin no podía controlar ya su sonrojo.
_Aún no he terminado de hacértelo cariño. _
Wonbin sentía su cara caliente. _ ¿Qué quiere de mi alfa? Lo que pidas te lo daré. _
Wonbin intento acatar su boca, llamado por el olor de su alfa. Quería fundirse en ella, cuando lo beso otra vez. Luego otra vez mas, como un loco necesitado de sus besos. Estaba drenado, pero aún caliente por él. Tomo lo que pudo de su boca, Eunseok le dio acceso tan bien. Lenguas probándose, chupo con gusto la de su alfa. Tanto como sus labios, que le supieron a miel.
_Ábrete bien de piernas para mí amor. _ Eunseok susurro por sobre los labios de su única omega.
El omega abrió mas sus piernas, después de haberlas cerrado al correrse. Prendado en el olor dulce de la manzana, que oscureció la mirada fija de su alfa. Sus piernas temblaron un poco, ansiosas por el toque de Eunseok. Su polla lucia desparramada, drenada totalmente. Se sintió devorado por la mirada del mayor, quien escudriño aquella imagen de él. De sus piernas largas de par en par y la suavidad de estas al toque.
_ ¿Por qué me miras así? _ Wonbin se atrevió a preguntar.
_Eres perfecto para mí. _
Wonbin sintió como dos dedos se introducían en el, a la vez que Eunseok usaba su divina lengua. Habilitando su agujero, que hacia ese sonido especial. Tan mojado para su alfa, el lugar era un desastre de olores. Eunseok probo de su esencia en maneras, en las que Wonbin no concebía ser devorado. Pero se sentía bien, condenadamente bien. Cada punzada de placer, cada descubrimiento de sus límites. Siendo rebasados, siendo destrozado.
_Tan mojado para mí. _Eunseok jadeo.
_ ¡Mmm! ¡Ah! _ Wonbin gimoteo divino. _ ¡Ay! ¡Mmm! _ Jadeo acalorado.
Eunseok podía sentir como palpitaba aquella entrada, en busca de más que solo su tacto. La esencia de Wonbin era más dulce que de costumbre, por su estado. También estaba más mojado y receptivo a su toque. No quería enloquecer con ello, pero sabía que no lo soltaría hasta dejarlo satisfecho. Lo preparo con cuidado, complaciéndolo de poco. Dejando su entrada lista y su polla otra vez despierta.
Se posiciono no solo en su entrada, sino también lleno su rostro de besos. Mientras tentaba la entrada haciéndolo jadear, ex pectar un tamaño que sabía no había experimentado en un buen tiempo. Supo que era así, cuando dio paso al glande. Vio cómo su omega dejaba ir un suspiro y el aire se le colaba en la garganta después. Mas besos fue los que dio, mientras iba dejando que se acostumbrase a su tamaño. Lo vio morderse los labios, no era justo.
La boca de Wonbin era una perfecta o. _Muévete antes de que me mueva yo. _
Eunseok respiro profundo. _Toma el tamaño con calma, no seas tan impaciente. Siempre la quieres toda, siempre quieres más._
_Quiero ser tuyo, quiero ser de ti. Muévete de a poco, encuentra un ritmo. _ Wonbin mordisque su labio inferior desesperado.
_ ¡Qué voy a hacer contigo ah! _ Eunseok hizo un triángulo de mirada en ese rostro sonrojado. _Me vas a volver loco con esa mirada. _
_ ¿Qué te dice mi mirada? _Wonbin batió sus pestañas para Eunseok.
Eunseok gruño impotente. _Tienes escrito follame en todas tus pupilas dilatadas. _Estaba perdido.
_ ¡Qué bueno! _La primera estocada se dio._ ¡Qué rico! _
Eunseok no se imaginó que una frase tan inocente, podía sonar tan soez en esos bonitos labios. A medida que llevaba ese ritmo pedido, podía ver los ojos de su omega adormecerse. Doblarse hasta quedar en blanco y algo en él se volvió adicto a esos ojos. Esas manos en rendición total, que se apegaban a las sabanas, para luego aferrarse en su espalda. Sus uñas rozando su piel, no le importaba como se calvaban.
Empujándose contra sus estocadas, como un animal en celo. Su humano era casi igual, Eunseok se sintió extasiado. Wonbin lo tomaba de maravilla, gimiendo de a pocos su nombre. Podía sentir más que su cuerpo, también sus palabras. Podía sentir lo que pensaba, lo que su lobo le decía. Como revoloteaba emocionado, sintiéndose amado ese día. Pidiendo casi a gritos, que lo marcara de nuevo.
_Por favor. _ Wonbin rogo con esos ojos.
_Me tienes así de loco por ti, que voy a marcarte ahora mismo. _ Eunseok tajo.
_Por favor. _ Sus ojos se colaron en lágrimas de placer.
Eunseok no escapismo en besos, pero si se limitó en una justa mordida. Mientras sus caderas rodaban contra las de Wonbin y el orgasmo lo avasallaba cuando clavaba sus dientes. Wonbin gimoteo entregado a cuello expuesto, paralizado solo recibiendo. Todo de su alfa, todo de sus destinado. Con ese amor que casi dolía, pero se sentía tan correcto. Recibió el caliente de las gotas y los mimos de su alfa.
Mientras el nudo lo agitaba, se sentía eufórico en su segundo orgasmo. Había hecho de su alfa un desastre mayor, pero este parecía no importarle esos desbordes. Olía a toda la felicidad imaginada y a también un alfa muy cachondo. Wonbin le vio dar castos besos a la herida, relamer aquel liquido rojo de sus labios. Se veía mas que sensual y algo en ello le hizo querer dar más que solo un bebé a ese alfa.
Mientras el nudo se daba, pudo quedarse contemplando la idea. Mientras escuchaba a un Eunseok que le decía te amo entre mimos, que acariciaba su pancita con delicadeza. Haciendo corazones sobre la piel, aun sensible. Wonbin se sentía tan sensible, que el solo toque le erizaba la piel. Estaba rojo de vergüenza, por la hipersensibilidad. Lo había disfrutado como nunca, sin ningún dolor de por medio. Solo amor para él, solo para él.
_ ¿Estás bien? _ Eunseok le miro.
Wonbin mostro sus dientes de conejo todo divertido en una sonrisa. _Estoy feliz. _También estaba bien follado.
_Es lo mejor que puedo escuchar de tus labios, porque estoy seguro de que para eso vine a este mundo. Para hacerte feliz Wonbin, porque soy tu destinado. Porque te amo a ti y a nuestra cachorrita. _ Eunseok dijo.
Acariciaba la panza de su omega, por sobre las sabanas. Acuno sus labios en la marca fresca y beso hasta bajar a las clavículas. Wonbin seguía temblando del placer y se seguía entregando como siempre. Lo sintió besarle también, llevar sus labios entre sus cabellos marrones. Tomar el olor a canela de su piel, succionándola de a pocos. Se sentía bien recibirle así, de boca a boca. Devorándolo de a pocos, succionando sus bonitos labios.
_Ella ya sabe que me amaste mucho hoy. _ Wonbin finalmente se zafo a decir.
Eunseok se colocó rojo. _Mejor no hablemos de eso así, me daba mucho miedo hacerle algo de daño. _
_Ella está feliz de que sus papis se amen. _ Wonbin señalo la panza.
_ ¿Me amas? _ Eunseok pico.
_Te amo. _ Wonbin rio cohibido.
_ ¿Cuánto me amas? _ Eunseok lo enfrento.
_Tanto como mi panza. _ Wonbin bromeo.
_ ¿Tan poquito? _
Dio un beso en las mejillas de Wonbin y luego otro más de estos. Sonoros contra su piel y casi hasta meloso. Wonbin estaba acostumbrado, a recibir esa intensidad de parte de Eunseok. Rio contra el sonido de estos y se sintió querido. Quien no lo soltó hasta que este, le tapara la boca. Eunseok no se ofendió, solo se sintió mas enamorado. Talvez eran el olor, talvez era el hecho de que eran destinados. O que le gustaba así, le gustaba estar a los pies de su omega.
_Estoy enorme. _
Podía verse la curvatura de esta y como esta se volvía a su lugar por los movimientos. Eunseok coloco la cara en esta y sintió más de cerca. El olor de su omega, vio la delicadeza de los vellos en la línea de la pancita. El toco con cuidado y beso con amor. Era todo perfecto, muy diferente de lo que le auguro su familia. Era más feliz, porque tenía lo que necesitaba. Lo que la luna le había enviado, como se podía siquiera negar.
_A mí me pareces sexy. _ Eunseok dijo sincero.
Wonbin se sonrojo. _Pervertido, te gustan los padres luchones. _
Eunseok lo miro fijo. _Me encanta uno en específico. _
Se llevó la manta encima y los resguardo a ambos. Wonbin se dejó besar otra vez, pero esta vez respondió. Eunseok acaricio sus cabellos rubios, peinándolo mientras le daba picos a su omega. Se iban a quedar toda la noche así y no le importaba si no conciliaba el sueño adecuado para trabajar. Lo importante era cuidar a su omega y a su cachorrita de todo mal.








