CapÃtulo 1
Sungchan no es una persona desagradable, solo es un ser que la vida lo maldijo. Y a lo que puedo llegar a tomar, en sus ojos veo una gran tristeza. Él puede parecer temeroso a veces, pero en realidad vive lleno de miedo. Siempre en busca de ese alguien, que pueda tenderle un abrazo. En secreto por supuesto, Sungchan nunca ha querido ser visto de manera débil. Solo por quizás algunas personas, igual se siente rezagado por ello.
Debe ser duro ser el, tener tanto en la espalda. Sungchan es demasiado joven, como para pretender ser tan fuerte. Lo entiendo en parte, es la única manera de sobrevivir. Ese mundo en el que vive, no es para cualquier mortal. Una constante tempestad, de la que ya todos parecen estar acostumbrados. Todos menos yo, porque ni siquiera pertenezco a ese lugar. Solo vine arrastrado hasta aquÃ, de la mano de Sungchan.
Lo llegue a conocer al adentrarme directamente a su mundo, en el que termine sumiéndome poco apoco. Aunque me temo que más que a ese mundo, me termine adentrando directamente en el. Una probada fue suficiente para mÃ, suficiente para querer volver a Sungchan. Constantemente volviendo a su toque, que me mantenÃa completamente loco. Adicto a lo que en mi vida habÃa sentido jamás y que me negaba rotundamente a restringir.
Veámonos. 17:00
Necesito poder estar cerca de ti. 17:00
Todo esto me está volviendo loco. 17:00
[Escribiendo…]
[Conectado]
[Escribiendo…]
Hagámoslo. 17:01
Veámonos esta misma noche. 17:01
Yo también necesito tenerte cerca. 17:01
¿Quieres que vaya a tu casa? 17:01
¿Quieres venir tu a la mÃa? 17:01
Podemos hacer lo que tú quieras. 17:01
[Escribiendo…]
[Conectado]
[Escribiendo…]
Ven tu a mi casa.17:02
Mis padres están por salir y parece que será por un buen par de horas. 17:02
Solo pasemos el rato juntos. 17:02
Calemos algunos cigarrillos de flores. 17:02
[Escribiendo…]
[Conectado]
[Escribiendo…]
:( 17:03
¿Cuándo vas a dejarlo? 17:03
Te está haciendo mucho daño. 17:03
Más daño me hace no tenerte. 17:03
Ven conmigo :( . 17:03
Ya me estoy cansando de rogarte. 17:03
No me hagas ir a buscarte. 17:03
Estaré ahà en media hora. 17:03
Te amo ♡. 17:03
Te amo ♡. 17:03
Como dos mariposas en una jaula, nos mantenÃamos encerrados en mi habitación. En la que ya sentÃa que vivÃas, a pesar de que constantemente te escabullÃas. Dejar mi ventana abierta siempre era necesario, para poder tener la dicha de verte venir. No pasaba mucho tiempo hasta que tu boca, se terminaba encontrando con la mÃa. Fundidas en los besos que nos debÃamos, después de que mis padres intentasen alejarme de ti.
El humo compartido de boca a boca, en un silencio que invade la habitación. Nuestros labios condensándose en un beso, que se ha convertido en más que eso. Profundo contra nuestras bocas, cálido hasta bajar a partes de nuestro cuerpo. Mientras que las caricias, se hacÃan cada vez más venideras. Todo parecÃa volver a empezar, es como si nuestros cuerpos siempre necesitasen del otro. No hay nada nuevo en el encuentro entre nosotros, excepto esa realidad que nos acorrala. Nos vamos a perder en el otro, para luego dejarnos ir para siempre.
_Te extrañe…_Dibuje aquella frase contra sus labios, que me volvÃan loco.
El ventanal de mi cuarto seguÃa abierto, el humo se escapaba por ahÃ. Mientras compartÃamos la colilla, de boca a boca calando. Sentados en la orilla de este, contemplábamos el cielo estrellado. Que se encargaba de iluminarnos, para seguir guiando nuestras bocas en el otro. Bese a Sungchan después de aquella frase, con cuidado de no quebrarme en llanto. El tiempo seguÃa pasando y cada vez sentÃa que lo perdÃa mas. Sin importar cuanto este intentaba acercarse, ni cuanto podÃa darme. Era como si el universo, nos quisiese lejos del otro. Todo giraba en contra de lo nuestro, desde el dÃa uno.
Talvez nunca debà aceptar su regalo, pero la ansiedad me llevo a tomarlo. Sungchan tenia aquel cigarrillo, yo tenÃa el fuego para encenderlo. No recuerdo mucho más de aquella noche, solo pequeñas secciones en las que nos divertÃamos. Hasta perdernos en el otro y encontrarnos desechos en una cama. No parecÃa ser algo que siquiera se podÃa repetir, pero todo aquello termino por ser más grande que nosotros. Buscándonos constantemente en cada fiesta, hasta que ya no era suficiente que solo follaramos.
_ ¿Por qué no me escribiste antes? ¡Uh! Me tienes rogando por ti bebé. _ Sungchan busco mi mirada de presa.
_Mis padres no me dejaban en paz, especialmente en estas ultimas semanas. Con eso de que se está acabando el verano, me están restringiendo hasta el cuello. _ Maldije en un susurro cabizbajo. _ Piensan que me escapare de esta jaula, a la que llaman hogar. _Me atrevà a decir.
Sungchan solo me miro, por un largo rato. _ ¿Dónde están ellos ahora? _
Mordà mi labio inferior que temblaba, no sabÃa porque estaba asà de ansioso. _Se fueron a pasar la noche donde mis abuelos. _
Sungchan peino mis cabellos, sabiendo el efecto calmante que esto tenÃa en mÃ. No me costó acercarme al toque y permitir que enterrara sus dÃgitos en mi larga cabellera ondulada. Me acerque hasta abrazarme a su cuerpo, tratando de tomar el olor de su piel. Pegando mi nariz directamente a su cuello, tomé cuanto pude de su esencia. No era su caracterÃstico perfume de flores, sino la manera en como este se combinaba con el almizcle de su piel. Que me hacÃa sentir como si estuviese, en los brazos de la persona correcta. Y quizás asà justo era, pero nadie parecÃa comprender lo que sentÃa por él.
Ambos sabemos que no queda mucho tiempo para amarnos, contenernos no tiene sentido alguno en esos momentos. Dejar la canilla a un lado, es casi involuntario. El humo necio, deja de ser compartido entre nuestras bocas. Remplazándose por un beso fogoso, que ahoga hasta el alma más experimentada en amar. No hay manera de describirlo con otras palabras, porque él siempre me quita el aire.
La ropa se va haciendo menos en nuestros cuerpos. Sacando pieza por pieza, para luego contemplar. Sungchan se queda en mi pecho desnudo, dibujando las clavÃculas que este resguarda. Trazándolas con cuidado a cada una de ellas, como si no estuviese dispuesto a olvidarlas. Lo dejo hacerlo porque, probablemente sea un buen recuerdo. Tan bueno como su boca en mis pezones, que se da turnos en cada uno de ellos. Chupándolos como nunca, haciéndome jadear del placer.
De su mirada buscando mis expresiones, que son un solo desastre. Me tiene encajado en la cama, sus labios viajando en cada uno de mis abdominales. Dejando besos de boca abierta, un rostro húmedo que me impacienta. Sus manos siguen jugando con la lÃnea hueca de mi cintura, acunado como nunca antes. Cuando finalmente llega a mis pantalones, los baja con una avidez. Llevándose mi ropa interior con todo, descubre mi polla.
Ella se alza frente a su atenta mirada almendrada y su masajeo que llega hasta mis bolas. Lo hace para mÃ, mientras sigue mirándome a los ojos de miel. Se lleva la punta a la boca, dándole una probada a lo que ya hay ahà para él. Ese lÃquido que saborea, combina bien con su saliva. El sonido obsceno me ensordece, me deja en un trance. Tengo que cerrar mis ojos para no correrme ahà mismo, sus labios pomposos suelen ponerme.
Necesitado de follarle la boca, me culpo por ser aquel que empuja su cabeza. Lo hago probar mi polla a fondo, mientras le follo la garganta. Solo puedo escuchar el chapoteo del go en su garganta, mientras este se deja. Dócil contra mi arrebato, sus ojos vidriosos siguen en mÃ. Sus manos apretándome las bolas, su lengua enrollándose en mi polla. La presión en mi estómago se vuelve exquisita, hasta hacerme mordisquear mis propios labios.
Jadeo sonoro. _Lo siento, lo siento, lo siento..._ Me disculpo, al notar que me deje llevar por mi polla. _Se siente demasiado bien, no pude evitar follarte la boca hyung. _
Me salgo de su boca con presura, a pesar de que sigue chupándome como desgraciado. No quiero correrme en su cara, incluso si mis instintos de polla me lo ruegan. Tan solo si no tuviese esa cara de querer ordeñarme, de querer sacarme hasta la última gota de mi polla. Ha optado por masturbarme con su mano y mi polla se retuerce del puro gusto. Dolorosamente dura, goteando por pringarle su cara de dioses.
_Tan lindo. _ Arrullo por sobre mi glande. _ ¿Quieres correrte en mi cara, no es as� _ Le dio una larga lamida a esta.
Gimotee agudo. _ ¡Umm! Hyung…Por favor. _
_Córrete en la cara de hyung, hazlo... _
Tentó mi polla.
_Hyung… ¡Ah! _Mi voz se quebró en mil pedazos.
Los cÃrculos en la punta de mi polla de parte de su dedo, se combinaban con los de su lengua. Ahà justo se va mi sanidad y me resto a disfrutar como alterna cada maldita cosa en el glande. La imagen no me permite elegir cual es la mejor, pero mi cuerpo termina sintiendo su lengua mucho mejor. Me corro caliente contra la punta de esta y le roció la cara de mi semilla. DesearÃa pensar que no fue tan caliente, pero lo fue. Justo como la primera vez, me habÃa vuelto loco con su boca.
_ ¿Te gusta lo que ves? ¡Huh! _Jugo con mi juicio Sungchan.
_Me gusta. _Relamà mis labios en un trance.
Mi intención no era confesarme en medio de una paja, pero solÃa ponerme sentimental en el acto. Lo vi formar un corazón con su lengua, alrededor de mi glande. Si me amaba y amaba mi polla también. Se encargó de limpiar cada gota que habÃa quedado, me motivo a atraerlo conmigo. En un beso que me sabia a mà mismo, pero que nunca me importaba. Solo me importaban mis labios, disfrutando de los suyos.
_Me gustas. _Fui más especÃfico que nunca.
Acate de sus labios entre besos, esperando que no me mirara extraño. Cuando lo hacÃa directamente, con esos ojos oscuros en lujuria. Yo sentà a temblar todo mi cuerpo y me limite sonrojarme. Volviendo a besarlo un poco más, dando de probadas en sus labios. Pude ver como su polla seguÃa en sus pantalones, apretada entre tanta tela. Que se veÃa manchada, por haberse corrido mientras me chupaba.
Se habÃa corrido sin siquiera tocarse y habÃa dejado su evidencia. Baje mi mano sintiéndola, como esta lució medio flácida en mi tacto, acaricie mientras lo miraba. Sintiéndola endurecerse poco a poco, mientras la masturbaba por sobre la ropa. Sungchan abrÃa sus piernas para mÃ, dejándose hacer. Yéndose contra mi agarre, para aumentar la fricción. Me encargue de bajarle lo que quedaba de ropa, empezando con el pantalón. Dejando ver el desastre que le habÃa hecho a sus interiores, volvà a masturbar por sobre estos.
El pene se dibujaba perfecto contra la tela y las piernas de Sungchan estaban cada vez más dispuestas para mÃ, por lo que no fue difÃcil sacar la prenda de ahÃ. Dejando ver la polla, la masturbe a pelo. Mientras me encargaba de mimar las piernas de Sungchan, con un par de besos. Mordidas que no pude controlar, dejando pequeñas marcas. Lamidas que se fueron hasta rozar su muslo interior y hacerlo temblar.
Lo masturbe constante, mientras seguÃa con mis besos, esperando poder arrancar más gemidos con cada jalada. El sonido de sus gemidos se hizo más evidente cuando mi lengua bajo, llegando hasta lamer sus bolas. Las chupe hasta que me llene la boca de estas, para luego subir a llevarme su polla a la boca. La llevaba hasta la mitad y luego lamia nuevamente.
_Eso…justo asÃ…Tan lindo. _Sungchan murmuro entre labios.
Relamà mis labios todo rojo. _Te estoy chupando, no puedo verme lindo haciendo esto. _Apreté mis labios ante su atenta mirada.
La sonrisa boba de Sungchan, lo era todo. _DeberÃas verte a través de mis ojos, lo eres. _Sungchan aseguro.
Bajo la atenta mirada de Sungchan, quien repartÃa caricias en mi mejilla. Era suave conmigo, incluso peinaba mis cabellos. Sus labios temblaron cuando chupe la punta, terminando por correrse en mi boca. Siseo violento en el acto, parpadeo lento. Tragué todo frente a su mirada vidriosa y lamà lo que se habÃa quedado en la extensión. Poco a poco, dulce contra mi lengua.
Sungchan seguÃa con sus caricias y yo solo podÃa ronronear ante ellas. Como un gatito mimado, que solo buscaba aprobación.Mientras me corrÃa contra las sabanas, con la cara sonrojada. Mi polla estaba al aire y me sentà expuesto. Sungchan no me permitió bajar la mirada, ni mucho menos el rostro. Mantuvo su agarre en mi mentón, limpiándolos con cuidado hasta mis labios. Lamà sus dedos hasta que me los encajo en la boca, follandomela solo porque sÃ. Yo lo tome dócil ante sus juegos, ante sus perversiones.
__Móntame. _Sungchan dijo.
_ ¿Quieres que te monte? _
Sus dÃgitos seguÃan en la punta de mi lengua y mi hablar se tornó torpe. Eso no le impidió entenderme, asentir constante ante mÃ. Dejando mi boca en paz, volvió a tomar mi rostro. Apretando mis mejillas, hasta dejarlas coloradas. Sus dientes rechinaron ante mi rostro sonrosado, siendo apretado con una sola de sus manos. Mi mirada seguÃa siendo la misma, lo necesitaba tanto como él. Necesitaba montarlo otra vez, dejar de pensar que era demasiado grande para ello. Nunca serÃa un twink delicado, pero eso era justo lo que habÃa llamado a Sungchan. No era una dominación en la cama, sino una lucha de poderes.
_Por favor. _
Me estaba moviendo en cÃrculos, mientras que Sungchan no dejaba de acariciar mis caderas. Estaba dejándose hacer de mÃ, para que me pudiese acostumbrar a lo que enfrentaba. SabÃa lo que era tener algo grande ahÃ, pero sentirla siempre era algo que subestimaba. Yo solo respiraba agitado contra su boca, tratando de continuar el beso. Aunque más eran chupadas de labios y pequeños mordiscos desordenados. Que me sabÃan a la mismÃsima gloria, por lo caliente que estaba en ese preciso instante.
_Eso es, lindo… _Sungchan murmura entre labios, perdido.
Estoy colado en su cara descompuesta. _ ¡Umm! ¿Lo estoy haciendo bien? _No sé qué rayos con cómo interpretarla, vuelvo a ser ansioso de su aprobación.
_Se siente bien, se siente muy bien ¿Te preparaste para m� _Sungchan lee mis movimientos a la perfección.
_ ¿Los hice bien? _Mi mirada inocente se apega a la suya.
Me habÃa preparado para esa polla, lo habÃa hecho durante toda la tarde. TenÃa con que hacerlo y los disfrutaba bastante. Especialmente si pensaba en él y lo bien que podÃa follarme. Con eso habÃa saltado en esa polla falsa, por más de lo que me habÃa dado cuenta. Mas habÃa sido lo suficiente, podÃa moverme en direcciones alternas. Embistiendo a Sungchan, en un movimiento que hacÃa que Sungchan apretase más mis caderas, hacia aquella dirección. Jadeando ansioso por mas, por mÃ. Por como montaba su polla, no habÃa comparación.
_Eres perfecto justo asÃ, prométeme que pensaras en mÃ. Cuando ya no haya un nosotros, dime que siempre seré tu favorito. _Sungchan dijo de la nada, era una especie de petición desesperada.
Sonreà sobre sus labios, lo hice seductor. _Yo soy solo tuyo, solo pienso en ti ¿Ok? _Lamà sus labios después de eso.
Sus labios temblaron. _MÃo…_
Sungchan no escatimo en acariciar mis caderas hasta llegar a mi culo. Dando un buen apretón en ese lugar, amasando con gusto. No habÃa tanto para tomar, pero era firme. Contra sus manos grandes y se acoplaba a su toque. Que se desencajaba con cada estocada, que me daba contra él. Me guio hasta acelerar el paso, dando saltitos certeros. Que se topaban con sus caderas, estampándose en mÃ.
Ese punto dulce dando de qué hablar, convirtiéndonos en un mar de gemidos. De alaridos indiscretos y frases inconclusas. Sintiendo esa presión en mi estómago, me deje llevar de las estocadas brutas, que ya solo estaba recibiendo. Sungchan me dio mientras yo solo me dejaba, corriéndose contra mi sin más. Jadeantes contra el otro, en un abrazo acalorado. Desaceleraba, me sobre estimulaba. QuerÃa quedarme ahÃ, para siempre.
El tiempo entre nosotros acabándose, algo que sabÃamos desde un principio. Tres años que no fueron suficientes, deseando que el verano dure para siempre. Te miro de reojo tratando, de que la realidad me llegue a los labios. Que pueda por fin soltar los tuyos, terminar de acostumbrarme a eso. De irte perdiendo un poco más, de saber que no serás mÃo por siempre.
Tu sonrisa ensanchándose, en aquel rostro tan delicado. Cabellos color chocolate, brillantes como el sol. Cualquiera te tomarÃa por un inocente ciervo, pero no eras más que un cazador. Uno que habÃa capturado mi inocencia, que habÃa poseÃdo mi cuerpo. Yo me sentÃa tuyo en el frio de tu lejanÃa y también en el calor de tu cercanÃa. Mis ojos hablaban por si solos al contemplarte, no habÃa mucha ropa en nuestros cuerpos. Solo nos habÃamos colgado lo necesario, después de terminar de hacerlo.
Volvà a besarte con tanta necesidad, aprovechando la cercanÃa de nuestros cuerpos. Colándome en tu regazo, me acomode hasta sumir mi cara en la tuya. Me correspondiste abrazando mi cuerpo, hasta que chocamos nuevamente. La inicial que colgaba en tu cuello, se terminó enredando con la inicial que colgaba del mÃo. Jalándonos en unisón, a pesar de habernos separado en medio del beso. Una sonrisa de parte de ambos, al ver como las letras de nuestros nombres encajaban a la perfección.
_Las letras se han enredado entre sÃ, están encajadas a la perfección. Se ven bonitas, asemejan la silueta de una mariposa. _Sungchan describió en una fina lÃnea.
Mi mirada se perdió en las joyas. _Podrán verse como algo lindo, pero siguen siendo solo piezas sueltas. Que se tienen que separar, antes de que su cercanÃa las destruya. _
Sungchan sonrió en su amargura. _ ¿Seguimos hablando de las joyas? _
Sungchan me habÃa mirado de reojo, mientras reparaba la cercanÃa peligrosa de nuestras iniciales. El movimiento de sus manos era ágil, pero delicado a la vez. Desencajando mi letra de la suya, haciéndolo ver tan fácil. PodÃa sentir como sus dedos rozaban en mi pecho y la manera en cómo se erizaba la piel de ahÃ. Por todos los dioses, nunca sentirÃa algo como ello en mi vida. Era un toque sin intenciones, que mi cuerpo reclamaba como suyo. Sungchan logro liberar entonces las iniciales y esa fue mi señal para seguir. Tragué hondo y relamà mis labios nervioso.
_Ya está. _ Sungchan me miro con aquellos luceros.
Perdà mi respiración por un segundo. _Mi intención no era hablar entre lÃneas. _Me disculpe cabizbajo.
Sungchan pareció perdonarme de inmediato, tomando mi cabeza para besar entre mi abundante cabellera. El sonido de sus besos me reconforto, seguÃa maravillado de lo cariñoso que podÃa ser con las personas que querÃa. Sungchan era asà con muy pocas, pero no lo culpaba por ello. En el medio en el que se desenvolvÃa, era peligroso siquiera confiar en alguien. Dar cariño a la persona equivocada, podÃa ser letal. Incluso si me daba su cariño a mÃ, eso no lo resguardaba de al menos un corazón roto. Asà funcionaba el amor y todos asà lo aceptábamos.
_Deja de pensar tanto en algo que todavÃa está lejos, incluso si sigue acorralándonos a ambos. _Sungchan arrullo.
_Ya no esta tan lejos como antes Sungchan, nos a finalmente alcanzado. _Confesé.
_Aún no se nos acaba el verano Anton. _Sungchan seguro.
_El verano ya no es lo que nos resguarda, lo siento Sungchan. _ Hice una pausa para mirar aquellos ojos, que se tornaban poco a poco vidriosos, en un tiritar que me desarmaba. _Esta va a ser la última vez que nos veremos, ambos sabÃamos que esto podÃa también pasar. Me mudare a América en unos dÃas, por eso te respondà con tanta presura. Necesitaba volver a verte una vez más, no podÃa irme sin despedirme de ti. _
Me dedique a secar sus lágrimas por un momento, tratando de colarlas entre mis dÃgitos. Mientras que el silencio de parte de Sungchan, me mataba. Solo sus lágrimas le defendÃan, de lo que le estaba haciendo. Estaba rompiendo su corazón y no podÃa hacer nada para evitarlo. Ambos habÃamos aceptado este final, pero enfrentarlo era mucho más difÃcil de lo que parecÃa. Me temÃa, que su corazón no lo soportase. En cuanto al mÃo, probablemente serÃa lo mismo.
_Ellos realmente no me quieren contigo, eso es lo que pasa aquÃ. No los culpo por protegerte, eres lo único que tienen. Y yo soy una escoria, que te ha arrastrado consigo por años. _
_Años en los que no he podido ser más feliz, nunca me ha dolido tu amor Sungchan. _ Fui honesto con lo que pasaba.
_Eso no justifica que te entierre conmigo..._La voz de Sungchan se quebró.
Sungchan lloro audible esta vez, mientras lo abrazaba cuanto podÃa. Este se dedicó a llorar en mi cuello, mientras que yo acariciaba su espalda. Nada parecÃa poder calmarlo, ni mis caricias ni mis arrullos. Como podÃa aquello consolarlo, Sungchan nunca los habÃa recibido. El consuelo era algo que no se podÃa permitir recibir, lo habÃa rechazado después de perderlo todo.
HabÃa perdido su libertad, al caer en la familia equivocada. Una familia sin amor, regida solo por negocios. Sungchan habÃa sido adoptado, usado como un peón más. Vivido una infancia llena de abusos y frialdad de parte de sus cuidadores. Sumido alrededor de un ambiente nefasto, obligado a trabajar desde muy joven. Creciendo alrededor de miles de viciosos, fingiendo que disfrutaba venderles una muerte segura.
Yo parecÃa ser el único talón de Aquiles, haciéndolo amar lo que antes tanto odiaba. No era más que otro adicto, de su larga lista de clientes. Uno al que habÃa intentado salvar, cayendo completamente. De el niño en mÃ, ese del pasado. Incluso si ya tenÃamos diecinueve y veintiuno, Sungchan seguÃa mirándome como si quisiese salvarme de su mundo.
_Volveré cuando termine la universidad y podremos estar juntos de nuevo. Ellos no nos van a separar, podemos seguir en contacto con…_Mi respiración me corto, era duro.
Sungchan negó con su mano, restregándole las lágrimas. _No tienes que hacer nada, yo nunca te he exigido. Ya sabÃamos cómo esto iba a terminar y prometimos dejarnos ir cuando era necesario hacerlo. Si estoy llorando es porque, me acostumbre a sentir demasiado. Cuando se trata de ti, simplemente no puedo contenerlo. _Sus ojos de eterno amor, me lo decÃan todo.
_Pero…_Me trabé en decir lo que tenÃa que decir, me perdà en sus lágrimas.
Bufo al terminar de restregar sus ojos. _Los mensajes no nos unirán, las llamadas tampoco. Solo crearan problemas, que una lÃnea no podrá resolver. Incluso si vuelves, quiero que no sea por mÃ. No creo estar aquà para entonces, yo no puedo echar raÃces en ningún lugar. _ Se quedó mirando, mientras mis lágrimas rodaban a lo largo de mi rostro._ Sabes a lo que me dedico Anton, sabes que no tendré el mismo futuro que tú. Ni siquiera hay un Sungchan del futuro, con el que te puedas encontrar. _
Mi mandÃbula tembló, ante la idea de perderle por completo. _Debe haber una esperanza para ti, aun eres joven. _
Secretamente, habÃa sentido aquel temor más de mil veces. Desde el primer momento en el que me enamore y me llego a confesar a lo que se dedicaba. Que no habÃa salida fácil, más que la cárcel o la muerte. Incluso si esa realidad deambulaba por mi mente, mi corazón necio no se callaba. Diciéndome que habÃa esperanza, que existÃa esa oportunidad de escapar. Más no podÃa juzgarlo, yo vivÃa en una jaula de oro. Una en la que, si intentaba salir, no serÃa más que un animalillo desvalido.
_He estado metido en eso desde que tengo uso de razón, mi vida ya no me pertenece. No puedo prometerte que la mantendré para volver a verte, porque eso podrÃa convertirme en un mentiroso. Yo nunca te mentirÃa, ya te he herido demasiado acercándome tanto. _ Seco mis lágrimas con cuidado. _ Perdón por no poder mantenerme en mi lugar y amarte como te amo. _
Sungchan beso mi frente, lo hizo con tal cuidado. Acaricio mi rostro de la misma manera y aquello me desarmo. HabÃa algo en su mirada enrojecida, de tanto llorar. Que combinaba perfectamente con la mÃa, era el dolor. Ese que sabÃamos que llegarÃa algún dÃa, pero que ilusamente evitamos sobre pensar demasiado. Y nos habÃamos amado lo suficiente, como para llegarlo a olvidar que algún dÃa todo esto terminarÃa.








