Capítulo 1
Eunseok supo que algo iba extraño con su amigo, cuando este sorpresivamente le pidió prestada su tarjeta de crédito. No fue sino hasta que reviso que había comprado el inocente chico, que se dio dé cuenta de que no era tan inocente del todo. Su cara era un poema, cuando vio el tamaño de ese consolador. Que se mostraba en la pantalla, bajo un exuberante precio. Eunseok supuso que era de buena calidad, aunque sabía poco nada del uso de esos artefactos.
_Debe ser un error de dedo. _ Eunseok hablo consigo mismo, seguía mirando esa pantalla. _ ¿Qué otra cosa podría ser? _Insistió sin pensárselo más, cerrando la página. _Sohee apenas está aprendiendo a como darse placer, no saltaría a usar esas cosas tan rápidamente._Eunseok ni siquiera se lo imaginaba usándolas.
Las preguntas atosigaron su mente en ese momento, mientras iba a casa de este por explicaciones. Sohee era su vecino desde primer año y se habían compartido las llaves de sus departamentos. No le costaba ir a aclarar sus dudas un momento, vivía justo a una puerta de él. Mas Eunseok no se permitió juzgar a su amigo, directamente pensando que había sido un error de dedo.Un error de dedo lo cometía cualquiera, igual era la primera vez que Sohee usaba una tarjeta negra.
Eunseok no demoro mucho en quedar frente a aquella puerta, mientras iba pensando como tocar el tema. Bufo un poco al girar la cerradura, pues sabia lo virginal que solía ser Sohee. En teoría el chico había tenido experiencias, pero se mantenía reservado con cada una de ellas. Muy a diferencia de Eunseok, quien era mucho más abierto ante su vida sexual. La risa no se coló mucho, a Eunseok se le borro al entrar. Los sonidos que le llegaron a las orejas, las terminaron por poner rojas.
_Debe estar con alguien allá adentro, se la están poniendo como siempre quiso. Seguro es con este chico… _ Eunseok seguía sumido en su monólogo. _ ¿Cómo se llamaba ese voleibolista que le gustaba? _Eunseok bufo ante los gustos de Sohee. _ Creo que su nombre es Anton. _Menciono el nombre del capitán del equipo de la universidad.
Eunseok no se pensó que aquellos gemidos, siquiera le pertenecían a un hombre. Eran demasiado necesitados, no creía que Sohee fuese capaz de gemir así. No hasta que bueno, le dio por seguirlos poco a poco. Llevándolo sus pies hasta la habitación principal, verificando sus teorías acerca del dueño de esos gemidos. Topándose con esa melodía y el dueño de esos gemidos tan musicales.
Eunseok se encontró con la espalda de su mejor amigo, quien estaba sentado en una silla. La sorpresa era verlo cabalgar en esta, introduciéndose aquella cosa con cada sentón. La polla de Eunseok dio un tirón azarada, con la imagen que sus ojos le habían regalado. Fue poniéndose dura de un tirón, ni corta ni perezosa ante la imagen. De un Sohee que seguía dándose placer, sin siquiera notar, que había dejado abierta la puerta del cuarto.
En retrospectiva de la situación, Eunseok no podía mover sus piernas siquiera. Estaba estático ante esa espalda sudada, que relucía bajo el calor del momento. Bajo hasta toparse con los pequeños hoyuelos de ángel, que anunciaban el redondo trasero de Sohee. Este seguía engulléndose el juguete, bajo obscenos sonidos generados por la lubricación.
Sohee seguía impulsándose con sus bronceadas piernas, que a Eunseok le parecieron kilométricas. Agarrándose del respaldar de la silla, se marcaban sus tonificados brazos. Eunseok se llevó un festín visual de aquellos movimientos, como el chico rodaba sus caderas en busca de más. Dejando ir pequeños quejidos, parecía que había tocado ese punto dulce. Dándose mas fuerte contra el consolador, disfrutando de estimular su próstata.
Bajo pequeños quejidos que se le desenredaban de sus ya mordisqueados labios. Estaba dándose en ese punto dulce, que lo estaba haciendo ver estrellas. Ya para cuando este se empezó a acelerar, Eunseok lo había igualado en excitación. Duro como una roca, contra sus pantalones de chándal. Nunca tenía suficiente de ver ese cuerpo en acción y mucho menos en esos momentos. Sohee le estaba regalando el espectáculo de su vida y la que seguía.
_ ¡Mmm…! ¡Ah...! ¡Mierda…! ¡Tan bueno! _Sohee dijo entre santitos._ Eunseok hyung, sí. _Sohee chillo.
Aquel nombre escapándose de los labios de Sohee, dándolo todo por llegar al orgasmo. Mientras imaginaba que aquella extensión de color rosado vibrante, era nada más y nada menos que la polla de Eunseok. Porque eso era lo que más deseaba, lo había deseado desde que se mudó a su lado. Todas aquellas noches de videojuegos, el siempre había querido jugar con otra cosa. Algo más que tocarse, de recurrir a una paja entre camaradas. Aquello le fastidiaba, pero no quería asustar a su mayor. Quien lo cuidaba bien en sus calenturas y le prestaba su tarjeta negra.
Sohee se dio dos que tres golpes más, que lo desequilibraron en placer. Ese característico burbujeo en su panza y el cómo su polla parecía retorcerse contra su estómago. Se corrió dulce contra la silla, apretando la polla de plástico entre sus paredes. Sabía que había hecho un reverendo desastre, cuando el sonido de chapoteo surgió. Sus piernas temblaron una vez se sentó, el objeto sintiéndose inanimado en sus adentros. Quería una polla, una de verdad. La de Eunseok, si no era mucho pedir.
_ ¡Diablos…! _ Sohee dejo ir aire. _ ¡Que patético! ¡Quiero un a polla de verdad! _Sohee silbo aquellas dos frases al aire, sus mejillas calientes de solo mencionar aquello.
_ ¿La quieres? _Eunseok musito.
_ ¡Mierda bendita! _ La voz de Sohee tembló. _ Me asustaste Eunseok…_No supo que más decir.
Eunseok estaba justo ahí, recaído en el marco de la puerta. Sohee giro como si de Emily Rose se tratase, al escuchar cómo le respondían con otra pregunta. Sin saber si seguir sentado en su juguetillo o sacárselo justo al frente de Eunseok. Las dos ideas sonaban demasiado bochornosas, pero no le quedó otra que elegir. Mordiendo su labio inferior avergonzado, la mirada de Eunseok en el. Oscura como la noche misma, devorándolo en su penumbra. Quería comerlo, ahí mismo quizás.
_Tú me diste las llaves y también tu confianza. _Eunseok intento no desviar su mirada hacia lugares.
Sohee trago hondo, al notar la mirada traviesa de Eunseok. _Sigo arrepintiéndome de ciertas cosas, eres un ser imprudente y también un desvergonzado. _
Levantando su respingona retaguardia, se desencajo el juguete de plástico. Tuvo que comerse un chillido de placer, aunque más pensaba que era de pena. Su culo estaba más empinado por la acción, de sacar aquel artefacto. La mirada de Eunseok seguía ahí, repasando su culo una y otra vez. A Sohee se le acaloro la cara, mejillas sonrosadas por doquier. Rezo por algo de valor, después de haber dado el espectáculo de su vida.
Tirando el consolador a la cama, se dicho a ponerse de pie. Encarando a un Eunseok que no, parecía importarle en absoluto su desnudez. Más bien parecía, estarlo disfrutando. Sohee no paso por encima esos pantalones, que parecían formar una perfecta parca en la entre pierna. En ningún momento su amigo lo acomodo o se excusó ante aquello. Los dos tenían esa tensión sexual desde antes, pero ignorarla siempre había sido más fácil.
Más fácil para Eunseok, quien solía soltar la frase de no ser de piedra. Mas Sohee se sentía de mantequilla, desde la primera vez que habían tonteado. Unos besos inocentes de aprendizaje, que se convirtieron en hacerlo con sabor a fresa. Sohee aun recordaba el sabor de aquella paleta, directamente de los labios de Eunseok. La sola memoria, ya lo tenía duro nuevamente.
_Vine a pedirte una explicación acerca de tus curiosas compras con mi tarjeta y terminé recibiendo una explicación grafica acerca de ello. _ Eunseok sonó divinamente diplomático ante su descubrimiento.
_ ¡Oh, eso…! _ Sohee relamió sus labios cohibido. _ Fue un capricho de mi parte, una fantasía que tenía. De que tú me comprases esos juguetes y yo pudiese demostrarte lo mucho que los quería. Estoy un poco loco con tu polla, pero eso ya lo sabes. _ Una mirada de falsa inocencia ocupándose en sus grandes orbes, toda para Eunseok. _ Supongo que se cumplió mi fantasía, aunque solo pensé en comprarlo. No que me vieses así, dándome placer. _
Hubo un cambio de luces en la mirada de Eunseok. _La próxima vez solo, se sinceró en lo que compraras. _ Hizo una pequeña pausa de no sé qué. _ También con tus fantasías, sabes que puedo cumplirlas para ti. _
Sohee no se esperó la cercanía, ni como Eunseok le comió la boca. Lento contra sus belfos, arremolinando sus bocas de repente. Se le fue el aire ante la primera succión de Eunseok, tomando aire directamente de su boca. Como si quisiese llevarse su alma y el obviamente lo iba a dejar. Se dejó hacer dócil, ante la cantidad de probadas que le dio. Repasando en una línea fina sus labios, con la punta de su lengua, Introduciéndola en su boca, abusando de esta de repente. Sohee se dejó también, gimió del gusto ante la bienvenida. Su lengua conociendo la de Eunseok, eran felices.
_ ¿Tu harías eso por mí? _ Dijo Sohee, al recuperar su respirar.
_ ¿Eso es lo que quieres de mí? _Eunseok le dio una mirada inquisitiva a su menor.
Sohee asintió todo urgido ante su hyung. _Sí, quiero. _
La sonrisa que se dibujó en los labios de Eunseok, era maquiavélica. Estaba predicho, se daría un festín._ ¿Alguna otra cosa más que desees? _ Motivo.
Los ojos de Sohee brillaron ante Eunseok. _Me gustaría poder ayudarte con eso…_
La mirada fija en su mayor, pero sus manos estaban en otra cosa. Sobando esa erección tan deliciosa, que ya se imaginaba drenando en su mano. No dejaría una sola gota de su precioso hyung, un buen doesang jamás serviría mal a su mayor. Su boca entreabierta ante esa mirada, solo motivaba más la seducción del momento. Sentía que se le caía la ropa, la mirada de Eunseok se la quitaba.
_ ¿Te refieres a una paja entre camaradas? _La voz ronca de Eunseok, era otra cosa.
La piel erizándose, tanto como se motivaba su voz. _Si, como siempre lo hacemos. _Sohee manifestó.
Colgándose de ese cuello, lo tenía que hacer. Se lo tenía que devolver y probablemente devolvería para siempre. Le debía demasiado a Eunseok y talvez por eso siempre volvía. Volvía a su lugar feliz, a esa polla que lo ponía feliz. No había ni como disimularlo, cuando su boca contra la de Eunseok lo gritaba. A besos fogosos y un compartir de salivas vicioso. Sohee se dejó cargar, se dejó acostar en esas sabanas. Iniciando esa sesión de besos, que se prolongaría por quien sabe cuánto.
Hay algo intenso y delicioso en el toque de esas manos. Que viajan en una moción, que los tiene a ambos inundando la habitación en gemidos. Sohee esta tirado en la cama, hombro a hombro con su camarada. Completamente desnudos, no hace falta detallar. Se han quitado todo en esa sesión de besos y con ello el pudor se ha disipado. Compartiendo una mano en el que cada uno, se encarga del problema del otro.
Se han encargado tanto del otro, que ya hay una pequeña piscina en los abdominales de ambos. La cantidad de corridas va a tres, pero se han prometido al menos unas cinco. En ese juego vicioso de drenarse el uno al otro. Las extensiones alzándose en el agarre, mientras son mimadas de arriba abajo.
_ ¿Estas cerca verdad? _Eunseok tienta.
Puede sentir como la glande le palpita en su dedo pulgar, qué está dando toques tentativos en esta. Bajo el movimiento de su mano, que no cesa de en el falo. Sohee se retuerce entre las sabanas recibiendo, ahogándose en la almohada que el mismo acomodo bajo su cabeza. Se ve como algo que vale la pena tratar, Eunseok toma una fotografía mental de ese desastre de chico. Pensando en que tan posible es poder hacerlo llorar, del más puro placer. Al ver esos orbes, ya vidriosas en lágrimas.
Sohee relame sus labios ante Eunseok. _ ¿Estas cerca tú? _
Sohee deja ir un jadeo. _Si. _
Sohee se deja hacer de las grandes manos de su amigo, quien da circulitos coherentes, en su sonrosada glande. Un goteo se hace evidente, mientras Sohee lucha con no embestir contra ese agarre. Siempre han mantenido esa regla, de no embestir a lo bestia contra el otro. Como recompensa, recibe ese enrosque de palma cerrada, que tanto lo derrite. Sus gemidos bajo sus labios temblorosos, patéticamente caliente.
Eso lo hace apretar más abajo, en la base de la extensión de Eunseok. Dando caricias en esas bolas, logra hacerlo quedar boquiabierto ante él. Jadeando como un animal, a punto de correrse a lo bruto. Subir el agarre es propicio para las manos de Sohee, quienes masturban más afanado el falo. Haciendo ese sonido evidentemente obsceno, propio del líquido pre-corrida. Quiere sacársela bonito, dejarlo seco.
_Corrámonos juntos. _Eunseok dice en un delirio de calor.
_Si. _ Es lo único que Sohee ocupa en esos momentos.
Sohee no escatima en meterle la lengua en la boca, el busca de un poco de juego entre estas. Nunca ha conseguido a alguien que reaccione como Eunseok, siempre dispuesto a chuparle la lengua bendito. Sohee no teme quedarse sin aire, pero sí sin moción. Así que alza su movimiento hacia el falo y le da de estocadas. Secas contra el falo, bruscas hasta ya no más. Reduciendo a Eunseok, a gruñidos que le ponen los pelos de punta.
Apretando el agarre para motivar la follada, hasta que pierde la conciencia del tiempo y el espacio. Ese sonido blanco en sus oídos, lo ensordeció. Se corre con su mirada fija en esos ojos, que no paran de mirarlo. Una sonrisa que motiva, a derretirse en esta. No hay beso de promedio, solo sus miradas conectando en ese coito. Reacciona cuando una divina forma de o, ocupa los labios de Eunseok. Ahí es cuando siente ese viscoso caliente y las tiras de semen le acompañan la mano.
Sohee aprieta la semilla, hasta sobre-estimular con esta. Eunseok rueda los ojos en blanco, ocupando la misma jugarreta en su polla. Orillándolo también hasta sacarle, un par de lágrimas de placer. El silencio se da cuando las manos cesan y los gemidos se cortan. Retorciéndose en lo que queda del orgasmo, sonríen hasta volverse a mirar. Sohee se pasa la mano por el pecho desnudo, mientras que Eunseok no deja de mirarlo.
_Tengo una loca idea entre cejas, una que me dice que debo follarte. _Eunseok confiesa.
Sohee traga hondo. _Hazlo. _
Eunseok rueda por sobre el cuerpo de su menor, quien se queda atrapado bajo su envergadura. Unas risillas de por medio, justo antes de ir a por ese beso. Eunseok se encarga de lamer por sobre los labios, mientras Sohee abre dócil esa boca. Yendo a por ese beso, tomándolo de sus cabellos. Algunas veces Sohee se desespera, tomándolo de sus cabellos en un beso. Metiéndole la lengua hasta la garganta y él no tiene problema alguno con servirle de agujero.
Tiene en su cabellera una maraña, mientras va bajando por ese cuello. Encargándose de dejar húmedos besos, a la misma vez de dejar ciertas mordidas. Algo en Sohee se arrebata de ello, cada que los dientes ahuecan la carne. El sabor a sudor sacia las ganas, de algo más. Hay algo de jugueteo de su lengua, cuando esta se dispone a repasar esas clavículas, no hay un solo lado que deje.
Sus manos se encargan de pellizcar las tetillas y arrancarle certeros gemidos al menor. Quien se queda en esa sensación y entreabre los ojos del puro gusto. Los movimientos de las manos de Eunseok por sobre su estómago, tienen a su verga goteando. El agarre de la cintura es hambriento, a la vez que dibuja a lo largo de sus caderas. Lo gira como si de un trapo se tratase y puede que así quiera que lo traten. No lo quiere solo decir, sino también gritar.
_Mira ese bonito pastel. _La connotación es perversa.
_ ¿Por qué no le das una probada? _ Sohee recita.
Eunseok no se lo piensa dos veces, masajeando los glúteos. Puede ver la entrada abusada, dejando ver lo preparado que esta. El solo masaje le arranca gemidos a Sohee, que se termina ahogando al sentir la primera lamida. Larga hasta llegarle a las bolas, que le cosquillean en expectativa de más. Lo tiene temblando con solo una, no se puede esperar a tener más. La lengua sigue deleitándose de un posible imaginario glaseado, que Eunseok lame con devoción.
Sumiéndose como un loquito entre esas nalgas, folla con su lengua la cavidad. Lo hace pacito contra los gemidos, Sohee derritiéndose contra las estocadas. Apuñalando la entrada con gracia, hasta sacarle chillidos a el más bajo. Quien se retuerce con la primera chupada, que ejecuta Eunseok contra él. Arremolina las sabanas sin querer, buscando donde el juicio se le perdió. La nariz de Eunseok siendo divina, punzando de vez en cuando. Sohee se remueve contra esta, en busca de follarse contra ella.
Sohee jadea como un condenado. _Tu nariz es otra cosa. _
_Espérate a que me sientas la venosa. _Eunseok soltó.
_Dios Eunseok. _ Sohee chillo.
Sohee no solo sintió esa glande juguetearle en su entrada, se remeneo contra esta, medio metiéndosela. Entre pequeños quejidos y lloriqueos de su parte. Se rompió cuando la sintió entrar, Eunseok no mentía acerca de aquellas venas. Las sintió abrirse contra su anillo, hasta chocar al tope. Dejo ir un alarido del puro gusto y sus ojos se mojaron del placer.
Eunseok empezó a follarlo, gustoso recibió en ese embriagante ardor. Chirriando dientes contra dientes, pestañas mojadillas en lágrimas. Tratando de acostumbrarse a sentirlo, para luego empezar a disfrutarlo. Apretó puños en las sabanas, mientras le pegaba un ojo a un Eunseok que lo embestía. Apoderándose de sus glúteos, apretándolos hasta marcar ahí. Lo veía posesivo, posesivo con ese culo. Que llenaba tan bien, su pene goteaba de felicidad.
_ ¡Que rico Eunseok! _ Se le escapo aquel pensamiento insano.
_Tan apretado ese culo y es solo para mí. _ Eunseok siseo. _ Me vas a volver loco así, no voy a poder dejar. Que otro folle lo mío, eso no lo creo. _
Recibiendo a diestra y siniestra esa polla. Se dejó acomodar de perrito, para recibir más. Eunseok había encajado en ese lugar dulce y la primera estocada haciéndole ver estrellas. Luego más y más de estas. Veía todo en negro, extasiado de recibirlo. Una línea de saliva corriendo de sus labios, hasta llegar a la esquina de su mentón. Balbuceando estupideces, de las que seguro se iba a arrepentir.
_Tuyo…tuyo…tuyo…_Decía Sohee con cada estocada.
Dando una nalgada sonora, que le pincho la piel a Sohee. Ardía delicioso, lo hizo retorcerse del placer. Labios aprisionados, queriendo un poco más. Agito su culo en provocación, ganándose la atención de Eunseok. Quien llevaba sus ojos de aquí para allá, siguiendo esa divina obra de arte. Lo agarro amasándolo, dándole juicio a Sohee. Siseando por sobre el agarre, cuando se salió de una. Sohee gimió en disgusto, cuando lo giro para encararlo.
Eunseok chasqueo su lengua. _Dímelo en la cara. _Mordió después.
Volviendo a introducirse en Sohee, se encargó de darle en misionero. Era una posición prohibida para los colegas, pero no había reglas establecidas hasta donde estaban. Solo les había ganado la calentura y parecían no poder parar. De decirse las verdades, que las pajas nunca habían sacado de sus labios. Eunseok embistió frenético contra el castaño, sacándole los verdaderos gemidos guturales. Esos ojos brillosos sobre él, lo estaban matando. Llenos de lágrimas, hasta no poder más. La saliva en el mentón, era un detalle. Todo destrozado, era una experiencia verle.
_ ¡Ah! _ Sohee puso sus labios en una divina o. _Soy tuyo. _Dijo con lo que quedaba de fuerza en su ser.
Eunseok lo noto venirse en su estómago, haciendo un desastre sobre el desastre ya habido. Así era como había sido todo entre ellos, le choco la referencia. Mientras se iba a por esos labios y sentía como le apretaba. Divino hasta sofocarle la verga, le saco un alarido al correrse. El beso se resumió en sus bocas, solo tocándose. A lo bruto, totalmente perdidos en ese orgasmo. Sudados contra el cuerpo del otro, cayeron finalmente. Sin más que todo su desastre, que no se atreverían a intervenir.
Eunseok diviso el consolador de mala gana. _Maldito consolador, por tu culpa terminamos consolándonos. _Lo pateo lejos hasta que cayó al piso.
Sohee se parte de la risa, hasta que le llega el dolor leve del post sexo. _Cierra la boca Eunseok. _Está más que agotado, pero gasta sus últimas fuerzas en mirar a Eunseok.
_Ya sé que solo te gusta una parte de mí. _Eunseok juega con la mente de Sohee.
Dándole esa mirada de triángulo, que descansa en sus labios. Los cuales besa de piquito, para consolar como se sale de él. Lo trae consigo en un abrazo, en el que ambos quedan contra el otro. Sohee descansa en ese pecho, sintiéndose ensoñado de repente. Hay algo descubierto en Eunseok, es de los que te pone a dormir hasta el día siguiente.
_Mentí sobre eso, me gustas todo tu. Creo que se me noto mucho, cuando te abrí mis piernas. _Sohee se froto los ojos ensoñado, regalándole una sonrisa coqueta a Eunseok.
_Lo note bastante y me lo disfrute también. _Eunseok se le quedo mirando a Sohee.
Sohee lleva su mano para barrer la inexistente vergüenza, de un descarado Eunseok. Que sigue comiéndoselo con la mirada, incluso después del sexo. Ahora que Sohee se lo piensa, esa mirada se cuela en sus pestañas, veinticuatro siete. Inexplicablemente, incluso desde la primera vez que se vieron. Cuando Eunseok lo ayudo a llevar sus muebles, que eran evidentemente muy pesados. No eran solo sus musculosos brazos, era también lo que estos generaban en él. Esa extraña química entre ambos, simplemente es la más sexual de todas.
_Se dice “Yo también “_Sohee muerde.
Eunseok ríe. _Yo también. _Pero no miente, su mirada no lo deja.
_Ya lo sabía. _Sohee bufa.
_ ¡Que confesión más rara! _
Eunseok se pone la mano en la cara, esta está más que roja. Bajo la atenta mirada de Sohee, el cual sigue encima de él. Si no se separa pronto, sabe que rogara por una ronda más. Sin importar cuantas, de estas, lo lleven a gritar lo condenadamente en Sohee, que ha estado desde siempre. Nunca se había dejado ciertamente usar, solo estaba sabiendo hasta donde llegaba su gusto por el más bajo. Antes de que Sohee se aburriese de él, pero siempre volvía por una paja. Eunseok seguía ahí, nunca se la negaba.
_Entre raritos nos entendemos. _Sohee silbo.
Sohee dio un casto beso en los labios de Eunseok, esperando poder demostrar que significaba su gusto. Ese que había surgido repentino y que se había arraigado al mayor. Este había sido siempre tan paciente y enseñándole todo. Que ya no le apetecía saber de otro grandulón central, ya tenía su mirada puesta en él. Siendo la pareja perfecta, Sohee era un libero. Se temía para sí mismo, por cada segundo que lo veía. Dormirse entre sus brazos, como si no fuese el ser más caliente del planeta. La sola idea, le hacía olvidar que tenía su propio cuarto. Se quedaría ahí, hasta que regresase a su casa como un rastrojo.








