Training Wheels || Eunso

Summary

Sé que no debí haberle confesado mis sentimientos, logrando alterar la química de su cerebro.

Genre
Drama
Author
emovere96
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Manejo mi bicicleta a la par de Eunseok, tratando de llevarle el pedaleo. A pesar de estar algo oxidado en el ejercicio y aun así haberme atrevido a intentarlo de nuevo. Habían pasado tantos años desde todo aquello, ahora teníamos veinticinco y veintiuno. Una pequeña llovizna nos ha estado arropando, esta está pringando lo suficiente como para que ambos contemplemos parar a tomar un descanso. Orillándonos a una solitaria caseta en medio de la nada, para refugiarnos hasta que la pequeña llovizna pase.

Dejamos nuestras bicicletas a un costado de unos arbustos florales y nos sentamos en el vasto banco de metal. Sacudiéndonos las gotas de encima sin éxito, mientras reímos frente al otro. Las risas han surgido de la nada, debido a esa química innegable entre nosotros. Hay algo de complicidad una vez nos miramos, más de la que desearíamos tener. Las gotas coladas en su boca me llaman, desearía poder tomarlas directamente. Me contengo por supuesto, no es ni el momento ni el lugar.

_ ¿Por qué me miras así? _ Eunseok se dirige a mí.

Me le quedo mirando por debajo de mis largas pestañas, las gotas de agua entre estas me molestan. Eunseok se ve mucho más cerca de lo que querría, temo que cuando parpadee ya no se encuentre aquí conmigo. Es la cercanía de nuestros cuerpos, lo que innegablemente, nos está alejando sin medidas. Ahora nuestros silencios dejaron de ser cómodos y mis pensamientos verosímiles me taladran la mente. Estoy más que perdido en Eunseok y se me nota más de lo que querría este.

_ ¿Cómo te miro? _Suelto algo precavido.

_Me miras de una forma muy linda Sohee. _Eunseok suelta cálido.

Parpadeo atónito ante mis actos. _ ¿Lo hago? _

Sé que no debí haberle confesado mis sentimientos, logrando alterar la química de su cerebro. Dejándole en una posición en la que jamás pensó caer, siempre había sido mi mejor amigo. Sé que se arrepiente de lo que ha dicho, incluso de lo que ha llegado a hacer conmigo. No porque lo sigamos haciendo, significa que eso este bien. Mi hermana sigue estando entre nosotros, justo en el medio de nuestra confusa situación.

Eunseok asiente casto. _Siempre has sido así conmigo y supongo que es algo en ti. Las personas lindas, tienen ese ángel. _

Aun en mis pensamientos no concibo, como hemos llegado hasta ese punto. Aún recuerdo mis días de amistad con Eunseok, tratando de buscar el preciso instante en el que todo se arruino. Lo único que puedo rescatar son momentos lindos, de nosotros manejando en el vasto jardín de mi familia. Eunseok se había encargado de enseñarme a andar sin ruedillas, después de que todos en mi familia habían fracasado en sus intentos. Se había ganado todo el crédito, había algo en el que me hacía confiarle la vida.

Cuando vuelvo a poner mi atención en él, lo puedo ver alargando su mano hacia algunas flores. Estas nos rodean por completo, así que no me extraña sus actitudes. A Eunseok le encantan las flores, su familia tiene una florería en la que le permiten trabajar medio tiempo. Tomado un par de ramos de estas, mostrándomelas con un tanto de nostalgia en su mirada. Rojas en un bouquet que la misma naturaleza ha hecho, en su tarea quisquillosa por impresionar al ser humano.

_Ellas se llaman ixoras y vienen en muchos colores. Los que te puedas imaginar, ellas los tienen. Son unas flores muy hermosas, mi madre solía tener de estas en su florería. Ella me enseñó a hacer algo con ellas, dame tu mano para poder enseñarte. _Eunseok pidió me mano de la nada.

_Está bien. _ Yo solo le seguí.

La mirada de Eunseok perdida entre las flores de su regazo, pasándose hasta llegar a mi muñeca en el aire. Dedicándose a hacer pulserillas de aquellas ixoras, que recolecto de la nada. Las une una a una hasta hacer una perfecta circunferencia la medida de mi mano. Delicado en tu toque hacia aquellas hermosas flores y repentinamente también hacia mí.

_La paciencia es una virtud con la que yo no contaba de niño, mi madre me enseñó a hacer estas pulseras para manejar mejor todo aquello. Mi recompensa siempre era tomar el dulce de estas y seguir tratando hasta lograr hacer toda la pulsera. Con el tiempo aprendí mi lección y valore aquella virtud que llegue a conseguir. _ Eunseok cavo en las memorias de su niñez.

_ ¿La extrañas? _Murmure.

Eunseok pone sus labios en una fina línea y respira tan lento antes de siquiera responder. Mirada que se pierde entre las flores rojas, ojos que se cristalizan de a poco. Sé que mi pregunta no es la más coloquial, pero, creo es la más adecuada para poder fomentar su catarsis. Han pasado meses desde que él perdió a su madre y en ningún momento ha dejado ir una sola lagrima. Ellos tuvieron una relación complicada y Eunseok nunca supo muy bien como tomar esa perdida.

_Mentiría si digo que no es así. _Eunseok por fin suelta.

Sus manos hábiles por fin han terminado, de conectar todas las flores en mi muñeca. Toma mi mano contemplándola, perdido en quien sabe que memoria de su pasado. Puedo notar como se contiene las lágrimas, una vez más. Me rompe el corazón verle así y sé que soy el único con el que se permite ser un tanto vulnerable. No me lo dirá en voz alta jamás, pero, sé que es así.

_Sé que ella en el fondo estaba muy orgullosa de ti. _ Lo animo casi desesperado por curarle.

Eunseok hace un amargo de la nada. _Me gustaría poder pensar de la misma forma que tú. _

Eunseok siente dudas siempre que se trata de su madre y el amor condicionado que esta le ofrecía. Limitando a su hijo a sus creencias religiosas y orillándolo a elegir algo que realmente no quería para él. Eunseok acepto salir con mi hermana como último deseo de su madre, seguía luchando con mantener las cosas así. No quería fallarle a su madre una vez más, incluso cuando sabía que indirectamente lo estaba haciendo. Tal parecía que el dolor le cegaba el juicio y su madre incluso después de irse seguía manipulándole. Una madre narcisista, siempre crea un hijo débil.

_Son muy hermosas. _Me réferi directamente a las pulseras.

Eunseok se me quedo mirando. _Lucen hermosas porque están en tus muñecas. _

Él se encargó de tomar mis manos y plantarles un par de besos con mucho cuidado. Evadió el hecho de destrozar las pulseras y se enfocó en darme el cariño que tenía. Se sentía extraño un beso de él así, teniendo en cuenta que conmigo no era el más suave. En ocasiones simplemente anhelaba esa suavidad, esa que parecía que solo mi hermana se merecía. Entre mis labios ese anhelo vivía, pero no sabía si era capaz de pedírselo algún día.



Perdido en mis pensamientos, mirando hacia el gran ventanal. El jardín en el que habíamos estado revoloteando, ahora estaba sumido en un vasto aguacero. Observe las flores que aún estaban en frente de mí, descansando en el acolchado que había justo pegado al ventanal. Me perdí en como las flores se marchitaban y sentí un frio repentino en mí. Me había rociado hace horas y el cambiarme de ropa tardo. Definitivo tenía fiebre, pero no le diría a nadie. Tenía suficiente con mi hermana, quien había hecho un alboroto de ir al pueblo a por medicinas.

_Sohee. _

Un retumbo en mi corazón, que se pega en mu pecho acelerado. Dirijo mi vista entre las sombras de mi habitación, hasta encontrarme con Eunseok. Tiene una pinta de que esconde algo en su costado, pero lo ignoro de buenas a primeras. Me como un escalofrío que me recorre el cuerpo, sin saber si es por mi fiebre que está pasando. Lo he mirado más de lo que debo y aun así no me arrepiento. Las sombras del atardecer no le hacen justicia a su rostro, dejándome un bosquejo mal habido de este. Inexpresivo como siempre, pero envolvente.

_Me asustaste un poco. _Confieso a regañadientes.

_Cualquiera en esta obscuridad se vería temeroso. _Eunseok concreta.

Vuelvo mi atención a su actitud sospechosa. _ ¿Que ocultas detrás de ti?_

_Te traje algo para el malestar. _Eunseok finalmente confiesa.

Saca de su manga un pequeño plato de caldo, humeante entre las sombras. Solo un rayo repentino, puede alumbrar bien la situación. Tiemblo ante aquello y este se me queda mirando. Se acerca hasta donde estoy con toda la calma, para luego poner el plato entre nosotros. Justo al lado de la pulserilla, para no interferir con esta. Me sonrojo al ver como lo ha notado, me he quedado con su regalo más del tiempo que debería.

_Estoy bien. _Le digo para no preocuparlo.

Eunseok tiene esta salud de piedra bendita, ni un aguacero podría derrumbar su temperatura. En cambio, yo soy más débil y con un par de gotas ya siento que algo me lleva. La fiebre me había mantenido mal por horas, pero mi hermana había notado mi mal viniendo al recate. Ella seguía rescatándome incluso desde lejos, reconocía que esa sopa no había solo sido hecha por Eunseok. Ellos cuidaban de mí en cierta forma y yo solo sentía que los traicionaba. Maldito capricho mío, debería odiarme un poco más.

_Estarás mejor si la tomas toda. _Eunseok propone.

Sonrió casto ante su juego de palabras, incluso sombrío puedo verlo bien. Me sé su cara de memoria y he recorrido su cuerpo a detalle. El calor en mi al pensarlo, es el equivalente al vapor de aquella sopa. Tomo la cuchara para llevármela a la boca con sopa y la pruebo sin pensarlo mucho más. El vapor de esta se consuma en mi lengua y me quedo petrificado sin saber que hacer

_Déjalo en mi mano antes de que te queme. _Eunseok se apresura a ayudarme.

En menos de unos instantes, su mano ya está puesta ocupando mi mentón. Esperando que escupa en esta, antes de que la sopa termine por quemarme. Niego rotundo antes de tragarme el calor de un tajo, siento como aquello me quema la garganta. Sé que es solo la sensibilidad, pero igual duele a la bajada. Tiemblo ante lo que mi cuerpo procesa como un dolor soportable, pero muy incómodo.

Me sonrojo en vergüenza perpetua ante Eunseok, que me mira con cierta preocupación. Se ha acercado a tomarme una de mi mejilla y utiliza su dedo pulgar para cerciorarse de mi boca. Me dijo hacer algo anonadado, la cercanía de Eunseok me encapsulan. Mi lengua termina enrollándose en su pulgar, llevándomelo a la boca para darle un chupetón. Lo hago como si de memoria muscular se tratase, el sonido obsceno ocupa el lugar. Eunseok retira su mano dándome una palmada en la boca, a la que reacciono con un gemido sonoro.

_Discúlpame por ser así. _Lo digo, pero a la vez no me arrepiento.

La mirada obscura de Eunseok en mi me paraliza. _Está bien. _

No estaba nada bien, mucho menos el cómo le bese. Aproveche la cercanía de nuestras miradas, el calor de nuestros rostros. Mis labios ansiando los suyos, fueron a por ello en un arrebato. Los anhelaba con locura, arrastre mis labios en los suyos. Contento de tenerle tan cerca, de sentirle en sobremanera. Ese beso me devolvió las ganas de vivir, pero solo a su lado. El vapor de aquel caldo nos envolvió y al alejarnos se noto. Mejillas sonrosadas de parte de ambos, sopa con una cucharada menos.

_ ¡Qué voy a hacer contigo Sohee! _ Eunseok murmura por sobre mis labios tan ansioso.

_Quererme. _Tajo en un jadeo.

Eunseok guardo silencio ante aquella respuesta, jugo con el caldo entre sus manos hasta que lo puso en la mesita cerca del ventanal. A penas había espacio ahí, pero, se las arregló para colocarlo justo. Se me quedo mirando entonces y sin más me jalo hasta su regazo. Se me quedo mirando por un buen rato, nos tentamos un beso de manera tortuosa. Sabiendo que el primero que cedía, no sería capaz de mirar al otro cuando mi hermana regresase.

Estaba demasiado perdido en él, pero fue Eunseok quien rompió esa burbuja de tensión. Volviendo a unir nuestros labios, colándome en su cuerpo con todo. Sus manos viajando a lo largo de mi espalda, para luego colarse por debajo de mi playera. Frías como la lluvia de octubre, pesadas contra mi piel. Mi piel tembló ante aquel toque y me ajuste a este enseguida. Suspire ante aquel toque, mientras el beso fogoso se ponía.

Mi pierna se coló entre las suyas y la moví en el son que más pude contra la creciente erección. La mirada de Eunseok en mi después de eso, se colocó tan oscura como la habitación misma. Devorándome a húmedos besos la boca, uno detrás de otro en total ansió de mi querer. Subiendo sus manos hasta llegar a mis pezones, los dibujo con sus dígitos constante. Ganándose dulces gemidos de mis labios y que mi entrepierna se pelease con mis pantalones de pijama.

Eunseok me cargo de ahí tomándome de lleno, me enrede en su cintura sin romper el beso. Incluso si la caminata a la cama fue un movimiento nuevo, topar en esta nos hizo darnos una mirada de total complicidad. Sabiendo muy bien lo que estábamos haciendo y que el tiempo estaba en nuestra contra. No era la primera vez que me arre-volcaba con él, pero si la primera con la casa sola.

Estarme en silencio mientras me follaba, Eunseok terminaba por poner su mano en mi boca. Dándome con una rapidez que me dejaba al borde, para que pudiésemos llegar más rápido. Terminábamos hechos un desastre, para luego fingir que nada entre nosotros había pasado. La mirada de Eunseok no mentía, sus pupilas seguían dilatadas por horas. Mirándome de manera intensa por ratos, en los que nadie más estaba en nosotros.

Me tendió en la cama apenas tocamos la orilla, llenándome el cuello de sonoros besos. Mientras se encargaba de quitarme todo y de quitarse todo también. Juraba los sentía hasta mi entrepierna, que daba un retorcijón por cada uno de estos. Besos que hicieron de mi cuello un desastre de saliva, que corría caliente hasta mis clavículas. Ya para entonces nuestras camisetas no estaban, habían salido de nuestros cuerpos.

Eunseok le gustaba eso de ser desordenado contra mi piel, termino usando su lengua para lamer a lo largo de este. Barrio sus labios hasta que llego a hacer un par de marcas rojas, leves hasta erizarme la piel. Mientras que sus manos se encargaban de deslizar su pijama y llevarse la mía de un solo tirón. En poco tiempo nos vimos en ropa interior, frotándonos de a poco. Con su mano rodeada en mi cuello, me dejo quieto para poder bajar a tener más de mí, tomándose su tiempo para chupar mis pezones, se dio la tarea de chuparlos sonoro.

Desordenado ante la piel, los dejo brillosos en saliva. Erectos después de la atención recibida, sonrosados en un rosa vibrante. Eunseok se quedó contemplando su trabajo maravillado, una sonrisa de satisfacción cuando avanzo. Malvado ante su juego previo, le gustaba tentarme. Soplando por sobre estos, me hizo retorcerme de la nada. Demasiado estimulado como para no sentir, hasta su mismísimo aliento.

_Se siente bien. _Confesé botándolo tal barbaridad.

_ ¿Te gusta cómo te hago sentir? ¿Lo disfrutas solo conmigo? _Eunseok raspo aquellas preguntas tintadas de celos.

Había otros hombres en mi lista, pero siempre volvía a Eunseok. Este había sido el primero en todo, empezando como algo experimental. Enseñándome todo lo que sabía, pero condenándome a anhelarle el resto de mis días. Solo él sabía entender mi cuerpo, como conseguir de mis orgasmos. Uno tras otro los arrancaba de mí, sorpresivamente bueno orillándome en juego previo. Podía quedarse horas en mí, no quedaba gota. Un desastre en mi estómago, lo contemplaba orgulloso.

_Me gusta cuando me haces sentir bien, soy muy feliz cuando estas dentro de mí. _

No tuve tiempo de decir más que lo suficiente, cuando le dio lamidas de gatito a mis pezones. Lamio como nunca por sobre las aureolas, sentí el doble de todo para variar. Mis manos enredadas en su cabellera, guiándolo para que profundizara su toque. Me volví un mar de gemidos ante la boca de Eunseok y el cómo atendía mi sobre estimulados pezones. Sus dientes rodeando una de ellas me hizo pegar un pequeño gritillo, que me hizo quebrarme hasta sentir como mi verga goteaba.

Eunseok se encargó de descubrirla de mis calzoncillos, dejándola salir de un respingo. Desesperada por algo de atención, mientras yo embestía en el aire. Mi pene se veía patético ante la repentina atención de Eunseok, puesta en este. Pasando uno de sus dedos en el casto largo de mi extensión, mientras se relamía los labios. La sola situación hizo brotar un botoncito de semen de la punta, bautizando a esta con su color blanquecino.

_Sigo sin creer lo bonito que es tu miembro. _Eunseok pareció pensar en voz alta.

Me sonroje furioso ante su mirada. _ ¿Quieres probarlo Seoky? _

_Voy a tomar hasta la última gota que salga de tu bonita verga. _Eunseok hablo en una fina línea.

Eunseok se encargó de acercarse, tomándolo a manos llenas. Casi desapareció en su gran mano, pero sobro en grosor. La punta era de un rosa que invitaba, por lo que no me sorprendió el acto de Eunseok. Pegando sus labios en la punta circuncidada, para darle un casto beso a esta. Mi pene se retorció en el agarre, pulsando ante la atención. Masturbo a medida que seguía dándole besos, bajo mi atenta mirada.

Yo me vi en contra de su mano un par de veces, follandola en completa tontería. Los pequeños apretones no faltaban, sin dejarme sentir bien en esa ruleta. Si no eran sus besos, eran sus apretones. El movimiento constante a lo largo, cada vez más frenético. El chapoteo de pre-semen, estaba que me venía en su mano. Las caricias en la punta me cortaban, haciéndome lloriquear constantemente. Pidiendo una constante liberación, anhelando que me llenara también.

_Mi chico se ve tan hermoso completamente al borde por mí. _Eunseok arrullo por sobre mi boca.

Mis gemidos se quebraron con solo haber sido tentado con su corrupción. _Tómame bien hasta hacerme gritar. _

_Dámelo justo así. _Eunseok hablo un poco más rápido.

Me regué en su boca en cuanto no pude más, sentí como mi pene se retorcía en esta. Eunseok decidió tomar cada gota de mí, quedándose en mi como debía. Mis manos enredadas en su abundante cabellera, la desordene más de lo que ya estaba. Di estocadas brutas en su boca, escuchándolo chocarse contra mi pene. El sonido de su gruñido vibro contra la punta, haciendo que de mi señilla saliese un poco más. Un gemido lastimero se escapó de mis labios, cuando me chupo hasta dejarme ir. Relamiendo su labio inferior, una necia gota que había quedado ahí.

_Follame hasta que pierda la razón. _Le rogué.

_Te voy a estirarte muy bien. _Eunseok aseguro.

Sus manos viajando a lo largo de mis piernas, dando besos en la parte interna de mis muslos. Eran besos desordenados a la par de nuestra platica sucia, que iba dirigida por la emoción del momento. La oscuridad nos quitó todo rastro de vergüenza y yo me vi disfrutando sus besos un poco más de lo que debía. La sola imagen me altero, estaba caliente. Mi pene se despertó de nuevo a punta de húmedos besos, que se acercaban peligrosamente hasta mi entrada.

Se dio la tarea de meter de a dos, yo me mordí el labio inferior mientras le miraba. Ojos de cachorro puestos en él, mientras me follaba con dos dedos hasta romperme la cabeza. El dolor lo apaciguaban sus besos en mis muslos, el cómo pasaba sus finos labios a lo largo de estos. Perdido en el aroma de mi piel y la suavidad de estos contra sus labios. Sus dedos seguían manteniéndome a punto de tocar el cielo, tijereo estos en mi sin vergüenza alguna. Se quedó viendo como mi entrada lo apretaba, dejo de tijerear después de ello.

_ ¿Te has estado tocando tu solo? _Eunseok tajo.

Me sonroje más de lo que debía. _ ¿Que? _

Eunseok había ya bajado su ropa interior, su miembro retozando en el aire fresco por fin. Pintado entre las sombras de la habitación, pequeñas gotas de semen adornando la punta. No dio vueltas al asunto ante mi mirada, mi duda constante de que tan duro me empotraría esta vez. Eunseok se introdujo en mi sin más aviso, ganándose un pequeño gritillo de mi parte. Me tapé la boca muy tarde, la descubrí para luego morder uno de mis dedos frente a su mirada.

Disfrutada de cómo me estiraba, ese ardor delicioso aflorando en mí. Eunseok se salió de un tajo haciéndome retorcerme, me comí mi próximo gritillo después de ello. Mis ojos se llenaron de lágrimas, mis piernas temblaron por las bruscas estimulaciones. Eunseok acaricio mis piernas de arriba abajo y yo no pude hacer más que temblar como desgraciado ante ello. Viéndome además patético, ante su corrupción.

_Responde a mis preguntas cuando las hago. _Eunseok tajo.

_Estaba necesitado. _Confesé.

_Debiste llamarme a mí. _Eunseok me miro desde donde estaba.

Especifico el mí con sorna, pues ya había recurrido a otros en mi necesidad. Un Eunseok frio era lo que generaba, pero la mayoría de veces me daba igual. Ambos nos compartíamos con otras personas, eso ponía las cuentas bien a la par. Su mirada hizo que mi pene se retorciera adolorido, por algo que tuviese que ver con que me tocase ahí. Embestí el aire lo más disimulado que podía, recibiendo un apretón de mis muslos a manos llenas de parte de Eunseok.

Su punta tentó mi entrada sin querer y eso solo me hizo jadear en tentativa de tenerle. Gimoteé ante como siguió acariciando su pene en mi entrada, quise moverme para darme yo mismo, pero este se movió de mi agarre. Pensé seguro, era un maldito cuando follabamos. Solo a mí me trataba así, el mismo lo había dicho. Era un hombre, me follaria como uno.

_Tú estabas con ella. _ Lancé la piedra.

_Yo puedo con ambos. _Eunseok tentó.

_Me toqué pensando en que me follabas como la follabas a ella, ese día que los descubrí haciéndolo en la sala. Me imagine teniendo un pequeño coño y que me disfrutabas más que nada. _ Confesé como aquella vez los observé.

Terminé tocándome esa noche debido a ello, me corrí duro contra las sabanas. Mientras pensaba en cómo se la follaba, en como le decía lo apretada que estaba. Sentó terribles celos de mi hermana, de su divina feminidad que la hacía tan perfecta. Odiaba a Eunseok por orillarme a sentir todo esto, decírselo en su cara era una manera de venganza ante lo que me generaba.

_Tan sucio. _Fue lo único que salió de los labios de Eunseok. Su mano paso a lo largo de mi pecho al dejar mis muslos, arrancando de mis labios un beso de lengua. Introduciéndose en mi agresivo contra mis labios, me tuvo así hasta que de mí no quedo más que un desorden de saliva. Lamio mi labio inferior vicioso y luego lo chupo antes de abandonar aquel beso. Dejándome tonto ante como me lo había hecho, mi pene goteo en desesperación. Lo vi masturbarse mientras me miraba, tratando de calmar su siquis. Algo que dije lo había descolocado y lo vi en su mirada. _Voy a follarte como si tuvieses un apretado coño ¿Eso te gustaría Sohee? _

_Apretado para ti. _Dije tentándole.

Eunseok se introdujo de un tajo y follo lentas y duras estocadas en mí. Esa lentitud me tomo desapercibido, la dureza de estas me hizo rodar los ojos. Tratativa de que empezó a darme con más son hasta que sus estocadas empezaron a ser más certeras y rápidas. Su frente pegándose en la mía a medida que iba acelerando, su sudor cayendo en mi frente frio.

Nuestras respiraciones mezclándose, hasta que ataco otra vez mis labios. Yo le correspondí el beso a lo tonto, en busca más de liberar sonidos que de besarle. Eunseok me acallo los gemidos metiendo su lengua en mí y yo deje que este me follara la boca con esta dócil. Lo tome por un buen rato de a dos orificios, sumido en lo que me daba. Me pegué a él lo más que pude, incluso si mis manos se resbalaban en su espalda. Me dedique en causa perdida, a clavar mis uñas en su espalda. Justo como me estaba clavando él en la maldita cama.

Grite a los cuatro vientos por cada una de esas estocadas que me daba, el cómo su cara se metió en mi cuello sumiéndose en este. Diciéndome de a cosas, de la nada todas bonitas. Su sexo se volvió mas piel con piel y sus comentarios se derritieron en mí. Diciéndome lo bien que lo tomaba y lo apretado que estaba para él. Eunseok era promedio en realidad, pero con un grueso que había tomado tiempo de captar. Una cadena que iba de menos a más. Tan bueno al principió y mucho mejor al final.

_Tan apretado para mí. _Eunseok soltó extasiado.

_Rápido hasta que me corra duro. _Dije cada palabra casi sin aliento.

Eunseok ya había encontrado ese punto en mí, ese que me hiso moverme en contra de su verga. Para que me diese más duro, carne con carne. Profundo hasta ese dulce, que me hizo tocar el cielo en la tierra. Amaba esa línea de diferencia entre Eunseok dentro y fuera de la habitación. Nadie nunca creería lo que era, demasiado de dos aristas para su parecer. Tan casto en público, mientras que en privado me follaba hasta perderse.

Ese hormigueo constante en mi estómago bajo, me corrí duro contra sus abdominales. Le pinte como debía, caliente contra su piel. Una sonrisa de satisfacción al sentirme y venirse dentro de mí. Dándome incluso cuando ya había todo de mí, sin miedo de dejar cada gota en mí. Me lleno hasta que su ajustada respiración por fin se regulo, para luego bajar a darme un beso en donde topaba la punta. Mi estómago revoloteo a verle, sabia justo donde terminaba en mí. Sabia como llegar ahí como fuese, hacerme sentir lleno. Mi estómago revoloteo cuando sus labios dejaros de besar ahí. Me tenía, totalmente en él.

_Eres demasiado bueno para mí. _Eunseok dijo en una fina línea.

Antes de tirarse a un lado de mí, para colocarse su ropa interior de mala gana. Yendo a buscar el resto de la ropa regada, a lo largo de la cama desordenada. No le preste más atención después de eso, no me perdería en una segunda ronda. No me perdería en Eunseok, ni en la conexión que ambos negábamos a capa y espada. Me levante de las sabanas a pelo, sin importarme si me veía completamente desnudo.

_Iré a limpiarme antes de que venga ella. _Fue lo único que dije.

No había abrazos después del sexo y ese beso para mí fue el juego de la noche. Era solo para variar, talvez la próxima me trataría igual de brusco que siempre. De todos modos, solo era su juguete, que usaba constantemente para satisfacerse. Mientras yo hacía técnicamente lo mismo, pero yo parecía tener algo más de conciencia en el asunto. Mientras entraba al baño, escuche como tocaban el timbre de la entrada. La voz de mi hermana anunciando su llegada, sabía que para entonces Eunseok se habría ido a su respectiva regadera.

Bajar para fingir que no nos habíamos comido, para nosotros era la cosa más normal. Preparándome mentalmente para ignorar sus miradas y encontrar una excusa para sustentar porque probablemente le había pegado mi resfriado. La lluvia había empezado de nuevo y esos truenos alumbraban sin cesar. Me deje llevar por el agua caliente y el cómo corría sobre mi cuerpo. La fiebre se había ido durante el sexo y aún tenía esa adrenalina en mí, que me adormecía la incomodidad de estar resfriado. Repitiéndome que no había pasado nada, que todo aquello no me hacía sentir nada.