Donde nadie nos ve

Summary

Yang Jeongin es un estudiante de honores y tiene un futuro brillante asegurado. Es un omega dulce, amable y muy inteligente. Es el prototipo de hijo perfecto. O al menos, eso es lo que parece.

Genre
Romance
Author
Eva
Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

He can speak french (I think he's fluent)

Jeongin cambió la posición subiéndose a su regazo y acarició su pecho recorriendo sus tatuajes con uno de sus dedos, delineando formas en ellos y recordando aquella ocasión en que el alfa le había dejado rellenar estos con plumones de colores y brillos, había sido divertido hasta que llegó la hora de la ducha y el alfa no lograba deshacerse de la brillantina.

Había pasado una semana consiguiendo brillos en todas partes.

—Si me das un bebé no habría forma de que me separaran de ti. —sus palabras solo generan una nueva tensión en los músculos del mayor y que el gesto en su rostro sea menos que casual. —Podrías poner un bebé en mi vientre ahora y... mi padre terminaría pagando la boda para evitar que viva en el pecado y la gente nos juzgue. —bromeó divertido solo de imaginar las expresiones en sus rostros siempre serios y carente de emociones.

El alfa gruño y apretó sus manos alrededor de sus muslos desnudos y cremosos, la piel se fundía contra sus dedos de manera perfecta y armoniosa. Tan bueno para él.

—No digas cosas que realmente no quieres. —ordenó en un tono severo que erizo la piel del más joven. —No puedes pedirme estas cosas tan a la ligera, amor porque sabes que no dudaría en morder tu bonito cuello y follarte hasta llenar tu vientre con mi corrida. —gruñó deslizando su mano bajo la camiseta que el omega le había robado y acarició la curva de su cintura subiendo hasta tocar sus pezones y pronto cambio la posición, dejándolo sobre la cama a la vez que se llevaba consigo aquella prenda que cubría la poca modestia del omega frente a él. Jeongin apenas dijo algo permitiendo que este recorriera su figura con su boca, su agujero humedeciéndose deseoso de ser tomado aun cuando hace solo unos minutos atrás había tenido su nudo llenándolo. —Todo lo que quiero es amarrarte a mí. —susurró sobre su hombro haciéndolo temblar y para remarcar sus palabras mordió la piel dejando una marca perfecta de sus dientes en ella.

Jeongin dejó escapar un gemido cuando dos de sus dedos se deslizaron en su interior aprovechando la mezcla de fluidos que lo mantenían húmedo y abierto, se retorció agitado y deseoso de más olvidándose de cómo hablar o pensar. El alfa lo tocó con rudeza provocando que el sonido de piel contra piel borrara el silencio en la habitación.

Hyunjin abandonó su agujero y guio su polla hasta la pequeña abertura rojiza por el maltrato y se presionó deslizándose con algo de esfuerzo en el apretado canal robándole el aire al pequeño omega quien se aferró a su espalda marcándolo con sus uñas.

—¿Vas a anudarme? —preguntó jadeante siendo el único pensamiento recurrente en su cabeza. Un nudo, un cachorro y su marca. Era todo lo que quería. —Por favor, por favor alfa lléname de tus bebés.

Los dulces ruegos del omega solo alimentaron la ferocidad del mayor quien sin perder más tiempo se hundió hasta la raíz en la apretada entrada de su pareja, follándolo hasta correrse en su interior cumpliendo lo pedido por el más joven al no usar un condón esta vez.

Jeongin les había mentido a sus padres al venir aquí. Esto ya era algo cotidiano en su día a día y honestamente el omega no recordaba el momento exacto en que mentir se había hecho tan natural para él que, aunque la culpa aún existía, este no se arrepentía de nada porque era consciente que su relación con Hyunjin no nunca la aprobarían.

Sabe que solo puede pasar la noche en el apartamento del mayor porque sus padres creen que está en una noche de estudio con su mejor amigo así que no tiene espacio para las dudas o arrepentimientos.

El apartamento de Hyunjin es algo pequeño, pero es cómodo y adecuado para los dos. Pueden pasar horas en la sala comiendo pizza y viendo programas viejos en la televisión o pueden pasar toda la noche teniendo sexo en su cama queen size mientras su equipo de sonido amortigua sus gemidos en un claro intento de que los vecinos no sepan lo que hacen lo que es difícil teniendo en cuenta que las paredes del lugar son delgadas.

Jeongin nunca había sido tan feliz como los días que a pasado encerrado en el piso del alfa.

Los últimos meses habían sido perfectos y solo parecían mejorar.

Así que Jeongin no teme mentirles a sus padres sobre dónde está o con quién está.

—Te amo. —es la primera vez que lo dice y tal vez es muy pronto.

Seguramente está actuando como un omega inexperto con su primer amor, pero no importa porque Hyunjin nunca se burlaría de ello. Jeongin se siente seguro de ser vulnerable con él y de tal vez, apresurarse demasiado.

—Te amo más cachorro. —respondió tras un silencio incrédulo que rápidamente rompió cualquier pensamiento negativo que tuviera el omega. Hyunjin lo levanto del sofá en que estaba acurrucado y lo sentó sobre la isla de la cocina acercando sus rostros mientras una sonrisa coqueta se asomaba entre sus labios. —Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, ¿Sabes? —confesó.

Jeongin se sonrojo e intento esconderse en su pecho totalmente avergonzado, pero este lo detuvo besando la punta de su nariz y sosteniéndolo del mentón mientras buscaba algo en su bolsillo trasero.

—Hyunjin... —se quejó con un puchero sin entender nada. El suspenso lo mataba y es tan ansioso que en verdad odia las sorpresas. Hyunjin ya lo sabe, el alfa lo sabe todo sobre él.

—Temía estarme apresurando cuando compré esto, pero estoy seguro que nunca podría arrepentirme de algo cuando se trata de ti. —Jeongin parpadeo confundido antes de que su mirada cayera en la pequeña cajita que el alfa tenía en sus manos comprendiéndolo todo, jadeo sorprendido y se cubrió el rostro con ambas manos sin poder contener las lágrimas. Hyunjin sonrió con ternura y seco estás con sus pulgares. —Shh no llores. —pidió besándolo y al separarse destapó el cofre revelando un bonito anillo chapado en oro blanco con una pequeña piedra brillante en el medio luciendo tan delicado y preciosa que terminó por deslumbrar al omega. Jeongin lo miró sin palabras y después al anillo una y otra vez como si no lo creyera. —¿Quieres casarte conmigo, Jeongin? —preguntó perdiendo la batalla con los nervios a pesar de la confianza de la que siempre presumía.

—Hyunjin. —murmuró en un sollozo creyendo que estaba en un tipo de sueño del que no podía despertar.

—Está bien si no quieres o sino crees que-.

Esta vez fue el omega quien lo calló besándolo y guindándose a su cuello abrazándolo como un koala.

—¡Por supuesto que acepto! —chilló besándolo en un beso salado por las lágrimas y casi cayendo sobre el alfa que lo atrapó en el aire malabareandose entre sostener su cuerpo a la vez que intentaba no dejar caer el anillo por la sorpresa. Jeongin solo se rio y lo besó repetidas veces. —Te amo te amo te amo. —murmuró disfrutando de la facilidad con la que la palabra se desliza de su boca sin borrar la sonrisa en su cara.

Hyunjin se rio con una mezcla de emoción y alivio sintiendo que todo estaba hecho. Jeongin al fin sería complemente suyo.

—También te amo te amo te amo. —repitió con el mismo entusiasmo que su novio quien lo miraba con estrellas en los ojos.

Este le estiró su mano. —Ahora ponme mi anillo. —demandó vibrante de emoción.

—Lo que su majestad ordene. —concedió tomando la joya y deslizándola en su dedo que encajó a la perfección para después besarlo dulce y lentamente disfrutando de la burbuja que habían creado en su pequeño nido de amor.