01
—¡No puedes encerrarme, no puedes! —le grite a mi padre.
—No es una opción, Akira.
—No me importa. —tome mis llaves y salí rápidamente de aquella casa.
Si mi padre creía que yo iba a quedarme encerrada en aquella habitación por toda una vida, no lo haría, él era quien no quería que saliera, él era quien tenía miedo, no yo.
Subí a mi moto y salí de aquella casa sin importarme mucho lo que pasaba o lo que pasaría, pero, el problema era que no podría salir tan fácil, afortunadamente un carro de servicio iba entrando y yo pude salir sin problema a toda velocidad antes de que alguien me detuviera.
Iría a Yongsan-Gu, un barrio donde probablemente mi padre no me iría a buscar, porque no era de su agrado, además, hoy Min YoonGi, uno de mis mejores amigos, fuera del ambiente pulcro de mi padre, me había invitado a una pelea de box clandestina, como cada fin de semana.
Iría, solo porque él me había rogado bastante el ir a aquel lugar, pero antes tenía que pasar desapercibida, no creo que sea buena idea ir con un vestido y zapatillas Channel, aunque, bueno, no es que en estos momentos pasara desapercibida.
Entre rápidamente a la primer tienda de segunda que encontré, compré una mochila, una chaqueta negra, una playera blanca de manga corta, una gorra, unos jeans y unos tenis con el dinero que había logrado sacar antes de irme. La ropa que tenía puesta la guarde en la mochila, junto a las feas zapatillas que llevaba.
Llegué a casa de YoonGi, entrando como si fuera mi propia casa y me recosté en el sillón de la pequeña estancia en lo que él se preparaba para su gran batalla en el ring.
—¿Pelearas contra un chico grande? —le mire y negó.
—Es alguien de mi peso y estatura, Park Jimin, viene de Busán creo.
—Daegu vs Busan. —reí, mirándolo caminar de un lado a otro. —¿Ira Seok?
—¿Hoseok? Si, al menos eso me dijo hace un rato que hable con él. —asentí. —¿Me ayudarás con el vendaje? Cuando lo haces tu mis muñecas son más estables.
—Seguro, compré otras vendas, no sé si las puedas probar está pelea, es lo único que traje antes de salir. —De entre el vestido, en las bolsas, saque unas vendas color verde menta y se las entregué. —Para mi peli-verde favorito.
—Eres una tonta Hwangbo Akari.
—Vamos caracol Min, llegarás tarde. —ambos salimos de su pequeño hogar y subimos a la moto, YoonGi sería quien manejaría hasta aquel lugar, como casi siempre.
Yo quería mucho a YoonGi, era una gran persona y me entendía bastante bien, le estimaba en demasía, porque para mí, siempre sería ese hermano que nunca tuve.
A medida que aquella moto andaba, las casas y establecimientos fueron haciéndose más pequeños y menos hostentosos, hasta que llegamos a un lugar, unos bodegones vacios de una antigua harinera.
Estacionamos al frente del lugar, donde ya había vehículos y motocicletas, esperando al igual que nosotros, ver una pelea de verdad, ambos bajamos, adentrándonos a los bodegones.
—¿Habrá más asaltos o solo serás tu?
—Habra otro, de un invicto, nosotros abriremos todo para él, crearemos el buen ambiente, ya sabes.
—¿Lo conozco? —le mire y negó, tomando con un poco más de fuerza la correa de la mochila.
—Conoces bien a su entrenador, Namjoon-hyung.
—Oh.
Ambos caminamos hasta dónde YoonGi se terminaría de prepararse para aquella pelea. Personalmente, nunca había estado de acuerdo en que el estuviera involucrado en aquel ambiente clandestino, pero por mucho que le dije que mi padre me ayudaría darle una mejor vida para que se involucrara en un entorno profesional, YoonGi nunca quiso y se alejo de mi vida que involucraba a mi padre que solo creyó que me pelee con él, aunque no había sido mentira, si habíamos peleado, pero por la presión que ejercía mi padre en ambos como deportistas.
—Estamos a punto de empezar. —un chico llamado Seok-jin llegó a nosotros y asentimos.
—Dame tus manos de niña Yoon. —comencé a vendar su mano, pero YoonGi se quejo.
—Me duele.
—¿Hiciste algo?
—No, creo que es una torcedura.
—¿Es la mochila de la pelea pasada? —señalé la mochila que había traído y asintió. Saqué una pequeña cinta azul, y comenzocé a ponerla en su mano. —Esto ayudara a que no duela, cuando termine la pelea te llevaré al doctor.
—Eres un amor Akira.
—Lo se.
Termine de vendar su mano para continuar con la siguiente.
—Necesitas estar concentrado, ¿de acuerdo? Quiero que ganes Min YoonGi, tengo ganas de cenar ramen sabor a victoria.
—Te lo prometo Kira. —se paró y comenzó a quitar su pans, dejando al descubierto su short blanco. —Ayudame con la camisa. —Quite la camisa y le ayude a ponerse su bata. —Gracias linda. —beso mi frente y le golpee las costillas.
Comenzó a calentar y estirar a mi lado, golpeando las manoplas que yo tenía puestas, le brinde unos golpes para que se enfocara y seguimos así por unos minutos hasta que Seok-jin indicó que debía de irse.
—Suerte caracol Min, patea su trasero y trae un sabor de victoria a casa. —le coloque sus guantes y su protector bucal.
—Lo haré Hwang.
Camine hasta el lugar donde yo debía darle apoyo a YoonGi, él iría con su equipo del gimnasio y su entrenador, yo no estaría arriba del ring con él, solo sería su apoyo moral y punto focal, aunque nunca hacíamos nada más que eso.
—¿Emocionada, Hwang? —Namjoon llegó a mi lado y asentí.
—Algo nerviosa, quiero bajar y ayudarle.
—Estara bien, pero si quieres te consigo con quién pelear después de él. —me codeo y reí.
—No gracias, ya no hago esto.
—Deberias, eras de las mejores en tu categoría.
—Voy a pensarlo.
—Iré para entrar con él, ¿quieres que le diga algo?
—Que si pierde le daré yo una paliza. —él rió, asintiendo y se marchó de la plataforma.
—Le darán una paliza a Min. —un chico llegó a mi lado. —Nada personal.
—Entreno bastante bien como para pensar que le darán una paliza. —le miré.
Su cabello estaba despeinado y empapado, tenía un piercing en el labio, otro en la ceja y su brazo izquierdo estaba cubierto de tatuajes, se estaba colocando vendas de manera incorrecta.
—Al menos que lo conozcas bien, sabrás que su rendimiento es bajo, no ha peleado bien desde hace unos seis meses.
—¿Por qué no vemos si es verdad lo que dices? —le dije sonriendo. —Por cierto, si sigues con ese vendaje así te lastimaras la muñeca cuando sueltes un gancho.
—¿Serías amable de explicarme cómo hacerlo entonces?
—Seguro.
Desenrolle el vendaje tratando conservar la manera de enrollado, me di cinco vueltas en mi mano y la quite poniéndola en sus nudillos, comencé asegurando su muñeca y seguí el vendaje original.
—Esta apretado. —comenzo a mover los dedos, moviendolos a la perfección.
—Mueve la muñeca y checa tus nudillos, no será difícil que te lastimes la mano de esa manera. —le brinde una sonrisa.
—Gracias. —asentí y regrese la mirada a el ring. —¿Te conozco? Tu cara me es familiar.
—Para nada, tal vez solo me haz visto con YoonGi, Namjoon o Hoseok.
—Juraria que te he visto en el ring.
—Claro que no. —negué. —Eso es imposible.
—De acuerdo, ¿te quedarás para verme pelear? Las apuestas son altas.
—¿Eres el invicto? Me gustaría quedarme, a no ser de que Yoongi tenga cosas que hacer o me lleve a mi casa. —me encogí de hombros.
—Si bueno, no se si sea invicto pero según las últimas peleas que he tenido, lo soy. —le escuché reír y negué.
—También eres virgo, ¿no es así?
—¿Eso que tiene que ver? —se recargo en el barandal a mi lado.
—Perfeccionista, analítico y muy exigente consigo mismo, lógico, y además necesitas sentirte seguro para poder avanzar, por eso deshiciste dos veces antes tu vendaje. —lo mire y sonreí. —Además, en tu brazo tienes tatuado el símbolo de virgo.
—Oh. —se quedó callado y solo regresé mi vista hacia donde estaba. —¿Crees en los horóscopos?
—Yo no pero Yoongi si, me tengo que aguantar porque es mi único amigo. —reí. —Igual, no es importante que seas virgo.
—¿Quieres salir conmigo esta noche? —le mire. —Podemos discutir sobre el zodíaco si quieres.
—Necesitarías ser un boxeador profesional para que mi padre me permita salir contigo. —sonreí a medias. —Me lo pensaré, boxeador.
—¿Así que eres una fresita? Ah, no creí que lo fueras por tu vestimenta.
—Pues no me considero una fresita, solo que, a mi tampoco me gusta este ambiente, le he rogado a Yoongi para poder meterlo en una liga profesional, pero no quiere entonces no puedo hacer mucho más por él.
—¿Tú puedes meterme a una liga profesional?
—Conozco a alguien que es dueño de una. —me encogí en mi sitio. —Cuando eres rico, puedes comprarte todo, y como es aficionado del boxeo, pues tiene su propia liga, ser fresita, tiene sus ventajas.
—¿Entonces puedes ayudarme?
—Con una llamada puedo hacer que te hagan una prueba si es que quieres. —finalmente me gire para verlo de frente. —Vengo usualmente a estos lugares para hacer fichajes de personas, nadie quiere, eres el primero en proponerlo.
—Si gano esta pelea fresita, quiero ser parte de la liga y que me des una cita si entro.
—Bueno, eso lo veré por mi misma, igual, preséntate en el gimnasio, probablemente te recluten si digo que vas de mi parte.
—¿Crees?
—Es probable, aunque no les gustan los chicos con tatuajes.
"De Daegu, con un peso de 76 kilogramos y altura de 1.75 metros, el rey de bronce, Min, el caracol, Yoongi"
De inmediato miramos el ring, "Haegeum" la canción que había hecho mi amigo, comenzó a sonar y entro junto a Hoseok y Namjoon quienes portaban la bandera del gimnasio en el que entrenaban.
"De Busan, con un peso de 74 kilogramos y altura de 1.74 metros, el principe de Busan, Park, kitty, Jimin"
"Angels" de Chase atlantic comenzó a sonar, mientras el chico de cabello rosa iba entrando con dos chicos detrás suyo.
Yugyeom y Jaebeom eran los que estaban en el ring.
—¿Qué hacen ellos acá? —tome una fotografía rápidamente con mi teléfono y lo apague apenas tuve la oportunidad.
—Son parte de el gimnasio Hwangbo, uno bastante importante y además son quienes estrenan a Jimin, el no esta en el gimnasio porque no lo quisieron recibir, ¿por que?
—Mierda, no deberían de estar acá, las peleas clandestinas están prohibidas, a menos de que... —di un paso para atrás, chocando con el pecho de alguien y siendo recibida por la fragancia qué conocía bastante bien. —Trágame tierra.
Me di media vuelta y miré a mi padre, quien se cruzo de brazos.
—Sabes que tengo ojos y oídos en todos lados, más en eventos como este, ¿puedo saber que haces aquí?
—Vine a ver a Yoongi y a el chico invicto, lo iba a llevar al gimnasio, lo juro. —levante mis manos en señal de rendición.
—¿Por qué?
—Porque me dijeron que era muy bueno, juro que no he hecho nada malo.
—Te escapaste sin mi consentimiento.
—Lo se, pero ya no compito si eso te sirve de algo, solo vengo a apoyar a Yoongi porque Beogum ya no puede hacerlo, ademas Jae y Yeom están aquí entrenando a alguien...
—El problema es que tu estas aquí, cuando debería de haberte mandado a Londres por seguirte escapando.
—Sabes qué odio estar encerrada, si tan solo confiaras...
—Dejaste de pelear y me dejaste plantado con una carrera que constaba millones, mereces algo más que estar encerrada de por vida.
—Solo deja ver que él gane. —señale al chico a mi lado. —Lo reclutaremos y...
—Esto no es sobre reclutamiento, tu madre estaría decepcionada de ti, ahora, te irás conmigo a casa.
—Pero...
—No me hagas una escena en este momento porque todos te conocen y me conocen también, lo que menos queremos es arruinarle la noche a Yoongi, ¿o si?
—Eso no es justo.
—Nada en la vida lo es.
—Hagamos un trato, me dejas quedarme hasta el último y regreso a las competencias y a clases de música, regreso a danza, solo si, me dejas seguir viniendo.
—¿Y eso a quien beneficia?
—A ambos, las clases de música y danza me mantienen prisionera, ¿no es lo que quieres? Solo yo pido libertad.
—Bien, te iras a casa terminado todo esto y mas te vale llevarme un campeón, o si no, olvídate de ver la luz del dia hija, lo digo en verdad.
—Lo juro.
—Espero que esta vez no rompas tu promesa, sabes cómo odio eso.
—No lo haré, con una condición.
—¿Cuál?
—Si entra, quiero entrenar con él.
—Veremos.
—Papá.
—Ya no insistas, me quedaré aquí y te irás conmigo cuando todo esto acabe.
—Bien. —asentí, sin más ganas de pelear. —¿Puede ir YoonGi a casa?
—Ya que, pediré que lleven sus cosas a su habitación.
—Gracias.
Mi mirada, regresó al ring, mientras el boxeador a mi lado señalaba algunos golpes buenos de YoonGi.
—Mira, ese combo, lo usaba Kira Hwang, era muy buena. —dijo el chico, acomodando su otro vendaje. —¿Me podrías ayudar?, siento que quedó mejor el tuyo.
—Seguro. —Realice el vendaje de la misma forma, sintiendo aún la mirada de mi padre clavada en la nuca. —Eso que dijiste, del combo de Kira, ¿te gustaba verla?
—Llegue a verla muy pocas veces, pero en boxeo femenil es de lo mejor que había, hasta que se retiró, es una lástima, estaba en el mejor gimnasio, tenía los mejores patrocinadores, perdió todo por nada.
—Si, eran buenos tiempos.
—¿Tú la viste?
—Algunas veces, tenía lo suyo.
Termine de poner su vendaje y sonreí, dándole una palmada a su mano antes de regresar la mirada a YoonGi, quien estaba haciendo el combo que yo nunca había usado, pero, que le había enseñado a la perfección.
—Upper, jap, cross, directo, slip, chrochet, K.O. técnico. —sonrió, mirando a YoonGi caminar por el ring, mientras le contaban a Jimin.
—Vaya, conoces muchos detalles.
—Si, es un buen combo en sí, pero, a Min le falta mejorar, flaquea mucho.
—Si.
"¡Y el ganador, por K.O. es YoonGi el caracol Min!"
—Al menos sirves de buena maestra. —dijo mi padre, haciendo que girara a verlo. —¿Qué?
—Siempre he sido la mejor, ¿de qué hablas? Además, los mejores peleadores de tu gimnasio nunca podrán alcanzar mi nivel como maestros.
—Ya me di cuenta.
—Quedé de invitar a Gi ramen, ¿ya se llevaron todo?
—Si.
Me acerqué a mi padre, pidiéndole un marcador, el cual, extendió mirándome con curiosidad, aunque, no confiaba en que fuera a llevar alguno.
—Bueno, boxeador, si quieres ser parte de los mejores. —en su vendaje, anoté mi número de teléfono. —Llámame, aunque claro, solo si ganas esta pelea, debo de ir con mi amigo.
—Se va a borrar. —dijo mirando los números en sus nudillos. —Toma mejor.
Me brindó su teléfono, y mire a mi padre quien se carcajeo en mi cara.
—¡Ja! No sabes cómo coquetear.
—Sabría si tuviera libertad. —negué, anotando el teléfono. —Llámame.
—¿Y cuál es tu nombre?
—Te lo diré cuando ganes. —sonreí, girándome con mi padre. —¿Nos vamos? Diles que traigan a YoonGi, ya me aburrí.
—Bien preciosa, lo que tú mandes.
Cuando YoonGi finalmente accedió a entrar a la camioneta de Hwangbo Seojoon, miró a Kira y al su padre sentados sin discutir.
—¿Que pasó aquí?
Akira rodó los ojos y suspiró. —Necesito a mi compañero de sparring si voy a regresar a esto.
—¡Genial! —sonrió, abrazándola, aunque después, miró al mayor frente a él. —¿Y por qué me subieron aquí?
—Porque le prometí a tus padres en su lecho de muerte que te mantendría a salvo, lo cual, ambos dos están incumpliendo, accedí a dejarte vivir lejos de casa y mira, ambos están en problemas.
—Pero tio...
—Nada, ahora que Akira regresará al mundo del box, tu, lo harás bien. —dijo y ambos chicos se miraron. —Tus cosas ya están en la casa así que, donde alguno de los dos, vuelvan a huir, los mandaré a un internado a Holanda.
—Extrañaba oír esas palabras. —dijo YoonGi, codeando a Akira.
—Ya sé, iré hablándole al antiguo equipo. —dijo, mirando su teléfono. —Papá, ¿puede regresar Jae?
—No lo sé, la última vez no salió nada bien entre todos.
—No me lo recuerdes. —dijeron ambos chicos.