Chapter 1
Su cuerpo no sabía de la realidad en la que se encontraba. Sinceramente, no recordaba nada de lo que era su vida en ese momento ni de lo que había sido en el pasado. Estaba realmente confundido y desgastado. No sabía, no recordaba y mucho menos lograba descifrar algo. Su alrededor era escalofriante, con esa extraña aura de sentirse observado aun estando completamente solo. Observaba la habitación con extrañeza. Nada de aquello le resultaba familiar, nada le daba una pista de cómo había llegado a ese lugar. No creería que fuese su habitación; era aterradora.
Sin más, vio los objetos que estaban sobre la mesita de noche junto a la cama. Observó una cámara digital, una billetera negra y un celular. Rápidamente buscó en la billetera, encontrando su identificación junto a una placa de detective.
«Detective Jeon JungKook»
—¿Detective? —murmuró para sí mismo, completamente extrañado y sin saber qué hacer—.
Ni siquiera recordaba bien quién era, dónde estaba ni por qué había despertado de la nada en aquel silencioso lugar que parecía estar completamente alejado de la civilización. Simplemente observó el techo desgastado de la habitación, sin saber en dónde se encontraba.
Tomó el celular para ver la fecha.
10 de junio.
Frunció levemente el ceño al no saber a qué se relacionaba esa fecha, frustrado por no poder recordar nada. Se levantó de la cama donde estaba sentado y se dirigió hacia la ventana para intentar ver dónde podría encontrarse, pero no vio nada.
Solo árboles.
Tal vez era un lugar rodeado de bosque que no le permitía ver más allá. Ni siquiera recordaba en qué parte de Corea podría estar... si es que seguía ahí.
Se restregó los ojos, esperando reaccionar del supuesto sueño y pensar que aún seguía dormido.
Continuó observando y caminando por la pequeña habitación hasta dirigirse al baño. Al verse en el espejo, con el cabello desordenado y el rostro hecho un desastre, lo único que llamó su atención fue una pequeña cicatriz cerca de su labio.
La observó con extrañeza. No recordaba cómo se la había hecho.¿Cómo se la hizo?
Las preguntas lo invadían. Tocó con cuidado su labio, aún mirándose en el espejo, confundido. ¿Por qué no podía recordar nada? ¿Acaso estaba bajo los efectos de alguna droga?
De pronto vio sangre en sus dedos. Sintió el líquido caliente recorrerlos, asustándolo. Se miró nuevamente al espejo para observar mejor la cicatriz... pero ya no estaba.
Confundido, volvió a mirar sus dedos. Efectivamente, ya no tenía nada.
Debía de ser su imaginación.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos, tratando de recordar algo, que se le hacía imposible comprender lo que ocurría. No sabía nada de lo que estaba pasando ni de lo que había sucedido antes de estar ahí.
Nunca había estado en ese lugar. Era algún tipo de cabaña, pero algo le provocaba escalofríos al permanecer allí. Sentía una extraña sensación, una presencia indefinida. Todo era confuso y aterrador.
Permaneció ahí por unos minutos más, pensando en dónde podría estar, hasta que buscó en su celular la ubicación. No ayudó en nada. Solo indicaba que se encontraba cerca de Daegu.
No sabía cómo volver; solo quería salir de ese lugar que cada vez lo hacía sentir peor. Rápidamente tomó su ropa y sus cosas para salir de la habitación. Al encontrarse en el pasillo, notó la mala iluminación de la casa. A pesar de ser de día, parecía de noche. El pasillo era tan oscuro que uno podría perderse en él.
Eso solo aumentó el estrés de JungKook. No sabía dónde estaba ni hacia dónde ir.
Continuó caminando por el pasillo hasta el final, sin antes distraerse con algunas fotografías colgadas en las paredes. Extrañado, se detuvo frente a una de ellas. En el cuadro había un niño sonriente, de cabellera castaña.
Frunció el ceño. No sabía quién era. Jamás lo había visto en su vida.
O eso creía.
Al salir de la casa, se dio cuenta de que era una pequeña cabaña. Observó su alrededor, sintiendo nuevamente esa extraña sensación, como si algo lo estuviera observando. Trató de ignorarla y caminó hasta la carretera, en busca de algún autobús o auto que pudiera llevarlo a la ciudad.
Estuvo allí más de dos horas, pero no pasó nada que pudiera ayudarle. No tuvo otra opción más que caminar.
Caminó durante horas.
Estaba molesto. Solo quería saber por qué, de un día para otro, había aparecido en ese lugar. Continuó avanzando hasta que supuso que estaba cerca de la ciudad más cercana: Daegu. Sin embargo, se estaba tardando demasiado en llegar.
Se detuvo un momento para revisar su celular, pero no tenía señal. Buscó en su billetera algo que pudiera ayudarlo. Solo encontró una pequeña tarjeta de presentación que decía«Detective Jeon».
La observó con extrañeza y continuó caminando hasta que sintió su rostro chocar con una delgada neblina que cubría todo a su alrededor. Al levantar la vista, vio el gran letrero de madera que daba la bienvenida aDaegu.
Miró el bosque por última vez antes de dirigirse a la ciudad.
Recordaba vagamente Daegu; solía visitarla durante las vacaciones de verano, pero hacía mucho que no viajaba. Ahora que lo pensaba, sentía que había olvidado todo sobre su vida. Se dirigió directamente a la comisaría más cercana, con la esperanza de que alguien pudiera ayudarlo o reconocerlo.
El«Detective Jeon».
Estaba abrumado por no entender nada, por no saber qué estaba ocurriendo. Era como si todos sus recuerdos se hubieran borrado de un día para otro. Aún se preguntaba cómo había despertado sin recordar nada.
Tal vez sufría de algún tipo de amnesia.
Al llegar a lo que parecía ser una comisaría, entró en busca de alguien que pudiera ayudarlo.
—¡Hey, Jeon! —escuchó una voz ronca llamarlo a sus espaldas—.
Al girarse, vio a un hombre de cabellera rubia. Frunció levemente el ceño; no lo recordaba. No recordaba a nadie. Aun así, no lo ignoró.
—Kang está molesto. Llegas tarde —dijo al acercarse—.
—Oh... lo siento —murmuró—.
—¿Estás bien? —preguntó el rubio, extrañado—.
JungKook solo asintió.
—Pensé que no vendrías, después de lo que pasó.
—¿Eh? —preguntó confundido—.
—¡Jeon! —escuchó un grito que lo sobresaltó—. Hasta que llegas —dijo con molestia—.
JungKook caminó hacia el castaño, despidiéndose del rubio uniformado.
—Lo siento, yo— comenzó, pero fue interrumpido—.
—Sígueme a mi oficina —ordenó—.
El azabache obedeció en silencio. Tal vez hablar solo empeoraría la situación.
—Lo siento —murmuró de pronto, haciendo una leve reverencia—. Por llegar tarde, tuve problemas y—.
—Está bien, Jeon —lo interrumpió—. Tienes un nuevo caso.
Todo se sentía irreal. Su entorno, las voces, él mismo.
—Debes encontrar al señor Kim. Lleva cuatro días desaparecido —dijo, revisando unos documentos—.
—¿Kim? —preguntó—.
—Kim Taehyung —respondió—. Se informó que desapareció en Daegu.
—¿Daegu? —frunció el ceño—. Per—.
—Sí —lo interrumpió—. Debes irte ya —ordenó, entregándole los documentos—. YoonGi irá contigo.
—¿YoonGi?
—Sí. Ahora vete.
JungKook quedó solo en la oficina, lleno de preguntas. Revisó los archivos. Vio rápidamente la foto de Taehyung sin detenerse demasiado, luego leyó la información: estaba de viaje con su esposo cuando desapareció.
Bufó molesto. No había más datos. Ni siquiera el nombre del esposo.
Tomó lo necesario y lo guardó en un bolso. Solo faltaba conseguir un auto y encontrar a YoonGi.
—Hey —dijo el rubio de antes—.
—Busco a YoonGi —respondió JungKook—.
El rubio frunció el ceño.
—¿Qué diablos te pasa, Jeon? ¿Ya te olvidaste de mí? —rió—. Vamos, mueve el trasero. Tenemos que buscar a ese idiota.
—Está bien —musitó—.
YoonGi lo observó por unos segundos. Estaba actuando extraño.
—Tenemos que ir a Daegu. Tú conduces —dijo, lanzándole las llaves—.
—¿De qué hablas? —frunció el ceño—. Ya estamos en Daegu.
—¿Qué mierda te pasa? —murmuró—.
—Ya estamos en Daegu —repitió con seriedad—.
—Estás loco —dijo YoonGi, encendiendo un cigarrillo—.
JungKook no lo sabía.
Ya estaba en Daegu.
Solo que su entorno no lo hacía parecer así.
Debía viajar al otro Daegu.