✝️ PRÓLOGO
“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.”
— Salmos 90:12
Nunca pensé que la palabra muerte pudiera sonar tan tranquila en boca de un médico.
La dijo despacio, con cuidado, como si así doliera menos. Como si medir las sílabas pudiera detener lo inevitable. Yo asentí. No lloré. No grité. No hice nada que el cine nos enseñó que uno debe hacer cuando la vida se rompe.
Solo pensé en todo lo que había postergado.
En las llamadas que no hice.
En las oraciones que nunca aprendí a decir.
En el amor que siempre dejé para después.
Dios…
Si es que estaba ahí…
No supe cómo hablarle.
Ese fue el día en que entendí algo:
no estaba preparado para morir,
porque nunca había aprendido a vivir.