Prólogo
Fluke había aprendido a vivir sin Ohm. O eso intentaba creer.
El tiempo no había borrado su nombre, solo lo había escondido en las grietas más hondas de su pecho. Seis años bastaban para borrar a una persona, decían. Para Fluke, en cambio, habían sido suficientes únicamente para aprender a mentirle a su propio cuerpo. A extrañar sin hacer ruido, a desear sin permiso y recordar con la piel incluso cuando la memoria exigía olvido.
Ohm tenía el tipo de presencia que lo devora todo sin pedir permiso. El tipo de hombre que no se olvida porque no se va del todo. Para él, Ohm nunca se marchó; se quedó en la forma en que aún temblaba al pensar en él. Había aprendido a vivir sin tocar, sin ser tocado, como si el deseo fuera un pecado que debía cumplirse en secreto.
Cuando Fluke desapareció, no fue por desamor, sino por supervivencia.
Había aprendido a sonreír sin sentir. A obedecer sin preguntar. A llamar estabilidad a lo que en realidad era una jaula sin barrotes. Su mundo se había vuelto una galería silenciosa: bella por fuera, asfixiante por dentro. Nadie nota las grietas cuando están cubiertas de lujo.
Nadie huye de lo que no duele. Nadie deja lo que no arde. Fluke había salido del amor con la piel intacta y el alma hecha cenizas.
Y entonces Ohm regresó. Como una tormenta. Entró en su vida como el olor de la lluvia. Ohm no preguntó, simplemente lo invadió, no con violencia, sino con presencia. Con la misma intensidad con la que antes lo había amado. La manera en la que sus ojos se aferraron a Fluke fue casi indecente, como si supiera mirar sin desvestir, como si no hubiera aprendido a olvidar.
Lo miró como si lo estuviera tocando. Como si seis años no hubieran sido suficientes para soltarlo. Como si Fluke aún le perteneciera.
Y quizá lo hacía. Porque lo sintió, en la garganta, en el vientre, en los lugares donde uno no puede mentirse.
Fluke aún no lo sabía, pero todo se convertiría en una guerra. Porque Ohm había vuelto por él, para reclamarlo con los labios llenos de pasado, y el mundo entero acabaría ardiendo si lo detenían.