La Orden del Crepúsculo

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Summary

Las fracturas pueden romper el equilibrio entre las dos esferas y permitir el paso de criaturas a nuestro mundo, para perturbar la paz. Órdenes secretas por todo el mundo se encargan de mantener el mundo lejos del caos. Lucien, un inmortal; Crystal, una ex militar y Sandler, un graduado en Harvard, forman la Orden del Crepúsculo, bajo el liderazgo del Doctor Marren Hale. Un mal mayor hace que todas las órdenes deban unirse. Un antiguo amor resurgirá y cambiará todo.

Genre
Fantasy
Author
Andrea
Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Londres, 1873 

Me detuve a mirar atrás antes de continuar mi camino. Me sentía observada, perseguida. Y lo más probable es que no fuese solo un sentimiento.

Él sabía lo que había hecho.

Tener que reunirme con él me daba pavor. Pero más miedo me daba que se lo contara a Lucien. No quería cambiar la idea que él tenía sobre mí. Él pensaba que yo era dulce, inocente, perfecta.

Pero no lo era.

Hacía tiempo que no lo era. Los abusos de mi tío habían hecho mella en mí. Eran ya demasiados años. Y ahora que mi madre había muerto, sabía que se intensificarían. Debía acabar con él. No me quedaba alternativa. No había sido difícil. Él estaba muy confiado. Pensaba que yo seguiría agachando la cabeza, en silencio, soportando todo. Como siempre. No se lo esperaba.

Y esa fue mi carta ganadora.

La sorpresa.

Pero él lo sabía y ahora tenía que pagar un precio. Como si la culpa no fuese bastante precio. Aunque lo cierto es que no me sentía culpable. Me sentía libre. Incluso algo eufórica. Ahora no había impedimento para que Lucien y yo nos casáramos. Sabía que mi tío nunca lo hubiese permitido. Aunque él era un buen partido.

Mi tío también estaba bien posicionado, gracias a su favor nos habíamos mantenido dentro de la burguesía. Sino habríamos vivido de la caridad. Pero mi madre fue la que aceptó ese precio, no yo. Aunque tuve que pagarlo con creces. El miedo y el hambre iban a quedar atrás.

Buscaría la forma de librarme del chantaje y podríamos estar juntos. Llegó al estrecho callejón donde le esperaba una sombra.

Era noche cerrada y los salones de juego y los burdeles estaban a rebosar. El vicio era el gran protagonista de la noche victoriana.

—No sabía si te decidirías a venir —dijo una voz en la oscuridad, solo iluminada por la débil llama de una pipa.

—¿Tenía acaso otra opción?

—¿La tuvo tu tío? —preguntó con sorna.

—Dime qué quieres a cambio de tu silencio —respondió, fingiendo seguridad, aunque por dentro estaba temblando.

—Sólo temes que tu amado descubra tu secreto. ¿Qué harías si supieras que él es en realidad una bestia mucho más temible que tú?

El corazón de Lucien se paró cuando encontró el cuerpo de Victoria sobre la nieve. Frío, sin vida. Sin señales claras de violencia. Su hermoso rostro permanecía inmutable. Parecía sumida en un largo sueño. Un sueño ahora eterno. Lucien sabía quién lo había hecho. Cyrus. Y sabía que tenía toda la eternidad para buscar venganza.