Casares

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Summary

¿Que tan lejos llegarías por ser alguien?

Genre
Other
Author
Kenia
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Yo era importante los viernes.

Todas corríamos por los pasillos de la escuela con despojo a las preocupaciones futuras, como si la vida valiera el riesgo, y el placer, el castigo. Yo estaba segura de que nada valía realmente nada, pero, cedía ante él deseo de ser parte, como si de traerse de tener lugar o espacio en el estrecho mundo de la vida de los demás.

Aunque me arrepentí de principio a fin, como si fuera un crimen, no una travesura ligera característica de las niñas malvtiadas, o personas muy curiosas por experiencias y anécdotas, curiosidad qué era nula en mi, ya que, deseaba haberme quedado con la curiosidad.

Intente tomar la mano de Camila pero ella ya estaba abrazando el brazo de Juliana, pero tenía la sensación de que me evadió deliberadamente. No me molesto ya que odiaba correr, y conociendo sus bruscas maneras terminarían cayéndose en algún momento.

Y mi predicción fue concretada a medias, porque estuvieron a punto de hacerlo. No quise reírme de ellas, tampoco me pareció cómico, pero, ellas cayeron de verdad mientras carcajeaban de su propia caída, incluso Rosario, que iba más adelante que nosotras, aunque a ella todo le causaba gracia.

Entonces note que Rosario llamaba sin respiración a Dinora y señalaba las dos chicas en el suelo, de nuevo, ambas rieron mientras yo intentaba no perder la cordura porque estaba asustada, ¿temía que se hubieran lastimado? Si, pero mi motivación principal era que no quería que nos atraparan.

Y cuando notaron mi expresión perturbada todas se quedaron en silencio, mirándome, por solo un segundo, y carcajearon más fuerte, colectivamente, hacia mi.

No me moleste, más bien, no me moleste hacia ellas, si no, hacia el hecho de que ahora recordaban que mi sanidad dependía de en cuan en control estaba de la situación, o en pocas palabras, que yo era aburrida.

En el momento en el que empezaron a levantarse para regresar al salón mientras me miraban con esa mezcla de ternura y responsabilidad, como si yo fuera una mascota y mi reacción tuviera el único objetivo de estremecer sus corazones, me sentí culpable por acabar con su diversión.

Todas regresamos "respetando mi ritmo", como si yo fuera una pobre princesa cansada, lo que no sabían era que me parecía humillante correr, sobre todo inútil, no escapabamos de nada.

Aunque fue una perdida de tiempo porque cuando llegamos al aula se encontraba tan libre de autoridad que cuando nos escapamos. Todos los varones estaban afuera, jugando a pelear.

"¡La presidenta!" gritaton, fingiendo miedo cuando Juliana entro en su campo de visión, ya que hacia unos días habia sido elegida como presidenta de la clase. A Juliana no le importaba si se rompían un brazo, y ellos, no le daban importancia a sus órdenes, un equilibrio hecho en el cielo, lo llamaba yo.

Cuando entramos ahí estaba René y su única amiga en el mundo, ambas sentadas en una esquina, queriendo dar curiosidad la escuche secretear con ella solo soltando las frases "Me dio un regalo caro" y "Es muy guapo" como si intentará darnos intriga sobre su vida, o vendernos algún tipo de premisa dobre ella, qué en realidad, a nadie le interesaba.

No pude evitar mirarla unos segundo mientras me sentaba en la otra esquina con mis amigas, estaba como siempre, despeinada y vestida de manera fúnebre, no pude evitar pasar una mano por mi cabello peinado perfectamente un dos trenzas con pequeños lazos rosados al final, sintiendo rechazo hacia ella.

Porque, ¿Cómo podía venir así? Mis ojos no se despegaron de sus uñas llenas de esmalte negro, que por cierto, ya estaba desgastado, y botas militares negras, no hasta que Juliana llamo mi atención.

"¿Saldrás con nosotras?" Yo no sabía de que hablaban, la mayoría del tiempo no lo sabía, pero me insulto cuando Camila susurro un pequeño y risueño "Todas sabemos que no irá."

Tendía a no reaccionar del todo ante las usuales palabras de desaliento pasivo-agresivo de Camila, y curiosamente, era más cercana a ella que a las demás, tal vez su necesidad de descargar el enojo en alguien que no le respondiera era igual de grande que mi necesidad de no ser vista sola la como inadaptada qué realmente era, eran igual de latentes.

Preferí concentrarme en Juliana, que esperaba mi respuesta con interés, cosa que me hizo sentir suficientemente alagada como para no nrgatme al instante. "No lo se... tengo mucha tarea." mentirosa "¿Qué harán?"

Entonces Rosario hablo realmente emocionada, aun con todas las cosas que había comprado en la tienda, razón por la que escapamos. Yo solo había ido a ver, no me permitían comer ese tipo de cosas, tampoco a Camila, nuestras madres eran estrictas. "Despues de la iglesia el sábado, ¡Iremos al centro comercial! ¡Y veremos a Valentina ahí!"

Para mi desgracia, en donde yo vivía los centros comerciales no eran un arte muerto, eso me ahorraría muchas horas de inventar excusas y fingir tener una vida atareada. Pero, para mi desgracia, había otro problema, yo no iba a la misma iglesia que ellas, nisiquera era católica como ellas, nisiquiera iba a la iglesia.

Pero ellas no lo sabían, aun.

Pero algo valía la pena como para arriesgarme, Valentina, la única persona que parecía que yo le agradaba completamente, incluso ella pensaba que yo era graciosa, eso me hacía creer que algo estaba mal con ella.

"¿Valentina? Ella vive en la otra punta del planeta." Para mi parecía una tontería, ya que los padres de Valentina habían tenido la gran idea de divorciarse hacia un año, y su madre se la había llevado tan lejos, tan lejos que nisiquiera podía pronunciar el nombre del lugar en el que estaba viviendo.

"¡Viene a visitar a sus abuelos y a su padre! Y obviamente a nosotras." Rosario paro de comer sus papas fritas para explicarme, todos amaban a Valentina, era una de esas chicas, esas chicas.

¿A qué me refería con esto? Algo simple, Valentina era Valentina, no era Valentina Cesar, mucho menos Cesar, ella era Valentina, simplemente eso. Había pasado la mayor parte de mi vida estudiando ese fenómeno, pero jamás había encontrado el determinante a este mismo, solo te pasaba o no, como a mi. Eso hacia de cada caminata una vergüenza.

"Lo pensaré." Simple y de manera corta acabe con mi partebfr la conversación, a ellas no se les dificultó continuar con la misma, pero, ahora tenía un problema, Valentina.

Para ser sincera, esperaba no volver a verla, porque, para mi ella era un recordatorio de las cosas que andaban mal conmigo, de lo que no funcionaba.

Eso me distrajo, nisiquiera note que el dia se evaporó, solo pude notar el timbre de salida, como siempre, la rutina empezaba a tragarme día con día y debía admitir que mi único consuelo del día era mi tiempo a solas.

Cuando todos empezaron a salir yo a penas empezaba a guardar mis cosas, traía demasiadas, lo cuál me parecía curioso porque mis apuntes eran todos con bolígrafo negro, azul y rojo, como si de tramites se tratara, aburrido como mi vida.

Cuando guardaba mi libro de texto sentí que alguien se me acercó, fue extraño porque pensé que ya no había ni una persona, además, nadia solía esperarme.

Me voltee y me encontré con nadie mas que Michael, el cual con ligera pena me miraba, el parecia tenia el entrecejo fruncido con ligereza, entonces abrio su boca para hablar. "Ro-..." soltó un suspiro, como si no pudiese decir mi nombre, aun así me negué a decir algo, el continuo. "Quería preguntarte algo."

Esta sería seguramente la cosa más incomoda del día, el y yo no hablábamos desde que Valentina se fue, yo porque nunca le había hablado del todo, incluso si lo conocía de toda la vida, pero sus razones seguían siendo un misterio para mi. Estaba lejos de molestarme por eso, y suponía que era por Valentina.

Solo logro que yo sacara un pequeño "mhm" como señal de que tenia mi atención, el pareció considerar levemente su pregunta, pero al final se retracto. "No... no es algo importante, no quiero malgastar tu tiempo, se que tus padres son estrictos."

No me sorprendía, todos parecían respetarme tanto-o eso quería creer yo- que se sentía como si no lo hicieran, siempre era: "Seguramente tiene algo importante, más importante" "No hace ese tipo de cosas ¡Solo mírala!"

Michael se marchó más rápido de lo que obtuvo mi atención, e intente que eso fuera, algo patético e insignificante, pero era la interacción más humana que había tenido en tanto tiempo. Fue tan gran cosa que pensé en eso durante todo el camino a casa.

Y por obvias razones me pregunte que pretendía con ese absurdo intento, porque, aun recordaba que antes, pero mucho antes en nuestras vidas, soliamos ser amigos, o conocidos, lo cuál parecía que era el único tipo de relación que podía mantener.

El acostumbraba a pisar mis pies o jalar mis trenzas, aunque se sentía más como un experimento, después de hacerlo se quedaba muy quieto frente a mi como si esperará una reacción, pero yo solo lloriquear un poco y los dejaba pasar, asumía que el parecia extraño, porque un día me pregunto si me molestaba, yo me encogí de hombros, entonces nunca lo volvió a hacer.

Dudaba que sintiera atraccion por mi, yo ya no hablaba, y el, el tenia muchos amigos ahora, y acababa de terminar con Valentina según lo que sabía, lo cuál no era mucho. Además, yo no era mucha diversión, lo único que hacia era estudiar y lamentarme.

Lo considere hasta que llegue a casa, cuando entre, con mucho cuidado me quite los zapatos del uniforme y le coloque los de casa, y camine en silencio sin tocar nada.

Mi papá estaba en el trabajo y mi madre estaba ocupada manteniendo impecable la casa, ambas sentíamos rechazo hacia el mundo exterior y su suciedad, así que, la primera cosa que hacia al llegar a casa era darme una ducha, todos los días, sin excepciones.

Eso me tranquilizaba, siempre sabía que iba a hacer, a donde tenía que ir, me hacía sentir útil, y por supuesto, me daba un espacio en el pequeño mundo que había creado para mí, donde nada era en vano, y donde no había nadie para decirme si hacía algo mal.

Y siempre era así. Ducha, siesta después de llegar, cena con mis papás y hermana, tarea hasta media noche e ir a dormir pra despertar y hacer lo mismo, otra vez, otra vez, otra vez, siempre en espera. Lo que me mantenía viva era el fin de semana.

Siempre lo esperaba, ansiosa, pero la verdad, era una agonía estar en mi casa, casi nunca nos hablábamos, y cuando lo hacíamos era para la mutua alabanza, aunque mi padre teni la costumbre de todos los días preguntarme algo de las noticias.

Yo era adicta a ellas y eran parte de mi día a día, aunque afectaban mi ánimo, jamás escuchaba noticias buenas, solo guerras o asesinatos, lo típico.

Así que por la noche, después de la cena como era común, me encerré en mi habitación, no era la ms grande pero era mía, por ahora. Encendí la televisión y coloque las noticias en bajo volumen, miraba desde el suelo haciendo la tarea, no podía parar de verlas a veces, por más amarillistas, tristes y crudas fueran.

Mi parte favorita era la tasa de desempleo. Era un recordatorio diario, porque sabía en donde no quería terminar, pero no hacía donde iba, y eso era un avance, porque no me conocía a mi misma del todo, pero tenía una idea de quien era.

Asi que me encargaba de recordarme de mi lugar, insignificante, solo un número más en una gráfica. El segundo recordatorio venia todos los viernes por la mañana. El cuadro de honor.

Yo estaba ahí, todos los viernes, mi nombre pegado junto a los demás, junto a los importantes... yo era importante los viernes, solo por unos segundos, yo era la gloria.

Ese viernes me encontraba en clase, la clase antes de ir a ver el cuado de honor. Siempre me sentaba adelante mientras la maestra daba un sermon, al cual yo solo asentía y pretendía escuchar, le había sentido ansiosa toda la mañana.

Mi respiración era agitada y tomaba fuertemente mi bolígrafo, no hasta que le preste atención a la maestra "...se los digo como alguien adulto que ha vivido, ahora esta de moda la 'depresión' o la 'ansiedad'." Note la burla, la risa sarcastica.

"Antes nadie tenía tiempo para eso, por eso, si alguno de ustedes se sienten así, es, seguramente, porque no tienen nada que hacer." Sentí mi mano tensarse sobre el plástico del bolígrafo "Esas cosas son para personas sin metas, sin significado..."

Deje de escuchar cuando el bolígrafo soltó un ruido pequeñito, nadie lo escucho, pero yo sentí dolor por toda mi palma de la mano, abrí mi mano discretamente para ver que la había rotó y ahora tenía pedazos de plástico agitado cortandome.

Alce mi mano buena y pedí ir al baño "Ve, pero rapido." La maestra advirtió y to salí rápidamente, mi mano cerca de mi pecho. Cuando llegue estaba vacío, yo estaba perturbada, pero no por dolor, si no por las palabras de la maestra.

"Esas cosas son para personas sin metas, sin significado..." Yo tenia metas... Claro que las tenia. Quería ser útil, ser importante para los demás

¿Las tenía?

¿Acaso me sentía así porque no sabia que hacer de mi? ¿Tan vacía? Porque cada día me despertaba con la certeza de que me faltaba aun mas alma, mas de lo que hacia a los humanos ser humanos.

Mire la sangre de mi mano, los pedazos de plástico, eso me aseguraba qué era tan humana como todos, pero no me sentía así, ¿Es que acaso me faltaba un significado?

Así que pensé y pensé, traté de encontrar lo que me hacía despertar todas las mañanas, lo que hacia que me esforzará en las clases, lo que me hacía feliz... y nada.