Capítulo 1: A quien madruga, Dios le ayuda
Porsche es el primero en llegar a la reunión. Esto le sorprende, considerando que primero fue al comedor a buscar café. Justo cuando está a punto de sentarse, las puertas de la habitación se abren, revelando a Kinn, quien le enarca una ceja y le dice—: Vaya vaya, “a quien madruga Dios le ayuda”[1], ¿no es así?
—Cállate —Porsche se ríe—. Es que no quería llegar–
Kinn lo calla con un beso, y Porsche se sobresalta tanto que por poco se le cae la bebida de las manos—¡Kinn! —él exclama tan pronto logra alejarse un poco de él—¿Ahora? ¿En serio? No puedes esperar hasta que–mierda—Kinn empieza a palmear el duro miembro de Porsche, y este se siente humillado por lo rápido que se le paró. Cada vez que Kinn está cerca de él, este se excita al instante, y es una reacción de su cuerpo que no puede evitar. Tal vez sean las feromonas que salen de Kinn o su increíble aroma, pues eso es suficiente para que Porsche quiera someterse ante él.
Sin embargo, ahora no es el momento para hacer esto.
—Tu padre estará aquí en cualquier momento-
Kinn muerde su cuello y empieza a succionar para dejarle un chupetón. Porsche jadea y cierra los ojos ante el repentino placer. Kinn es tan bueno con lo que hace que Porsche siente que se vuelve loco.
—Okay, sí, a la mierda, haz lo que quieras, pero hazlo rápido —logra decir en el calor del momento. Kinn mantiene su mano sobre su miembro, y la sensación alivia la excitación que siente—. Fólla-
Y de la nada, Kinn deja de tocarlo. Cada caricia de Kinn enardece su piel, pero ahora que su toque no está, Porsche se siente frío de la nada.
—¡Kinn! ¿Qué carajos? — Porsche le dice a Kinn, quien tiene una sonrisa burlona en sus labios mientras se alisa y endereza la camisa— ¿Por qué te detuviste?
—Es que es verdad lo que dices —le responde Kinn—. Estamos a punto de empezar una reunión importante. No es el momento para hacer este tipo de cosas—Kinn le sonríe pícaramente, y Porsche le saca el dedo malo antes de mover su silla muy lejos de la de Kinn.
—¿Te enchismaste? —Kinn le pregunta con una sonrisa socarrona.
—Imbécil —Porsche le responde con la misma sonrisa—. Ni creas que te la chuparé después.
—Oh, créeme, lo harás —Kinn le dice con quietud—. Pero si crees que te sentirás mejor pensando eso, tú sigue.
Porsche lo ignora en toda la reunión.
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[1]“a quien madruga Dios le ayuda”: Es una expresión general que significa lo siguiente: toda persona que sea dedicada, puntual, responsable y emprendedora tendrá mayores probabilidades de tener éxito con lo que se propone. Este dicho enfatiza la Importancia de hacer las cosas a tiempo y tomar la iniciativa para asegurar el éxito.
En inglés, esto se conoce como “early bird catches the worm”, que literalmente se traduce como “el primer pájaro atrapa al gusano”.








