Cap #1
El ocaso se anunciaba en el horizonte, la fina brisa caía, humedeciendo todo a su paso, el olor peculiar a tierra mojada baña mis pulmones, el sutil sonido de las pequeñas gotas golpeado todo a su paso, las pisadas de un pequeño ciervo ponen en alerta mis sentidos, con sigilo camino hasta ocultarme detrás de un árbol.
Con cuidado levanto mi brazo y lo llevo detrás de mi espalda, tomando una de las flechas que tengo en mi carcaj.
Levantó mi arco y pongo la flecha en posición, tensando mi arco, apunto al pequeño ciervo quien come tranquilamente del pasto, cerrando los ojos pido disculpas a los Dioses por arrebatar una vida inocente y agradezco igualmente por la comida, al disparar la flecha escucho como el pequeño ciervo emite un pequeño chillido antes de caer muerto al instante.
Con tranquilidad cuelgo mi arco en mi hombro y camino hasta donde está el pequeño ciervo, sacando una pequeña cuerda lo amarro de las patas, con un poco de esfuerzo lo cargo y llevo hasta donde está mi caballo, coloco el ciervo de manera que no se valla a caer y lo ato.
Cansada retrocedo dos pasos y me limpio el sudor de la frente, con el dorso de la mano, sonrió al ver el banquete que tendré al llegar a casa, coloco bien la capucha de mi capa y camino hacia el frente, tomo de la cabeza a mí corcel y pego mi frente con la de el, acariciándolo.
— gracias Tzar, te prometo que al llegar a casa te compensaré el tiempo que esperaste por mi.
Sonrió al escuchar el relincho del caballo, le doy un pequeño beso en la frente, doy unos pasos al frente, lo tomo de la crin, subo el pie al estribo, tomo impulso, subiéndome, al lomo del caballo, acariciándolo le ordeno avanzar.
— andando muchacho, se está haciendo tarde, debemos de llegar a casa antes del anochecer
Trotando el caballo empezó a avanzar, escuchando a su paso como las pequeñas ramas crujían bajo sus patas, la pequeña brisa se convirtió en una torrencial lluvia, que dejaba a su paso pequeños charcos, los cuales Tzar salpicaba al pasar...
Luego de unos largos minutos a galope, logramos llegar a casa..
Deje a Tzar en su pequeño establo, desmonte la silla y al ciervo, fui por su bote con manzanas, y se las puse para que comiera a gusto, revise que su paja estuviera limpia y seca, luego revise que tuviera agua, cuando me cerciore que todo estuviera bien, me despedí de él...
— gracias por el viaje muchacho.
Agarre el ciervo, me lo coloque en el hombro, salí del establo y camine hasta mi pequeña cabaña, abrí la puerta, entre, deje el pequeño ciervo en la mesa, camine hasta la bilbaína, me agache, abrí la vieja portezuela y eché leña, la encendí, me levanté y puse un poco de agua a hervir, camine unos pasos más, tomé unos troncos y los eché a la chimenea, encendí y avive el fuego, tomé un cuenco con agua y me lave las manos, regrese a la mesa, despelleje, desviscere y partí en trozos el ciervo, lave y seleccione lo que usaría para poder comer, lo demás lo dejaría para enterrarlo luego para que ningún carroñero llegará a molestar, eche los trozos de carne en el agua caliente, lo tape..
salí a mí pequeño huerto, agarre unas pequeñas verduras y hierbas para condimentar, regrese, lave todo, pele y piqué, corte en trozos y los eché en el agua junto a los trozos de carne, eche un poco de sal, probé y tape, puse otro poco de agua y eche unas hierbas a hervir..
Camine hasta mi pequeño ropero, destrozado y húmedo, tome ropa limpia y me cambie, puse la ropa sucia y mojada aparte, desenrede mi largo, platinado, abundante y desesperante cabello, luego de unos minutos escuché unos golpes en la puerta, me levanté, camine hacia está y pregunte quién era...
—quien es?
—soy yo querida, abre, me estoy mojando!
suspire y abrí la puerta, rodé los ojos al ver que era mi hermana, me aparte de la puerta cediéndole el paso -cierra antes de entrar, quítate las botas, me ensucias el piso y es difícil quitar la mugre del piso
— esto no pasaría si aceptaras regresar a casa con nosotros — dijo mientras soltaba sus botas y se las quitaba, poniéndose unas zapatillas cómodas —.
vamos Kalia, sabes que todos te extrañamos, no se que ganas con quedarte en esta asquerosa, mal oliente y podrida cabaña, en casa estarás bien y no aguantarás frío
— negue —. no, sabes que esto es lo justo, además, las únicas que me extrañan son mis hermanas y mi cuñado, dudo que nuestro tío desee verme, luego de haber golpeado a su esposa — sonreí ante el recuerdo.
— suspiro —. hermana, por favor, sabes que eso estuvo fuera de lugar, no debiste insultarla y golpearla, sabes que parte de lo que dijo es ver....
— callo al escuchar como le gritaba —. verdad!?, cual verdad, sabes que nuestros padres no son lo que ellos dicen, por los dioses Ana, no puedo creer que creas semejante idiotez —. La mire molesta.
— tu muy bien sabes que es una vil mentira, algo que inventaron para despojar a nuestros padres de la corona, y sentenciarlos a una vil muerte asquerosa, sabes que no estoy de acuerdo con eso que dicen, sabes que no es verdad y aún así callas y agachas la mirada, eres una vil cobarde —. me volteé y camine hasta la bilbaína para ver cómo iba mi sopa.
— suspiro y negó — que mierda querías que hiciera Emilia!?, era agachar la mirada o que nos mataran, solo piensa el peso que tenía en mis hombros al no tener a nuestros padres, tú y las chicas estaban pequeñas, no era fácil lidiar con el hecho de que tú madre era una bruja y tú padre un hechicero, si sabes el peso de todas esas palabras!!
— golpee el cucharón en la mesa, volteé y la vi a los ojos —. mierda!, no eran eso, eran personas amables, tranquilas, dadas a los dioses, leales, personas que solo se dedicaban a sanar otras personas, eran solo unos simples sanadores!!, como mierda te atreves a insultar su memoria de esa manera, acaso estás loca?, te estás escuchando acaso? — carcajee.
— ya entiendo... unas cuantas monedas de oro te han comprado al igual que a los demás —. voltee mi cara al sentir la bofetada de mi hermana.
— molesta me miró a los ojos —. no me vuelvas a insultar niña!!, aún eres una mocosa para entender lo que tuve que pasar para enseñarles educación, darles vestido, alimento, en tu vida vuelvas a hablarme de esa manera Emilia!! — dijo molesta y con sus ojos llenos de lágrimas.
— creeme que esto me duele más a mí, que a ti, luche tanto y me dolió mucho que te desterraran a los limites de las tierras, por tu insolencia, que no se te olvide quien soy —. se apunto a si misma.
— la mire con lágrimas en los ojos —. no me digas Emilia!!, no tienes derecho, para ti soy kalia, kalia Borbón — solloze.
mire como mi hermana suavizo su semblante y mirada, se acercó y me tomo de las mejillas.
— perdoname pequeña, por favor, perdoname, no quise hacerlo, se que te molesta que te llame así, que te trae malos recuerdos, pero debes aceptarlo y afrontarlo, ese es tu nombre, kalia Emilia Ayamonte, ya no somos Borbón mili, debes entenderlo, por el bien tuyo, debes aceptarlo — me abrazo.
—no puedes seguir así, por eso he venido, -se separó y me vio a los ojos.
— el tío Simón ha solicitado tu asistencia inmediata en el palacio.
sorbi mi nariz, frunci el seño y la mire.
— algo ha de tramar el maldito imbécil, si quiere verme es por algo, -nege- no iré, dile que no puedo, que morí por inanición, que me comió un oso, no se, inventale algo, pero no iré
— carcajeo —. eres tan divertida — nego. — pero sabes que no me creería semejante estupidez, el te conoce, sabe muy bien quien eres, sabe que eres una doncella de armas tomar, y que no desfallecería fácilmente ante nadie, ni nada.
— alce mi barbilla orgullosa y Sonreí. —claro que no, no soy tan tonta y débil como creen, se defenderme muy bien, he aprendido de los mejores —suspire. —tienes razón, sería muy estúpido el que le digas eso,solo dile que no me encontraste.
carcajeó de nuevo, camino hasta la bilbaína, aparto la jarilla del fuego, sirvió el té en dos pequeños vasos, endulzó con un poco de miel y me extendió uno de los vasos, el cual tome gustosa.
—sabes que nada de eso evitara que el venga por ti, — soplo un poco y tomó. —debes venir, solo es una cena, ya está viejo y enfermo, quiere hacer las cosas bien antes de partir con los dioses, no lo tomes a mal mili, piensalo —. dijo tomandome de la mano.
— suspire — no te aseguro nada, pero lo pensaré —sonrei al verla gritar de felicidad.
— que te pasa, aún no he dicho que si iré —. dije sonriendo.
— mire a mi hermana levantarse y darme un abrazo — se que lo aras, no tengo necesidad de escuchar que lo digas, porque lo sé — dijo sonriendo.
— carcajee y negué —. que are contigo — dije mientras bebía un poco de mi té, y la miraba seria.
— pero dile al tonto de tu esposo que tenga preparada su armadura, no me olvido de que hizo trampa en la ultima pelea de espadas que tuvimos.
— asintió efusivamente —. claro, que si!, le diré a Jimmy que tenga todo listo, además, hay algo que quiero decirte, pero para poder saberlo debes estar en la cena, — dijo sonrojada.
— negue —. sabía que habría chantaje, ajajaja, dile al viejo maldito que estaré mañana por el atardecer en el castillo, dile a Colette y Amanda que las veré mañana, solo esperemos que no sea otro intento de compromiso —. dije seria.
— no quiero casarme con ningún maldito bastardo, que no sepa tratar a una mujer.
— nego divertida — el me prometió que no era nada de eso, solamente quiere estar bien contigo, me lo prometió, confía aunque sea una vez en el, mili, se que no es malo, solo es su maldita ambición hablando por el, mírame, logré encontrar a un hombre que me ama y da la vida por mi.
— puse cara de asco — iugh..!, no hables así, me das asco, — carcajee, al ver la cara de indignación, de mi hermana.
— sabes que ese tema no me gusta, el día que yo me enamore será de alguien que me ame, que de la vida por mi, que sepa respetarme, que le importe mi opinión y que no solo me vea como una amante a quien montar y con la cual tener hijos, no seré tan hermosa como ustedes, pero merezco ser feliz.
— tomo mis manos y me miro a los ojos —. eres hermosa emilia, tu eres la única que no lo ve.
— chasquee mi lengua y aparte mis manos — sabes que no lo soy, no tengo ojos azules como Amanda, o verdes como colette
Incluso tus ojos marrones son muy hermosos, sus cabelleras son brillantes y hermosas, su cuerpo esbelto, voluminoso, con curvas, — fruncí el ceño.
— yo soy una falla en la naturaleza, una rareza, un fenómeno, por eso nadie desea tenerme cerca.
— sonrió —. no es cierto mili, tienes unos hermosos ojos color violeta, que me recuerdan a una bella amatista, una cabellera blanca platinada hermosa, que me hace recordar al resplandor de la luna, tu figura delgada, y delicada, con curvas hermosas, y una piel pálida, cual porcelana, — tomo mi mejilla.
— no te menosprecies, si de belleza hablamos, eres una belleza exótica y muy impresionante, cualquiera se fijaría en tan hermosa muñeca de porcelana.
— me sonroje y me aparte — si tú lo dices está bien.
— sonrió — así es, aunque no lo aceptes, -miro por la ventana.
— se está haciendo tarde, debo irme, — se levantó, camino a la puerta, se quitó las zapatillas y se puso sus botas, ajustándolas, cuando termino se arregló la ropa, se puso su abrigo de piel, se puso la capucha, se despidió con un beso.
— te veo mañana en el palacio, no llegues muy tarde, te quiero mili, cuidate — se dio la vuelta y salio de la cabaña y subio a su caballo.
Suspire, mire como subía al caballo y como unos guardias la seguían mientras empezaba a galopar, cerré la puerta, camine a la bilbaína, me serví sopa, un poco más de té, cene en silencio, recogí la mesa, lave mis platos, eche más leña en la chimenea, camine a mi cama, me acosté, me arrope y me dormí, sería una noche muy fría, seguramente el día de mañana sería mejor...