DESASTRE NATURAL

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Summary

SINOPSIS Para Lia, empezar la universidad debería significar empezar de cero… excepto que su pasado decidió seguirla hasta allí, ese pasado tiene nombre y apellido. Aaron Carter. Segundo capitán del equipo de fútbol americano, sonrisa confiada, actitud insoportable… y la única persona capaz de descolocarla sin decir una palabra. Lia y Aaron se conocen desde pequeños, y entre ellos hay una historia demasiado antigua, demasiado silenciosa y demasiado dolorosa como para nombrarla. Nadie sabe qué ocurrió… y ellos dos prefieren fingir que tampoco, además es el mejor amigo de su hermano mayor. Mientras Lia intenta sobrevivir a su primer año de universidad Aaron aparece en cada esquina, se da cuenta de que ignorarlo no es tan fácil como pensaba. Cada encuentro con Aaron es como tocar una herida que pensaba cerrada, y cada instante a su lado amenaza con desordenarlo todo: sus planes, sus emociones, su mundo entero. Dicen que los desastres naturales arrasan con todo a su paso… ¿Serán capaces de sobrevivir a la tormenta que arrastran consigo? Dicen que después de la tormenta sale la luz... pero algunos solo ven cenizas.

Genre
Romance
Author
Laura
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

11 de junio 2013

Era un día soleado y caluroso, estaba entrando el verano y además era mi sexto cumpleaños. Mamá y papá estaban preparando el jardín para cuando llegasen mis amigas, estaba todo lleno de colores, los globos, las guirnaldas, hasta la tarta.

Mi hermano y Aaron iban correteando por todos lados, y cuando él —que era mi mejor amigo— cogió una magdalena toda pringosa, mi madre le regañó.

¡Aaron!—dijo mi madre a modo de advertencia—Deja eso antes de mancharlo todo.— Aaron puso cara de pillo y levantó las manos ¡Solo quería probarla un poquito, lo juro!— dijo con una sonrisa traviesa.

“¡Pues un poquito ensucia mucho!” —dijo mamá, cruzándose de brazos.

Yo me reí y corrí hacia ellos. Aaron me miró y me guiñó un ojo, con ese gesto que siempre me hacía sonreír sin querer.

—Lia, ven aquí—me dijo, tirándome suavemente de la mano. —¿Qué pasa?—pregunté, saltando sobre el césped. —Solo quería que me ayudaras a esconder la magdalena— La decoración estaba estropeada y tenía un mordisco en la parte superior.—

Me reí y bajé la cabeza para que no me viera sonreír. Juntos buscamos un pequeño rincón detrás de un arbusto, y él puso la magdalena entre unas hojas.

—Luego me miró y dijo—Prométeme que nadie va a ver esto. Es nuestro secreto, ¿vale?— dijo extendiendo su meñique.

—Vale…— dije, juntando el mío con el suyo. Sentí que algo cálido y feliz me recorría el pecho, como si aquel secreto nos hiciera un pequeño mundo solo para nosotros.

Aaron sonrió y me abrazó y me susurró: —Feliz cumpleaños, Lia. Eres la mejor amiga del mundo.—

Y yo le sonreí con toda mi cara: —Tú también, Aaron… eres el mejor amigo del mundo.—

Más tarde, cuando llegaron mis amigas, empezamos a abrir los regalos. Aaron se acercó un poco, con las manos detrás de la espalda, y me dio un paquetito pequeño y torcido. —Para ti —dijo, con esa sonrisa traviesa que siempre me hacía sonreír con él.

Abrí el regalo y dentro había un collar con un colgante con un sol y una nube. Lo sostuve entre mis dedos y lo miré de cerca. —¿Qué es esto? —pregunté, con los ojos muy abiertos.

Aaron se encogió de hombros, pero no podía dejar de sonreír. —Somos nosotros —dijo bajito—. El sol eres tú, porque siempre haces que todo brille más, y la nube… bueno… porque a veces soy un desastre.

El collar era pequeño, pero entre mis manos parecía un tesoro muy valioso que guardaría para siempre. —Gracias, Aaron… —dije, en voz baja—. Lo llevaré conmigo por siempre jamás.

Él se acercó un poco, y me abrazó —Así, incluso cuando haya un desastre, siempre te acordaras de mí—susurró.

“Juré que sería para siempre… pero a veces, para siempre no es suficiente.”