Cap 1; el castigo del bien
"Por el nombre de nuestro
Creador ordeno que lo dejes y
Regreses al infierno"
Ordenó a gritos el exorcista Parker.
Mientras señalaba la biblia con la mano que sostenía con fuerza una cruz de oro.
La persona , la víctima acostada y con las muñecas y tobillos atados daba grandes gritos desgarradores.
Su aspecto era tenible y reflejaba más al aspecto de un muerto, tan pálido que las venas se veían fácilmente, sus ojos estaban blancos no parecía humano, no parecía vivo.
"Todos los exorcismo son extremos,
Stan."
Hablo el pastor ahora exorcista, Smith. Le hablaba a su hijo mientras caminaban por los pasillos del baticano.
Su hijo, Stan Smith. Se notaba nervioso, jugaba con la cruz de su rosario mientras seguía a su padre.
"Pero ni si quiera tuve un entrenamiento o
Práctica...solo se la teoría "
Su padre no respondió, solo dió un corto suspiro cansado.
El pastor Smith tenía experiencia en esto, bastante. Comenzó a la misma edad que su hijo y ahora se lo quería enseñar a el que era un novato.
Mientras avanzaban a la habitación del exorcismo, se escuchó el horrible grito de la víctima.
Stan quedó congelado por ese grito, un grito que nunca escucho en su vida. Un grito nada humano. Sus ojos se abrieron como platos y su respiración se agitaba.
"No tengas miedo,
Ellos aman el miedo...
No seas su Oveja."
Stan bajo la cabeza y trago saliva , no respondió para no dejar más a descubierto su miedo que lo estaba atormentando.
Entraron a la habitación; era una habitación pequeña con una mesa con cosas que podrían ser de ayuda y la cama donde se encontraba la pobre víctima.
El exorcista Parker, lanzaba agua bendita pero esa agua se evaporaba en tan solo tocar a la persona.
La víctima se movía de un lado a otro con desesperación, queriendo salir.
"Parker, ¿Cómo se encuentra todo?"
"No funciona. Nada funciona, cada cosa
Que intento lo empeora. No sé que más
Hacer, Smith."
Miraba a Smith con unos ojos cansados, decepcionados y frustrados.
Smith suspiro, miró a la víctima un rato y se acercó a la mesa . Agarró unas cosas para intentar calmar el asunto.
Stan estaba parado en la entrada mirando todo lo que pasaba , estaba en shock estaba congelado del miedo. Sus manos temblando como nunca antes.
Su padre se acercó a el y le dió una cruz grande de plata y agua bendita. Se acercó a su oído y le susurró;
"No seas su presa, Stan."
Stan trago saliva y agarro las cosas con fuerza.
Smith y Parker, estuvieron un rato diciendo y haciendo de todo para sacar a ese demonio.
Pero cada intento empeoraba a la víctima y sus gritos eran más fuertes.
"Ugh-...huele a podrido...Nada funciona,
Smith."
Hablo Parker ya cansado, ya habían pasado horas que estaban en ese lugar.
"...Stan intenta hacer algo, fíjate algo en la biblia"
Stan que estuvo todo el momento viendo todavía congelado se fijó rápidamente en la biblia, no era una normal era una especial para los exorcismo.
Encontró un texto y lo decidió usar, sentía que lo estaban apurando para que hiciera algo, y los gritos ya lo aturrian.
"Por el nombre de María ordeno que
Te vayas "
Tiro agua bendita y señaló con la cruz.
Un momento de absolutamente silencio comió la habitación, Smith y Parker quedaron en shock sin saber que pasó o que podían hacer.
La víctima volteó a ver a stan, sus ojos eran negros y estaba saliendo de su boca un líquido raro que apestaba fuerte, un líquido negro.
Stan quedó congelado, viendo esos ojos como si fuera que lo estuviera hipnotizado.
Su respiración se apuro y en un momento a otro cayó al piso , estaba desmayado pero su cuerpo se movía de un lado a otro.
"STAN"
La última voz que pudo escuchar fue la de su padre gritando por verlo en ese estado.
Dos horas después
Smith estaba sentado en la sala del hospital, con los codos apoyados en las rodillas y el rostro enterrado entre las manos. No rezaba. No podía. Las palabras se le atascaban en la garganta como espinas.
El pitido constante de la máquina que mantenía a Stan con vida era un martillo golpeándole la cabeza una y otra vez.
En coma.
Su hijo.
Su culpa.
El médico había hablado de “agotamiento extremo”, de “un shock neurológico inexplicable”, pero Smith sabía la verdad.
No había sido un simple desmayo.
Algo había pasado a través de Stan.
"Yo no debí… "
murmuró para sí mismo, con la voz quebrada
" No debí llevarte ahí."
A unos metros, Parker estaba de pie contra la pared, con el rostro pálido y los brazos cruzados.
"No fue un error común"
dijo al fin, rompiendo el silencio.
" Ese texto… no se usa así. Nunca...¿No le enseñaste acaso que María fue la única humana que pisó a la víbora?...además que..."
No quiso terminar de hablar, sentía que metía más pua en el problema.
Smith levantó la cabeza lentamente. Sus ojos estaban como cristales, apunto de romper en llanto.
"¿Qué insinúas?, Parker.."
Parker dudó. Tragó saliva.
"Que no intentó expulsar al demonio."
"Entonces ¿qué hizo? "
la voz de Smith tembló.
"Lo llamó."
Smith se puso de pie de golpe.
"¿Que decís? ¿¡Cómo va a llamar a
Ese maldito demonio!?"
"Solo estoy diciendo que...El silencio, la reacción de la entidad… y luego Stan. No gritó. No fue atacado. Fue… elegido."
Smith retrocedió un paso, como si las palabras lo hubieran golpeado en la cara.
Del otro lado del vidrio, Stan yacía inmóvil en la camilla. Su rostro parecía tranquilo, demasiado tranquilo para alguien que había pasado por algo así.
Pero entonces ocurrió.
La máquina marcó una alteración breve.
Un solo segundo.
Los dedos de Stan se movieron.
Smith corrió hacia la habitación, ignorando los gritos de la enfermera. Se acercó a la cama, tomó la mano de su hijo entre las suyas.
"Stan… hijo… estoy acá."
Los párpados de Stan temblaron levemente, pero no despertó.
Y entonces Smith lo sintió.
Un frío antinatural recorrió la habitación.
Las luces parpadearon apenas.
Stan sonrió.
No abrió los ojos.
No habló.
Pero sonrió.
Smith soltó su mano de inmediato, con el corazón desbocado.
"No… "
susurró
"Dios mío, no…"
Desde el pasillo, una enfermera gritó aterrada al ver cómo el crucifijo que colgaba en la pared se dio vuelta, quedando cabeza abajo.
Parker, que observaba la escena desde la distancia, dirigió la mirada hacia la ventana de la habitación de Stan y apretó los puños con fuerza.
Entró en la habitación y apoyó una mano en el hombro de Smith.
"Esto es un gran problema, Smith… "
dijo en voz baja
"Nunca vi algo así."
Miró a su compañero, pero Smith no respondió. Solo entonces Parker escuchó un sonido casi imperceptible: un sollozo ahogado.
Smith estaba llorando.
"…Lo siento mucho, Smith "
murmuró Parker.
Le dió unas pequeñas palmadas en la espalda y decidió dejarlo solo con su hijo.
Salió del hospital, encendió un cigarrillo con manos temblorosas y marcó un número en su teléfono.
"Buenas noches, padre Gómez "
dijo cuando la llamada fue atendida
"Habla Parker."
"Buenas noches, pastor Parker."
"Lo llamaba para saber sobre… ya sabe, el exorcismo."
"Oh, excelente trabajo hicieron. La persona se encuentra internada, en un estado anémico, pero la familia asegura que no presenta ningún comportamiento extraño. Excelente trabajo. Felicitaciones."
Parker cerró los ojos un segundo.
"Gracias… me ayudó Smith. Y su hijo."
"¡Impresionante trabajo! "
respondió Gómez
" Más aún para alguien nuevo."
"Gracias, pero… pasó algo con Stan "
la voz de Parker se volvió más grave
"Está en coma. Creo que ese demonio lo hizo de nuevo."
Hubo un silencio largo al otro lado de la línea.
"…Padre "
continuó Parker
" Esta criatura nunca se va a ir. Desde hace años los exorcistas intentan expulsarla… pero solo salta de una víctima a otra. Es un ciclo. Nunca termina."
"…Parker "
respondió finalmente Gómez
"Intentemos sacarlo ahora que la nueva oveja está en coma. Es más fácil."
Parker apretó la mandíbula.
"¿Está diciendo que…?"
"No le hables de este demonio a Smith "
lo interrumpió Gómez.
" No sabemos de qué sería capaz para recuperar a su hijo."
"¿Está diciendo que podría llegar… a matar?"
"Muchas víctimas de este demonio murieron "
contestó el padre.
"Me sorprende que lograran expulsarlo sin matar al huésped anterior."
La llamada se cortó.
Parker se quedó mirando la pantalla negra de su teléfono, con el cigarrillo consumiéndose entre sus dedos.
"Dios nos perdone…"
susurró.
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Pasaban los días y todos seguía igual
Stan seguía igual: inmóvil, acostado en la cama del hospital, conectado a múltiples aparatos que marcaban su respiración y su pulso con una regularidad casi cruel. Su rostro no mostraba ninguna expresión nueva; permanecía neutral, sereno… como si estuviera dormido en un descanso que no le pertenecía.
Smith no se separaba de su lado.
Dormía poco, comía menos. Cada día que pasaba, la culpa se volvía más pesada, más difícil de ignorar. La imagen de su hijo cayendo al suelo durante el exorcismo se repetía una y otra vez en su mente, como un castigo eterno.
Buscó consuelo donde siempre lo había hecho.
La iglesia.
Se arrodilló frente al altar una madrugada, con las manos temblorosas y los ojos enrojecidos. Encendió velas, rezó oraciones que conocía desde niño, repitió salmos hasta quedarse sin voz. Prometió ayunos, sacrificios, penitencias. Prometió cambiar. Prometió todo.
Pero por primera vez en su vida… no hubo respuesta.
Los santos lo observaban desde sus vitrales, inmóviles, silenciosos. Ninguna señal. Ningún milagro.
Ya no sabía que más hacer ya no sabía que más pedir y rogar para encontrar la salida.
Pero había alguien más sufriendo en silencio.
Mary.
Su esposa.
La madre de Stan, el único hijo que tuvo el matrimonio.
Aunque estaba casada con un creyente, Mary siempre se consideró más bien agnóstica.
Nunca quiso que Stan fuera obligado por la fe de su padre a creer en algo que no entendía. Ese fue, durante años, el mayor conflicto entre ambos.
Stan comenzó a ir a la iglesia cuando cumplió siete años. Más que una elección, fue una imposición. Smith usó palabras que asustaron al niño, palabras que Mary jamás pudo perdonarle;
“Te vas a ir al infierno como tu madre.”
Ese día, Mary explotó y estuvo a punto de echar a Smith de la casa.
Cuando se enteró de que, durante un exorcismo, su único hijo había caído en coma, su poca creencia se transformó en algo mucho más: odio.
Ella no era creyente, pero sabía que las cosas malas existían. Sabía que el mal tomaba muchas formas. Por eso nunca quiso que Stan fuera exorcista. Pero, otra vez, la palabra de su padre había sido más fuerte que la suya.
Eran las nueve de la noche en la casa Smith.
Mary miraba la televisión sentada en el sillón, cambiando de canales sin prestar atención, con el rostro cansado y amargado. Al fondo, Smith rezaba frente al pequeño altar que había construido desde que se mudaron a esa casa.
Desde que Stan entró en coma, no se hablaban.
Mary lo miraba con desprecio.
Smith evitaba su mirada, cargando con una culpa que no sabía cómo enfrentar.
Sus únicos diálogos eran sobre el estado de Stan.
Un golpe suave sonó en la puerta.
Smith se levantó y fue a abrir. Del otro lado estaban el padre Gómez y Parker.
"Buenas noches, Smith. Espero no molestarlo a esta hora "
dijo Gómez con amabilidad.
"Por supuesto que no, padre. Es un gusto tenerlos acá "
respondió Smith, haciéndolos pasar.
"¿Qué necesitan?"
Parker y Gómez intercambiaron una breve mirada.
"Es sobre Stan "
dijo Parker.
Smith les ofreció asiento. Ambos aceptaron y se sentaron.
Mary, al escuchar el nombre de su hijo, giró apenas la cabeza. Los pastores aún no se habían dado cuenta de su presencia.
Smith permanecía erguido, con las manos apoyadas sobre sus rodillas, la mirada baja. Parker y el padre Gómez se acomodaron frente a él. Mary seguía en el sillón, sin decir una palabra, con la vista fija en la televisión apagada.
"Hemos estado rezando "
comenzó Gómez, con voz tranquila
"No solo nosotros. También otros pastores."
Smith asintió lentamente, sin levantar la mirada.
'Se ofrecieron misas "
continuó
"Varias. En distintos horarios. Pedimos por la paz de Stan."
La palabra paz quedó flotando en el aire.
"Por su descanso "
agregó Parker, casi en un murmullo.
Smith entrelazó los dedos con más fuerza.
"Gracias "
dijo, apenas audible.
Mary frunció el ceño, pero no habló.
"Hay situaciones… "
prosiguió Gómez
" en las que el cuerpo sigue, pero el alma queda atrapada en un punto difícil."
Smith no reaccionó. Parecía escuchar, pero no procesar.
"No todos los caminos son visibles para nosotros "
añadió Parker
"A veces, la fe no busca una cura, sino preparación."
Smith tragó saliva.
"¿Preparación para qué? "
preguntó, sin levantar la voz.
Gómez dudó un segundo antes de responder.
"Para aceptar la voluntad de Dios "
dijo
"Sea cual sea."
Hubo un silencio largo.
Mary se incorporó apenas en el sillón.
"También rezamos para que no sufra"
continuó Gómez
"Para que, si llega el momento… no esté solo."
Smith asintió de nuevo, con la mirada perdida.
"Entiendo "
murmuró.
Ese fue el instante.
Mary se puso de pie de golpe.
"No "
dijo.
Los tres hombres la miraron.
"No entienden nada "
continuó, con la voz temblando
"Ustedes ya decidieron que mi hijo no va a despertar."
"Señora Smith… "
intentó decir Parker.
"No "
lo interrumpió
"No me hablen con palabras bonitas. Paz, descanso, preparación."
Eso no es esperanza. Eso es resignación.
Smith levantó la cabeza por primera vez.
"Mary…"
"¿Sabés qué es lo peor? "
continuó ella, mirándolo
"Que vos lo estás aceptando.
El silencio se volvió insoportable."
"Stan está vivo "
dijo Mary, con firmeza
"Respira. Su corazón late. Y ustedes vienen a mi casa a rezar como si ya no estuviera.
Gómez se puso de pie lentamente."
"No fue nuestra intención…"
"Claro que lo fue "
respondió ella
"Siempre lo es."
Mary caminó hasta quedar frente a ellos.
"No vuelvan a rezar por su descanso. Rezen para que despierte.
Y si no saben cómo hacerlo… entonces no recen."
Nadie respondió.
Mary respiraba agitada. Smith seguía sentado, inmóvil, como si el peso de todo le hubiera caído encima de golpe.
"Mi hijo no está muerto "
repitió ella
"no voy a permitir que lo traten como si lo estuviera."
El padre Gómez bajó la mirada.
"Entendemos su dolor "
dijo finalmente.
Mary soltó una risa amarga.
"No. No lo entienden."
Se giró y salió de la sala, dejando a los tres hombres en silencio.
La puerta se cerró con un golpe seco.
El silencio que quedó no fue incómodo: fue pesado.
Smith permaneció sentado, con los hombros caídos. No se movió de inmediato. Recién después de unos segundos habló, sin mirarlos.
"Perdónenla… "
dijo
" No está pasando un buen momento."
Parker abrió la boca para responder, pero Gómez levantó una mano, deteniéndolo.
"Es comprensible "
dijo con calma
"El dolor suele buscar a quién culpar.
Smith asintió lentamente."
"No debió escuchar eso"
añadió
" Yo… tendría que haberle pedido que se retirara."
"No se preocupe "
respondió Gómez
"No dijimos nada que no sea habitual en estos casos."
Smith apretó las manos sobre sus rodillas.
"Agradezco que hayan venido Y que hayan rezado por él."
Gómez y Parker intercambiaron una mirada breve. Esta vez no fue casual.
"Smith "
dijo Parker con cuidado
" Hay algo que necesitamos aclarar."
Hubo un breve silencio antes de que Parker hablara.
—Smith, lo que pasó durante el exorcismo… no terminó ahí.
Smith no preguntó nada. Solo esperó.
—Hay entidades —continuó Parker— que no desaparecen cuando uno cree haberlas enfrentado. No atacan de inmediato. Se quedan cerca.
"Observan "añadió Gómez. Y cuando encuentran una grieta… vuelven.
Smith respiró hondo.
—¿Está diciendo que mi hijo…?
"No "
lo interrumpió Gómez.
" No hablamos de posesión. Hablamos de riesgo."
Smith apretó los dedos.
"¿Y qué se hace cuando la Iglesia no alcanza? "
preguntó, con voz apagada.
Gómez y Parker se miraron otra vez.
"Hay personas "
dijo Parker
"que se dedican exclusivamente a estas amenazas. No forman parte de la Iglesia."
Smith levantó la vista por primera vez con verdadero interés.
"¿Exorcistas?"
"No "
respondió Gómez
"Algo distinto."
"Más antiguos "
añadió Parker
"Más… radicales."
Smith guardó silencio.
"No es un grupo del que se hable "
continuó Gómez.
"No siguen nuestros métodos. Ni nuestras reglas."
"Pero saben cómo tratar con este tipo de presencias "
dijo Parker.
"Cuando la fe no es suficiente.
Smith tragó saliva."
"¿Y ustedes… confían en ellos?
"No "
respondió Gómez sin rodeos
" Pero a veces, la confianza no es una opción."
Smith bajó la mirada otra vez.
"¿Qué tendría que hacer?"
Gómez habló con cuidado.
"Hablar con ellos. Escuchar. Nada más."
"¿Y mi hijo?"
"Por ahora "
dijo Parker
"sigue estable."
Smith asintió lentamente.
"Entonces… iré."
Los dos hombres se pusieron de pie.
"No le diga nada a su esposa "
añadió Gómez
"No todavía."
Smith no respondió.
___
El motor arrancó y el auto se puso en marcha. La noche estaba quieta, demasiado quieta. Gómez manejaba con ambas manos en el volante, atento a la ruta. Parker bajó la ventanilla apenas y encendió un cigarro, aspirando profundo antes de soltar el humo.
'¿Viste lo que dicen del clima? "
comentó Gómez, sin apartar la vista del camino.
" Que va a ser la peor nevada que tuvimos en años."
Parker soltó una breve risa seca.
"Siempre dicen eso, Gómez."
Hubo unos segundos de silencio. Solo el sonido del motor y el viento colándose por la ventana.
Parker volvió a fumar, esta vez más lento.
"Somos unos hijos de puta "
dijo de repente.
Gómez no respondió enseguida.
"Sabés que ese hombre es un idiota "
continuó Parker.
"Capaz de hacer lo que sea que le digamos."
"…"
"Es como un títere "
añadió.
" Y nosotros le movemos los hilos."
Gómez suspiró.
'No exageres."
"No exagero "
replicó Parker.
"Lo empujamos justo donde queríamos. Está roto. Culpable. Y desesperado."
Gómez apretó un poco más el volante.
"Nadie lo obligó "
dijo.
"Solo le mostramos una puerta."
"Una puerta que no se abre sin pagar algo "
respondió Parker
" Y vos sabés bien qué piden esos tipos."
Gómez guardó silencio unos segundos.
"La secta no hace favores "
admitió
"Nunca lo hizo."
"¿Y Smith? "
preguntó Parker.
"¿Qué creés que le va a pasar cuando se meta ahí?"
Gómez miró el parabrisas, serio.
"Nada bueno."
Parker apagó el cigarro contra el cenicero.
"Entonces sí
dijo.
"Somos unos hijos de puta."
El auto siguió avanzando, perdiéndose en la oscuridad.
____
La habitación estaba en silencio.
Mary estaba sentada frente a la mesita con espejo. Tenía el maquillaje corrido, como si se lo hubiera puesto y quitado varias veces sin decidirse. La luz blanca iluminaba su rostro cansado.
Sobre la cama, prolijamente apoyadas, había dos mochilas armadas.
La puerta se abrió.
Smith entró despacio y se detuvo al verlas.
Mary no se giró enseguida.
"Cerrá "
dijo.
Smith obedeció.
"No vine a discutir "
dijo él, con voz apagada.
Mary soltó una risa breve, sin humor.
"Nunca venís a discutir "
respondió
"Siempre venís a explicar."
Smith avanzó un paso.
'No estoy aceptando que Stan esté muerto."
Mary se levantó lentamente y recién entonces lo miró a los ojos.
"Pero los dejaste hablar como si lo estuviera ...Y no dijiste nada."
Smith bajó la mirada.
"No supe qué decir."
"Eso también es decir algo "
respondió ella.
Se acercó a la cama y señaló las mochilas.
"Te vas."
Smith frunció el ceño.
"Mary…"
"No "
lo cortó.
"Ya tomé la decisión."
"Estoy tratando de arreglar esto."
"No "
replicó ella.
"Estás tratando de controlarlo, como siempre."
Smith apretó los puños.
"Yo solo quiero salvar a nuestro hijo."
Mary dio un paso hacia él.
"¿Salvarlo de qué? "
preguntó.
"¿De lo que vos mismo lo metiste?"
"Los escuchaste "
continuó ella.
"Ya lo estaban despidiendo.
Y vos… asentías."
Smith tragó saliva.
"No podía gritarles."
"Yo sí pude "
respondió.
"Porque es mi hijo antes que su 'voluntad de Dios'. "
Smith levantó la cabeza.
"Lo amo."
"Yo también "
dijo Mary.
"Por eso no te voy a dejar seguir decidiendo solo."
Tomó una de las mochilas y se la alcanzó.
"Andate esta noche."
"¿Y Stan?"
"Stan necesita un lugar donde no lo den por muerto antes de tiempo "
respondió ella.
"Y ahora… ese lugar no sos vos."
Smith sostuvo la mochila sin moverse.
"Cuando despierte "
añadió Mary.
" no quiero que esta casa huela a culpa."
Smith asintió, derrotado.
No discutió.
Salió de la habitación.
Mary se sentó de nuevo frente al espejo. Se limpió el delineador con un algodón y respiró hondo.
____
Pasó una semana.
Nada cambió.
Stan seguía en coma.
Las máquinas seguían marcando vida, pero no había señales de regreso. Ningún movimiento nuevo. Ningún despertar. Solo ese silencio constante que se volvía cada vez más cruel.
Smith dejó de rezar en voz alta.
Las oraciones ahora eran pensamientos rotos, frases inconclusas que no se animaba a decir frente a Dios… o frente a sí mismo.
Dormía poco.
Soñaba menos.
Y cuando lo hacía, siempre era lo mismo: Stan mirándolo con esos ojos negros, en
silencio, sonriendo.
La culpa se volvió insoportable.
Por eso aceptó.
Por eso, esa noche, se adentró en el bosque.
El lugar estaba lejos de la ciudad, donde la nieve comenzaba a acumularse entre las raíces de los árboles y el viento cortaba la piel como una advertencia. Smith caminó solo, siguiendo las instrucciones que Parker le había dado sin mirarlo a los ojos.
No llevaba Biblia.
No llevaba cruz.
Solo su abrigo… y desesperación.
El claro apareció de golpe.
Antorchas rodeaban el lugar, clavadas en la tierra húmeda. Figuras encapuchadas se encontraban dispersas, formando un círculo imperfecto. No rezaban. No cantaban. No parecían apurados.
Esperaban.
Cuando Smith dio un paso al frente, uno de ellos levantó la cabeza.
"Llegaste "
dijo una voz grave.
" Pensé que no tendrías el valor."
Smith tragó saliva.
"Vengo por mi hijo...no por valor-"
Un murmullo bajo recorrió al grupo.
Otro encapuchado avanzó unos pasos. Su rostro no se veía, pero su presencia imponía algo antiguo, pesado.
"La Iglesia te mintió "
dijo sin rodeos.
"No por maldad… sino por cobardía."
Smith apretó los puños.
"Díganme la verdad."
Hubo un silencio breve, casi respetuoso.
"Lo que habita en tu hijo no es un demonio común "
continuó la voz.
" Es lo que ustedes llaman un ángel."
Smith levantó la mirada de golpe.
"Caído "
corrigió el hombre.
"Uno de los primeros. Fue creado para castigar. No para tentar. No para poseer… sino para ejecutar."
Smith sintió un frío recorrerle la espalda.
"Durante siglos "
siguió.
" castigó a pecadores usando sus propios cuerpos. Los consumía. Los destruía. Pero fue debilitado. Encadenado. Privado de su poder."
"Y ahora… "
susurró Smith.
"Ahora necesita cuerpos "
respondió otra voz.
"Pero no cualquiera."
El primer hombre dio un paso más cerca.
"Tu hijo no es un pecador, Smith."
El nombre en boca de ese desconocido lo hizo estremecerse.
"No carga culpa... No tiene odio. No tiene corrupción suficiente para destruir al huésped. Y eso… lo vuelve perfecto."
Smith sintió que le faltaba el aire.
"Si despierta… "
dijo con la voz rota.
"El ángel no solo despertará con él... Recuperará lo que perdió."
Smith negó con la cabeza, desesperado.
"No,no puede hacerle algo así a mi...niño"
"No puedes detenerlo con oraciones "
dijo uno de ellos.
"Ni con fe."
"Entonces díganme qué hacer...Lo que sea... porfavor"
El silencio volvió a caer.
Uno de los encapuchados se arrodilló y apoyó una mano en la tierra.
"Para sellarlo se necesita sangre."
Smith no dudó.
"La mía."
Las figuras se quedaron inmóviles.
"No cualquier sangre "
aclararon.
"Sangre pura. Sin mancha. Sin pecado grave."
Smith respiraba agitado.
"Fui sacerdote desde niño "
dijo.
"Dediqué mi vida a Dios. Si eso sirve… tomen la mía."
Hubo un murmullo distinto esta vez. Más denso.
"Dar sangre no es solo sangrar "
dijo el hombre principal.
"Es entregar. Es perder algo que no se recupera."
Smith levantó la cabeza, con los ojos vidriosos.
"Si con eso salvo a mi hijo… no me importa lo que me pase."
El encapuchado lo observó unos segundos.
"Entonces el trato está hecho."
____
Aviso importante:
Esta historia contiene temas relacionados con la religión. Todo lo presentado es contenido ficticio y no tiene la intención de ofender a ninguna religión, creencia ni a las personas que forman parte de ellas. Es únicamente una obra de ficción.
Los capítulos también estarán disponibles en Wattpad e Inkitt, y se publicarán primero en Wattpad.
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