Nadie nos va a dejar morir
Mentiras. Hay mentiras blancas, mentiras por conveniencia, mentiras necesarias, mentiras piadosas, mentiras malas. Mentiras que nos llevan a todo tipo de situaciones, y relaciones. Porque todo en la vida nos lleva a algo, como ese mito de las mentiras; que otros conocen como leyenda. Como se le describa, así va el relato.
En algún tiempo; en un pequeño pueblo, había un chico. Un chico que realmente no sabía mentir. O eso hasta que llegó alguien a su vida, alguien que lo que mejor sabía hacer era mentir.
Un chico. Sin edad o identidad conocidas. Solo se sabía que era Joshua, un chico. Un chico que siempre mentía, por convivir, por salvarse de alguna travesura que había hecho, o por mentir. Seokmin por otro lado, nunca en su vida había mentido. Ni a sus padres, ni a sus amigos, ni a sus maestros. Solo no sabía mentir. Cosa que nadie le creía, un joven de dieciocho años que no había mentido ni en su adolescencia. Eso ya era mucho.
Nadie sabía de donde venía Joshua, sabían que venía solo, que no tenía identidad y nadie conocía su edad real. Así que nadie hablaba con él, "Si lo único que sabe hacer es mentir no vale la pena hablar con él" decían los ancianos del pueblo, pero a Seokmin no le bastaba con eso. Cuando le preguntaba a sus padres el significado de esos comentarios solo le respondían "Las mentiras no son buenas". Aunque no era lo que buscaba, nunca nadie le decía por qué las mentiras no son buenas, todos respondían lo mismo que sus padres. Sin embargo, en el pensamiento de Seokmin, relacionar a alguien con una mentira no significa que sea malo, sino que comete malas acciones. Así que él era el único que decidía darle una oportunidad al extranjero solitario sin familia ni vida.
Un día de entre tantos días de escuela, Seokmin, con algo de miedo, se decidía a hablar con el tan despreciado Joshua.
"¿Cómo estás?" inició, el otro le respondió con un simple bien y Seokmin hizo otra pregunta "¿Me conoces?".
─Sí, te he visto en clases y todos te adoran en el pueblo, eres el aclamado Lee Seokmin que no sabe mentir-Quedaba claro que lo conocía. Pero hasta ahora no había dicho ninguna mentira. Claro, a lugar de que ese "bien" en realidad haya sido un "estoy mal" pero a su segunda respuesta las mentiras no las había presenciado; entonces, ¿Qué era lo que tanto molestaba a esas mujeres si el joven a nadie le había hecho daño? Si hubiera fingido su primera respuesta no habría sido un gran problema, Seokmin podría comprender que el extranjero no quisiera compartir su vida.
"Esas ancianas exageran, él luce igual que todos nosotros" pensó Seokmin.
─Oh... supongo que es bueno que me conozcas, porque necesitaba hablar contigo, no me gusta verte así de solo por culpa de los chismes de esas señoras.
─¿Consideras tú que merezco que me hables, entonces?-Mientras éste le respondía, Seokmin en su mente se ideaba cómo revelaría a sus padres que ahora hablaba con el marginado que todos detestarían conocer. "Claro que sí" fue la respuesta, "¿De verdad?" fue el pensamiento de Seokmin. Los comentarios de sus padres y cada razón ilógica que alguien se inventaba para marginar más al desconocido extranjero se metían en su mente sin que se diera cuenta. Pero él aún sentía que el extranjero merecía una oportunidad, de decir algo más que la verdad.
"¿Qué verdad estoy buscando?" Ni él sabía la respuesta a su propia pregunta, así que ignorar sus pensamientos era la mejor opción. Aunque, tal vez la sabía, solo no la recordaba.
─Me gustaría conocerte. De verdad-Pero el otro no respondió, se mantuvo pensante sin una pizca de sentimientos que se reflejaran en su cuerpo. Supuso que era momento de darse por vencido hasta que otro comentario llegó. "No soy una buena opción para conocer, pero me gustaría llevarte a un lugar... si quieres venir conmigo" Claro que quería ir, pero cómo le diría a sus padres.
─¿Puedo saber a dónde vamos, o es una sorpresa?-La mano del foráneo se levanta con solo dos dedos insinuando la segunda situación de la pregunta. Esa respuesta no era muy favorable, pero podía decirles que iría con él. "Claro, solo si quiero que me encierren en contra de mi voluntad antes de si quiera salir de la casa" Bueno, esa no era la mejor alternativa. "Puedes decirles que vas con un amigo, no necesariamente conmigo; es la verdad, solo no les estás diciendo que yo soy el amigo" Al menos un poco de verdad habría en esa mentira, así que tal vez no estaría tan mal. Sus padres podían ser un poco susceptibles respecto a su hijo y las relaciones que llevaba, así que un amigo sería la mejor mentira. "¡¿Mentira?!" No, Joshua lo dijo, no sería una mentira; les diría la verdad, solo que no completa. "Creo que tienes razón. Entonces, ¿Mañana?"
-Sí, supongo que está bien mañana-Con la reunión ya agendada solo debían esperar. Esperar; por más, por lo que vendría. Esperar por la verdad. "Porque es lo que busco, ¿Cierto?" Claro que aún debía convencerse a sí mismo, pero el muchacho le inspiraba la suficiente seguridad para confiar en él. Extrañamente ya que nunca lo había conocido antes. Así que solo debía esperar. "Por la verdad" pensó, aunque aún no se entendía a sí. Pero ya qué más daba, si primero debía lograr algo que en dieciocho años de su vida no había podido, debía preocuparle más que lo que Joshua le hacía sentir o no.
Esa misma tarde descubría entre la correspondencia una decorada invitación a tan prestigiado festival, la distracción perfecta con sus padres como destinatario. Subió corriendo sin importarle la mochila tirada que dejó en el primer piso, cuando los encontró le comunicaron que él no debía asistir siendo un evento para personas mayores de lo que él ya era, no puso resistencia y fingió decepción mientras pensaba en qué vestir al día siguiente, sin saber a dónde irían.
Un risco alejado del pueblo y del bosque que acaban de pasar le deleita con la vista de una enorme cascada cayendo del otro lado. Al tomar asiento una vibra pesada los acompaña y la tensión es palpable. Y lo siente, otra vez. Esa extraña conexión con Joshua. "Habla, sé que tienes algo para decir Joshua" Con nerviosismo el otro está a punto de hablar cuando le vuelve a interrumpir, "Solo hazme un favor, y trata de ser sincero" Los pensamientos de su compañero son un terreno en el que no ha tenido el placer de perderse, ¿Seguiría creyendo lo mismo en unas horas? "No puedo morir, Seokmin, por eso he venido aquí, a encontrar a la razón por la que no puedo morir" Pero aún no entendía "No puedo no mentir, sin embargo tu pureza e inocencia demuestran tu incapacidad para mentir, así que me llevan a tratar de decirte verdades" Aunque no faltaba mucho "Así como yo no puedo dejar de mentir, tú no puedes no decir la verdad. ¿Te has preguntado por qué?" Sencillamente no es siempre la respuesta perfecta.
-Solo dilo de una vez, confío en ti-O eso esperaba, en lo profundo de su ser. "Yo soy la mentira, tú eres la verdad. Vamos de la mano, así que es por eso que podemos estar juntos, y que tú eres el único que me busca. Te dije que no puedo morir, pues tú tampoco" Asustado, Seokmin se levanta y comienza a caminar en círculos procesando la explicación de Joshua. "De verdad perdóname, pero alguien debía morir en tu lugar, cuando lo entiendes es más fácil, yo ya lo pasé; no hay más, solo entiéndelo, acéptalo, no dolerá Seokmin"
-¿De qué hablas?, ¿Qué no me va a doler?, ¿Esto trae algún cambio en mí?-Una imagen. La verdad es mostrada en sus recuerdos. Una masacre que pudo haber detenido, personas que murieron por él. Y la masacre se multiplicó en otras cuatro masacres, pero ésta sería la última; que causó. Y le dolió. Claro que dolió pero trató de entenderlo. Lo aceptó. Y solo dejó de doler. "¿Cómo?" La respuesta a esa pregunta era más comprensible, para su suerte.
-Los humanos no pueden dejar de mentir nunca, pero tampoco de dejar de decir la verdad. Así que es por eso que nunca morimos, porque dentro de una mentira hay una verdad, y dentro de una verdad hay una mentira.
Así que lo entendió. Se dio cuenta de que Joshua venía al pueblo, por él. Y lo aceptó. Joshua lo volvió a tomar igual que las cuatro veces anteriores. Aunque ahora se alegraba de al fin poder mantener todos los recuerdos con ellos. Y se desvanecieron. Convirtiéndose en el mismo polvo que cubre esta historia.
-Nadie nos va a dejar morir Joshua.
Fue el último susurro en el momento en que aceptó ir con él. Dejándose llevar por la corriente del viento.
Porque la mentira y la verdad siempre estarían unidas. Llevándonos a todo tipo de situaciones, y relaciones. Porque todo en la vida nos lleva a algo.
Y así, independientemente de la categorización que le dan las personas que conocen esta historia incluso a medias, es como va el cuento de la mentira dentro de la verdad.
❦︎ᥴꪖ𝘴ꪮ☯︎








