˗ˏˋ Home ˎˊ˗ [Jeongcheol] by 28Dalia28 at Inkitt
Customize readability
Aa

˗ˏˋ HOME ˎˊ˗ [Jeongcheol]

Summary

Después de perder a sus esposos, Jeonghan y Seungcheol creyeron que no volverían a amar. Jeonghan, con cinco hijos y una rutina extenuante, lucha por mantener a flote el hogar que construyó con el amor de su vida. Seungcheol, millonario y padre de cuatro, vive entre el dolor del pasado y la responsabilidad de sostener su familia. Sus caminos se cruzan como una casualidad... o una segunda oportunidad disfrazada de destino. Entre cenas, risas inesperadas y miradas cómplices, ambos comienzan a sanar, poco a poco, y a construir algo nuevo... algo que no sabían que merecían otra vez: una familia llena de amor. Pero juntar dos mundos no es fácil. Con nueve hijos, inseguridades, y el recuerdo constante de quienes ya no están, ¿podrán Jeonghan y Seungcheol confiar de nuevo en el amor? •Seungcheol x jeonghan ♪ Home de Seventeen ♪ ~Dalia

Genre
Lgbtq
Author
28Dalia28
Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Jeonghan no creía en el amor a primera vista.

Ni en los flechazos.

Ni en las casualidades demasiado bonitas para ser reales.

Pero entonces conoció a Hyunwon.

Era un día común, uno de esos en los que el mundo sigue girando sin anunciar que tu vida está por cambiar para siempre. Jeonghan, con 21 años y aún en la universidad, trabajaba medio tiempo en una librería pequeña del centro. Era tranquilo, rutinario. Nada emocionante.

Y fue ahí, entre pasillos de poesía y portadas empolvadas, donde Hyunwon entró. Cabello oscuro, abrigo largo y una sonrisa torpe que pedía disculpas antes de hablar.

—¿Tienes algo que me rompa el corazón? —preguntó, sin contexto, sin vergüenza.

Jeonghan parpadeó.

—¿Qué?

—Libros tristes. Quiero llorar —dijo, encogiéndose de hombros.

Y Jeonghan rió. Fue la primera vez que alguien le pidió eso… y no sería la última vez que Hyunwon haría algo que descolocara su mundo.

Durante semanas, Hyunwon volvió a la librería. Siempre con un pretexto diferente: un nuevo libro, una recomendación, una conversación sin sentido. Y Jeonghan… bueno, Jeonghan comenzó a esperarlo.

Se conocieron entre cafés fríos, entre libros no leídos y pequeñas caminatas a casa bajo la lluvia. Jeonghan no se dio cuenta de cuándo comenzó a enamorarse, solo supo que un día, cuando Hyunwon no llegó, lo extrañó como si le faltara el aire.

A los 22 comenzaron a salir oficialmente.

A los 25, después de cuatro años de noviazgo, se casaron.

Fue una ceremonia pequeña, íntima. Familiares, amigos cercanos, flores blancas, y las sonrisas más sinceras que alguien puede guardar en la memoria.

Jeonghan lucía como salido de un sueño.

Hyunwon no dejaba de decirle: “Eres mi lugar seguro.”

El deseo de ser padres no tardó en llegar.

Quizá fue por ver a otros niños jugar en el parque. O porque sabían que el amor que tenían no quería quedarse encerrado en ellos.

A los 27, Jeonghan y Hyunwon adoptaron a su primer hijo: Jisoo.

Tenía 11 años.

Reservado, pero con una mirada que hablaba más que cualquier conversación.

Fue él quien los eligió, aunque se suponía que era al revés.

Se acercó a Jeonghan durante una visita al centro de adopción y le dijo

—Tu voz me gusta. No gritas. Me gustaría oírla en casa.

Y Jeonghan supo que ese niño, con su alma rota pero esperanzada, ya era parte de su familia.

Un año después, llegó Hoshi, de 4.

Era pura energía. Bailaba sin música, reía sin razón y abrazaba como si conociera el corazón de las personas.

Luego Seokmin, de 3, con su ternura infinita y su amor por cantar.

Y por último, Minghao y Seungkwan, gemelos no de sangre pero sí de destino. Tenían 2 años, eran inseparables. Uno callado, el otro hablador. Se completaban.

Su casa se llenó de risas, mochilas tiradas por todos lados, dibujos en las paredes y platos sucios que no daban tregua.

Pero también se llenó de amor. Un amor desordenado, pero auténtico.

Hyunwon solía decir

—No somos una familia perfecta, pero somos una familia real.

Y lo eran.

Durante siete años vivieron así: felices, ocupados, a veces exhaustos pero completos. Jeonghan y Hyunwon trabajaban por turnos para poder estar presentes. Hacían picnics los fines de semana, cocinaban juntos, se turnaban para leer cuentos por la noche.

Era caótico, pero cálido.

Todo cambió en otoño.

Las hojas comenzaron a caer como si el mundo supiera que algo dentro de casa también iba a desprenderse.

Primero fue el cansancio. Hyunwon ya no corría detrás de los niños por el jardín, ni se reía tan fuerte como antes. Apenas subía las escaleras sin quedarse sin aliento.

Después vinieron los dolores de cabeza, intensos y persistentes, como si alguien golpeara desde dentro.

Y luego… el sangrado.

Una mancha en la almohada. Otra en la toalla.

Y el silencio. El miedo. El temblor en sus manos.

Hasta que la palabra llegó, violenta, definitiva

Cáncer.

La sala del hospital era fría.

Jeonghan sostenía la mano de Hyunwon mientras el doctor hablaba.

—Es un tumor en el cerebro. De momento, localizado.

Hyunwon tragó saliva. Jeonghan apretó más fuerte.

—¿Qué opciones hay?

—Cirugía. Quimio. Radioterapia. Vamos a luchar.

Fueron meses de lucha.

Las salas blancas se convirtieron en rutina.

Las agujas. El olor del alcohol. Las batas que ya no olían a casa.

Jeonghan no se despegó de su lado.

Ni un solo día. Ni una sola madrugada.

En casa, la vida continuaba.

Jisoo, con 17 años y una madurez que le cayó encima sin avisar, se convirtió en el segundo adulto del hogar.

Despertaba a los pequeños. Preparaba el desayuno. Les ayudaba con la tarea.

Y cuando Jeonghan se encerraba en el baño a llorar con una toalla en la boca para no hacer ruido, Jisoo solo lo cubría.

—Todo va a estar bien, papá. Yo los tengo —le dijo una vez, al encontrarlo con los ojos rojos en la cocina.

Jeonghan no respondió. Solo lo abrazó. Fuerte. Como si ese niño ya no fuera un niño, sino su refugio.

Pero el cáncer no perdonó.

Un día, después de otra resonancia, el doctor no los miró a los ojos.

—Se ha expandido —dijo en voz baja— Huesos, pulmones, parte de la médula. Lo sentimos mucho.

Jeonghan sintió que el aire desaparecía.

Hyunwon no dijo nada. Solo cerró los ojos.

Jeonghan quiso gritar, romper algo, pero en lugar de eso, le acarició la mejilla y le susurró

—Vamos a casa.

Pasó sus últimos tres meses rodeado de ellos.

El comedor se volvió su cuarto. La cama hospitalaria reemplazó el sofá.

Cada hijo tuvo su momento.

Cada hijo tuvo una última conversación con él.

Cada uno le dejó un dibujo, una carta, un abrazo.

Jisoo entró al final, cuando todos dormían.

—No me gusta verte así —dijo, con los ojos húmedos.

—Lo sé —Hyunwon tomó su mano— Pero estoy en paz. ¿Sabes por qué?

Jisoo negó con la cabeza.

—Porque te tengo a ti. Porque sé que cuando ya no esté, tú vas a cuidar de todos. Y de Jeonghan…

—Papá…

—Él va a necesitarte más de lo que crees. No lo dejes solo.

La despedida con Jeonghan fue la última.

Esa noche, Jeonghan se quedó a su lado, tomándole la mano.

—No sé cómo hacer esto sin ti —dijo en voz baja, con la garganta rota.

Hyunwon ya apenas hablaba, pero con esfuerzo, respondió

—Sí sabes… Tú siempre has sabido cómo amar. Y eso es suficiente.

Jeonghan lloró en silencio. Lágrimas cayendo sin permiso.

—Tengo miedo.

—Yo también —susurró Hyunwon— Pero si tú sigues aquí… entonces yo también.

Se miraron. Largo.

Y Jeonghan acercó su frente a la de él.

—No me olvides.

—Nunca podría.

Murió un martes.

El cielo estaba nublado.

Tenía 37 años.

Jeonghan se quedó a su lado hasta el último aliento.

Después salió al jardín, se sentó en la banca de madera y vio cómo las hojas caían.

Y ahí, en medio del silencio y el frío, se permitió romperse.

Se sintió más solo que nunca.

Pero también sabía que tenía que seguir.

Por primera vez en 14 años, Jeonghan volvió a dormir solo.

Ya no había un abrazo al final del día, ni un “te amo” en la cocina, ni alguien con quien intercambiar miradas cómplices cuando los niños hacían travesuras.

Solo quedaban él… y cinco niños que necesitaban seguir viviendo.

Tenía 35 años.

Estaba agotado.

Pero no se rendiría.

Porque si algo había aprendido en ese tiempo, era que el amor no se acaba con la muerte.

Solo cambia de forma.

Y él tenía cinco razones para levantarse cada día.

Cinco pequeños corazones que aún latían.

Cinco promesas que debía cumplir.

Así que Jeonghan se puso de pie.

Aún con los ojos hinchados, aún con la voz temblorosa, aún con el alma en duelo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Empezamos fuerte pa si les gustan las películas tipo más barato por docena y eso les va a gustar esta historia

También si les gusta el jeongcheol no olviden pasar a mi perfil tengo un montón

~Dalia

Let 28Dalia28 know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
A Blessing in Disguise

C.: Well written, good story and some spice, tons of personal growth!

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

ceawlin_57bwwa: Für alle die auf Herz Schmerz Geschichten stehen. Gebrochene Frau trifft Alpha der nur das Beste will, aber keine Ahnung hat wie man mit Jemand verletztem umgehen soll.

Read Now
Ruthless Lord

franny_panchis: Su padre la separó de ella por que no soportaba verla ya que se parece a su madre.Su padre, un lord, le arregla un matrimonio con el mejor soldado del rey .

Read Now
Les fondations du Désir - Tome 1

Anne-Marie Janelle: J’aime bien l’intrigue. Un roman passionné et partageant les valeurs familiales.

Read Now
Silver's Second Chance

Shriya: It's such a touching story. Loved every bit. No extra drama. Beautiful characters and story.

Read Now
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

phelix21: Bin beeindrickt wie gelungen die inneren Zwiegesprüche, Wahrnehmungen und Wandlubgen mir sparsamen Worten, die nachhallen, und bewegen, den Leser durch die Handlung ziehen und einen Lese-Stopp keine Option erscheinen lässt.

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

geofay58: It was incredible

Read Now