Prólogo
Prólogo
En una ciudad muy pequeña y no muy lejana, en un rinconcito que anhelaba tocar el cielo, donde las preocupaciones jugaban un papel importante y el destino se tejía con hilos de batallas y supervivencia. Gigi, desde el primer aliento de su vida, vio partir a su madre, dejando una cicatriz y un estigma imborrable.
Criado primero por su tío Thomy y su grandiosa esposa, luego pasó a vivir con su tía Luz y su gran esposo, rodeado de primos con quienes compartía risas y juegos en calles polvorientas.
Pero la ausencia de su madre y el peso de la pobreza sembraron dudas y culpas. Su padre, Harrison, al no poder soportar la pérdida de su esposa, se refugió en el licor. Su hermana, Luna, quien tuvo la buena intención de cuidar a Gigi, vio cómo la situación se le complicaba debido al gran compromiso que esto generaba.
Ya de adulto, Gigi se convirtió en un alcohólico; las heridas del pasado no sanaron en silencio. Sin madre, pobre, lejos de su familia biológica y con el ejemplo de vida de su padre Harrison, quien se refugió en la bebida, aprendió sus grandes pasos.
Pero no se quedó ahí. Con la ayuda de su esposa y las reuniones de Alcohólicos Anónimos (AA), Gigi se recuperó, se levantó, volvió a pelear. Gigi se convirtió en una persona trabajadora, responsable, negociando en su trabajo cada momento por cada centavo extra para llevar pan a su esposa y sus dos hijos. Con ellos, intentó ser el padre que nunca tuvo: bueno, presente, firme, y con muchos errores que lamentablemente no pudo evitar.
Luego sufrió un asalto que lo sacudió hasta los huesos. A raíz del asalto se realizó una pesquisa y la situación se apoderó de su mente como una niebla gris. Intervinieron su teléfono, su casa estaba monitoreada debido a la investigación. Gigi se encontraba atrapado, asfixiado por esta situación, y acudió a especialistas para obtener respuestas. ¿Podrá Gigi encontrar salida? O en el silencio de las noches, ¿seguirá rodeado por sus demonios internos? ¿Será el fin para Gigi?