Tanabata

All Rights Reserved ©

Summary

Para muchos Tanabata era una celebración, un día más en el calendario donde podrían tanto agradecer como cumplir sus deseos, árboles llenos de tiras de distintos colores, con deseos que esperan ser cumplidos y con agradecimientos totalmente sinceros Entre todo eso estaban ellos, Sanemi Shinazugawa y Giyuu Tomioka, ambos esperando el momento de la noche indicado para volver a verse, volver a sentirse, volver a amarse como lo hacían solo una vez al año Una vez al año durante el Tanabata ambos podían compartir como solo lo habían hecho un par de veces, podían compartir un espacio en conjunto sin insultos de por medio, sin malas miradas, solo ellos y todo el amor que no podrían demostrar nunca frente al resto 𖹭 Capitulo único 𖹭 Sanegiyuu

Genre
Romance
Author
Kira
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

✮⋆˙

*ੈ✩‧₊˚༺☆༻*ੈ✩‧₊˚

Tanabata era una celebración simple, se solía agradecer, pedir y desear por el amor, por aquel amor que nunca se podría dar

Porque apesar de que uno quiera sentir el amor de la otra persona a su lado todo el año, no siempre se puede, uno no siempre puede tenerlo

Y por esa razón Tanabata era tan especial para Sanemi Shinazugawa y Giyuu Tomioka

Está celebración era el único día del año donde ellos podrían verse y amarse nuevamente

Por qué las estrellas se solían encontrar una vez al año para darse todo el amor que pudieran antes de ser separados denuevo por el destino... Al igual que ellos

Aquella era su noche

Un momento completamente a solas dónde al fin podrían darse todo el amor que se habían aguantado durante el año. Se habían alejado de los insultos, de las miradas, de todo aquello que les haría daño

Al fin eran solo ellos y su amor

Su gran amor

*ੈ✩‧₊˚༺☆༻*ੈ✩‧₊˚

La noche estaba cayendo rápidamente, los últimos rayos del sol se estaban yendo entre las montañas y para él eso era sinónimo de felicidad

Giyuu Tomioka no era fiel creyente del amor, siempre andaba solo por la vida, sin amigos, sin familia... Le habían arrebatado todo lo que tenía, una y otra vez, sin compasión

Por lo cual se había resignado, no se esforzaba en formar lazos y simplemente alejaba a las personas, si, añoraba demasiado el sentirse amado, el amar sin preocupaciones

Pero no podia darse el lujo de hacerlo, todos morían, todos se iban y el no iba a aferrarse a algo una vez más para que se lo vuelvan a quitar

Pero allí estaba una vez más, entre los bambus llenos de listones de colores, caminando entre deseos y agradecimientos

Entre los niños corriendo, los puestos de buen aroma y las lámparas de papel

Esa era su fecha favorita, tenía que admitirlo

Pero no era por los fuegos artificiales, ni los grandes bailes que se presentaban en la plaza de aquella comunidad, nisiquiera era el hecho de pedir aquellos deseos que tal vez serían cumplidos... O tal vez no

El sol se había escondido y la iluminación de las lámparas lograba destacar de sobre manera, la noche de Tanabata era especial para esta comunidad, él había visto la evolución de la festividad año con año

¿Estaba allí por una misión? Claro que no

Estaba allí para verlo a él

A aquel hombre que anhelo durante todo ese año

Sus pasos lentos recorrían el lugar, estaba algo inseguro, caminaba por las calles con algo más que insertidumbre y recelo, a pesar de mantener su katana escondida mantenía su mano en el mango para mayor seguridad, el pueblo se elevaría durante la noche y el no quería ningún percance cerca

Por lo menos no esa noche

Se acercó al pequeño puesto lleno de papeles de colores y plumas listos para que la gente escriba sus deseos

— Buenas noches joven... porfavor ponga todo su corazón en su deseo para que se haga realidad

La dulce joven le extiende un pequeño papel, uno hermoso de un color verde oscuro con algunos detalles de viento con algunas hojas, junto a el también le extiende una pluma, lista para que escribiera aquel deseo que tenía escondido en lo más adentro de su ser

Sus manos algo temblorosas debido a la indecisión terminaron tomando aquel precioso papelillo

Hizo una pequeña reverencia antes de retirarse sin rumbo

Guardo ambas cosas en el bolsillo de su uniforme decidido a perderse entre la gran multitud que se iba formando

Le dolía la cabeza de ver tanta gente reunida, todos caminando a su alrededor, con vestimentas cómodas y hermosas, mientras que el parecía totalmente ajeno a todo, sabía que no debería de estar allí metido, pero si emoción le ganaba, si corazón le rogaba buscarlo y lo hacía, su intensa mirada buscaba rápidamente en los alrededores intentando encontrar aquel cabello blanco que conocía tan bien

Durante su recorrido no pudo evitar pasar por varios puestos, los cuales iban desde comida hasta entretenimiento, entre tantos de esos encontró a una bella mujer, la cual frente a un pequeño grupo de niños contaba aquella historia, gracias a la cual se había creado el hermoso festival, para celebrar el amor de aquellas dos estrellas

“Hace muchos años atrás dos brillantes estrellas buscaban el amor Beca y Altair. Las cuales solo puede estar juntas una vez al año”

A pesar de que le encantaría escuchar aquella hermosa historia, no podía esperar, el estaba allí con un objetivo y estaba impaciente, con paso decidido comenzó a alejarse del pequeño círculo de niños, los cuales escuchaban con mucha atención la historia

“Ese día es hoy, 7 de julio... Séptimo día del séptimo mes lunar, en el cual podremos ver cómo después de un año separados vuelven a encontrarse”

Un suspiro pesado salió de sus labios, la gente se amontonaba para ver el espectáculo, los bambus decorados llenos de papeles de colores brillantes lo hacían sentirse encantado, no podía evitar pasar la mano por los que estaban más cerca de el analizando los hermosos deseos escritos a mano, cada uno siendo especial para cada persona

“Deseo salud”

“Deseo un bebé”

“Deseo una hermosa muñeca”

“Deseo prosperidad”

“Deseo tener siempre un plato de comida en la mesa para mis hijos”

“Deseo que la vida sea eterna”

Cada deseo escrito con el corazón en la mano, con la esperanza de prosperar, de ser mejor

El desfile había comenzado y podía escuchar la música, la gente danzando lograba mover el piso

Y el seguía buscando aquella mirada

Hasta que lo logro

“Solemos tomarlo como un día para honrar a nuestros amados”

Sonrio alegre, hasta con los ojos cerrados podría diferenciar aquel uniforme... Aquellos brazos, aquel haori, aquella sonrisa...

“La princesa Origime, hija del rey de los cielos solía tejer ropas hermosas para las deidades junto al río celestial, un día mientras tejía se dió cuenta de su gran soledad y entristeció desesperada por encontrar el amor”

Aquellos grandes brazos tenían sobre sus hombros a una pequeña niña, la cual colgaba en lo más alto de un Bambu un pequeño papelito de color rosa brillante, aquella sonrisa lo delataba y es que el chico no podía evitar sentirse feliz

Bajando delicadamente a la pequeña niña está le dió un pequeño abrazo, noto como es que el peli blanco no se movía, el era muy cuidadoso con los niños

“Su padre, que era incapaz de ver a su amada hija sufriendo decidió presentarle a Hikoboshi, un pastor”

Cuando la pequeña salió corriendo, divertida por al fin haber colocado aquel papelillo el peli blanco volvió a levantarse, quitándose la suciedad de las rodillas, mirando justo en su dirección

Los ojos violetas se agrandaron en asombro al verlo alli mientras que los ojos azules se mantenían tranquilos como siempre

Ninguno esperaba a que el otro llegara...

“Cuando Origime y Hikoboshi se conocieron, se enamoraron al instante y poco después se casaron, sentían tanta devoción el uno por el otro y su amor era tan profundo que ambos olvidaron sus responsabilidades”

Giyuu se le quedó viendo un momento más, queriendo memorizar una vez más cada parte de aquel bello rostro, queriendo memorizar cada cabello, cada cicatriz, cada peca a su vista

Eran separados por apenas unos metros

Pero en vez de acercarse decidieron alejarse

“Orihime paro de tejer y Hikoboshi abandonó a los animales asussuerte por las llanurasdel cielo...Cuando el rey celestial seenteró enfureció, prohibió a ambos amantes volver a verse, los separó a años luz... Cada uno a un extremo del río celestial ”

Giyuu comenzó a caminar en dirección contraria, está vez camino con dirección a algunos puestos de comida para poder comprar algunos dulces variados... Se los llevaría a Tanjiro y Nezuko cuando volviera, ambos chicos los amarían

Comenzó a pasar distraídamente por los distintos puestos, comprando algunas cosas solo para hacer un poco más de tiempo, compro algunos dijes, un poco de comida y como última compra escogió dos hermosas pulseras a juego, pulseras tejidas con un hermoso diseño, una azul con celeste y blanco, mientras que la otra tenía un gran estilo de tejido y unos hermosos colores, verde oscuro con blanco y un morado llegando a negro

Guardo todo en una pequeña bolsa que le habían dado unos puestos más atrás y siguió caminando

Hasta que se encontró denuevo con aquel puesto, lleno de papelillos de distintos colores, plumas e hilos

Tocó su bolsillo confirmando que el suyo seguía alli y decidido lo saco para poder colocar su deseo de ese año

Deseo pasar un año más a su lado, así tenga que ser escondidos

Escribió despacio, colocando cada parte de su alma en sus trazos

“Orihime desconsolada sin su amor le suplico a su padre que le permitiera ver a Hikoboshi una vez más”

— ¿Podrías prestarme tu pluma?

Su sonrisa apareció sin vacilación, conocía tan bien aquella voz, se la entrego sin dirigirle la mirada, dándose la vuelta comenzando a buscar el bambú más alto para poder colocar su deseo, se rumoreaba que mientras más alto el bambú, mientras más alto este tu deseo, existía la posibilidad que el rey celestial lo cumpliera más rápido

Sintió la presencia a su lado, aquella que había sentido millones de veces, aquella que no le traía más que una mezcla entre felicidad y nerviosismo

“El rey amaba a su hija y odiaba verla sufrir de esa manera”

— Ven por aquí

Sin previo aviso su mano fue tomada y fue guiado a un lugar más apartado, aquel dónde un pequeño Bambú estaba creciendo, alejado del resto y lo bastante alto como dos adultos

— Lo ví hace un momento y pensé que aquí podíamos colocar nuestros deseos... Ya sabes, para que nuestros deseos sean los primeros en cumplirse

Sus manos seguían juntas, como mil y un veces las estuvieron, miro su otra mano, aquella dónde tenía el deseo aferrado con fuerza

Sanemi tenía un papelillo de un color azul intenso, no podía alcanzar a leer las letras escritas en el, pero podía deducir de que se trataba con solo ver aquella sonrisa, el conocía muy bien a su chico

— Tienes mejor equilibrio que yo Tomioka, súbete a mis hombros por favor

Sanemi le extendio aquel papel que hace un momento tenía aferrado a su pecho, aquel preciado deseo ahora estaba en sus manos, de el dependía que tan rápido se hiciera realidad

Frente a el su chico de pelo blanco y ojos morados estaba arrodillado, a la espera de que el se subiera a sus hombros para poder colocar los deseos lo más arriba que pudiera

“Por ellos, el rey celestial acordó que si ambos trabajan duramente durante el año, les permitiría verse una vez al año, el séptimo día del séptimo mes lunar”

Con una pequeña sonrisa socarrona se sentó en aquellos hombros dejando que su chico lo cargará lo más arriba que pudiera, a pesar de que el bambú aún los superaba en altura hizo lo posible para colocar ambos deseos lo más arriba que pudiera

Y con una sonrisa triunfante admiro aquellos dos deseos, colocados en lo más alto del Bambu, la brisa fresca le llegó derrepente logrando que ambos papelillos juntos comenzarán a danzar

Rebelando al fin el deseo de su chico lleno de cicatrices

En aquellos papelito color azul con pequeños dibujos de agua estaba escrito con una letra algo descuidada

Quiero estar toda mi vida junto a Tomioka Giyuu

El miedo lo invadió repentinamente, llevo sus manos a su boca y repentinamente se le olvidó como respirar, no sabe cómo pero un pequeño grito salió de el y derrepente el suelo los abrazaba como si no los hubiera visto hace mucho

— ¡Giyuu!

Sanemi se acercó a el con el rostro deformado en preocupacion, se colocó apresurado sobre su cuerpo con ambos brazos a un lado de su cabeza

Pero para Giyuu esto había sido lo mejor del mundo y asi comenzó a reírse

Una risa completamente sincera y fuera de si

“Pasado un año llegó el momento de su reencuentro, Orihime intento cruzar el río celestial pero no fue capaz de atravesarlo”

La risa de Tomioka no fue más que una señal de que todo estaba bien para Sanemi y sin poder evitarlo acerco su rostro al de el contrario, juntando ambos labios

— No sabes cuánto te extrañe

Las palabras fueron susurradas sobre los labios de Tomioka, quedando con una sensación cálida en su interior, habían estado esperando todo un año para volver a vivir esto, para volver a estar así de cerca

Un año apartados el uno del otro, sin poder tocarse ni mirarse a pesar de estar en la misma habitación

A pesar de tener misiones juntos

" Entonces el rey envío una bandada de grullas las cuales con las alas desplegadas formaron un puente para que pudiera llegar al otro lado”

— Yo también te extrañé demasiado Nemi

Con el permiso del contrario ambos comenzaron a levantarse, limpiando la tierra de sus uniformes y comenzando a caminar a aquel lugar que había visto su encuentro durante tres años seguidos

Así alejándose de aquel gran bambú donde quedaron ambos deseos, dónde algún día aquellos deseos se harían realidad

*ੈ✩‧₊˚༺☆༻*ੈ✩‧₊˚

Los fuegos artificiales iluminaban la oscuridad de la habitación

Aquella dónde ambos jóvenes estaban recostados uno sobre otro

Sanemi estaba recostado sobre Giyuu, las pieles tocándose desnudas, las respiraciones aceleradas mientras que las manos de Sanemi no podían salir del cuerpo contrario, era como un imán

Sus labios no se separaban y mientras la cabeza de Giyuu solo se concentraba en disfrutar del momento la de Sanemi no podía evitar ir a mil por hora

Pensando en todo lo que volvería a tener que pasar, pensando en el cuando

¿Cuántas veces más tendrían que hacer lo mismo?

¿Cuánto tiempo más tendrían que esconderse?

El no tenía respuesta a nada, a ninguna de las preguntas, sabía el límite, sabía cuando al fin podrían ser libres pero no tenía idea de cuando sucedería

Se sentía un idiota, un imbécil, un bueno para nada...

Pero no en ese momento

No en aquel momento dónde tiene a Giyuu a su lado, dónde Giyuu lo mira con aquella sonrisa, con aquellos ojos llenos de vida... En ese momento se sentía la persona más afortunada de todo el mundo

Sentía como si el mismo rey celestial lo hubiera hecho pasar con su Orihime, como si le hubieran hecho el camino de grullas para poder verse una vez más con su amado

Por qué Sanemi y Giyuu nunca podrían revelar su relación, nunca podrían decírselo a nadie hasta que los demonios se vayan

Hasta que derroten a muzan

Y Sanemi se prometía a si mismo una y otra vez

Que si algún día derrotaban a muzan le pediría matrimonio a Giyuu Tomioka, frente a toda la cofradía, frente a todo el maldito mundo

Comenzó a repartir besos por todo el cuello contrario, lamidas y pequeñas mordidas

Comenzó a amar una vez más a Giyuu

Una vez más antes de tener que volver a esconderse durante un año

Solo uno más

Sanemi se prometía en lo más adentro de el que esa sería la última vez que lo harían a escondidas

No sabía cómo pero ese año derrotarla a muzan, derrotaria a los demonios

Y estaría con Giyuu

Estaría con Giyuu frente a todo el jodido mundo, frente al patrón, frente a los pilares, frente a sus familias

Frente a cada ser humano que este dispuesto a ver cómo es que el amor que le tiene a Giyuu Tomioka supera un maldito río celestial

Pero por lo menos ahora había algo que decía que eran pareja

Aquellas pulseras que tenían los colores del otro hacían cada vez más notoria su relación