JUEGO DE NIÑOS
Era una mañana soleada, las gotas de lluvia aun lucían resplandecientes reflectando la luz en varios colores, estas se posaban sobre las hojas de flor de loto. Todo el camino hacia el rio estaba escarchado por gotitas de lluvia las cuales todavía no se evaporaban, a pesar del inmenso sol.
Un muchacho delgado corría presuroso tras un hada del bosque, criaturas extrañas y muy difíciles de encontrar. El jovenzuelo Jackson, tenía cabellos dorados como el sol, sus hermosos ojos verdes no perdían de vista a esta hermosa criatura, dando brincos y evitando caer por lo presuroso de su caminar.
El hada se posó sobre una hermosa flor de loto, revoloteo alrededor y luego introdujo su cabeza dentro de los pétalos de esta, nuestro personaje se acercó sigilosamente luego de quitarse los zapatos y observo como el hada bebía del néctar de la flor con la cabeza sumergida en esta. Por más que deseo seguir pasando desapercibido el crujir de una rama en lo profundo del riachuelo lo delato, la peculiar criatura pego un brinco y lanzo hacia Jackson un fino polvillo, el cual termino dejándolo inmóvil. El muchacho pestaño en señal de querer moverse, sin embargo, solo pudo agitar levemente los dedos de sus manos.
—¡No quiero hacerte daño!- menciono nuestro personaje, el hada revoloteo por su cabeza y pego un agudo gritito a modo de protesta.
Jackson pestaño varias veces y se sorprendió al sentir un cosquilleo en su mano derecha, el hada se frotaba en una de sus manos, en señal de disculpa. Al parecer estaba arrepentida.

—Lo siento por asustarte- susurro Jackson rozo con uno de sus dedos el delicado cuerpo de la criatura y le sonrió cálidamente para darle confianza.
Espero pacientemente a que el efecto del polvo de hada se extinga y saco un cofre de su costal raído, el que cargaba en uno de sus huesudos hombros. Abrió el artefacto, una música animada se escuchó e inundo con su canto el silencio del arroyo.
En el medio del cofre había un pedazo de panal de abeja, este todavía estaba embebido con un poco de miel. Lo dejo abierto y se quedó observando atentamente al hada acercarse. Apenas moviéndose para no espantar a la mística criatura, esta se acercó lo suficiente, se vio reflejada en el espejo interior del cofre, esto le causo curiosidad y se quedó absorta apreciando su reflejo diminuto.
Jackson estaba listo para completar su misión, el hada solo debía…
Repentinamente, el hada se desintereso por su reflejo y cogió el pedazo de panal, lo lamio con gusto e intento retirarlo, sin embargo, sus piececitos se quedaron pegados en la sustancia blanquecina. El chiquillo había tapizado todo el fondo del cofre con la cantidad suficiente.
—Lo siento, pero mi amigo quiere conocer a una de ustedes- Jackson borró la sonrisa cálida de su rostro. Comenzó a cerrar el cofre, este tenía cuatro estacas de metal en cada cara interna, eso mantendría en su lugar a la asustadiza criatura.
—Deja salir mucho polvo de hada, mi amigo quedara encantado por su hermoso color-la aterrorizada hada dejo de ver la luz del sol. La oscuridad la rodeo, intento liberarse, pero cada movimiento rasgo su piel y sus alas causándole mucho dolor, el interior solo se iluminaba por el polvillo tornasolado que lanzaba un hada cuando estaba asustada. La débil criatura se desvaneció luego de estar bastante tiempo encerrada en la estrecho prisión.
Jackson emprendió su camino de regreso, muy alegre llego a la cabaña que compartía con su madre.
—Mamá, lo conseguí, tenías razón las hadas aman el panal de abejas- no recibió respuesta alguna, observo a detalle el estado de su humilde vivienda. Todo estaba destrozado, escudillas estrelladas esparcidas por el suelo, sillas volteadas, los libros de su madre con hojas arrancadas, su ropa rasgada y pisoteada.
—¿Mami?- busco por toda la casa, solo encontró destrucción a cada paso dado.
Sin saber a dónde ir, espero por una noche, asustado decidió pedir ayuda, solo le quedo ir a visitar a su amigo el príncipe, él podría ayudarle a buscar a su madre. Cogió su costal con el cofre, su pelota de piel de cabra y su capa para protegerse del frio, fue caminando hacia el castillo.
***
La gente aglomerada en el jardín central real era sinónimo de fiesta o de ejecución, la muchedumbre cuchicheaba asombrada y asustada. Todos miraban a la mujer quien estaba en el centro de la plazuela, gruesas cadenas sujetaban sus manos y pies, su cabello había sido rapado y sus ropas estaban sucias y ensangrentadas.
—ESTA BRUJA, ¡ATEMORIZO EL REINO DEL DORADO!- gritaba un hombre hacia la multitud
— ¡BRUJA! -Grito un hombre escupiendo hacia donde estaba la maltratada mujer
— ¡MALDITA! - grito una anciana con los ojos nublados, tanteando al aire, con sus puños apretados por la ira
—¡SI, QUEMEN A ESA BRUJA! -gritaron más aldeanos
—Por mandato del Rey Yunho, está prohibido la práctica de magia oscura o hechicería en los dominios del DORADO. Encontramos evidencia que esta mujer practicaba brujería, según los decretos del reino, su sentencia es muerte en la hoguera, se procederá a cumplir la sentencia.
—¿Cómo saben que es una bruja? - pregunto un aldeano. Ganándose abucheos e insultos
—No paso la prueba del agua, además…-dos guardias la cargaron y descubrieron su espalda huesuda, se apreciaban dos tatuajes a pesar de lo quemado de su blanca piel.
—Sus marcas diabólicas no sangraron cuando se le coloco una vara ardiente- la multitud se quedó asombrada, luego de un momento de aparente calma, la multitud siguió suplicando que la mujer muriera en la hoguera.
La acusada fue bendecida y seguido a ello colocaron un pequeño saco lleno de pólvora en su cuello, un verdugo se acercó hacia ella roció aceite alrededor del cúmulo de carbón y el grueso altar de troncos que la rodeaban.
La mujer murmuraba con la cabeza gacha, tenía los ojos cerrados y gruesas lágrimas bañaban su rostro. No pedía clemencia, así que probablemente estaba maldiciendo a todos.
—POR LA SEGURIDAD DEL REINO DEL DORADO, ¡CONDENAMOS A ROSE WANG A LA HOGUERA!- el silencio fue inmediato, la gente esperaba que la mujer ardiera cuando el verdugo acerco la antorcha a la hoguera. Esta se prendió rápidamente y cuando comenzaba a tomar fuerza, el cielo se oscureció.
—¡AHHHHH! -grito una desesperada mujer del público
—¡DRAGÓN! -la muchedumbre salió disparada hacia todos lados. Escapando de las enormes garras de la criatura alada. Los guardias apuntaron sus arcos hacia el cielo, pero el animal era muy rápido e inmenso, este revoleteo sobre la mujer ajusticiada, pero ella ya había sido envuelta por lenguas de fuego las cuales devoraban de inmediato su cuerpo.
El dragón voló por todo el jardín central, embistió a los guardias quienes corrían alrededor, su caliente aliento termino por herir a varios aldeanos, todos despavoridos corrían e intentaban esconderse en cualquier lugar. El animal agitaba sus alas vigorosamente alrededor de la hoguera, sin embargo, lo único que conseguía era avivar el fuego. Los arqueros del rey, comenzaron a disparar hacia la bestia, pero no contaron con que la gruesa piel de esta actuaba como un escudo natural.
El fuego de la hoguera se esparció, destruyendo el estrado de madera de pino. El dragón se elevó y luego cayó en picada, destruyendo una de los torreones laterales del castillo.
De su ensangrentado hocico brotaba sangre negra que mancho parte de la bandera del reino del DORADO. Los guardias se esmeraban en apuntar flechas de acero embebidas en veneno de rana dorada, para frenar semejante ataque. Por fin al impactar en el animal, este retrocedió y se alejó del lugar desplegando sus alas.
Una lluvia torrencial comenzó, ya no quedaba ni un alma en el jardín real. El rey Yunho observó todo el pandemónium desde el balcón de su habitación, no se inmuto a pesar de todo el jaleo. No sería alguien débil ante su pueblo.
—¡Que los guardias se queden vigilando, alisten más flechas de acero, ese maldito dragón volverá! - el monarca lucía nervioso y jugueteaba con su anillo real para calmarse y proyectar la entereza de un gobernante.
—¿Dónde está mi hijo? - el primer ministro se disculpó por no saber la ubicación del príncipe haciendo una reverencia.
—¡Encuéntralo!, enciérralo en su habitación, no quiero que se rodee con gente del pueblo, ya está demasiado grande para juego de niños, tiene suficiente con Minseok y Luhan.
—Si majestad, hare que se cumpla su voluntad- el hombre salió presuroso a cumplir el encargo
—Voy a protegerte Jinyoung, no voy a dejar que el mal destruya el reino- El rey ingreso a sus aposentos a tomar un baño caliente, complacido en cómo se dieron los hechos.
***
Un muchacho delgado y con la piel como porcelana caminaba ataviado con fina ropa por los pasillos del castillo. Recogió un cofre el cual estaba tirado fuera de su salón de música, lo abrió con cuidado y observo asustado al hada moribunda. El interior estaba lleno de un polvo tornasolado que rodeaba a la agitada criatura.
—¿Quién te encerró aquí pobrecilla? -pregunto en apenas un susurro
Jinyoung acunó a la débil hada entre sus manos y la libero del cofre. La criatura apenas respiraba, tenia muchas heridas graves.
El joven príncipe rebusco en el cofre, entendió todo cuando al fondo sumergido en el polvo de hada, yacía una pulsera fabricada con semillas de loto.
—¿Por qué torturaste a esta pobre criatura, Jackson?- lágrimas mojaron sus mejillas, dentro también había una nota. Para mi mejor amigo, ahora llevaremos con nosotros un pedazo de nuestros mundos.
Corrió hacia el almacén de la cocina, esperando encontrarlo ahí, pero solo encontró un costal, con la pelota de su amigo dentro. Extrañado quiso revisar en el jardín, pero dos manos lo sujetaron.
—¡Príncipe! - sus amigos habían estado buscándolo, ambos lucían agitados y temerosos
—Jinyoung debemos escondernos en tu habitación, mi padre dice que debemos esperar ahí- el niño quería seguir buscando a su amigo, pero fue arrastrado hacia sus aposentos por sus otros dos amigos de infancia.
—¡Jackson vino a buscarme!, debe estar afuera, quizá lo sorprendieron los guardias-los niños se miraron asustados por eso.
—Hyung, vamos a tu habitación-el más pequeño de ojos avellana, lo jalo tímidamente de su capa, no querían ser regañados.
—Está bien Minseok, vamos
El príncipe cargo el costal y el cofre, todos fueron rumbo a su habitación. Cuando llegaron, escucharon gritos de mucha gente, asustado observo por su ventana y un dragón volaba por el jardín central. Luhan, quien era el más alto y fornido de los tres, cerró las cortinas y guio a los menores hacia el cuarto de seguridad el cual estaba tras el amplio ropero del príncipe, encendieron dos candiles y esperaron a pesar de los gritos y alboroto.
—¿Por qué un dragón ataca el DORADO?- Preguntó preocupado el príncipe
—Jinyoung hay algo que deberías saber, Jackson no es un muchacho como nosotros.








