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📍[ Santorini]📍
Apuestas
Eso era lo que rodeaba el lugar, las personas apostaban cantidades exuberantes. Algunos por diversión, sin embargo, otros los hacían porque eran ludópatas. Olvidan por completo que esto solo era un juego y sin importar si perdian o no seguían jugando.
Fichas eran repartidas, algunos iban a recoger el dinero ganado porque si noche había terminado, otros decidían ahogarse en el alcohol por no haber tenido suerte.
Este era la realidad de las apuestas y los casinos. La personas olvidaban la diversión y se enfocaban tanto en ganar que no les resultaba favorable, en algunos casos terminaban perdiendo todo.
Había una mesa en el fondo, dónde jugaban la ruleta, todos parecían emocionados por ver en qué número caería la bola. Las apuestas ya estaban sobre los números, se podían ver muchas fichas.
- Trece rojo- Anunció el crupier.
Está noticia provocó una risa coqueta y llena de soberbia en los finos labios del castaño.
- Me retiro, suerte a todos-, En sus manos llevaba una copa de whisky, el cual fue consumido por completo.
- Veo que te estás divirtiendo-, Palmeo el hombro de su amigo.
- Fue una buena noche-
- De acuerdo, debemos ir a un lugar muy especial-
- Hermano, conozco esa sonrisa. Te recuerdo que estoy comprometido-
- Vamos, Jungkook. No me digas que aún no te casas y ya te dominan-, Soltó en tono burlón. - Te fascinará, estamos en Santorini, lejos de ella. Lo que suceda será nuestro secreto-
- Eres un maldito infiel Namjoon-, Ambos soltaron una risa ante lo dicho. - Si Somi supiera de tu amante seguro que te dejaría-
- Se deben buscar otras formas para poder mantener un matrimonio sólido-
Jungkook sabía lo descarado que era su amigo, ya estaba acostumbrado a eso. Aún sabiendo que estaba mal él no era nadie para decirle que hacer o no.
- Vayamos a ese lugar, espero que tú amante y esposa no sepan lo que está a punto de hacer-
Escuchó la risa de su amigo antes de que encendiera el carro, Santorini, sin duda había sido una buena elección para vacacionar por unos días.
La realidad es que unos negocios los llevaron a esa hermosa ciudad y no resistieron la idea de tomarse unos días ahí.
- ¿Como está Jisung?-
- Hable con su madre. Hoy regresaron a casa, el doctor dijo que la fractura no fue grave, aún así debe guardar reposo-, Su mirada se desvío al ver que la pantalla de su celular se encendió.
- Conociendo a Jin, no dejará que mueva ni un dedo-
- Es nuestro primer hijo. Tiene cuatro años, no esperes otra cosa, sabes que lo conciente a más no poder-
<< ¿Papá? >>
Una pequeña y mimada voz se escucho en el carro debido a que respondió la llamada.
<< Te escucho, ¿cómo estás?
mamá dijo que ya te llevaron a casa>>
<< Si, el doctor dijo que ya estaba
bien. Soy fuerte como tú>>
<< Así es cariño, cuídate mucho,
también cuida a mamá>>
<< Lo prometo. ¿Vendrás mañana a
casa?>>
<< No puedo, pero prometo ir
cuando termine el trabajo, te llevaré
muchos regalos>>
<< De acuerdo, te amo, mamá
también te ama>>
<< Y yo a ustedes>>
Y así terminó la llamada.
- Mierda amigo. Ese niño si que te cambió hasta el tono de voz-
- Así estarás cuando tengas un hijo. Jisung es mi adoración, y solo por él cambiaría la mierda que soy-, Su rostro había perdido aquél rastro de burla, convirtiéndose en una seriedad total.
- Lo sé. Jisung le roba el corazón a todos, creo que es lo único bueno de tu aventura-
Solo atino a sonreír, bajaron del carro para así entrar al “bar” que era todo menos eso. Al entrar podías darte cuenta que solo los hombres ricos iban a ese lugar.
Bastaba con mirar la decoración, y el tipo de persona que habia. Se podía apreciar pequeños escenarios con un tubo de pole dance, dónde mujeres con ropa provocativa bailaban.
Los dos fueron a la sona VIP, una mujer vestida con un vestido negro que apenas y cubrió sus atributos.
- ¿Que desean tomar?-, Pregunto en un perfecto inglés.
- Dos vodkas-, Respondió de la misma forma.
- Si Yang Mi se entera que estoy aquí me matara, Namjoon-
- No lo sabrá, si tú no le dices, nadie le dirá. Aquí no nos pueden reconocer-, Tomo un trago del vodka que le habían traído hace unos segundos. - Jodida mierda-
- Estás muerto hermano-
Observo como su amigo salía del lugar con urgencia. Se podría decir que el menor de los problemas para Namjoon era Somi, si no Jin, su amante.
Después de todo tenían un hijo juntos, una vez le cumplió la amenaza de no dejar ver a Jisung, y no fue por unas semanas, fue por un año entero. Esa amenaza seguía en pie, mientras ellos estuvieran en una relación, el azabache no podía estar con nadie más.
Por otro lado, Jungkook parecía muy concentrado en el show que estaban dando frente a él. Las luces se apagaron por completo, hasta que solo enfocaron el fino cuerpo sobre el escenario.
Un pequeño body de encaje cubría su silueta, en toda esa oscuridad podía notar sus erectos pezones, aquella tela escondida entre sus glúteos solo lo tentaban a hacerla aún lado y perderse en su interior. Nunca le había pasado algo así con ninguna mujer, ni siquiera con su prometida.
Sentía las ganas de acariciar sus piernas y comprobar su suavidad, quería perderse entre ellas y hacerle ver las estrellas, pasear sus labios por el par de senos. Y ¡Mierda!
Esas ganas aumentaron cuando sus ojos conectaron con los hermosos ojos color esmeralda, la sonrisa coqueta que ella le dedicó mientras pasaba sus manos por todo su cuerpo, como se restregaba en el tubo.
Tenía la seguridad de que la habría follado en ese lugar cuando ella se agachó en el escenario hasta dejar su tracero a la vista de todos.
Debía conseguir una noche con ella, no podía irse de Santorini sin haber estado en la cama con aquella pelinegra.
- La quiero en mi cama-, Murmuró para si mismo.
- Diviértete. Yo debo regresar a Seúl, tengo un problema que resolver-
- Supongo que ese problema tiene nombre y apellido-, Sonrió al mismo tiempo que caminaba hasta la barrera. - Un vodka-
- Supones bien, Jin tiene contactos. Sabe que estoy en este lugar, no quiero dejar de ver a Jisung-
- ¿Solo éso?-
- Jungkook, mierda. Estar sin ella es una tortura, no pienso perderla, mi diversión acabo. Me espera una muy buena en Seúl-
- Nos vemos en el hotel-
Antes de que pudiera preguntar por la mujer que bailo antes, pudo verla caminar hacia la salida. Así que pago y salió tras ella. La seguía de cerca.
Fue ahí cuando noto una pulcera que le pertenecía a aquella mujer, esa era su excusa para hablar con ella.
- ¿Sabes que puedo llamar a la policía por seguirme?-
Dulce
Así sonó su voz para Jungkook.
- Ésto te pertenece-, Alzo la pulsera con un pequeño dije de la letra J.
- Tal vez-
- Bailas muy bien-, Halago. - Puedo llevarte a dónde quieras-
- Me quieres en tu cama. Y no es ahí a dónde quiero ir-, Batió sus largas pestañas con inocencia. - Estoy segura que estás casado como todos los hombres de adentro-
- Trabajas en ese lugar. Eres como las demás-
- Estás equivocado-
- ¿Sí?-
Para éste punto sus rostros estaban a unos centímetros. Un mal movimiento y sus labios terminarían juntos, así que no desaprovechó la oportunidad, simplemente la besó como tanto deseaba hacerlo.
Siendo correspondido casi al instante, sintió los delgados brazos rodeando su cuello, tenía la delgada cintura entre sus manos. La falta de oxígeno hizo que se apartaran o al menos esa era la intención, porque él llevó sus labios al cuello blanquecino.
Ninguno de los dos sabía que ese encuentro les cambiaría la vida drásticamente, para bien... O quizás para mal, solo les tocaría aceptar su destino.
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