Capítulo 1
Taehyung
A la mierda mi vida.
Ver a un fantasma de mi pasado es una bofetada de realidad.
¿Qué posibilidades hay de que mi única ex novia entre en el mismo bar que yo? Y en Nueva York. Que se joda mi vida.
Como haría cualquier chico de veintitrés años que se respete a sí mismo en esta circunstancia, busco en la sala una salida de emergencia.
Tengo que irme. Ahora mismo. Me deslizo de mi taburete y tiro el dinero a la barra, pero Jennie y sus tres amigas se dirigen directamente hacia mí.
El sudor desciende por mi cuello mientras mis ojos examinan el reducido lugar, intentando encontrar alguna salida que me permita escapar. En mi mente comienza a sonar la banda sonora de una película de terror al comprender que no hay forma de salir. No es exageración ni dramatismo innecesario.
Giro sobre mis talones y me dirijo a los baños tan rápido como puedo, pero un tipo borracho se tropieza conmigo. Se le cae el vaso y se rompe contra el suelo, el sonido de los cristales rompiéndose acaba con cualquier esperanza que tuviera de pasar desapercibido.
Al mirar por encima de mi hombro, me topo con la mujer con la que estuve a punto de casarme. De forma irónica, lleva puesta una tiara y un velo, además de una banda y un cinturón que la identifican como la futura novia.
Sus ojos se abren de par en par al reconocer su recuerdo del pasado.
Debo acercarme a saludar, pero soy incapaz de mover los pies. Si salgo huyendo, se lo contará a su madre, y entonces la mía no volverá a dirigirme la palabra. En los pueblos pequeños hay que soportar el asfixiante murmullo de los chismes.
Jennie y Nueva York nunca fueron buena combinación. Eso fue lo que me dijo cuando le conté que estudiaría en la Universidad de Olmstead, justo antes de suplicarme que no me fuera. .
Cada paso que doy hacia mi ex-novia, más recuerdos pasan por mi cabeza.
Usa esto, Taetae. No salgas con tus amigos, Taetae. Ve a la universidad en Pensilvania para que podamos seguir juntos, Taetae. Todos esperan que nos casemos cuando nos graduemos, Taetae.
Taetae, Taetae, Taetae.
Respirando hondo, pongo una sonrisa falsa mientras mi corazón intenta hacerse un hueco en mi pecho.
— Hola, guapa.
A Jennie se le llenan los ojos de lágrimas.
— ¿Tae? Dios mío, Taetae—. Sus brazos me rodean el cuello y me da de lleno en la cara con el velo.
Ella todavía huele a flor de cerezo, y algo familiar me desgarra las entrañas. Afecto. Amor joven. Un comportamiento idiota por mi parte.
La realidad es que, en ese momento, Jennie no hizo nada incorrecto. Es verdad que ignoró mis inquietudes sobre nuestro futuro y mis intentos de terminar la relación de manera cordial, pero lo que yo hice al marcharme a la universidad no tiene justificación. Le mentí y me fui sin enfrentar las consecuencias, y desde entonces no he dejado de escapar.
No estaba preparado para ser el hombre que ella quería. Nunca fui del tipo que se establece. Todavía no soy ese tipo. Probablemente nunca lo seré.
—¿Ha llegado Halloween antes de tiempo o hay que felicitarte? — Tiré de su velo. Estoy orgulloso de mí mismo por sonar como un ser humano normal cuando por dentro me estoy volviendo loco.
Se retira, pero sus manos permanecen en mis hombros.
—Deberíamos haber sido nosotros— susurra.
La presión en mi pecho se intensifica y se retuerce.
—Sabes por qué no iba a funcionar.
Se limpia la nariz con el dorso de la mano.
— Lo sé.
Dios, sigo siendo un imbécil. Y sigo mintiéndole después de todo este tiempo. Debería decirle la verdad; se lo debo. Me las he arreglado para evitarla en cada viaje a casa durante los últimos cinco años, ¿pero luego me la encuentro en su despedida de soltera?
—¡Necesitamos tequila! — grita su amiga.
Eso es un eufemismo. Creo que voy a necesitar un balde entero.
La cara de Jennie se ilumina.
— ¿Te quedas a beber con nosotras?
Umm...
— No, debo irme.
Debería decirle la verdad, darme la vuelta e irme.
Pero ella pone esa cara, la que solía poner. Se le cae el labio inferior y me mira con ojos brillantes de perrito.
— Puedo quedarme a tomar una copa—. Un trago, me digo. Pero es evidente que no he aprendido de los viejos errores y vuelvo a mentir, porque veinte minutos y cinco tequilas después, Jennie cae en mis brazos y se balancea al ritmo imaginario que no coincide con la música del bar.
—Te echo de menos, Taetae. Tal vez esto es, como, una señal. Algún poder superior. De todas las personas con las que me puedo encontrar...
Las paredes parecen estrecharse a mi alrededor. De pronto regreso a quien era a los dieciocho años, con la urgencia de escapar. La presión por casarme con la mujer que tengo frente a mí —no solo por parte de ella, sino de todo nuestro pueblo— era, y aún es, insoportable.
Más mentiras salen volando de mí sin pensarlo.
—Tengo novio.
La sonrisa de Jennie es cálida.
—Me imagino. Me encantaría conocerlo—. Jadea de repente. —Deberías venir. Traerlo a la boda la semana que viene.
Uh... ¿qué?
—Le enviaré un mensaje a mi madre ahora mismo.— Dice y me congelo.
—No, no. No necesitas hacer eso. Nosotros... umm... — De todas las veces que me podría haber quedado en blanco.
—Listo. No hay ningún problema. Tuvimos dos personas que confirmaron su asistencia, pero esta semana nos dijeron que no podían venir. Tú y...
Espera que le diga el nombre de mi novio imaginario, pero yo sigo con la boca abierta.
—Tú y tu novio pueden ocupar sus lugares. Nos encantaría tenerlos. Todos en casa te echan de menos. Ya no nos visitas nunca.
Sí, hay una razón para eso.
—Umm, está bien.
Espera, no está bien...
¿Realmente acabo de aceptar ir a casa la próxima semana para la boda de mi exnovia? ¿Con mi novio?
Repito lo que pensé en cuanto puse los ojos en Jennie esta noche: Que se joda mi vida.

El ritmo entrecortado que late en mi cerebro sólo tiene un nombre. Tequila. Esa perra de corazón frío.
Apoyo la cabeza sobre la mesa frente a mí mientras mi cafetería de siempre se llena de lo que más detesto: personas. Hay demasiada gente para esta hora tan temprana y para una resaca como esta.
—Shhh—, digo en la mesa. Nadie me escucha.
—Vaya—, dice Somi, sobresaltándome, y levanto la cabeza. No la he oído entrar ni sentarse frente a mí, pero ahí está. Con dos tazas de café. La amo oficialmente. — ¿Cuánta resaca tienes?
Me froto la sien.
— ¿En una escala del uno al diez? Ciento doce.
Se echa a reír y sus ojos verdes destellan con diversión.
—Gracias por la simpatía.
—Es autoinfligido. Supéralo.
— ¿Por qué soy amigo tuyo otra vez? — Oficialmente ya no la quiero tanto.
—Porque me niego a acostarme contigo. Si hubiera sido víctima de tus encantos cuando nos conocimos, no me habrías vuelto a ver.
Tiene razón. Conocí a Somi en una fiesta de la fraternidad en el primer año, y me rechazó durante seis meses seguidos antes de que dejara de intentarlo.
Tal vez fue algo positivo que no cediera. Somi es la única presencia constante en mi vida. Nos apoyamos durante la universidad y después realizamos prácticas juntos en la misma agencia de marketing en la que actualmente trabajamos.
—Anoche me topé con una despedida de soltera— le digo.
—Si me dices que te has acostado con la novia, que te han contratado como stripper o que has hecho un trío con dos de las solteras deprimidas y enloquecidas por la boda de su amiga, me voy.
Tomo un gran sorbo de mi café caliente y trago con fuerza con una mueca de dolor.
—Me he acostado con la novia. Pero no desde el instituto.
—Oooh, mierda. ¿Tu ex novia se va a casar?
Le cuento a Somi los acontecimientos de anoche y como estoy en otra situación de la que no sé cómo salir.
—Espera, espera, espera. Aclara esto. ¿Todo tu pueblo piensa que eres gay? ¿Cómo ha pasado eso?
—Yo... puede que le haya dicho a Jennie que soy gay para romper con ella...
Somi intenta ocultar su sonrisa. Sé que lo está haciendo.
—Estoy tan contenta de haber hecho el esfuerzo de venir esta mañana—. Su alegría es mi miseria. — ¿Incluso tus padres? ¿Cómo funciona eso, y cómo no lo he sabido antes?
—No te he presentado a mis padres por una razón. Y ya me conoces, nunca me comprometo en serio con nadie. Sigo diciéndoles a mis padres que estoy soltero y que aún no he conocido a la persona adecuada, y me aseguro de mantener un género neutro en todas las conversaciones.
Su sonrisa finalmente se desvanece.
—Llevas cinco años mintiendo a todo el mundo. Antes pensaba que eras una persona patética, pero esto... esto es...
—No hace falta que lo digas, ya sé que soy un imbécil. Dime algo que no tenga claro. Pero anoche estaba en un bar y apareció mi exnovia del pueblo en la gran ciudad, borracha perdida. Me acerqué a hablar con ella y se me colgó del cuello, diciendo que deberíamos haber terminado juntos. Y se me escapó decir que tengo novio. Y entonces… — Suelto un fuerte suspiro.
—¿Y luego qué?
Bajo la voz.
—Dije que iría a su boda el próximo fin de semana. Con mi novio—. Mi cabeza vuelve a golpear la mesa y chocó contra ella repetidamente. ¿Por qué carajo acepté eso? No es que me diera muchas opciones. Así es exactamente como acabé manteniendo una relación con ella durante tres años.
—¿Tú qué? — Somi grita.
—Esta mañana esperaba encontrar un mensaje suyo diciendo algo como: “Estabas muy borracho, quizá no deberías venir”. En lugar de eso, me despertó una llamada de mi madre. Jennie le había escrito a la suya, ella llamó a la mía, y ahora todo es un desastre. Mamá quiere saber por qué no le conté que estaba saliendo con alguien y lo decepcionada que se siente por haberse enterado a través de la familia de Jennie. Me exigió que regresara a casa y que llevara a mi supuesto novio para que se quedara todo el fin de semana mientras yo asistía a la boda.
Somi se ríe.
—Qué considerada, Somi. ¿Alguna vez has tenido que aguantar la culpa que te echa una madre de pueblo pequeño? Me asombra que, cuando colgamos esta mañana, no hubiera terminado aceptando mudarme de vuelta a casa con un novio que ni siquiera existe.
Se muerde el labio.
—¿Qué vas a hacer?
—Bueno, estaba pensando un poco...
—No me voy a disfrazar de hombre y a fingir que soy tu novio.
Me río.
—En realidad esperaba que pudieras convencer a tu hermano de hacerlo—. No lo conozco, pero ella habla mucho de él.
Ella frunce los labios.
—Jungkook siempre está trabajando o estudiando. Es una pena. No sé si podrá tomarse el fin de semana libre.
—Es un agente deportivo, ¿verdad?
—Muy pronto, sí.
No quiero jugar esta carta, pero es todo lo que tengo.
— ¿Y si pudiera conseguirle una reunión con un jugador de hockey de alto perfil en la NHL?
El ceño de Somi se frunce.
— ¿Quién?
Hay un motivo por el que no suelo decir que tengo parentesco con Choi Wooshik. Apenas lo conozco. Está casado con mi hermana, con quien nunca he tenido mucha relación, y casi no asistimos a reuniones familiares. Me incomoda pedirle un favor, pero lo haré si eso implica que el hermano de Somi me eche una mano.
—Todo lo que puedo decir es que juega para Boston.
— ¿Y realmente vas a seguir con esta farsa si consigo que Jungkook esté de acuerdo? ¿Por qué no puedes decir la verdad? Sal del armario. Pero al revés.
—Sería un gran escándalo si el pueblo se enterara de la verdad, y eso definitivamente no es lo que Jennie necesita justo antes de su boda.
—Entonces, ¿haces esto por ella? Es tu ex. ¿Por qué te importa?
Me froto el cuello.
—Ella es la única relación que he tenido. Fui un imbécil por mentirle, y no quiero que eso salga a relucir durante su boda con otro hombre. Siempre pensé que, si algún día encontraba a alguien con quien quisiera algo serio -algo de lo que siempre he dudado-, entonces se lo contaría a todos. Eventualmente lo sabrán, pero este fin de semana no es el momento adecuado.
—¿Por qué no dices simplemente que no puedes ir?
—¿De verdad tengo que volver a explicarte lo de la madre experta en hacerte sentir culpable? Si regreso a casa y digo que hemos terminado, me atiborrará de comida reconfortante y me obligará a quedarme una semana entera para mimarme. Así es ella.
Somi busca en su bolso y saca su teléfono.
— Ya me encargo yo.
—¿En serio?
—Me encantaría decir que lo hago porque soy tu amiga, pero sinceramente... La idea de que tengas que fingir que eres gay durante cuarenta y ocho horas me divierte muchísimo.
Claro que sí.









ari pero eres increíble, siempre me encantan tus historias checa eso por fa
ari podrías actualizar hoy😞
Llevaba mucho tiempo buscando está historia, por fin la encontré 😭🫶