The Echo of the One Who Wears Blue

Summary

Hace un día soleado, un aire cálido y una zona tan conocida por todos pero todo es interrumpido por un ser, tal vez un error, un demonio o algo más pero no lo importante no es "¿Que es?" lo importante es "¿Cómo escapar?". Nadie podrá escapar de el pero tal vez esto no sea necesario para alguien, alguien más inteligente.

Genre
Horror
Author
MABS
Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo: A veces la velocidad no lo es todo

Prólogo: A veces la velocidad no lo es todo

Hay un cielo azul, un piso tan verde como se acostumbra e incluso los pequeños animales corren de lado a lado sin parar, hasta que un rayo pasa a lado de ellos.

Un rayo azul, conocido como la esperanza de un mundo diferente, también como un rebelde cool, pero sobre todo como algo supersónico. Este ser pasa camino tras camino, ring tras ring sin pestañear; pero, sobre todo, su sonrisa parece marcarse por todo el lugar.

Su carrera seguiría así si no fuera por una casa a lo lejos. El erizo decide detenerse a toda velocidad en su puerta, pero algo sale mal: sin querer, sale chocando con la puerta.

—¡AHHH! —dice la figura mientras sale disparado dentro de la casa, pasando al lado de un zorro.

—¡¿Qué pasó?! ¡¿Sonic, estás bien?! —pregunta Tails mientras se acerca rápidamente a su mejor amigo. La figura azul se para con una sonrisa, pero adolorido.

—¡Ay! Perdón, Tails. Últimamente no he estado al 100 %, solo es un pequeño despiste, no te preocupes.

Mientras dice esto, el zorro lo ayuda mientras su cara no mejora.

—¿Estás seguro, Sonic? Ya van varios días así, esto empieza a preocuparme. La otra vez casi caes a unos pinchos por despistado…

El erizo, al escuchar esto, se para rápidamente enseñando su gran sonrisa mientras prepara sus pies para correr.

—No te preocupes, bro, estoy seguro de que una carrera me despertará; solo que necesito a alguien para que cuente por mí hasta el puesto de chili dogs. ¿Me ayudas?

Su amigo, al escuchar esto y ver su sonrisa, decide ignorarlo y aceptar el trato mientras comienza a correr junto a él.

Los dos compañeros, mientras corren, pasan por todos los lugares: por un Green Hill tan verde, pero extrañamente con más sudor por parte del erizo; por Chemical Plant, donde el zorro tuvo que estar más atento; también por una noche en el casino, donde el erizo casi vomita de tantas vueltas en las máquinas de azar; y, por último, pasaron por una Isla Angelical, donde casi cae un erizo al vacío.

Luego de todas estas aventuras, los dos mejores compañeros deciden detenerse en el pasto y recostarse. El viento pasa junto al tiempo mientras el sonido es nulo, hasta que una voz anaranjada lo destruye.

—Oye, Sonic, ¿crees que algún día nuestras aventuras terminen? N-no lo digo porque quiera, sino porque…

De pronto, su voz es silenciada por una voz azulada.

—Tal vez sí, tal vez no. No lo sé, bro, pero sí te puedo asegurar algo: seguro, si termina, será derrotando a Dios mientras todos vivimos felices. Pero por ahora no te preocupes, bro, solo hay que disfrutar el día.

Al oír esto, el zorro ríe mientras decide solo cerrar los ojos y disfrutar el viento con una sonrisa, mientras el erizo lo sigue.

Después de unos momentos, la noche cae, así que los dos deciden pararse, decididos a ir a su casa, mientras se despiden como siempre lo hacen.

—Adiós, Tails, cuídate.

—Adiós, Sonic, también, por favor.

Después de esta despedida, las dos figuras se alejan, pero una más rápida que otra. Mientras el erizo regresa a un bosque para poder dormir, este comienza a bajar la velocidad lentamente a pesar de todavía faltar camino. Comienza a jadear lentamente mientras comienza a sudar más de lo normal, así que decide recostarse en un árbol.

—Uff, creo que tengo que dejar de comer tantos chili dogs, me están engordando, jeje.

De pronto, la figura azul va cerrando lentamente sus ojos mientras su cuerpo cansado comienza a desplomarse en el árbol.

El aire fluye, la luz de la luna está en su centro y la oscuridad está en su punto, reflejando a la figura con oscuridad templada. De pronto, esta comienza a moverse bruscamente de lado a lado hasta que despierta.

—¡AAHH!

El erizo, despierto de un grito, comienza a ver sus manos lentamente mientras comienza a sudar.

—¿Q-qué era esa cosa? Se parecía a mí, pero tan vaga... solo vi sus púas y su azulado… ¿E-era yo? —se pregunta esto mientras ve su cuerpo sudando frío. Luego de unos segundos, el erizo se para, quitando el frío de su cuerpo y preparado para correr—. Seguro no era nada, será mejor que no sobrepiense una pesadilla o me volveré igual de amargado que el Huevo, jajaja.

La figura dice esto mientras comienza a dar un paseo, algo que es costumbre o tal vez ya no.

Pasan varias horas y el erizo sigue corriendo, pero su cuerpo ya dice algo diferente: sus piernas tiemblan, su mente da vueltas y sus brazos están caídos, pero algo no le permite parar, así que este sigue hasta que decide detenerse, como es costumbre, en una casa con forma de zorro.

Este, con sus pocas fuerzas, choca contra la puerta mientras comienza a descansar lentamente. Al mismo tiempo, la puerta se abre mostrando a su mejor amigo.

—¡Sonic! ¿Qué te pasó? Déjame llevarte a una cama, te ves muy mal.

Al mismo tiempo que pasa esto, el zorro carga al erizo sobre sí mismo para luego dejarlo en una camilla. Al dejarlo, decide comenzar a escanearlo intentando averiguar qué le pasa, pero no encuentra nada. Decide empezar a utilizar muestras más invasivas, pero tampoco logra ver nada. Lo que sea que esté sucediendo no está aquí, o no ahora.

Las horas así pasan, minuto tras minuto; estas se vuelven eternas para el zorro que intenta descubrir el porqué, mientras el erizo por momentos jadea y choca con sus propios movimientos, hasta que cae la noche nuevamente.

El zorro, después de decenas de horas trabajando sin parar, comienza a enfrentar las consecuencias mientras sus párpados se cierran lentamente hasta que comienza a pensar el porqué.

Mientras tanto, el erizo comienza a jadear más y más fuertemente hasta que se detiene. De pronto, este se para lentamente y comienza a caminar hasta salir de la casa. No parece dirigirse a ningún lado, pero aun así sigue caminando por varios minutos hasta que se detiene frente al cuerpo somnoliento de un acantilado sin fondo y sin vida. Este, sin voluntad, decide dar un paso más hacia el pozo; pero, antes de comenzar a caer, el erizo despierta y de manera rápida logra agarrarse del borde y subir de un salto.

Está sudando mientras sus brazos comienzan a temblar y su cuerpo tiembla. Intenta moverse, pero su cuerpo comienza a negarse hasta que empieza a reír.

—Jeje, no sé lo que eres, maldito, pero no te dejaré ganar. Déjame mostrarte quién es el más rápido.

Mientras dice esto, se comienza a parar con sus últimas fuerzas y se prepara para correr. Cierra los ojos y decide no abrirlos, pero aun así empieza a correr. Cada paso que da lo da lo más rápido que puede; su fulgor azul se ve por todos lados, desde la zona con más vida hasta la zona más vacía, pero todas iluminadas por una luna y un silencio.

De pronto, el erizo lentamente comienza a recuperar su fuerza. Comienza a correr más rápido mientras la figura frente al vacío de sus ojos comienza a desaparecer.

—¿Eso es todo lo que tienes? Pensé…

Sus palabras se cortan al sentir un dolor punzante en su pecho que lo obliga a bajar la velocidad lentamente. A pesar de necesitar correr, sus piernas comienzan a ceder rápidamente hasta que lo obligan a caer.

Se encuentra en el suelo, sentado. No se puede mover, pero aun así su mirada no se rinde. Cada gota de sudor intenta elevarse, pero se niega hasta que su cuerpo se rinde totalmente y cae.

—M-maldito... te juro que cuando te encuentre uno de mis amigos te derrotará y yo mismo te haré añicos, jeje.

Mientras dice esto, comienza a toser fuertemente hasta que empieza a sacar líquido semi-sólido y poco natural con tono escarlata. Comienza a romperse lentamente; cada segundo que pasa comienzan a oírse unos gritos indescriptibles en el bosque, que al mismo tiempo son tapados por el sonido de huesos acomodándose lentamente.

Los segundos pasan así: los árboles comienzan a temblar, el viento se comienza a romper y los pequeños animales comienzan a correr por los sonidos hasta que paran. En medio de todo se encuentra lo que era una figura azul rebelde, pero ahora solo es una figura; no hay forma más allá de unas púas azules y una sonrisa tan grande que no habría forma de expresarla.

Esta figura comienza a moverse lentamente mientras ve sus propias manos hasta que se detiene.

Este sube su mirada hasta mirar el cielo mismo; no sonríe ni llora, solo existe mientras ve lo infinito.

—QUÉ… INTERESANTE. QUÉ MUNDO MÁS FANTÁSTICO. ME GUSTARÍA VERLO MUCHO…. PERO MUCHO MÁS DE CERCA. Y CREO QUE YA SÉ CON QUIÉN EMPEZAR.